viernes, 29 de febrero de 2008

Vaghe stelle dell'Orsa.- I




Además de ser el título de una película de Visconti, Vaghe stelle dell´Orsa es el primer verso del poema “Recuerdos” de Giacomo Leopardi. Aquello que, procedente del cine italiano, no necesitaba traducción alguna, -para eso estaban los subtítulos, y aquí la titularon “Sandra”.- en literatura, y mas en poesía, necesitaba un interprete, preferentemente un buen interprete. De tal modo que esas cuatro palabras ininteligibles se convirtieran en:“Vagas estrellas de la Osa...”
Y de ese modo pudiésemos disfrutar del sentimiento que embargaba al poeta cada vez que volvía a mirar, que volvía a descubrir entre la negritud del cielo, de su cielo, aquella estrella a la que había unido su alma desde los primeros días de su infancia en que tuvo consciencia de ella, y sintió la necesidad de buscar un refugio discreto donde resguardar su espíritu en los momentos de melancolía, abundantes estos en los poetas, como es sabido.Esa estrella con nombre propio, Nerina, que quizás no sea otra cosa que luz que brilla en el espacio a través del tiempo, que quizás dejó de existir hace tanto, que las medidas en miles o millones de años, no sirvan para otra cosa que para confundir a quien la contempla, quien no ve una secuela del pasado, ni el fuego fatuo de otro mundo pretérito, no ve ni quiere ver, otra cosa que una luz, un punto real de luz que le une con el cielo, con su cielo:

.....................Pasaste, eterno
suspiro mío: y será compañera
de todo bello ensueño, de todo
tierno afecto, el latir triste, amado,
del corazón, la remembranza acerba.

Así termina. Con la promesa de la continuidad sin límites de la remembranza, con la seguridad de que la estrella seguirá viva, mientras lo esté el poeta.Esta es una deuda que tengo, otra, con el cine que no pude ver en su momento; y que no obstante, tiene el ticket numerado de la cola, breve ya, a la espera de satisfacerla. Y después de haber disfrutado hace bien poco de la inmensidad de Marcelo en “Noches blancas” anticipo el placer, es decir lo siento desde ahora con la esperanza en los buenos momentos, la misma que los futuros regalos de los Magos prestan a los niños que han sido buenos. Placer superior, con seguridad, al menos mas prolongado, que el de abrir el paquete, perdida la ilusión con el presente, y romper el juguete a la mayor brevedad, para inmediatamente buscar otro afán. Además: ¿Qué niño no ha sido bueno?.
Pero es que todo este asunto de las estrellas me ha generado unos disturbios emocionales, que no resultan inesperados ni imprevistos, por supuesto, y que me obligan a afrontar un problema cuya solución llevo aplazando sine die, con la cobarde justificación del aforismo oriental. “Si no tienes solución para el problema, es que este no existe”. Y tampoco es eso. La verdad.
Es que érase una vez....que yo tenia, tengo, ya que sigo teniendo, un amigo invisible. Ya, ya sé que no non le etá, que ya soy mayorcito y todo lo demás. Pero ¿Qué quieren que diga? Son muchos años de amistad para tirarlos por la borda. Y además si otros tienen un ángel de la guardia o un primo en el partido, no veo por que no puedo tener un amigo invisible. Sirva esto de justificación absoluta o entiéndase que no tiene sentido buscar explicaciones sobre algo, solo aparentemente, inexplicable.
El caso es que, mi amigo tiene una fijación desde hace mucho tiempo, todo el tiempo desde que le conozco, con una estrella. Curiosa coincidencia.Al principio no le di otra importancia que la de una rutina de hombre de pueblo, la de quedarse al atardecer mirando a poniente, en esos momentos en que el cansancio de la jornada invita a hacer del sosiego el patrón de toda actividad, y cuando el cielo era complaciente, cielo raso, parecía lo mas normal del mundo el que permaneciese un rato mirando en una dirección determinada. Pero todas las rutinas tienen sus excepciones, y después de miles de veces de contemplar la escena, me fue permitido apreciar, o más bien adivinar, una furtiva lacrima, en el rostro del que terminaba el ritual por enésima vez. Si bien el rostro no manifestaba dolor o penalidad sino una especie de serena placidez, que pude atribuir a una debilidad del rapsoda, que ya digo que también es coincidir. No obstante, el hecho me hizo recordar ciertos detalles a los que no había dado importancia hasta entonces.
