jueves, 22 de diciembre de 2022

LA NAVIDAD DE NORMAN ROCKWELL.-

 


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lunes, 14 de noviembre de 2022

SANIDAD PÚBLICA Y CAZADORES CON FAROL.-

 



Utilizan la sanidad pública como señuelo. Otra vez.

Señuelo: Cosa que sirve para atraer a una persona o inducirla a que haga cierta cosa .(M. Moliner).

Nos tratan como pájaros dispuestos a convertirse en bocado. Lo aclarará Don Mendo.

Ignorando que, hasta para cazar indefensos pajarillos, hay un mínimo de normas éticas, no tanto procedentes de la ley natural, hoy defensa de la biodiversidad, como las enseñanzas del ripalda, el catecismo escolar que, a pesar de no disponer de una aplicación equivalente para el móvil, nos invita a meditar las consecuencias de nuestros actos con aquello de la contrición verdadera, el arrepentimiento de haber pecado porque ello es pecado, y no la autentica y universal falsa contrición, el arrepentimiento por las consecuencias que sobre el pecador va a tener su acción punible, o en camino de serlo.

Claro que lo punible tiene otro antídoto para algunos, la impunidad, dejando para el resto de los infelices el temor, el miedo a la sanción de la autoridad, o del vecino justiciero.


!Ay misero de mi

Ay infelice!.

Apurar cielos pretendo

Por qué me tratáis así

¿Que delito cometí

Contra vosotros naciendo?

(Calderón)


Apurar: Dar apuro, avergonzarse.

En este caso vergüenza ajena, que es un concepto absolutamente indefinido. No puedo avergonzarme por los hechos ajenos. O al menos no debo. En todo caso, sí indignarme y rebelarme contra tal acción.

Son aves carroñeras, los pajarracos que devoran a los pajarillos como en la película de Pasolini, Pajarillos y pajarracos, donde el monje sabio, el anciano que está de vuelta de los errores del mundo, interpretado por el inefable Toto, a quien debemos por tantos ratos buenos, la justa compensación por el ostracismo a que le hemos sometido en nuestras pantallas. Mientras, los pajarracos siguen sobrevolando el cielo de nuestras calles y patios, esperando la ocasión para su descenso en picado sobre los indefensos pollitos, sin necesidad del aullido aterrador de los stukas nazis, y ya sabemos que nazis son solo los del pueblo de al lado. En fin...

Estos depredadores no tienen nunca suficiente, son insaciables, con el monopolio de los medios de comunicación, las cadenas televisivas publicas, privadas, y la prensa, agonizante ella, con los diarios afines a su estirpe carroñera. Tampoco se satisface su capacidad de engaño con el uso, a priori maravilloso, que les dan sus escaños, para exponer sus argumentos enfocados a la consecución del bien común, que no otra cosa es el trato acordado. No tienen límite, ni siquiera acuden a ocupar sus puestos de trabajo con sus posaderas, salvo evento televisado, y delegan en sus portavoces, ellos en los que habíamos delegado nosotros, delegan a su vez, y lo hacen para atacar, denostar, insultar y agredir al rival, que enemigo no es. Después en los convites y las bodas mixtas vemos que no hay tal. Tan solo preparando el caldo, la trampa para la próxima e inminente jornada de caza.

Bien es cierto que los míseros e infelices pajarillos estamos habituados a que nos encierren en una casa si fuese menester para proteger la cosecha del padre de Antonio Abad, pero de otra manera infinitamente más dulce, y justificada, que en la cruel que estos pajarracos nos conducen repetidamente a la red pajarera, que la que he comprado en Amazon funciona y me ha salvado de la pandemia de las palomas, que esa es una pandemia verdadera.

Si releemos atentamente los versos, o ripios según su autor, de Don Mendo, descubriremos donde nos encontramos los pajarillos, y ellos, los pajarracos.

Y es que las apariencias, el ser señalados con el dedo de la historia al menos, son el único freno que pueden disuadir a algunos.

Del resto de zorzales, tordos, e incluso gorriones, no espero nada.

Siguen proclamando conceptos superados como el de dignidad, adjetivo que atribuyen a cualquier cosa valiosa, a cualquier derecho que perdimos cuando maricastaña, y sobre todo continúan ignorando el aspecto fundamental y definitorio de la tal dignidad, su valor, su costo.

Es muy costosa, es una cualidad harto cara, que solo pueden pagarse unos pocos, el resto si deseamos tenerla en algún momento, debemos luchar por ella, y si la conseguimos seguir luchando para no perderla. No la dan gratis en ningún lado.


Perdida irreparable estamos hoy otra vez a punto de realizar, la de la sanidad pública, a la que un servidor ha dedicado su vida laboral sin comprender por qué sus beneficiarios se niegan rotundamente a saber, a conocer las condiciones laborales de los trabajadores que la mantienen funcionando.

He tenido que sufrir sonrisas estúpidas al mostrar la nómina, que llevaba en el bolsillo, cuando surgía el tema del sueldo, de la soldada, del salario, la sal del soldado. Nunca creyeron lo que leían sus ojos, desconozco si por aquello de no trastocar sus convicciones sobre la leyenda, sobre el cuantioso estipendio de los médicos, o simplemente porque nunca he sido de fiar, y pudiesen suponer que les estaba tomando el pelo. En cualquier caso, ya digo, una sonrisita idiota de quien no cree lo que le están contando ni, incluso aquello que está viendo. Desde entonces decidí guardar la nómina en el cajón de las vergüenzas y no insistir sobre el asunto nunca mas.


