miércoles, 2 de noviembre de 2011

UN DIVISIONARIO EN CONTUBERNIO. 4.-


Quiero cantar la gloria de tu olvido,

oh, gran muerto de polvo, que ni puedes

levantar un ciprés en donde llegues

a librar tus dolores sin gemido.

Quiero cantar el aire de tus días,

el que te hacía lecho conmovido,

el que era triunfo cuando tú solías...

De Primer Libro de Amor 1935-1939.. Dionisio Ridruejo

DRAE (Del lat. contubernĭum).

1. m. Habitación con otra persona.2. m. Cohabitación ilícita.3. m. Alianza o liga vituperable.

Word Reference, es mas explicito: Convivencia de dos personas que mantienen relaciones sexuales sin estar casados.

Sea como fuere, contubernio era otra cosa para nosotros, y además de judeo-masónico era “de Munich”, o mas bien de “Minich” como aclaraba el Marqués de Leguineche (Luís Escobar, uno de los de Burgos) en “La escopeta nacional” explicando que había financiado la asistencia de su hijo (López Vázquez) y ocultando que este se lo había gastado en el camino, en señoritas, naturalmente. Y es que comienzan los personajes ficticios a mezclarse con los verdaderos, solo que me resulta extraordinariamente difícil distinguirlos.

Algunos españoles estuvieron en Munich, cuando el gran olimpismo a mayor gloria de Hitler, y Ridruejo volvió fascinado: “Ellos lo están haciendo de verdad, aquello es grandioso. Nosotros sólo jugamos”. (1938)

Regresó 1962, solo que en esta ocasión al contubernio, y esta vez no pudo volver a casa. Fue condenado al exilio en Francia, desde donde intentó regresar, infructuosamente, siendo expulsado en la frontera “a patadas?” según refiere su hijo.

Y es que: “el «Régimen se hunde como empresa aunque se sostenga como tinglado».

(Dionisio, el pesimista animoso, según gustaba definirse).

"Lo único que nos pueden hacer en Munich es cerveza".

La prensa oficial zanjaba sarcásticamente el asunto, que supuso entre otras curiosidades anecdóticas, la negativa a la solicitud de ingreso de España en la Comunidad Europea, y la condena explicita de los sediciosos por José Maria Pemán, como portavoz de Don Juan, desde Estoríl,( no confundir con el de Ridruejo).

Hexe permaneció en Sudamérica, junto a otros compatriotas, hasta que prescribieron los cargos contra ella, para volver en cuanto le fue posible a...Ronda.O más bien a la cercana Sotogrande, donde falleció, casi centenaria, hace poco más de un año.

Aquí, cualquier sabueso, cualquier investigador se perdería gustoso en la persecución de presas de este calibre. Cualquiera de estos ¿personajes?, atesora material suficiente para una historia infinita; si consideramos todos los secundarios que infiltrándose en su trama, se convertirán en protagonistas mas temprano que tarde.

Y no es tan solo que sus vidas noveladas estén por escribirse, es que además, a fuerza de leer, siempre terminamos creyendo a ciegas la versión de los vencedores, y nos perdemos la otra cara de la moneda, la del doble que Borges, que Cortazar, que tantos otros incluían en sus relatos haciendo temblar la zona esa de la mente del lector, donde se confunden lo que es y lo que podría ser, lo que sucedió y lo que pudo suceder, en un lugar común que el lector interpreta como el espacio donde se encierra el terror, el miedo a lo desconocido.

Todos estos nombres propios, absolutamente reales, tienen detrás una vida tan rica en sucesos personales o colectivos, tan imbricados además en la historia real, la nuestra, del siglo pasado, que no me sugieren otra cosa, que el temor y la sospecha de que todo lo que se ha escrito sobre ellos pertenece a la ficción. En parte porque sus admiradores y sus detractores, equivalentes, se han ido encargando de crear una leyenda interesada, donde los hechos, las fechas y hasta los mismos protagonistas, resultan finalmente de dudosa credibilidad para cualquier interesado en la verdad histórica. Y en otra parte porque el argumento parece surgido de la mente de un autor ciertamente alucinado, de la imaginación enferma de un experto en la tragedia, ese género que creíamos pasado de moda...