Por ejemplo, la relación de aquella estrella con el ritmo vital de mi amigo. Estaba orgulloso de que aquel astro, según dijo, había sido el reloj de su padre y del padre de su padre, en lo que podía recordar, todos obviamente invisibles y todos solían comenzar sus faenas cotidianas cuando el Lucero del Alba, así lo llamaban, despedía a la noche, y la terminaban cuando en el ocaso volvía a aparecer, casi en el horizonte, como lucero Vespertino. Siendo el mismo, siendo Venus, y siendo la estrella más bonita de todas. Según me dijo.
El resto me lo confesó luego, sin necesidad de responder a preguntas que yo no hubiese formulado jamás, un dia en que comprendió que los secretos no existen si no se los cuentas a alguien. Y allí estaba yo, después de tanto tiempo, para comprenderlo mejor que nadie. Puso su nombre a una estrella, a esta estrella. El nombre de ella. De la chica más bonita.Me explicó que había chicas hermosas, que lo eran simple vista. Que otras, las guapas lo eran mas si te acercabas lo bastante para darte cuenta de su belleza. Y que por encima de todas estaban las chicas bonitas. Estas eran el grado mayor de la perfección que podía tener un ser mortal. Y las mas difíciles de catalogar, tanto por su escasez, me confesó que podían descubrirse una sola en toda una vida, y a veces no en todas las vidas, como por ciertos caracteres que las hacen tan especiales, principalmente la mirada.
Y ahí no quiso entrar en más detalles. Solo me dijo que una vez que hubo recibido el influjo, durante un tiempo para el que no existe medida, nada volvió a ser igual, y ante la imposibilidad de poder decir a la chica aquello que ella esperaba, ciertamente esperaba, ante la realidad de un amor imposible, es decir verdadero, decidió que solo podía hacer dos cosas, bien clavar dos cruces en el monte del olvido, y esto ya tenia derechos de autor, bien poner su nombre a una estrella y de esta forma comunicarse con ella cuando quisiera, o cuando pudiera.
Y esto era posible, al menos para los invisibles, y esto hizo, y esto venia haciendo desde que lo supo, desde que supo que no podría hacer otra cosa.
El haber elegido aquella , distinto de haber sido elegido por ella, fue porque la necesidad busca mas la eficacia que la eficiencia,- el hambre busca solamente comida, mientras que los platos sofisticados y la cocina de diseño nunca han sido un objetivo para el hambriento, mas bien un acicate para poder seguir comiendo cuando no se tiene necesidad- y ante la posibilidad de escoger una estrella diminuta, titilante y esporádica, una de las vagas estrella de las osas, aunque le hubiesen seducido con la etiqueta de la exclusividad, también le hubiesen ocasionado no pocos inconvenientes, desde ponerse en evidencia cada vez que alguien lo sorprendiese con el cuello en la posición del ganso deglutiendo, hasta las consiguientes tortícolis que dicha actitud conlleva. Pero el principal obstáculo hubiese sido, sin duda, el que no son tantas las noches diáfanas como los días en que espera la hora de poder verla.
En fin, que la necesidad es sabia, y la elección sencilla, una estrella discreta por su posición, apenas un palmo sobre el horizonte, con una presencia segura, salvo los días nublados o lluviosos, días en los que mi amigo también miraba en la dirección exacta, con la seguridad de que allí estaba ella, esperando, desde siempre.Por supuesto que no hacia falta mover el cuello, solo una discreta elevación en la mirada, y la seguridad de pasar desapercibido al hacer aquellos momentos compatibles con las actividades habituales del atardecer.
No había más cielo, no había más luna.