Ahora vuelven con otro insulto inasumible a los sanitarios, las huelgas. Algo que no figura en los derechos de los trabajadores de la sanidad pública. Algo que aparentemente convocan los sindicatos, herederos todos del sindicato único, aquel subvencionado al cien por cien, pagado con los fondos estatales, y que lógicamente defienden a su pagador, aunque su oficio aparente sea el de luchar por los trabajadores asignados.

Esto podría parecer una especulación sin fundamento si no hubiese pruebas que demuestran el disparate. Hechos son amores...

Al menos tres huelgas he vivido durante mi vida laboral. Promovidas y defendidas por varios sindicatos, jamás los de clase, primera clase, y en todas se ha presentado idéntica paradoja. Los servicios mínimos estipulados por la administración han supuesto la actividad del mismo numero de trabajadores que en los días sin huelga, salvo, curiosamente los domingos y festivos, en los cuales el numero de sanitarios asignado es superior al habitual. Impacto nulo, protesta silenciada.

La conclusión, aunque dolorosa, es real, los sanitarios no tienen, no gozan del derecho de huelga, reducida esta a alguna manifestación, dentro del orden claro está, a pancartas mas o menos graciosas y a la presencia del evento en los medos de comunicación. Siempre y cuando exista la cercanía temporal de elecciones y el partido interesado en fomentar el malestar, apoye dicha movida.

Desprecio total, con sorna, escarnio y pitorreo, y el vaso de la ignominia rebosando de furia e impotencia. A medio plazo es esperable un estallido sanitario que coloque las cosas en su sitio. Si la sanidad va seguir siendo pública, será universal por definición, gratuita jamás, eso no existe. Desde hace tiempo la están pagando sus trabajadores.

Guardias interminables, uno de cada seis años de vida ingresados en el hospital junto a sus pacientes, usuarios según la administración, Sin pluses de nocturnidad o festivos. Sin la consideración de horas extras. Contratos de miseria, puestos y cargos digitales con trasfondo de privilegios políticos, en función de los intereses de quienes controlan el pesebre.

Dedicación que requiere diez años de duro esfuerzo previo, más allá del examen de acceso, y una remuneración ridícula, adscritos a una categoría inferior a cualquier funcionario estatal con similar preparación, que cuando se hace efectiva y se relativiza al numero de horas de trabajo obligado, supone una decepción dolorosa que conduce a los mas jóvenes, y a los más sabios, a cambiar de oficio cuando no de país. Lo seguiremos viendo.

Todavía algún cretino esgrime la obligatoriedad del presunto juramento, totalmente ficticio, o la supuesta vocación de estas victimas a las que raramente se reconoce como tales.

Habrá que releer y recapacitar, aunque sea el unamuniano San Manuel Bueno, Martir. Y esperar que cuando llueva nos pille a todos a cubierto de la sanidad pública, mientras esta aguante con su tejado de uralita, de su cancerígeno asbesto, y sus goteras.


A los pajarracos solo podemos pedirles que no avergüencen a su padre el Barón de Mies.


MONCADA

Ha de antiguo la costumbre
mi padre, el Barón de Mies
de descender de su cumbre
y cazar aves con lumbre:
ya sabéis vos como es.
En la noche más cerrada
se toma un farol de hierro
que tenga la luz tapada,
se coge una vieja espada
y una esquila o un cencerro
a fin de que al avanzar
el cazador importuno
las aves oigan sonar
la esquila y puedan pensar
que es un animal vacuno;
y en medio de la penumbra
cuando al cabo se columbra
que está cerca el verderol,
se alumbra, se le deslumbra
con la lumbre del farol,
queda el ave temblorosa,
cautelosa, recelosa,
y entonces, sin embarazo,
se le atiza un estacazo,
se le mata, y a otra cosa.

- MENDO

No es torpe, no, la invención;
más un cazador de ley
no debe hacer tal acción,
pues oyendo el esquilón
toman las aves por buey
a vuestro padre el Barón.

- MONCADA


Es verdad. No había caído...
Vuestra advertencia es muy justa
y os agradezco el cumplido.
¡El Barón, por buey tenido!...
No me gusta; no me gusta.


("La venganza de Don Mendo" de Pedro Muñoz Seca y Pérez Fernández.)


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lunes, 31 de octubre de 2022

LAS EDADES DEL HOMBRE (II).-

 



Y es en ese instante de la historia, cuando el autonombrado emperador inicia su toma de posesión de la mitad inferior del ibérico solar, cuando en este, el arte se transforma en barroco y cosas peores - horror vacui - y todas la tierras de reciente adquisición, transforman sus templos paganos en católicos e inician el transito hacia la conquista del mundo conocido, la plata del Perú, las especias de Malaca o las almas de los infieles filipinos, ingratos ellos que hasta deberán su patronímico a Felipe, el heredero del trono.


Aquí y así comienza la edición de este año de las edades del hombre: Transitus, con esa facilidad que tiene el latín macarrónico para engrandecer cualquier iniciativa en su lengua, afortunadamente excluida hoy de monopolizar la cultura como antes sucediese con el griego, sic transit gloria mundi, tambien.

