lunes, 21 de abril de 2008

Magia blanca


Volvemos a la historia de siempre. La vida misma. Veo una cosa tres veces y…..si luego no me la explican, es como si no la hubiera visto. No me entero.
A veces sucede que, la belleza, el impacto visual, o el golpetazo en los sentimientos (los míos están cerca de las suprarrenales, según se tuerce por el retroperitoneo a mano izquierda) que esa cosa o suceso te provoca, realmente impide a tus entendederas tomar el mando de la situación, y si estas, además de magras quedan en segundo plano, ya se sabe.
Esto sucedió, una o dos veces, o mejor, unas dos veces con la película de Kiewsloski. Que entre lo monas que son las dos chicas, y la música estupefaciente del señor Preisner, consiguieron que no pudiese entender la trama, supersimple como podrán comprobar, hasta la tercera vez, cuando estuve obligado a usar la oportuna bibliografía para quedar medio qué, ante mi hija, quien, después de darme las claves de la historia ,exigiome explicaciones ante algunos matices que quedaban en el aire ya que su padre, con toda seguridad, podía aclararlos sin dificultad alguna. Angelitos. (Los dos). Y es que las chicas eran la misma (las dos).
No hace falta, por tanto que insista en los detalles de un argumento tan sencillo y natural como es esa idea, secreta por supuesto, que a todos nos ronda por la cabeza. La certeza de que ahora, en alguna parte, existe alguien igualito a nosotros, un gemelo idéntico, entre tantos miles de millones, que vive nuestra otra vida allí, en nuestra otra casa, con nuestra otra familia y rodeado de nuestros otros amigos. Algo elemental repito, a pesar de que un cineasta pueda llegar a hacer con esos mimbres una obra maestra como la vida-doble- de Verónica. Tendré que volver a verla.
Hasta aquí todo ficción. El cine y sus fantasías. Y alguna pequeña paranoia del que esto escribe. Jé, Jé.
Pero es que me encontrado en la foto de arriba. Yo soy el de los palillos. Estaba en Méjico en esa época, y era el batería de los Hermanos Carrión. Hasta ayer no lo supe, y comprenderán que no me inmute por ello. Tampoco voy a poner al lado una fotografía coetánea con mi otra identidad para que puedan comprobar lo que estoy escribiendo. Resultaría una obscenidad tener que demostrar la evidencia.
De momento, estoy más que orgulloso del trabajo durante mi otra vida. No dejo de escuchar las canciones una y otra vez….
.
Magia blanca tu tienes
me has hechizado a mí
Con tu mirada coqueta
con tu manera de hablar…

Tuuruuá, tuuruuá
Tuuruu tuuruu a a á.

Cuento corto

Corrigiendo errores.

-Deja que el niño lea- Dijo mi madre.
-Todo el tiempo que dedique a la lectura, lo ahorrará de pensar- Siguió diciendo.
-Acuérdate de mi hermano. Dio en pensar y... como acabó. Déjalo- Continuó.
-Bien. Pero que lea poco- Dijo mi padre, previsor.
Y el niño leyó y leyó, y se hizo grande. Y escribió entre nosotros. Y escribió sin recordar tan siquiera el final del hermano de su madre. Claro que, tampoco le hubiese cabido en un cuento. En aquel tiempo los relatos con demasiadas palabras estaban condenados a encogerse.
Comenzó a pensar primero la posibilidad de seguir leyendo, de leer algo más. Luego siguió pensando en escribir una versión corta de aquella historia. Dio en pensar, en pensar y en pensar.
-Creo que deberíais leer mas- Dije a mis hijas, después de haberlo pensado.
-Y quizás os cuente una vieja historia familiar- Continué.