Guarda che luna, guarda che mare,
da questa notte senza te dovrò restare
folle d'amore vorrei morire
mentre la luna di lassù mi sta a guardare
(Fred Buscaglione lo cantaba, y los Mustang nos lo explicaban).

Ni tan siquiera se había percatado de otra más pequeña que solía aparecer a la izquierda, de Júpiter, como le hice saber. Hasta negarme el haber visto el espectaculo de las Perseidas ni una sola vez, después de miles horas mirando al cielo. -No puedo evitarlo- me dijo. -Y esas otras. debes saber, que son tan brillantes y numerosas como volubles y caprichosas- No pierdas el tiempo con ellas, ni siquiera para pedir un deseo. Las estrellas ademas, no sirven para pedir anhelos, sino para concederlos...para rendirte.

jueves, 28 de febrero de 2008

Vaga estrella de la Osa... II

El termino “vagas” nos presenta una pequeña complicación. El poeta italiano dijo lo que quería decir, sin duda alguna, pero el traductor no encuentra la palabra adecuada. Le atribuye esa, vagas, intentando mantener el mayor parentesco con el original. Piensa que la mejor forma de no traicionar es repetir lo mismo que ha leído, pero no. Ninguna acepción, de diccionario castellano alguno, sirve para decirlo con precisión. Quizás su segunda entrada como adjetivo “confusas” podría servirnos para justificar su permanencia en la nota inicial de la obertura. Concedamos la licencia a falta de mejor justificación.
Confusas lo son por su lejanía, evidente, pero no por ello privan al amante de su periódica contemplación. A pesar de la pequeñez que impone la distancia, a pesar de las humanas limitaciones en la visión del rapsoda, persiste el hilo luminoso que guía el rostro hacia el lugar preciso, y detrás inevitablemente su alma. Sin confusión posible.
Pero volvamos a mi amigo. Y a la repercusión que sobre él tuvieron, en implacable paralelismo, las anteriores consideraciones.
Con la madurez las gotas de lluvia semejan la sabiduría que cae sobre nuestro tejado. Aparece una nueva forma de ver cosas, personas, sentimientos a nuestro alrededor, que antes estaban ocultos. Es realmente un nuevo sentido de la visión que nos hace sorprendernos, una vez mas de lo prodigiosa que resulta la vida para el ser humano. Pero a la vez nos hace sentir que el tejado comenzará a presentar fisuras, pequeñas grietas que no podrán recoger todo el conocimiento y, sobre todo, la sensatez que la vida intenta arrojar sobre nosotros, el agua se desperdiciará y llegará a donde no debe llegar, al lugar donde la razón lucha todos los días con la emoción, en esa disputa interminable que exige, ante todo, que los estantes, los libros, estén a salvo de la humedad.
Por otra parte ese nuevo sentido de la visión, nos hace olvidar que el otro, el de los ojos de nuestra cara, el que nos permite evitar tropiezos y coscorrones, es también el que nos presenta a los demás con todo lo que tenemos, nuestra mirada. Y este comienza a declinar desde el momento en que comienza a elevarse el conocimiento en su sentido más absoluto, el otro sentido vital, el sentido común.
Así, mi amigo, imperceptiblemente, comenzó a cambiar la forma en que podía ver las cosas a su alrededor, más confusas cuanto más distantes, como el poeta italiano, pero a fuerza de reconocerlas en su memoria, ignoraba los rasgos, otrora tan nítidos, del rostro de la Luna, esos perfiles, sombras chinescas, cráteres y montañas, reducido ahora a un circulo de plata rodeado de un halo creciente que, difuminaba su perfil, cada año un poco mas.
Sin necesidad de saberlo, sin necesidad de contarlo, la gente a tu alrededor se da cuenta, cuando tropiezas dos veces con la puerta de cristal, de que algo no va bien, y a veces, solo a veces, te preguntan sobre el lugar donde guardas las gafas.
Mi amigo nunca se planteó tal eventualidad. Seguía viendo cada atardecer su estrella favorita, la segunda más brillante después de la Luna, hasta que dejó de verla.
Comenzó a estar inquieto por las tardes a no dormir por las noches. Buscándola en la madrugada, en esa hora de gloria que precede a la luz, en ese otro lado en que solía esperarlo, y nada. Y no dijo nada. Solo agrió su carácter, se volvió un poco más hermético, en un aparente autismo que le prestaba un manto de gravedad que yo, en principio consideré propio de su edad, de los cambios inevitables que acontecen entre una fase y la siguiente, las hormonas quizás.
Hasta que un buen día volvió a sonreír, las arrugas de su rostro no cambiaron de postura, pero sus ojos si lo hicieron, volvieron a moverse con la vitalidad del que encuentra sentido a lo que puede encontrar en cada ángulo de visión y está dispuesto a disfrutar con ello.
Y, sobre todo, lo hizo, volvió a contármelo, sin pregunta previa, ante la pasividad culposa por mi parte, del que ve que algo no va como debiera y no se atreve, no hace nada por buscar la solución adecuado. Pero del tema culpabilidad ya hablaremos en otra ocasión. Creo, además, que me viene desde Adán.
Lo cierto es que lo hizo. Me dijo que había vuelto a verla, si bien no todos los días, incluso con ausencias de semanas, con mayor brillo que nunca, y con la sensación, que atribuía, podía ser, dijo, a la emoción del reencuentro, de que se acercaba en la noche, se movía hacia él, aumentando de tamaño, como si se acercase hasta un lugar en el que cambiaba su trayectoria para alejarse, muy lentamente, tal como había aparecido, hasta perderse hacia levante.
-Va a ser la Is..- Dije para adentro. Y hasta censuré el pensamiento que precede a la palabra. En ese afán de no cometer el error, de no lastimar al interlocutor con una verdad que, por muy real que pueda ser, no va a beneficiarlo en absoluto.
La ISS. Mi amigo está enamorado de d la estación espacial. Bueno de alguien a quien adivina tras una estrella que, ahora resulta ser artificial. Su crecimiento progresivo, el esporádico incremento, el brillo duplicado cuando alguna nave permanece a su lado, cuando los paneles multiplican su reflejo. Todo coincide.
Y cambió mi gesto, intenté actuar, modificando el asombro hilarante que descubre al sarcasmo, por la expresión simulada, pero eficaz al parecer, mi amigo se alegró aún mas, por la alegría que, en verdad, me habia contagiado y que hizo casi, que una furtiva lacrima me resbalasee, entonces a mi. En la breve noche, en el cielo estrellado de los primeros días del verano.
-Al amanecer todavía es mejor- me dice. Y, hasta los días en que está ausente me resultan felices. Ahora sé que va a volver.
Y yo no digo nada. Solo que he comenzado a mirar a las estrellas desde otra perspectiva. Hasta a las vagas de la Osa. Yo que siempre he estado en las nubes.