Transición que tiene lugar gracias al botín encontrado en el Nuevo Mundo (mote irónico del humilde barrio madrileño que marcaba el inicio del arrabal, justo donde ahora termina el Rastro), a las riquezas que engrandecerán España y que serán dilapidadas en interminables guerras religiosas,

El paralelismo actual no resulta gratuito. Los paises del norte de Europa, financiaron nuestra última transición con ayudas económicas aparentemente desinteresadas, con el único pretexto de construir otro imperio, el europeo del siglo XXI, que comienza a tambalearse antes de haber demostrado consistencia y ganas de perdurar. Aquí firmamos periódicamente sus letras de cambio, con la confianza de que las van a pagar otros, y de que los prestamistas que avalaron a Don Carlos no nos van a exigir la tradicional libra de carne del mercader de Venecia. Además la religión poderosa que nos condenase entonces a pagar bulas y a enfrentarnos a luteranos y calvinistas, no está ni se la espera. La verdad es que el teléfono móvil ha sustituido totalmente a rosarios y escapularios, a libros de horas y a homilías dominicales. Otro logro de la basura a quien le hemos abierto canales televisivos y las redes, donde nos tienen atrapados esperando el barco donde quizás nos conviertan en alimento para peces.

Pistas nos dejan en la fase actual de las Edades del Hombre, en esa catedral placentina donde descubrimos a un anciano Luis de Morales (El Divino) pidiendo limosna ante el emperador en un lienzo que bien podría tener el título de (Gruppo di famiglia en un entorno), como foto polaroid de algún pintor de cabecera de su majestad.

Gregorio Hernández demuestra ejecutar solamente obras maestras cierta Piedad que, por si sola justifica el viaje. Las maravillas de Zurbarán , paisano de Morales, y obsesionado con los frailes que le daban trabajo y sustento, así como con los santos, ese San Jerónimo apartando las tentaciones a pedradas, genial.


Santos y retablos fragmentados para que el aficionado pueda contemplarlos desde una distancia razonable. Compiantos que aquí denominan Calvarios, con todo el significado que ello conlleva.

Y la alucinación, ya sin los limites de los místicos (precioso grupo escultórico de San Pedro de Alcántara confesando a Teresa de Jesús) y sus versos, en joyas de la ficción tan osadas que a los dibujantes de cómic de la época lisérgica ya les hubiese gustado parir. Entre ellos el Cristo de la encina, el de Ceclavin, maravilla que parece increíble que la hayamos tenido tan cerca y a la vez siga tan desconocida.

Quizás el nivel mas sublime sea el de Sor Maria Jesús de Agreda, la única monja dotada de bilocación documentada, apareciendo alternativamente, cuando no simultáneamente, en su celda conventual en Soria y en sus casas misionales americanas. Exceso de poder sobrehumano que debió privarla del título de santa. No se atrevieron.


Podemos y debemos poner en duda, incluso rebatir los grandes tópicos de nuestra historia, al menos desde que la imprenta pasó las crónicas desde el limitadísimo pergamino a las infinitas copias con las que el papel expande el conocimiento y el relato de los hechos, hasta entonces circunscritos al poseedor del original, para poder contrastar, comparar o rebatir asuntos de hace quinientos o seiscientos años. Las leyendas y las tradiciones interesadas, la propaganda intemporal no debe ofuscar nuestro presente, que bastante demonios tiene que alejar el pobre.

A pesar de todo ello, de la reconquista que no lo fue, de los reyes católicos que lo fueron con retroactividad, de la contrarreforma, y contra todo seguimos, contra la ilustración sobre todo, victimas de la guerra de la dependencia, y en ello estamos, en el obligado silencio durante los últimos doscientos años.

A pesar de todo, no podemos menos que darnos un paseo por esta exposición, por cualquier recoveco de la catedral, de cualquiera de ellas dos, y dar las gracias a quienes crearon entonces, y exponen ahora, tanta belleza. A cada uno lo suyo.


              

                                            


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domingo, 23 de octubre de 2022

LAS EDADES DEL HOMBRE (I).-

 



¿Eran católicos Isabel y Fernando?.-


Eran cristianos. El catolicismo nació durante el imperio de Carlos V, y lo hizo como fracción del cristianismo, obligado por la reforma de Lutero, el protestante.

En política.-de salón- a estos secesionistas luteranos se les habría llamado revisionistas, y marcado con el estigma del peor de los pecados. En la realidad ocasionó una tremenda convulsión religiosa, y por ende social, de la que a nosotros nos tocó la contrarreforma, donde aun nos encontramos.

Ellos protestantes y nosotros católicos y romanos. Ineluctable, como diría Pla.


El caso es que sigo sin comprender la razón de llamar reyes católicos a quienes vivieron, y murieron, cuando el catolicismo no existía. Algo así como cuando los jueces de la dictadura condenaban a miles de ciudadanos por infringir leyes posteriores a los supuestos delitos, retroactiva mente, como en el caso de los presuntos católicos Isabel y Fernando. Y aunque el fenómeno lleve un desfase temporal de quinientos años entre ambos disparates, me va afinando el entendimiento, para comprender las maravillas que surgen a mi alrededor.

Si los reyes católicos no eran lo segundo, gran parte de las columnas que sujetan nuestra sociedad , sospecho también sean de papel mojado, y mejor no mirar temerosos hacia arriba y sí distraernos con su magnifica cubierta de pesado granito, al modo gótico flamígero o al que dictamine la propaganda oficial.


El caso es que la duda plantea una revisión, a pesar del castigo escolar, de la formación del espíritu nacional de entonces, no tan diferente de la actual, y de la inmersión histórica e incultural en el imperio español – le dibujaron indisoluble la etiqueta española a un imperio que tampoco tenía muy clara su nacionalidad, el concepto hispano, no más allá de la rivalidad con los depredadores vecinos, y a pesar de los yugos y la flechas y las películas de y sobre conquistas materiales o espirituales.