miércoles, 12 de marzo de 2008


LA NOUVELLE CUISINE.-

Los caníbales, dentro de los relatos de aventura, están siempre ubicados en un tiempo pretérito, fechado mas o menos en una época donde los ropajes barrocos de unos y los taparrabos de otros, sitúan a los personajes en el escenario, necesariamente tropical. Es decir, muy lejos.
El joven superviviente del naufragio de la goleta, es acogido en el poblado indígena y puesto al cuidado de la joven y bella hija del jefe. Idilio, colorines y vida placida donde no faltan banquetes bajo la luz de la luna, con los manjares más saludables y vistosos que podamos soñar. El chico recupera el peso perdido y la fé en la humanidad, y de paso aprende un nuevo lenguaje, por el que llega a comprender que su destino no es otro que el de todos los cautivos de la tribu, el puchero colectivo en la fiesta religiosa donde le espera el lugar de honor, el estomago de sus anfitriones y el de su bella cuidadora.
Disculpen que les arruine el final de la película “Que bueno estaba mi francés” y que no recuerde el autor ni el año, pero lo importante, en todo caso, es que se trata de ficción y de que como dije antes, los caníbales solo existen en la imaginación de los novelistas de antaño. Aunque el hecho que persista en mi memoria, debe tener su origen tanto en lo terrorífico de la historia como en la forma de contarla. No pierde el ambiente de naturalismo angelical en los momentos en que la impotencia del protagonista se transforma en resignación, como tampoco lo hace en los planos finales donde el amable grupo de nativos procede al consiguiente descabello y despiece. Es ese toque de cotidianeidad que convierte lo macabro en imperceptible, sin duda, lo que pudo dejar la huella en mis atribuladas circunvoluciones. Vayan ustedes a saber.
Y es que la cocina, tanto en su cada vez más sofisticada elaboración, o en la ampliada variedad de ingredientes, así como en la moderna interpretación moral – productos naturales, renovables, precio justo- o religiosa – biológicos, vegetarianos, incluso ritual mistico incluido- de los mismos, ha evolucionado hasta unos niveles dignos de la sociedad archidesarrollada donde nos encontramos, todavía, y se ha convertido en un reflejo mas de la actitud global del planeta donde el refinamiento en los placeres vitales, -y la comida lo es, indudablemente- muestran el grado de bienestar y sabiduría de los pueblos. De los pueblos que comen, claro está, que es mas o menos donde nos encontramos.
En este momento, nuestro país es actualmente el adelantado excepcional en el arte del buen comer. Si hemos de creer lo que nos cuentan, tenemos los tres mejores cocineros y los cinco mejores restaurantes del mundo, es decir de nuestro país. Porque seguramente los franceses, chinos o japoneses, están perdidos ante la deconstrucción culinaria y la excelsa respuesta en que nuestros fogones han convertido el esfuerzo innovador de nuestros no menos excelentes chefs.
Pero no podemos pasar por alto el valor y el fundamento de las materias primas que usamos para conseguir estos resultados. Puesto que es ya en la selección y preformación de estas materias donde demostramos la capacidad, la agudeza y arte de ingenio que, según Gracian, nos hace únicos e inimitables.
No sé si sus paladares lo habrán notado. Mis excusas por la duda, siempre ofensiva. El cambio sutil que determinados alimentos procedentes de nuestra mar cercana, han sufrido durante los últimos años. Desde el ligeramente seco y especiado de antes hasta el nuevo, levemente fibroso, suavemente afrutado y con esa pizca de aroma caribe que lo hace tan singular. Me estoy refiriendo principalmente a los crustáceos y cefalópodos de nuestras orillas meridionales. Antes de las mediterráneas, y ahora de las atlánticas. En ellas se recoge ese precioso manjar al que previamente, hemos alimentado sabiamente, como pueden suponer, aunque este sea el secreto mejor guardado, con el alimento de los dioses (1). Nótese que esas especies animales son carroñeras marinas y su comida se basa en los detritus del fondo marino y en la materia orgánica en descomposición que llega sus bocas, incluyendo cadáveres de cualquier especie.¿Humanos?. También..
Aquí esta la diferencia, sin duda, entre el antes y el después. Entre el magrebí que perecía ahogado al naufragar su patera y entre el subsahariano que perece ahogado ahora al naufragar su patera. Mas mil de estos últimos sirvieron de alimento para la fauna marina solo durante el ultimo mes del año pasado. Datos autorizados.
Me repugna la sola sombra de sarcasmo que pueda haber en los párrafos anteriores. Me repugna el que sigamos eludiendo esta cuestión vital de la muerte gratuita de decenas de miles de vecinos. Me repugna que estemos entretenidos con actitudes y cuestiones pueriles que no reflejan otra cosa que la inmadurez del medio donde nos ha tocado sobrevivir. Pero sobre todo espero que a alguien le repugne comérselos. Joder. Aunque solo sea por eso, por repugnancia , que lleguemos a evitarlo.
Ya está bien que permitamos que mueran de hambre. Que dejemos ahogarse a los que sobreviven a la hambruna y a la enfermedad consentidas. Pero que encima nos los comamos en su transfiguración como chipirón o langostino, me parece que marca el nivel de sofisticación que la inmoralidad y la injusticia han alcanzado en nuestra sociedad.
Ustedes mismos. Que esta noche se irán a la cama como antropófagos.
Ni mejor ni peores que los del cuento del francés. Igualitos.