martes, 25 de diciembre de 2007

Música para el fin del mundo. III

Claroscuros. Luces y sombras. Lo viejo y lo nuevo. No, este ultimo es el titulo de una película marxista. De cuando el arte era utilizado para un bien superior, como una herramienta mas para educar las masas, tan necesitadas de guía y de saber, las pobres. Ortega ya lo dijo, mucho mejor, pero aquí se le sigue confundiendo con el torero, y el arte sigue siendo la guinda del pastel en la casa del rico nuevo, que es la de todos.
Viene todo esto de la ambigüedad del conocimiento. De la confusión interpretativa, toda interpretación no es mas que una confusion, y de las pocas luces de un servidor. Claro que si sé que no sé nada....
Todo comenzó cuando le puse al CD la etiqueta de take two, es decir para mí, el segundo borrador, después de los sucesivos cambios que van identificados con su numero para, mas o menos, saber por donde nos andamos.
Según esto take five, no seria otra cosa que la toma cinco que el estudio de grabación dio por buena, y definitiva, y que dio nombre al tema. Que Paul Desmond y David Brubeck, con su cuarteto, me perdonen, después de llevar 5/4 de mi vida (ese es el tiempo musical que inventaron) convencido de que su significado era: Coge cinco. Cartas, naturalmente, en la partida de póquer.
Quizás el error, el desconocimiento en este asunto tan trivial, pueda parecer intrascendente, y de hecho lo sea. Pero si mantenemos la estructura básica de los elementos del juicio, la base orgánica del fenómeno, y la identificamos con la persona que se equivoca reiteradamente, y extrapolamos a otros asuntos más trascendentes..... el horror, otra vez el horror, en las tinieblas del río. Conrad dixit.
Aquí, los errores van a ser mas frecuentes, y con no menor repercusión sobre el resultado final, en esta obra magna. Tengamos en cuenta que hay que ser fatalista si se habla del fin del mundo, y tengamos en cuenta que hablamos de canciones en la lengua de Shakespeare, cuando después de tantos años de estudiar que potatoes significaba patatas, y resultar ser en realidad papas; no queda más remedio que admitir que, si la vida hay que vivirla, no queda más que disfrutar con lo que tienes a mano, o a oido, que, en este caso, es algo realmente extraordinario.
Por todo ello, comienzo cambiando el titulo, por otro algo más liviano. Escojo una carátula más festiva que aquellas basadas en el Armagedon y tal y tal; y me planto en la siguiente selección:

1- Barbara Ann- Beach Boys
2- Anna- Beatles
3- Be my baby- Ronnettes
4- Blue velvet- Bobby Vinton
5- Hungry heart- Bruce Springsteen
6- Wild world- Cat Stevens
7- Long train running- Doobie Brothers
8- Goodbye Yellow Brick Road- Elton John
9- It´s now or never- Elvis
10- Id rather go blind- Etta James
11- Duke of earl- Gene Chandler
12- Caravan of love- Housemartins
13- It’s a man´s world- James Brown
14- Dedicated to the one I love- Mamas & Papas
15- Don’t let be me misunderstood- Nina Simone
16- I got dreams to remember- Otis Redding
17- Crazy- Patsy Cline
18- Hit the road Jack- Ray Charles
19- Only the lonely- Roy Orbison
20- I am a rock- Simon & Garfunkel
21- All I have to do is dream- Everly Brothers
22- Last train to Clarksville- The Monkees
23- Samantha´s mine- Spectrum
24- Time of the season- Zombies
25- Eleonor- Turtles
26- Brown eyed girl- Van Morrison
27- Je ne regrette rien- Edith Piaf


Como dice Edith en el corolario:

Non, rien de rien, non, je ne regrette rien
Ni le bien qu'on m'a fait, ni le mal
Tout ca m'est bien egal.
Avec mes souvenirs j’ai allume le feu...



Eso es lo que hay que decir cuando llegue el Apocalipsis. Es lo que hay que sentir. Es lo que hay que cantar. Al menos, poder escuchar....

lunes, 24 de diciembre de 2007

sábado, 22 de diciembre de 2007

Música para el fin de los tiempos II

El titulo es un homenaje a Olivier Messiaen, como invitación no solo a escuchar el cuarteto homonimo, si no tambien, -y nuestra generación no debe pasar por alto este aspecto, o nuestro paso por la vida no habrá servido para nada-, a todo aquello que rodeaba al compositor y a sus musicos el dia de su estreno. Una reflexión sobre lo que sucedió entonces, y antes y luego, para no quedarnos en la parodia del Easter. (No pienso dar mas explicaciones, viene todo en los libros).
Pensaba llamarlo "Musica para escuchar durante el fin del mundo" pero aunque es algo que ,personalmente no me importaria hacer, bien entendido que el fin del mundo es algo personal, algo individual, que uno puede realizar tantas veces como quiera. Hasta mil veces lo garantizan los fabricantes del soporte digital. Dejando, por tanto, la trascendencia para esos momentos evanescentes, incompatibles con la audición que nos ocupa.
Ventisiete piezas para voces extrañas -casi todas, en el idioma de nuestra musica clasica, en inglés- y como a mi megustan y conozco sus titulos e interpretes, no voy a repetirlos, solo compartirlas. Disfruten o no, esta vez voy a disfrutar yo.