Pero a pesar de todo, a uno termina cayéndole simpática la pareja. Como los grandes hitos de la historia -oficial- de España, entre los que figurarán después los triunfos en la guerra de la dependencia -sic- o la estancia de don Ernesto -Hemingway- en todos y cada uno de los bares y los pueblos de España, todos tienen en común la supuesta presencia personal de los reyes artistas, por el camino de Swann, celebrando bodas o triunfos de sus avanzados, la fundación de iglesias y conventos, y la conversión de mezquitas en palacios reales.

Las sinagogas no. Esas resultaban incomodas y los candelabros con tantos brazos poco eficientes. Con el hachón teníamos de sobra. En todas y cada una de las villas encontraremos las huellas de su existencia, cuando no de su presencia, y también el bar donde estuvo el americano aquel que nos enseñó como el whisky era una bebida que resultaba mas eficaz para alcanzar el nirvana que el vino de pitarra. 

En caso contrario a la versión oficial, si eres de poca fe, no tienes mas que volver la cabeza hacia el poste rematado con cuatro ganchos, la picota, el rollo, para autoconvencerte de que es mejor dejarlo como está..

Y está bien no complicarse demasiado, no convencer a nadie, que ello es imposible como dice Walter Benjamin. O se convence cada cual, de ahí el auto convencimiento, o te dedicas a la pantomima, pero por favor no insistas.


Y es que el leer da dolor, más si viajas, Ay, si viajas es peor. Tomando los versos prestados de Muñoz Seca y Pérez Fernández, autores que siempre creí eran dos que escribían en tandem, hasta que la ausencia académica del tal Pérez Fernández me hizo sospechar que tan solo eran apellidos postizos del primero, de los que suelen abusar aquellos que solo tienen un padre y una madre como la mayoría de los mortales, pero ellos necesitan media docena de nombres y docena y media de apellidos. Total para nada, como resultó el triste destino de Pedro Muñoz Seca, o el de Blas Infante, entre otras innumerables victimas a las que oficialmente se les ha negado tal condición. Y todo por poner en duda el catolicismo de los reyes católicos, o por cosas tan nimias como esta. Pero sobre todo por la impunidad , no ya de los ejecutores, sino de los que pretenden seguir creyendo en los milagros históricos, lo innecesario de la justicia, y el loor a San Dimas, el buen ladrón.


Uno viaja, claro, y en lugar de quedarse en su pueblo contemplando con la boca entreabierta, y temiendo el rollo en el cruce de caminos, mira ávidamente todo lo que queda su alcance, moviéndose lo necesario para ampliar constantemente los limites de ese alcance. Arriesgándose a ser acusado de espía si regresa a la Rusia de Stalin o a la Cuba de Fidel, en modo gusano. Aunque al final no hay que lamentarse demasiado, gusanos seremos todos, y lo del hijo prodigo ha quedado circunscrito al libro sagrado.


Las edades del hombre.-


Hasta el título me gusta, referencia absoluta a la historia y al ser humano. A pesar de que sea denominada fundación en todas sus franquicias (fundación, palabra mayor, cuantas iniquidades se cometen en tu nombre, desde Teresa de Jesús hasta hoy, cuando sirve a veces para blanquear capitales, defraudar impuestos, y cosas peores).

Esta, tiene la finalidad de poner en evidencia, de dar transparencia a la relación entre en el arte del que se hace depositaria la iglesia española y su propia historia, y hacerlo publico facilitando la asistencia de los interesados en semejante exposición, algo que deberíamos ser todos, interesados en conocer esa parte de la cultura tangible, el arte y la arquitectura que, todavía son uno de los patrimonios mas valiosos de nuestro país.

Ventiseis docenas de ediciones, descubriendo alelado que la pintura, la escultura, y sus anejos, existieron durante los siglos sombríos de la alta edad media, y que gracias a su conservación en abadías, monasterios y catedrales, todavía pueden deslumbrarnos ante artistas que casi desconocemos lamentablemente: Alejo de Vahia, Juan de Flandes, Juan de Juni, los Berruguete...


Todo el románico a nuestro alcance  hasta el advenimiento del renacimiento, quedaba puesto en evidencia, y ahí sigue en las parroquias diseminadas por esa España, ahora vacía, en los cada vez mas despoblados conventos y en los museos diocesanos que siguen nutriéndose, como sus obispos y seminarios en desuso, gracias al concordato que viene a ser la continuación de la asunción del emperador Carlos de unir política y religión, la religión de Roma, católicos de monopolio.

Y es que este salto resulta fundamental en nuestra historia, tanto que sigue vigoroso mas de quinientos años después de la abjuración del estado laico, algo que ya habían puesto en vigor Constantino y Teodosio, y que, al final, ni la caída del imperio romano arredraría a Carlos para volver a poner la cruz papal en sus estandartes y en las manos del cardenal Cisneros, el monje guerrero e intolerante a quien tanto deberían en este sentido él y su nación, y a quien dejaría morir esperando al emperador en un páramo de la meseta a donde no llegó a presentarse a su cita el nieto de los susodichos Isabel y Fernando.


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martes, 11 de octubre de 2022

A tonga da mironga de kabuleté

 

A tonga da mironga do kabuleté


Você que ouve e não fala,
Você que olha e não vê,
Eu vou lhe dar uma pala,
Você vai ter que aprender:
A tonga da mironga do kabuletê.