(1) Ese es el titulo de una novela de H.G.Wells “The Food of the Gods” donde trata del tema que nos ocupa, solo que lo ambienta en el futuro. Aunque no dice en que futuro y hace mas de un siglo que lo escribió. Dada la fama de proféticos que tienen casi todos los cuentos de D.Heriberto, podria ser que estuviese pensando en nosotros. Como, por otro lado, su obra figura en los estantes de la “ciencia ficción”, es posible que no sea mas que la pesadilla de un visionario y que podamos y debamos seguir tranquilos. Esto, tampoco, va con nosotros.

viernes, 29 de febrero de 2008

Vaghe stelle dell'Orsa.- I




Además de ser el título de una película de Visconti, Vaghe stelle dell´Orsa es el primer verso del poema “Recuerdos” de Giacomo Leopardi. Aquello que, procedente del cine italiano, no necesitaba traducción alguna, -para eso estaban los subtítulos, y aquí la titularon “Sandra”.- en literatura, y mas en poesía, necesitaba un interprete, preferentemente un buen interprete. De tal modo que esas cuatro palabras ininteligibles se convirtieran en:“Vagas estrellas de la Osa...”
Y de ese modo pudiésemos disfrutar del sentimiento que embargaba al poeta cada vez que volvía a mirar, que volvía a descubrir entre la negritud del cielo, de su cielo, aquella estrella a la que había unido su alma desde los primeros días de su infancia en que tuvo consciencia de ella, y sintió la necesidad de buscar un refugio discreto donde resguardar su espíritu en los momentos de melancolía, abundantes estos en los poetas, como es sabido.Esa estrella con nombre propio, Nerina, que quizás no sea otra cosa que luz que brilla en el espacio a través del tiempo, que quizás dejó de existir hace tanto, que las medidas en miles o millones de años, no sirvan para otra cosa que para confundir a quien la contempla, quien no ve una secuela del pasado, ni el fuego fatuo de otro mundo pretérito, no ve ni quiere ver, otra cosa que una luz, un punto real de luz que le une con el cielo, con su cielo:

.....................Pasaste, eterno
suspiro mío: y será compañera
de todo bello ensueño, de todo
tierno afecto, el latir triste, amado,
del corazón, la remembranza acerba.