Música para el fin de los tiempos






Una vez al año, por Pascua, reparto una selección musical a mis amigos de infancia, al objeto de disfrutar con uno de esos placeres prohibidos-casi todos lo son- como es la nostalgia. Escuchas la canción que escuchabas entonces, junto a quellos de entonces, y llegas a creerte que él ahora es el entonces, y te sientes bien, si logras por un momento,que el corazón tome el mando,te sientes impregnado por ese dolor(olor)tan dulce que es el volver a nacer, reborn, sensacion que es tan vieja como la humanidad. Y tan humana que, sin que el abuso la convierta en vicio, resulta ser , una droga blanda, beneficiosa para la salud del alma. Afirmo, sin metaanalisis a mano para corroborarlo.
Hasta ahora he estado condicionado por el afan de gustar a todo el mundo y de no disgustar a nadie. Algo relativamente facil, como todo el mundo sabe. Sobre todo desde que te dejas llevar por la pretensión estupida de pensar, de saber, lo que gusta y disgusta a los demás. Ideas propias de un iluso, que ademas condicionan, cual la peor de las censuras, -la que sale de uno-, el resultado final, restringido a aquellos temas en español- español de España dicen en la web,para distinguirlo de los otros- o instrumentales, temas cortos, minimalistas, y fechados en esos años indefinidos de la adolescencia que, como ella, no tienen propiamente un calendario definido. Así empezamos con unos musicos, Santana o Adamo, que todavia andaban haciendo bolos ,y fuimos avanzando hacia atrás, en la dirección correcta, hasta llegar a Jorge Sepulveda o las Hermanas Benitez, hasta que alguien me dijo -!Basta ya, que no habias nacido,colega!
y de esa forma me impidieron volver al vientre materno que es, el sueño del hombre,desde el principio de los tiempos.
Y ahora que nos acercamos hacia el fin de ellos, segun el Apocalipsis prometido por los profetas, de manera tan reiterada que da un cierto yuyu, la verdad. Y ante tal eventualidad, uno decide desprenderse de ciertos complejos , castradores, que impedian mostrar la musica que realmente le proporciona placer, es decir, mas placer. Recogiendo esos titulos-libros,peliculas, o coplas- que se llevaria a una isla desierta. Para que la soledad se torne en compañia que, al fin y al cabo, es tan necesaria como el buen vino.
Llega el agorero de turno, o bién a uno comienzan a aparecerle goteras, y a la vez que acude al terapeuta, al albañil, o al hiper, se pone el CD en cuestión, y las penas se van al carajo. No solo eso, se produce una disociación temporal, que ubica al oyente en ese lugar y en ese tiempo de que hablaba antes. Esa es la idea. Si bien no es necesario que llegue el fin del mundo para buscarle una utilidad. Hoy mismo me ha transportado un ratito a Trafalmador, y he olvidado totalmente que no me ha tocado la loteria. Que iba aterminar en cero, decia el profeta de tres al cuarto (de los c. iba a escribir, pero el subconsciente me traiciona, el orden interno, que no servirá de nada cuando llegue el Armagedon, pero mientras, no hace mas que darme la vara) Seamos pacientes

sábado, 8 de diciembre de 2007

¿Qué fue de las musas?

Bendito el hombre que no teniendo nada que decir se abstiene de demostrarlo con sus palabras -G. Eliot

¿Qué fue de las musas?
Comprende una cincuentena de especies de megaforbas de confusa taxonomía bajo el epíteto común de banano.(De Wikipedia)
Me están cambiando el mundo. Mi mundo (De momento).

lunes, 17 de septiembre de 2007

El Eco de Umberto









Apocalípticos e integrados.-

Algunos versos, son tan buenos que pueden prescindir del resto del poema sin que por ello pierda el conjunto ni un ápice de su valor. Solamente una línea, la primera, basta para hechizar al lector y dejarlo en trance de satisfacción anticipada, hasta el punto de que aunque no continúe la lectura, ya dará por consumado el milagro de la poesía, y probablemente quedará en su recuerdo no solo como el estribillo, sino como canción completa. Porque además de musicales, esas silabas encerraran, necesariamente, el significado de toda la canción “Puedo escribir los versos más tristes esta noche.....”