A despeito do significado literal, a expressão foi escolhida pelo poeta Vinícius de Moraes pela sua sonoridade, sem valor semântico, mas com alto valor sugestivo (Wikipedia)


Vinicius y Toquinho :


Vamos hacer esta canción que hicimos a
¿A tonga da mironga do kabuletê?
¿Se puede? (Sí, yo creo que sí)
Es dicir, porque parece que es una expresión
Que no quiere decir nada de bueno, ¿no?
Sí, yo creo que es una mala palabra, ¿no?
Tú conoces la historia, ¿no?
Parece que en África, cuando un africano dice eso a otro
Parece que las tribus entran en guerras terribles, ¿no?
Y que se comen el hígado uno al otro, ¿no? (No sabía)
Sí, todo lo que se sabe es que la última palabra, esta palabra: kabuletê
Es una expresión, (Sí) parece que tiene algo a haber con la madre de uno, ¿no?


Eu caio de bossa
Eu sou quem eu sou
Eu saio da fossa
Xingando em nagô


No necesitaba inducir en la audiencia la supuesta, y falsa, obscenidad que encerraba la letra. Tampoco explicar años después que era una manera, de las pocas que había, de enfrentarse a la dictadura brasileña con cierta impunidad. Solo una broma musical que el tiempo ha situado entre las canciones preferidas de las grabaciones en directo que Vinicius y Toquinho hiciesen en La Fusa, garito bonaerense de feliz recuerdo para los melómanos desde el año de su grabación, 1970, año del zenit de la música popular. Maria Creuza cerraba el trío, y Maria Betanha puso la voz en la inevitable prolongación de esta maravilla.

Tanto que, Los Luthiers , argentinos ellos, y dolidos por el éxito ajeno, se vieron obligadas a responder con una parodia del espectáculo, en su Samba Nostra, quizás el recuerdo mas divertido que tengo de ellos, y ya es situar alta la admiración debida a unos y otros.

Es difícil priorizar una canción de los discos en La Fusa, de una sobre las demás. Tanto como permanecer mudo, sin intentar hacer coros, cuando las escuchas, dejar de escucharlas en la noche de un sábado, al modo religioso que recreaba Vinicius en O dia de Creacao, con su letanía coral ….Porque hoje e sábado, y en el Canto de Ossanha, en dos docenas de canciones en las que descubrimos A Jobim y a Baden Powel, y que cincuenta años después de aquellas efímeras veladas, nos siguen aportando la frescura y el optimismo de entonces.




«Se nos habla, 83 años después, de memoria democrática, y expresado así parece algo, cuando sabemos que de todas las facultades, la de la memoria es la menos democrática: recuerdan los individuos, cada uno lo suyo, no los pueblos, no los territorios, no algunas élites políticas o académicas» (Trapiello)


"un exceso de memoria daña la vida", que decía Nietzsche».


Después de Nietzsche vino la cita a Chaves Nogales. «Él sabía que si la primera víctima de una guerra es la verdad, el principal enemigo de la verdad es la ficción, principalmente ésa de recordar por otros o de recordar lo que nunca ha sucedido. Sabía Chaves Nogales que el periodismo trabaja con y para la verdad. Claro que también "la dificultad no está nunca en encontrar y decir la verdad, sino en encontrar quien la lea"».

"A cada uno su verdad” añadió Pirandello para terminar de aclarar la salsa.


Yo, los veo en el televisor en ese estado de frenesí preelectoral que suele durar cuatro años, cuando todo va bien, y vuelvo a temer por la pobre memoria, instintivamente, como reflejo de supervivencia y poseído por esa canción que queda sonando de manera interminable, dentro de mi cabeza hasta hacerse molesta, tanto como los y las regurgitadores de falsas promesas. Y mientras los contemplo, me sale la melodía por las orejas, sobre todo por la sorda, que tuvo el privilegia de quedar incólume a la exposición de tamaña ofensa. Quizás porque en saliendo ella, impide que entren las otras, de los de siempre.

No puedo evitarlo.


A tonga da mironga do kabuleté


Você que ouve e não fala,
Você que olha e não vê,
Eu vou lhe dar uma pala,
Você vai ter que aprender:

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sábado, 3 de septiembre de 2022

DE TRIPAS CORAZÓN.-

 PUBLICADO EN LA REVISTA NAC CER DE LA ASOCIACIÓN NACIONAL DEL CANCER EN SU 50 ANIVERSARIO


Llevamos tres años envueltos en una espesa niebla que al principio creímos resultarÍa breve, liviana e inofensiva, ya sabemos que no lo era. Y hasta que muchos no fueron envueltos por ella y conducidos a las tinieblas que preceden al rio Estigio, aquel que limita el mundo de los vivos del de los que dejaron de serlo, no valoramos la certeza de una realidad que nos retrotraía a las grandes epidemias, en una época lejana, cuando los recursos para sobrevivir ante una naturaleza adversa que se rebelaba contra la humanidad, no iban más allá de las creencias religiosas, de culpar a Gomorra, ahora Vuhan, y de huir en cualquier dirección, como intentase Lot ante la inminente destrucción de su ciudad.


Tan perdidos como ellos nos encontramos, comprobando que el barquero de la leyenda, Caronte, no puede llevar en su barco a todos los que súbita y masivamente pretenden cruzar el Hades. Demasiado sugerente la imagen de los féretros amontonados sobre el hielo, a la espera de una cristiana sepultura, y su comparación con los grabados sobre las catástrofes medievales, e incluso sobre la gripe que, un siglo atrás, inició la contabilidad de sus fallecidos por millones, rivalizando con el jinete del caballo rojo, la guerra. Con la particularidad de que hace un siglo, los niños y los jóvenes no se diferenciaban de los ancianos a la hora de considerarlos vulnerables, palabra que hemos adjudicado a los mayores para reservar al resto la categoría de inmortales, tal es nuestra ingenua osadía.