Así termina. Con la promesa de la continuidad sin límites de la remembranza, con la seguridad de que la estrella seguirá viva, mientras lo esté el poeta.Esta es una deuda que tengo, otra, con el cine que no pude ver en su momento; y que no obstante, tiene el ticket numerado de la cola, breve ya, a la espera de satisfacerla. Y después de haber disfrutado hace bien poco de la inmensidad de Marcelo en “Noches blancas” anticipo el placer, es decir lo siento desde ahora con la esperanza en los buenos momentos, la misma que los futuros regalos de los Magos prestan a los niños que han sido buenos. Placer superior, con seguridad, al menos mas prolongado, que el de abrir el paquete, perdida la ilusión con el presente, y romper el juguete a la mayor brevedad, para inmediatamente buscar otro afán. Además: ¿Qué niño no ha sido bueno?.
Pero es que todo este asunto de las estrellas me ha generado unos disturbios emocionales, que no resultan inesperados ni imprevistos, por supuesto, y que me obligan a afrontar un problema cuya solución llevo aplazando sine die, con la cobarde justificación del aforismo oriental. “Si no tienes solución para el problema, es que este no existe”. Y tampoco es eso. La verdad.
Es que érase una vez....que yo tenia, tengo, ya que sigo teniendo, un amigo invisible. Ya, ya sé que no non le etá, que ya soy mayorcito y todo lo demás. Pero ¿Qué quieren que diga? Son muchos años de amistad para tirarlos por la borda. Y además si otros tienen un ángel de la guardia o un primo en el partido, no veo por que no puedo tener un amigo invisible. Sirva esto de justificación absoluta o entiéndase que no tiene sentido buscar explicaciones sobre algo, solo aparentemente, inexplicable.
El caso es que, mi amigo tiene una fijación desde hace mucho tiempo, todo el tiempo desde que le conozco, con una estrella. Curiosa coincidencia.Al principio no le di otra importancia que la de una rutina de hombre de pueblo, la de quedarse al atardecer mirando a poniente, en esos momentos en que el cansancio de la jornada invita a hacer del sosiego el patrón de toda actividad, y cuando el cielo era complaciente, cielo raso, parecía lo mas normal del mundo el que permaneciese un rato mirando en una dirección determinada. Pero todas las rutinas tienen sus excepciones, y después de miles de veces de contemplar la escena, me fue permitido apreciar, o más bien adivinar, una furtiva lacrima, en el rostro del que terminaba el ritual por enésima vez. Si bien el rostro no manifestaba dolor o penalidad sino una especie de serena placidez, que pude atribuir a una debilidad del rapsoda, que ya digo que también es coincidir. No obstante, el hecho me hizo recordar ciertos detalles a los que no había dado importancia hasta entonces.
Por ejemplo, la relación de aquella estrella con el ritmo vital de mi amigo. Estaba orgulloso de que aquel astro, según dijo, había sido el reloj de su padre y del padre de su padre, en lo que podía recordar, todos obviamente invisibles y todos solían comenzar sus faenas cotidianas cuando el Lucero del Alba, así lo llamaban, despedía a la noche, y la terminaban cuando en el ocaso volvía a aparecer, casi en el horizonte, como lucero Vespertino. Siendo el mismo, siendo Venus, y siendo la estrella más bonita de todas. Según me dijo.
El resto me lo confesó luego, sin necesidad de responder a preguntas que yo no hubiese formulado jamás, un dia en que comprendió que los secretos no existen si no se los cuentas a alguien. Y allí estaba yo, después de tanto tiempo, para comprenderlo mejor que nadie. Puso su nombre a una estrella, a esta estrella. El nombre de ella. De la chica más bonita.Me explicó que había chicas hermosas, que lo eran simple vista. Que otras, las guapas lo eran mas si te acercabas lo bastante para darte cuenta de su belleza. Y que por encima de todas estaban las chicas bonitas. Estas eran el grado mayor de la perfección que podía tener un ser mortal. Y las mas difíciles de catalogar, tanto por su escasez, me confesó que podían descubrirse una sola en toda una vida, y a veces no en todas las vidas, como por ciertos caracteres que las hacen tan especiales, principalmente la mirada.
Y ahí no quiso entrar en más detalles. Solo me dijo que una vez que hubo recibido el influjo, durante un tiempo para el que no existe medida, nada volvió a ser igual, y ante la imposibilidad de poder decir a la chica aquello que ella esperaba, ciertamente esperaba, ante la realidad de un amor imposible, es decir verdadero, decidió que solo podía hacer dos cosas, bien clavar dos cruces en el monte del olvido, y esto ya tenia derechos de autor, bien poner su nombre a una estrella y de esta forma comunicarse con ella cuando quisiera, o cuando pudiera.
Y esto era posible, al menos para los invisibles, y esto hizo, y esto venia haciendo desde que lo supo, desde que supo que no podría hacer otra cosa.
El haber elegido aquella , distinto de haber sido elegido por ella, fue porque la necesidad busca mas la eficacia que la eficiencia,- el hambre busca solamente comida, mientras que los platos sofisticados y la cocina de diseño nunca han sido un objetivo para el hambriento, mas bien un acicate para poder seguir comiendo cuando no se tiene necesidad- y ante la posibilidad de escoger una estrella diminuta, titilante y esporádica, una de las vagas estrella de las osas, aunque le hubiesen seducido con la etiqueta de la exclusividad, también le hubiesen ocasionado no pocos inconvenientes, desde ponerse en evidencia cada vez que alguien lo sorprendiese con el cuello en la posición del ganso deglutiendo, hasta las consiguientes tortícolis que dicha actitud conlleva. Pero el principal obstáculo hubiese sido, sin duda, el que no son tantas las noches diáfanas como los días en que espera la hora de poder verla.
En fin, que la necesidad es sabia, y la elección sencilla, una estrella discreta por su posición, apenas un palmo sobre el horizonte, con una presencia segura, salvo los días nublados o lluviosos, días en los que mi amigo también miraba en la dirección exacta, con la seguridad de que allí estaba ella, esperando, desde siempre.Por supuesto que no hacia falta mover el cuello, solo una discreta elevación en la mirada, y la seguridad de pasar desapercibido al hacer aquellos momentos compatibles con las actividades habituales del atardecer.
No había más cielo, no había más luna.