Y no es Neruda, y no es un poema. Tampoco una copla. Son diez silabas que, componen apenas un par de palabras, y que, a pesar de pertenecer al mundo de la erudición, a ese planeta donde los intelectuales y aquellos que usan tal disfraz, navegan con cierta facilidad en un océano de términos tan ilustrados que al resto de mortales se nos antojan poco apetitosos, al considerarlos indigestos con toda probabilidad, basándonos en el desconocimiento que, suele ser, quien nos hace rechazar aquellos alimentos que nos resultan poco familiares. Por si acaso.
Ese título resulta sonoro, sin duda, y aunque no estimule sentimientos, o no nos induzca a soñar despiertos, lo cierto es que tiene un cierto ritmo sincopado que puede invitarnos a caminar, a movernos, cuando no a bailar, directamente, mediante unos pasos desconocidos, en un movimiento mas rectilíneo que circular, incluso en pequeños saltos que no sabemos a donde nos llevan, ya que, como digo, tampoco entendemos bien el significado de la frase inicial. Funk, jazz, tecno?. No lo sé.
Como tantas otras cosas a medio descubrir en la época de los años felices de uno, donde es tal la cantidad de estímulos positivos, de conocimiento, de afortunados descubrimientos, que no tiene capacidad alguna para digerirlos. Como si fuese abriendo cajas con regalos extraordinarios, uno tras otro, y arrojándolos al suelo sin aprecio alguno, obnubilado por el montón de paquetes que le quedan aun por revelar. Maravillas de colores. Sin duda. Y es que si hay algo más grandioso que las maravillas es cuando estas son, además, de colores.
Al final, la moraleja, la vida misma, uno se queda con la ultima calamandrita que queda pegada a sus dedos, y como mucho con los restos del papel de seda de algún envoltorio, aunque sea, en el mejor de los casos, tornasolado, para mantener el espíritu feliz del tiempo aquel que, inevitablemente no prestará una “segunda opinión” como dicen ahora para negar la realidad cuando no gusta.
En fin, que me quedé con el papelito, con el retazo de cinta irisada como escasa pertenencia, aparentemente escasa si la comparamos con el bazar deslumbrante que desfiló ante mis ojos, pero más que suficiente para hacerme sentir sino como Craso, al menos como afortunado en el terreno del espíritu, cuando la memoria me sigue repitiendo la banda sonora: Apocalípticos e integrados.
Y es que lo bueno del optimismo (apréciese el énfasis) es que hasta me hace sentir el efecto beneficioso de no haber leído el ensayo de Umberto Eco, ( también lo tuve entre mis manos en su momento, como el contenido de las cajas aquellas) el extraordinario y divertido estudio sobre el efecto de los medios de comunicación en la cultura de masas, ambientado en los años sesenta (ya dije), y por tanto feliz a pesar de desconocer su contenido y, lo que es igual, su finalidad. Me quedé en el titulo. Y no es poco. Y tan contento.
Pero las palabrejas quedaron por ahí dando vueltas, emergiendo en artículos de significado dudoso, naturalmente. Y aparcadas en la carpeta de “objetos en desuso”, definitivamente, cuando su autor se consagró como novelista de éxito, de novela histórica para mas INRI.(de inritación, supongo).
El que aparezcan aquí, otra vez, cual Ave Fénix, podría considerarse como la presuntuosa pretensión de usurpar el exclusivo privilegio de nuestros autores barrocos, la intención de repetirse una y otra vez en nuestros sueños, aquellos que suceden cuando estamos durmiendo, aquellos silenciosos, ya que no pueden hacerlo en su versión alucinada del comensal ante la sopa de letras: mane, tecel, fares, en la cuchara de caldo. Tiempos aquellos.
Lo cierto es que las palabras insisten, y ellos están aquí, otra vez. Apocalípticos e integrados. Aunque en un remake que poco o nada tienen con ver con el eco del mensaje de D. Uumberto.
Los apocalípticos piensan, y lo dicen, que estamos dejando pasar la oportunidad irrepetible de cambiar las claves de la sociedad, de ajustar el reloj para que siga marcando las horas, y de que esa actitud de agoreros full time, aparte de suponer la mayor de las lealtades hacia el mundo en que vivimos, resulta imprescindible si queremos evitar la hecatombe.
Que, una ocasión como esta, de paz y progreso durante dos generaciones consecutivas, no se ha visto en la humanidad en siglos, y que es esta ocasión unica, o habría podido ser, el caldo de cultivo idóneo para asegurar el bienestar, o al menos la supervivencia, durante otros mil años del nuevo reich, ya que el penúltimo solo duro doce. ¡Y a que precio!.
Que, a expensas de que los profetas ya no existan, salvo entre expresidentes o excandidatos a ídem, las crisis seguirán existiendo, y cuando las nubes rojas vuelvan a aparecer por el horizonte... ( ¡Gases asfixiantes! Escuchaba yo gritar a aquella anciana en mi infancia, cada vez que las nubes enrojecían el horizonte en los hermosos atardecederes de agosto). Y que, cuando otras nubes rojas, figuradas o no, vuelvan a aparecer en el paisaje; nos vamos a acordar, otra vez, de la ocasión perdida.
Eso, y cosas más profundas dicen ellos, los apocalípticos.
Los integrados, alguno de los cuales fueron en su juventud apocalípticos, se encuentran confortablemente integrados, es decir que se encuentran confortablemente, y que a pesar de que algunos deban ese confort a su pasado como apocalípticos, lo cierto es que el presente resulta bastante mas divertido y, en todo caso el autoconvencimiento de pertenecer a una casta de un nivel digamos... seguro y confortable(otra vez) convierte las profecías en cuentos tan lejanos como puedan serlo los de la literatura infantil o os de ciencia- ficción. Al fin y al cabo ¿qué sabían Aldous Huxley o George Orwell, del protocolo de Kioto o del euribor? Nada.
Por tanto, ni los alfa ni los beta, ni los famosos de cagamiseria que harían realidad la profecia, con tan solo unos años de retraso sobre lo previsto, tienen absolutamente nada que ver con los logros del sistema, de los sistemas concéntricos generados gracias a las experiencias, reales de verdad, del agit prop y de los genios de la svástica. A pesar de que la historia no les haya hecho justicia, a estos cerebros, a pesar de que haya que negarlos tres, treinta veces si fuese necesario. A ellos y a otro genio, Maquiavelo; ya que si el fin justifica los medios, es suficiente con qué el fin pueda estar dirigido por buenas manos, o mentes, ya que los medios vienen por añadidura y, así se sientan las bases, el engranaje que hace que el mundo ruede, siga rodando. Y además.: ”No se os puede dejar solos”,” No lo olvideis”.