La historia nos confirma que no resulta novedoso el contemplar la humanidad, a la que pertenecemos, sometida a un mal desconocido, por más que la ciencia intente convencernos de su esencia natural, algo realmente familiar y de previsible corta duración. Evidentemente algo que la historia repite como la aparición del cometa Halley, o las tormentas solares, y que, a pesar de la fortuna de vivir en tiempos infinitamente mas confortables que los pretéritos, no puede ni debe alejarnos de la idea de nuestra finitud e insignificancia. De lo azaroso que resulta ser un individuo que sobrevive, como miembro de un grupo que no deja de perder componentes, en medio de la niebla que no nos deja ver hacia donde nos lleva el barco, si a las rocas o a un mar calmo, siendo además personas de tierra adentro, de secano, a los que ciertos discursos apaciguadores hace tiempo que dejaron de suponer consuelo alguno.


Nos queda la ilusión de salir de este atasco, mas pronto que tarde, y el aprovechar este tiempo de oscuridad como sociedad para renacer en mejores condiciones, o al menos no caer en los errores de aquella penúltima vez, la depresión mundial tras la gripe española, que condujo al mayor desastre del siglo pasado, y que no fue causado por un virus, ni por un arrebato de la naturaleza, tan solo por el egoísmo, o su sinónimo, la estupidez colectiva.

Aunque sea solo un sueño esperar, tengamos fe en que esta vez resulte diferente y sepamos convertir la necesidad en virtud, haciendo de tripas corazón. No nos queda otra alternativa.


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lunes, 1 de agosto de 2022

A VECES, LA MEMORIA DE LA INFANCIA NO RESULTA TAN INFANTIL.-

 Victor Mora escribió los guiones de El Capitan Trueno y El Jabato en los primeros años sesenta.

Esta viñeta está en la contraportada del Nº 49 de El Jabato.

Ahora comprendo por qué en aquel entonces ya querían quemarme los tebeos, cuentos los llamaban.

También, que algunas tropelias de los poderosos les son necesarias para continuar siéndolo.




PD.- Ni entonces Victor Mora podía establecer el paralelismo con los años de Paz y Victoria, ni ahora un servidor, se atreve a mentar la memoria democrática, memoria histórica, o cualquier otra.

Olvidar y callar, y de leer nada, dice mi médico, no vaya a ser que Nerón se enfade.

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lunes, 11 de julio de 2022

LA ILIADA.-

 

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domingo, 3 de julio de 2022

VERANO LLEGÓ.-


 

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martes, 14 de junio de 2022

MUERE MERCUCIO.-

 






Mercucio muere.-

Era un provocador brillante y divertido, un personaje renacentista que además de pandillero, atrae inevitablemente  sobre él la atención de los espectadores. Hoy una figura en las redes, ayer elemento fundamental en la tragedia skakesperiana, el que pone a girar en sus primeras vueltas, el bombo de la lavadora en el que después se incluirían las vidas, y la sangre de Romeo y Julieta.

Una historia de amor eterno, eso  parece siempre en una primera lectura, con elementos góticos propios de la época en que fue escrita, y otros románticos ciertamente posteriores, mezclados con algunos mas de autores especializados en la moda del romance y la necrofilia. Todo eso es parte de la historia que nos quiere contar William Shakespeare, y que invariablemente lo confirma como gran profeta, como alguien que cuenta situaciones pasadas que se repiten interminablemente a lo largo de los tiempos. Otro Homero que también recogía, recortaba y embellecía las noticias de El Caso, las más chocantes para las almas sensatas, y engrandecíendolas  con sus versos fijándolas en las piedras miliares de los caminos para aviso de viajeros confiados en exceso.



Mercucio muere atravesado por la espada de Teobaldo, que es primo de Julieta, y por tanto "capuleto", y que será a su vez muerto por Romeo para vengar a su amigo Mercucio, poniendo en marcha la espiral del terror y de la violencia, de la guerra entre montescos y capuletos que termina en el drama con ciertos gemidos suicidas en la cripta funeraria sin que falten frailes, ayas, ni alcahuetas, condicionando la negociación postrera de paz por aquellas dos familias, que llegan a la conclusión de la inutilidad sobre el llevar alforjas en ciertos viajes, y también sobre sacrificar vidas para volver al principio, a mantener otra vez el estado de guerra fría entre ambos, suficiente para mantener el miedo, el terror entre sus súbditos y el recuerdo familiar sobre el funesto resultado de esta reciente estupidez.


Mercucio es Ucrania, como los mas sagaces ya han supuesto. Montescos y capuletos los estados belicosos que tienen poder para destruir toda Italia, Europa si fuese preciso, y no solo Verona,

Caen Mercucio y Teobaldo, y decenas de miles de soldados y civiles interpretando los papeles de Romeo y Julieta, en una guerra sin sentido en la que en el mejor de los casos quedarán las fronteras con cambios tan limitados que no justificarán el horror y el exterminio de ciudades enteras, aunque si los lamentos plañideros de la iglesia ortodoxa y de la otra, así como el boyante negocio de los medios de comunicación, las alcahuetas del cuento, sobre el que se inspiró aquella historia de amor. ¿De amor?.



Todavía el rearme colectivo está en sus albores, pero las fabricas de armas vuelven engrasar su maquinaria y los dividendos de sus accionistas, mientras vuelven a contarnos la cantinela de los beneficios de las guerras para el progreso social, la investigación científica y hasta para la sanidad.


Cuando creímos desarmado y cautivo el ejercito de los jinetes del Apocalipsis, haber derrotado a la peste, superada la última epidemia, y el hambre en el primer mundo, el de los montescos y capuletos, resulta que el jinete de la guerra sigue azuzando su caballo, curiosamente el caballo rojo, para que su pezuñas continúen provocando la destrucción y el terror. El cuarto caballo, el negro, es afortunadamente el que menos debe asustarnos, representa a la muerte y esta no suele sorprender a nadie, resulta infalible.