Guarda che luna, guarda che mare,
da questa notte senza te dovrò restare
folle d'amore vorrei morire
mentre la luna di lassù mi sta a guardare
(Fred Buscaglione lo cantaba, y los Mustang nos lo explicaban).

Ni tan siquiera se había percatado de otra más pequeña que solía aparecer a la izquierda, de Júpiter, como le hice saber. Hasta negarme el haber visto el espectaculo de las Perseidas ni una sola vez, después de miles horas mirando al cielo. -No puedo evitarlo- me dijo. -Y esas otras. debes saber, que son tan brillantes y numerosas como volubles y caprichosas- No pierdas el tiempo con ellas, ni siquiera para pedir un deseo. Las estrellas ademas, no sirven para pedir anhelos, sino para concederlos...para rendirte.

jueves, 28 de febrero de 2008

Vaga estrella de la Osa... II

El termino “vagas” nos presenta una pequeña complicación. El poeta italiano dijo lo que quería decir, sin duda alguna, pero el traductor no encuentra la palabra adecuada. Le atribuye esa, vagas, intentando mantener el mayor parentesco con el original. Piensa que la mejor forma de no traicionar es repetir lo mismo que ha leído, pero no. Ninguna acepción, de diccionario castellano alguno, sirve para decirlo con precisión. Quizás su segunda entrada como adjetivo “confusas” podría servirnos para justificar su permanencia en la nota inicial de la obertura. Concedamos la licencia a falta de mejor justificación.
Confusas lo son por su lejanía, evidente, pero no por ello privan al amante de su periódica contemplación. A pesar de la pequeñez que impone la distancia, a pesar de las humanas limitaciones en la visión del rapsoda, persiste el hilo luminoso que guía el rostro hacia el lugar preciso, y detrás inevitablemente su alma. Sin confusión posible.
Pero volvamos a mi amigo. Y a la repercusión que sobre él tuvieron, en implacable paralelismo, las anteriores consideraciones.
Con la madurez las gotas de lluvia semejan la sabiduría que cae sobre nuestro tejado. Aparece una nueva forma de ver cosas, personas, sentimientos a nuestro alrededor, que antes estaban ocultos. Es realmente un nuevo sentido de la visión que nos hace sorprendernos, una vez mas de lo prodigiosa que resulta la vida para el ser humano. Pero a la vez nos hace sentir que el tejado comenzará a presentar fisuras, pequeñas grietas que no podrán recoger todo el conocimiento y, sobre todo, la sensatez que la vida intenta arrojar sobre nosotros, el agua se desperdiciará y llegará a donde no debe llegar, al lugar donde la razón lucha todos los días con la emoción, en esa disputa interminable que exige, ante todo, que los estantes, los libros, estén a salvo de la humedad.
Por otra parte ese nuevo sentido de la visión, nos hace olvidar que el otro, el de los ojos de nuestra cara, el que nos permite evitar tropiezos y coscorrones, es también el que nos presenta a los demás con todo lo que tenemos, nuestra mirada. Y este comienza a declinar desde el momento en que comienza a elevarse el conocimiento en su sentido más absoluto, el otro sentido vital, el sentido común.
Así, mi amigo, imperceptiblemente, comenzó a cambiar la forma en que podía ver las cosas a su alrededor, más confusas cuanto más distantes, como el poeta italiano, pero a fuerza de reconocerlas en su memoria, ignoraba los rasgos, otrora tan nítidos, del rostro de la Luna, esos perfiles, sombras chinescas, cráteres y montañas, reducido ahora a un circulo de plata rodeado de un halo creciente que, difuminaba su perfil, cada año un poco mas.