Eco no toma partido por ninguno de ambos. Y ya digo que su obra trata de un asunto diferente, aparentemente, del que estamos tratando. Mantiene la tesis de que no existen colores absolutos, de qué, en todo caso, todos forman parte del arco iris, y que, resulta difícil decir que fue primero, si el huevo o la gallina. Pero es que él es semiólogo, y maneja palabras tan extraordinarias como estas: apocalípticos, integrados...

P.D.- Realmente quería escribir sobre educación para la ciudadanía y me he perdido otra vez en el piélago de un mar de ideas que se arrojan sobre la playa mental con el desorden propio de las mareas de otoño. Y es que pienso como integrado, que la ciudadanía como fin es una autentica necesidad y que es irrenunciable afirmar los cimientos de nuestra civilización (me sale el símil inmobiliario. no puedo evitarlo) . Y como apocalíptico pienso, que hemos perdido treinta años sin siquiera intentarlo y que, además, los ciudadanos se hacen mas en el día a día mirándose en el espejo de sus gobernantes, en la actitud coherente , en los principios morales y en las pruebas que de ello han dado sus politicos en todo este tiempo, que en los textos y los programas educativos, por correctos y necesarios que estos sean.
Como aprendiz de semiólogo umbertiano, me preocupa tan solo la palabra “para”. Pienso que tanto la educación como la ciudadanía son un fin en si mismas, y no necesitan ballestas ni catapultas. Que la educación “para” el lenguaje es otra asignatura pendiente. Quizas la mas importante. Y no me estoy refiriendo a la corrección gramatical en un idioma universal, y por tanto en ebullición, como el nuestro, sino en el uso y abuso que se hace del lenguaje cuando se le cambia el sentido, o sea la finalidad, a la palabra, cuando se asocia a otra de ambigüedad contrastada.
Formación del espiritu nacional, fue la asignatura , firmada por Torrente Ballester, que antaño formaba a la ciudadania. Y es que ninguna de las tres palabras resulta sospechosa. Formación, bien. Espiritu, pues claro. Nacional, ahora no está de moda, pero si hay Nación debe haber nacional, y si no hay nación, deberian decirnoslo, hemos digerido cosas peores, verdades mas terribles. Pero lo cierto es que el conjunto de las tres, significaba de hecho algo mas, y sobre todo algo diferente de lo que podria interpretarse en la primera lectura.
Por ello, insisto en que, el riesgo está en el “para”. Preposición que se antepone a que, quienes, cuando, hacia, etc., dando un sentido inteligible a la sintaxis de la oración. Sucede que el DRAE lo considera también como partícula adversativa “contraponiéndolo a lo que se quiere aplicar o se dice de ella” de la cosa a la que se yuxtapone. Lo que pondría en duda el sentido de lo que se nos dice Pero otra acepción, la 12, “Junto a algunos nombres se usa supliendo el verbo comprar” con lo cual acaban de hundirnos.....Y este es el tema, el drama de la semiótica, el seguir confundiendo el culo con las témporas sin caer en la cuenta de que aparte de la frase hecha, antes de ella ya estaba el culo, y sigue estando.
Y es que en temas docentes, básicos para cualquier sociedad, los lemas, los enunciados, las intenciones, deben ser claros, concisos, y transparentes, y no prestarse a ambigüedad alguna.