No recuerdo si el autor del Apocalipsis fue anterior o posterior a Homero, ni creo que importe. Tampoco que las tragedias de Shakespeare dejen de tener vigencia en nuestro tiempo, en el telediario de hoy, del que somos aparentemente simples espectadores, totalmente irresponsables de las tragedias que nos ofrecen los informativos, tanto casi como las que nos ponía en verso Shakespeare. Otro asunto será pagar los daños, el seguro a terceros que no suele cubrirlos en su letra pequeña, y el cargar con la losa anímica, solo pesada para los pensantes, la perdida de esos valores intangibles que han intentado vendernos infructuosamente a lo largo de los siglos, la dignidad, la solidaridad...y tantas otras ...dad  

Los demás, tienen asegurados grandes festivales veraniegos y playas cercanas con o sin, medusas, como el relleno de los pasteles playeros portugueses, con crem o sin crem. !Boliñas! !Boliñas!. Con dulce de leche, o kinder huevo, el domingo pasado en Torremolinos.


Ya digo que viene el Apocalipsis y que este no es unicamente el nombre de una de las mejores canciones de The Doors, su versión de “Riders on the storm”. Escuchadla con el volumen a tope, la única forma en que los sordos podemos hacerlo.


Pobre Mercucio. Pobre Ucrania. Pobres nosotros.


PD.-   Sí. La cripta sugiere el poderoso e indestructible bunker de la cancilleria berlinesa. Tampoco les sirvió de mucho. Tan solo para volver a interpretar la última escena de Romeo y Julieta.



domingo, 15 de mayo de 2022

DEAN MARTIN - MEMORIES ARE MADE OF THIS .-

 

Dean Martin - Memories Are Made Of This

(Los recuerdos están hechos de esto).


Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. (Juan Rulfo).

Cuesta al lector hacerse a la idea de que Comala sea el autentico protagonista de la historia. No tanto como que el tal Pedro Páramo sea un sosias de su propio hijo, o quizás lo sea el lector. No desvelo el final, en caso de que lo hubiese, dado que, en cada una de sus páginas está encerrado el milagro del realismo fantástico que desde entonces ha constituido el maná de los escritores que quieren serlo.

Parecen razonables los intentos de encontrar las coordenadas reales de ese lugar mítico, las investigaciones mediáticas y doctas que intentan ubicar caminos, calles y hasta personajes asociados a la realidad de la imaginación del autor. Algo tan absurdo que solo provocaba la hilaridad de este, cuando le apremiaban a que diese pistas para la investigación, o confirmase la presencia real de este o aquel personaje, ubicados todos exclusivamente en la mente de Rulfo.


Dudosa la parte de veracidad que pueden tener los recuerdos de uno cuando el tiempo los va alejando del momento en que los sentidos y los sentimientos de quien sufre o disfruta estos recuerdos, se fijaron en su memoria. Y cuan diferente de lo indeleble puede resultar esa fijación. Tanto que el trampantojo inicial ha ido degenerando en un estarcido interminable y borroso, obstinado en repetir aquellos buenos, o no tanto, momentos que acaban elaborando la personalidad final, la que adquiere mayor persistencia, en el individuo.

Al final, tanto Comala, el lugar de su origen, como el padre, la figura ancestral en la que uno quiere, y no puede, llegar a convertirse, van a transformarse en el principal estuche donde van a encerrarse las ideas, que van a obstaculizar la entrada a todas las ajenas a estos dos elementos, a casi todas.

Encontrar tu Comala, resulta al final tan fácil como cerrar los ojos. Reencontrarte con ella, tan difícil como doloroso. Tan inevitable como estar vivo.

Te toca haber nacido, y vivido, en un país donde el realismo fantástico forma parte inseparable de su historia y de sus ciudadanos, donde el silencio de varias generaciones convierte los hechos pretéritos en inexistentes, y donde las crónicas son tan efímeras que se las lleva el viento durante las tardes de agosto. Entonces comprendes la dificultad de recuperar ese lugar y esas personas junto a las que has crecido y a los que has querido, tanto como reconocerlos puntales de esa arquitectura evanescente a la que llamamos recuerdo.

En esa situación tienes que agarrarte a cualquier fleco en el suelo, a cualquier hilo literario, a cualquier imagen borrosa, en blanco y negro que es como se graban los recuerdos, para intentar reconstruir aquello, aquella Comala, corriendo el riesgo de que cualquiera de sus personajes, coautores contigo de esta historia, vuelvan a reírse de tu despropósito como hiciera Rulfo con los que pretendían recrear en la tierra sus sueños, su mundo onírico.

Dada la penuria de documentos minimamente fiables sobre los sucesos acontecidos a tu alrededor durante los últimos ochenta o noventa años, una sobrevida optimista, no queda otra opción que fijarte en las imágenes, un recurso inestimable a la hora de asomarnos al tiempo de existencia de la técnica fotográfica, filtrando con los restos de esos tatuajes desdibujados que se obstinan en seguir en las neuronas, junto a los testimonios vitales de aquellos que estuvieron cerca de ti, y afortunadamente sigan estando.

Hay que reinterpretar pues, esas imágenes fotográficas, procedentes quizás de un tiempo en que el ciclo económico fuese venturoso, y comprender que ni antes, ni después, Comala volvería a ser la de los días dorados.