Sin necesidad de saberlo, sin necesidad de contarlo, la gente a tu alrededor se da cuenta, cuando tropiezas dos veces con la puerta de cristal, de que algo no va bien, y a veces, solo a veces, te preguntan sobre el lugar donde guardas las gafas.
Mi amigo nunca se planteó tal eventualidad. Seguía viendo cada atardecer su estrella favorita, la segunda más brillante después de la Luna, hasta que dejó de verla.
Comenzó a estar inquieto por las tardes a no dormir por las noches. Buscándola en la madrugada, en esa hora de gloria que precede a la luz, en ese otro lado en que solía esperarlo, y nada. Y no dijo nada. Solo agrió su carácter, se volvió un poco más hermético, en un aparente autismo que le prestaba un manto de gravedad que yo, en principio consideré propio de su edad, de los cambios inevitables que acontecen entre una fase y la siguiente, las hormonas quizás.
Hasta que un buen día volvió a sonreír, las arrugas de su rostro no cambiaron de postura, pero sus ojos si lo hicieron, volvieron a moverse con la vitalidad del que encuentra sentido a lo que puede encontrar en cada ángulo de visión y está dispuesto a disfrutar con ello.
Y, sobre todo, lo hizo, volvió a contármelo, sin pregunta previa, ante la pasividad culposa por mi parte, del que ve que algo no va como debiera y no se atreve, no hace nada por buscar la solución adecuado. Pero del tema culpabilidad ya hablaremos en otra ocasión. Creo, además, que me viene desde Adán.
Lo cierto es que lo hizo. Me dijo que había vuelto a verla, si bien no todos los días, incluso con ausencias de semanas, con mayor brillo que nunca, y con la sensación, que atribuía, podía ser, dijo, a la emoción del reencuentro, de que se acercaba en la noche, se movía hacia él, aumentando de tamaño, como si se acercase hasta un lugar en el que cambiaba su trayectoria para alejarse, muy lentamente, tal como había aparecido, hasta perderse hacia levante.
-Va a ser la Is..- Dije para adentro. Y hasta censuré el pensamiento que precede a la palabra. En ese afán de no cometer el error, de no lastimar al interlocutor con una verdad que, por muy real que pueda ser, no va a beneficiarlo en absoluto.
La ISS. Mi amigo está enamorado de d la estación espacial. Bueno de alguien a quien adivina tras una estrella que, ahora resulta ser artificial. Su crecimiento progresivo, el esporádico incremento, el brillo duplicado cuando alguna nave permanece a su lado, cuando los paneles multiplican su reflejo. Todo coincide.
Y cambió mi gesto, intenté actuar, modificando el asombro hilarante que descubre al sarcasmo, por la expresión simulada, pero eficaz al parecer, mi amigo se alegró aún mas, por la alegría que, en verdad, me habia contagiado y que hizo casi, que una furtiva lacrima me resbalasee, entonces a mi. En la breve noche, en el cielo estrellado de los primeros días del verano.
-Al amanecer todavía es mejor- me dice. Y, hasta los días en que está ausente me resultan felices. Ahora sé que va a volver.
Y yo no digo nada. Solo que he comenzado a mirar a las estrellas desde otra perspectiva. Hasta a las vagas de la Osa. Yo que siempre he estado en las nubes.