Pues eso, lo dije.

sábado, 23 de junio de 2007

Supongamos que Maeso somos todos.-

Un anestesista español, en la Sanidad Publica trabaja setenta horas semanales, si hace una guardia de presencia física cada seis días. Echen cuentas. Estas horas son “obligatorias”, por mas que la Directiva Europea o el Estatuto Marco digan lo contrario, ya que las distintas administraciones regionales han encontrado un sistema, sarcástico, para contar las horas a su albedrío, por encima de la aritmética y del sentido común, un ábaco particular que no permite contabilizar el trabajo semanal por encima de las cuarenta y ocho horas, tope legal.Si a estas setenta horas sumamos las que realiza en la sanidad privada, uno de cada tres anestesistas, y que estas, horas tan reales como las anteriores, no tienen limite alguno, nos encontramos con jornadas semanales por encima y más allá, de las cien horas.Prolonguemos esta situación durante diez, veinte, treinta años, y añadámosle una pizca del conservante, de la especia que ustedes prefieran: alcohol, depresión, agotamiento, adicción al Ibex o dependencia de la hipoteca superlativa. Cualquier síntoma de nuestra sociedad contemporánea y… sirvamos el plato en la mesa.Dos mil años de condena. Condena tan virtual para un anciano enfermo como virtual es una sociedad que tiene semejante caldo de cultivo, y luego se asusta ante cualquier amago de crecimiento bacteriano. ¿Estamos locos?.

jueves, 24 de mayo de 2007

Quisiera que sepas...










Im just a soul whose intentions are good
Oh lord, please dont let me be misunderstood.

Primero fueron Lone Star, el grupo catalán delos sesenta, con la magnifica voz de Pedro Gene, y sus versiones del pop-rock que nos llegaba tan tarde como adulterado. Así sucedió con Comprensión:
“mas quiero encontrar siempre en ti comprensión.....
Señor, hazme digno de ella y de su amor”
Evidentemente un tema romántico, bailable además, con el desgarro del acerado blues, que era en el fondo, aunque por aquel entonces mas nos parecía un nuevo estilo de balada que, en todo caso, acababa de destronar al bolero en las tardes de los domingos. Lo de festejar los sábados, también fue un invento posterior.
Luego descubrimos la versión “original” y esa presunción, que ya marcaba un escalón en el nivel del placer acústico, resultaba ser increíblemente mejor -Eric Burdon mediante- aunque no entendiésemos el mensaje del vocalista, y tuviésemos que conformarnos con la diferencia en el brillo de los instrumentos -el punteo(riff) de la guitarra es de los que se graban en la memoria para siempre jamás- y sobre todo en algo mucho más sutil que, como diría Louis Armstrong, es lo que diferencia a un músico bueno de otro mejor, el swing, el ritmo instintivo que el artista transmite a su audiencia de manera directa, sin interferencias, sin posibilidad de escapatoria.
Hubo otras mejores, entre centenares. De modo que, después de escuchar a Nina Simone, uno, tocado por los dardos que los dioses le envían en forma de hipoacusia y acúfenos, es decir otosclerosis para expresarlo de una manera tan difícil de entender como difícil resulta a su oído alcanzar el orgasmo acústico a que antes aludía, reconoce que ya es mas que suficiente, que el placer es algo categórico al que no se debe medir la intensidad. Que vale. Que para qué más. Que me planto.
Si bien, aparece otro nivel de conocimiento, al menos tan gratificante como el generado por la comparación que trae la experiencia, que vuelve a despertar las emociones.
Resulta que el texto original decía cosas importantes, además de las notas musicales, y que estas eran diferentes, e infinitamente más interesantes que la balada sentimental, que también lo era. Dice o puede decir algo así como:

Señor, no dejes que me malinterpreten.
Soy solo un alma con buenas intenciones


Y entonces se acuerda uno de los traductores y de su eficiencia lingüística; y de cómo las ideas llegan a veces, cuando lo hacen, perdidas en el tiempo y en el significado. Totalmente fuera de lugar. Y ello cuando no es el destinatario quien las tergiversa o simplemente las ignora, return to sender ( devuelta al remitente) como cantaba Elvis, pero esa es otra canción de la que ya hemos escrito. Y descubre que las lenguas extrañas no deben ser una barrera que nos prive del mensaje que se dirige hacia nosotros, que bastante dificultad tenemos para expresar nuestros sentimientos, bastante riesgo de que lleguen en un estado deplorable que los haga irreconocibles, para que ademas los anulemos ante el muro infranqueable de nuestra ignorancia.
Es bueno dejar que la melodía siga dando vueltas dentro de nuestra cabeza. Todo el tiempo que le venga en gana, según sus meritos y circunstancias, hasta que la luz se cuele por cualquier resquicio, aunque sea en la forma de la comprensión de un nuevo idioma, y nos haga ver esas cosas extraordinarias que, ya estaban alli, y poder disfrutar, y descubrir con el mismo placer que el niño descubre cada dia centenares de cosas nuevas y por tanto, enriquecedoras.
Por ello es importante mantener limpia y ordenada la sinfonola musical que guardamos en la memoria silbable - sección : tres minutos de alegria- y dejar que las ideas se sienten alrededor de la pista de baile. Qué, si deciden ponerse en movimiento, lo harán en las mejores condiciones.

Al fin y al cabo son solo un puñado de buenas intenciones.


http://hayquevivirla.blogspot.com/

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