Jóvenes felices, exultantes de vitalidad, vestidos con ropas festivas durante un soleado domingo de primavera, y presumiendo de la incipiente madurez que cambiará su actitud, sus modales y vestimenta en muy poco tiempo, aparte de alegrar la memoria de quien los contempla, le hacen pensar que después de aquel instante, dejaron de ser lo que aparentaron entonces. Y tienes que intentar buscarlos, encontrarte con su presente, y comprobar que muchos de ellos solo tienen pasado, mientras que, algunos, se perdieron para siempre en el camino hacia no se sabe donde... La vida.


Esas imágenes, fotografías, son los únicos documentos fiables que tenemos de nuestro pasado.

Hubo un tiempo que vimos la prohibidisima “Tierra sin Pan” de Buñuel (1) y era lo más parecido a la Comala que conocíamos. Después descubrimos las fotogénicas trampas de D. Luis y la orillamos en el cajón de dudosas.

Más tarde llegó, también por vías indirectas, el reportaje que sobre Deleitosa, hiciese Eugene Smith en 1950, mira por donde, bajo el título de “Spanish Village” (2) para la revista LIFE. Véase el documental “El americano” de 2006, o cualquiera de sus fotos, para comprender que estuvo bastante cerca de nuestra Comala.

Después la nada, la fotografía en colores y e incluso la transición aquella, ese vocablo extraordinario al que los creyentes han aplicado la tercera acepción que figura en el diccionario de Maria Moliner: “Proceso político por el cual España dejó atrás el régimen de Franco, para convertirse en un estado democrático”. El pacto de silencio, la cabeza borradora, más dañina y terrorífica que la “Erase Head” de David Lynch.

Ello ofuscó primero, y borró después cualquier vestigio en blanco y negro sospechoso de retratar personas o ambientes nada convenientes para soñar en technicolor, si es que esto fuese posible.

Con la llegada de la cámara incorporada al teléfono, y este al bolsillo, la desaparición de la fotografiá en papel, y no digamos las diapositivas, llevó a que la mayoría de ellas terminasen en la basura, el lugar de los sueños rotos, y perdiésemos, y sigamos perdiendo, estos maravillosos rastros que la vida nos hace sembrar a nuestro alrededor.

Estos avances de la tecnología popularizada hasta extremos impensables, nos han ofrecido, sin embargo, la posibilidad a través de las denostadas redes sociales, de compartir los restos de aquella batalla interminable, la de la infancia y adolescencia perdidas y ahora reencontradas. Quizás no en Comala, o aquella que imaginase Juan Rulfo, pero si en otra bastante más parecida a la autentica.

Hemos perdido los gloriosos claroscuros de Eugene Smith, los deslumbrantes blancos de La Chanca de Pérez Siquier, (3) el arrabal almeriense donde me imagino crecer entre el 56 y el 62. y a cambio nos podemos reconfortar con los vídeos de las imágenes de toda la vida de un fotógrafo rural, subidas a Youtube por su hijo Modesto. Son grises, evidentemente, y lo mas parecido a los recuerdos de una época que también lo fue.

Maravillosa posibilidad que ni Verne, ni el mismísimo Rulfo, excelente fotógrafo también, pudieron imaginar.

Conste que no me busco ni tampoco me encuentro en ellas, pero así ha sido la vida, mirar hacia fuera y enriquecernos con lo que vemos y sobre todo con aquellos a quienes vemos. Y ahí aparecen casi todos, afortunadamente.

Agradecidos a quien guardó y a quien lo hizo público. Escocidos con los reparos hacia esta exposición urbi et orbe de la presunta intimidad ajena , y sus vulnerados derechos, con esta bendita autocensura que nos invade. Quizás algunos deberían mirar hacia atrás y compararlo con el presente, con el respeto a las vidas y haciendas, que no es poco.

También Virxilio Vieitez desde su Galicia profunda, e incluso Carlos Saura como sociólogo con cámara fotográfica, se han acercado bastante a Comala. La que llevamos dentro cada uno, como la de Juan Rulfo, permanece obviamente inaccesible para los demás.


Y es que, como cantaba Dean Martin:


No olvides un pequeño rayo de luna

Dóblalo ligeramente al soñar

Dos sorbos de vino

Algo de dolor, algo de dicha

Remueve con cuidado a través de los dias

¿Puedes ver como el sabor se queda?

Los recuerdos están hechos de esto.


(1).- “Las Hurdes” o “Tierra sin pan” de Luis Buñuel resultó ser el documental extraoficial sobre Extremadura, a pesar de que sus trampas, y la explotación morbosa de la miseria ya ofreciese dudas sobre las intenciones, siempre provocadoras de D. Luis. Por cierto que le costó un sopapo en plena Gran Vía, no recuerdo si de Marañón o de Ortega.

(2).- Maravilloso reportaje de Eugene Smith que estuvo unos meses en Deleitosa haciendo funcionar su Leica hasta que las sospechas sobre su actividad de cronista extranjero, seguramente a sueldo de los conspiradores judeo masónicos, le obligó a alejarse presurosamente. No solo son imágenes para la historia, son realmente la historia versionada por el arte, Goya y El Greco andaban por Deleitosa.

(3).- Carlos Pérez Siquier tiene un museo sobre fotografía en su pueblo, pero además figura su obra en la correspondiente sección fotográfica del Museo Reina Sofía, perdón: Centro de Arte Reina Sofía, y su deslumbrante trabajo sobre “La Chanca” nos permite reconocernos deambulando descalzos en sus calles sin pavimentar y en sus vecinos asustados por la cámara del fotógrafo. Los niños y la luz del Mediterráneo.























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