martes, 25 de diciembre de 2007

Música para el fin del mundo. III

Claroscuros. Luces y sombras. Lo viejo y lo nuevo. No, este ultimo es el titulo de una película marxista. De cuando el arte era utilizado para un bien superior, como una herramienta mas para educar las masas, tan necesitadas de guía y de saber, las pobres. Ortega ya lo dijo, mucho mejor, pero aquí se le sigue confundiendo con el torero, y el arte sigue siendo la guinda del pastel en la casa del rico nuevo, que es la de todos.
Viene todo esto de la ambigüedad del conocimiento. De la confusión interpretativa, toda interpretación no es mas que una confusion, y de las pocas luces de un servidor. Claro que si sé que no sé nada....
Todo comenzó cuando le puse al CD la etiqueta de take two, es decir para mí, el segundo borrador, después de los sucesivos cambios que van identificados con su numero para, mas o menos, saber por donde nos andamos.
Según esto take five, no seria otra cosa que la toma cinco que el estudio de grabación dio por buena, y definitiva, y que dio nombre al tema. Que Paul Desmond y David Brubeck, con su cuarteto, me perdonen, después de llevar 5/4 de mi vida (ese es el tiempo musical que inventaron) convencido de que su significado era: Coge cinco. Cartas, naturalmente, en la partida de póquer.
Quizás el error, el desconocimiento en este asunto tan trivial, pueda parecer intrascendente, y de hecho lo sea. Pero si mantenemos la estructura básica de los elementos del juicio, la base orgánica del fenómeno, y la identificamos con la persona que se equivoca reiteradamente, y extrapolamos a otros asuntos más trascendentes..... el horror, otra vez el horror, en las tinieblas del río. Conrad dixit.
Aquí, los errores van a ser mas frecuentes, y con no menor repercusión sobre el resultado final, en esta obra magna. Tengamos en cuenta que hay que ser fatalista si se habla del fin del mundo, y tengamos en cuenta que hablamos de canciones en la lengua de Shakespeare, cuando después de tantos años de estudiar que potatoes significaba patatas, y resultar ser en realidad papas; no queda más remedio que admitir que, si la vida hay que vivirla, no queda más que disfrutar con lo que tienes a mano, o a oido, que, en este caso, es algo realmente extraordinario.
Por todo ello, comienzo cambiando el titulo, por otro algo más liviano. Escojo una carátula más festiva que aquellas basadas en el Armagedon y tal y tal; y me planto en la siguiente selección:

1- Barbara Ann- Beach Boys
2- Anna- Beatles
3- Be my baby- Ronnettes
4- Blue velvet- Bobby Vinton
5- Hungry heart- Bruce Springsteen
6- Wild world- Cat Stevens
7- Long train running- Doobie Brothers
8- Goodbye Yellow Brick Road- Elton John
9- It´s now or never- Elvis
10- Id rather go blind- Etta James
11- Duke of earl- Gene Chandler
12- Caravan of love- Housemartins
13- It’s a man´s world- James Brown
14- Dedicated to the one I love- Mamas & Papas
15- Don’t let be me misunderstood- Nina Simone
16- I got dreams to remember- Otis Redding
17- Crazy- Patsy Cline
18- Hit the road Jack- Ray Charles
19- Only the lonely- Roy Orbison
20- I am a rock- Simon & Garfunkel
21- All I have to do is dream- Everly Brothers
22- Last train to Clarksville- The Monkees
23- Samantha´s mine- Spectrum
24- Time of the season- Zombies
25- Eleonor- Turtles
26- Brown eyed girl- Van Morrison
27- Je ne regrette rien- Edith Piaf


Como dice Edith en el corolario:

Non, rien de rien, non, je ne regrette rien
Ni le bien qu'on m'a fait, ni le mal
Tout ca m'est bien egal.
Avec mes souvenirs j’ai allume le feu...



Eso es lo que hay que decir cuando llegue el Apocalipsis. Es lo que hay que sentir. Es lo que hay que cantar. Al menos, poder escuchar....

lunes, 24 de diciembre de 2007

sábado, 22 de diciembre de 2007

Música para el fin de los tiempos II

El titulo es un homenaje a Olivier Messiaen, como invitación no solo a escuchar el cuarteto homonimo, si no tambien, -y nuestra generación no debe pasar por alto este aspecto, o nuestro paso por la vida no habrá servido para nada-, a todo aquello que rodeaba al compositor y a sus musicos el dia de su estreno. Una reflexión sobre lo que sucedió entonces, y antes y luego, para no quedarnos en la parodia del Easter. (No pienso dar mas explicaciones, viene todo en los libros).
Pensaba llamarlo "Musica para escuchar durante el fin del mundo" pero aunque es algo que ,personalmente no me importaria hacer, bien entendido que el fin del mundo es algo personal, algo individual, que uno puede realizar tantas veces como quiera. Hasta mil veces lo garantizan los fabricantes del soporte digital. Dejando, por tanto, la trascendencia para esos momentos evanescentes, incompatibles con la audición que nos ocupa.
Ventisiete piezas para voces extrañas -casi todas, en el idioma de nuestra musica clasica, en inglés- y como a mi megustan y conozco sus titulos e interpretes, no voy a repetirlos, solo compartirlas. Disfruten o no, esta vez voy a disfrutar yo.

Música para el fin de los tiempos






Una vez al año, por Pascua, reparto una selección musical a mis amigos de infancia, al objeto de disfrutar con uno de esos placeres prohibidos-casi todos lo son- como es la nostalgia. Escuchas la canción que escuchabas entonces, junto a quellos de entonces, y llegas a creerte que él ahora es el entonces, y te sientes bien, si logras por un momento,que el corazón tome el mando,te sientes impregnado por ese dolor(olor)tan dulce que es el volver a nacer, reborn, sensacion que es tan vieja como la humanidad. Y tan humana que, sin que el abuso la convierta en vicio, resulta ser , una droga blanda, beneficiosa para la salud del alma. Afirmo, sin metaanalisis a mano para corroborarlo.
Hasta ahora he estado condicionado por el afan de gustar a todo el mundo y de no disgustar a nadie. Algo relativamente facil, como todo el mundo sabe. Sobre todo desde que te dejas llevar por la pretensión estupida de pensar, de saber, lo que gusta y disgusta a los demás. Ideas propias de un iluso, que ademas condicionan, cual la peor de las censuras, -la que sale de uno-, el resultado final, restringido a aquellos temas en español- español de España dicen en la web,para distinguirlo de los otros- o instrumentales, temas cortos, minimalistas, y fechados en esos años indefinidos de la adolescencia que, como ella, no tienen propiamente un calendario definido. Así empezamos con unos musicos, Santana o Adamo, que todavia andaban haciendo bolos ,y fuimos avanzando hacia atrás, en la dirección correcta, hasta llegar a Jorge Sepulveda o las Hermanas Benitez, hasta que alguien me dijo -!Basta ya, que no habias nacido,colega!
y de esa forma me impidieron volver al vientre materno que es, el sueño del hombre,desde el principio de los tiempos.
Y ahora que nos acercamos hacia el fin de ellos, segun el Apocalipsis prometido por los profetas, de manera tan reiterada que da un cierto yuyu, la verdad. Y ante tal eventualidad, uno decide desprenderse de ciertos complejos , castradores, que impedian mostrar la musica que realmente le proporciona placer, es decir, mas placer. Recogiendo esos titulos-libros,peliculas, o coplas- que se llevaria a una isla desierta. Para que la soledad se torne en compañia que, al fin y al cabo, es tan necesaria como el buen vino.
Llega el agorero de turno, o bién a uno comienzan a aparecerle goteras, y a la vez que acude al terapeuta, al albañil, o al hiper, se pone el CD en cuestión, y las penas se van al carajo. No solo eso, se produce una disociación temporal, que ubica al oyente en ese lugar y en ese tiempo de que hablaba antes. Esa es la idea. Si bien no es necesario que llegue el fin del mundo para buscarle una utilidad. Hoy mismo me ha transportado un ratito a Trafalmador, y he olvidado totalmente que no me ha tocado la loteria. Que iba aterminar en cero, decia el profeta de tres al cuarto (de los c. iba a escribir, pero el subconsciente me traiciona, el orden interno, que no servirá de nada cuando llegue el Armagedon, pero mientras, no hace mas que darme la vara) Seamos pacientes

sábado, 8 de diciembre de 2007

¿Qué fue de las musas?

Bendito el hombre que no teniendo nada que decir se abstiene de demostrarlo con sus palabras -G. Eliot

¿Qué fue de las musas?
Comprende una cincuentena de especies de megaforbas de confusa taxonomía bajo el epíteto común de banano.(De Wikipedia)
Me están cambiando el mundo. Mi mundo (De momento).

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