Aunque el resto de los secuaces, del grupo de Burgos, no tuvo tanta –mala- suerte.

(Del lat. sequax, -ācis). adj. Que sigue el partido, doctrina u opinión de otro.

La definición del DRAE, queda indefectiblemente sesgada por su significado circunstancial en los medios donde aprendimos esa palabra, y tantas otras. A saber: El capitán Trueno, El Guerrero del Antifaz y hasta en Roberto Alcázar y Pedrín, por citar influencias culturales de las tres españas, y que no se nos considere parte interesada, sino más bien victimas del disparate. Unas de tantas.

A pesar de que el autor de “los helechos arborescentes” Francisco Pérez Martínez (alias: Francisco Umbral), los ponga a caldo en su recreación de la primera corte nacionalista, en su insistente ninguneo de los literatos, siempre a la sombra de “Xenius”, el mas deslumbrante de todos, Eugeni D´Ors. De quien según Umbral, deberíamos sospechar la autoría real del himno fundacional, del diseño de los uniformes azules, o incluso del Quijote.

Pero este es un personaje nuevo, que nunca debe aparecer en la última parte del guión, según las estrictas normas de Hollywood, y que, a pesar de ello, espera que alguien se apiade de su sombra, en el mas injusto de los olvidos y escriba un merecido panegírico en veinte o treinta volúmenes. Cossio quizás. Pero este aun siendo de la peña, también es nuevo, y tampoco está en activo.

Continua Umbral destrozando la memoria de los camaradas -de letras también- de Ridruejo; con su habitual inquina; lo que obliga a que no aparezca aquí ninguno de sus comentarios que, no obstante, causarían consiguiente placer a los sádicos. Pueden estos comprobarlo en:

La escritura perpetua (De Rubén Darío a Cela) (1989),

¿Y cómo eran las ligas de Madame Bovary? (2003)

Como en todas las revoluciones, una vez conseguidos los objetivos (cautivo y desarmado…) los colaboradores necesarios dejan de serlo (ambas cosas, colaboradores y necesarios) y aquellos que previamente tenían un oficio, pasan a desempeñarlo, mientras que los abanderados en exclusiva, como Dionisio, comenzaron un largo camino hacia lo desconocido. No insistiremos.

Como tengo, o tuve alguna relación con un par de ellos, no voy a pasarlos por alto. Simpatía obliga. (Próxima entrega)


martes, 25 de octubre de 2011

EMILIO Y LOS DETECTIVES, O MÁS BIEN.. 3.


DIONISIO Y LOS ESPIAS.-

"Tomados en su conjunto, los españoles viven como espectadores, contemplando de lejos y con poco interés la política que hace sobre ellos un grupo reducido de gestores. El disgusto genérico del país es tan incontestable como su abulia”. Esa misma falta de voluntad es la que ha permitido que broten hoy tantas ideas adulteradas que nadie se atreve a criticar en voz alta.
(Dionisio, profeta y sabio).

Esa era la opinión de Ridruejo sobre la España de postguerra (¿solo de postguerra?). Se lo hizo saber agriamente al Jefe del Estado, en un memorando reivindicativo. Debió ser algo así como “No es esto, no es esto”, parafraseando a aquel rondeño que dijo algo parecido “No es eso, no es eso” al regresar de su paseo soviético, algunos años atrás (Fernando de los Ríos en 1920 a la vuelta de su participación en la 3ª internacional socialista).
Parece ser que hubo palabras altisonantes en su segundo intento de autolisis, después de la experiencia bélica y... Prisión y destierro. Destierro breve en Ronda(1) , tan solo unos meses que, no dejaron de ser fructíferos, el “Cancionero en Ronda” y su drama “Don Juan”, ambientado en la serranía, lo atestiguan.

«Me he dedicado intensamente a Hexe. Los primeros días he pasado allí las tardes con ella. Estaba guapísima, tenue, con sus extraordinarios ojos azules, sus labios de niña y su pecho de adolescente bajo su leve seda rosa. La veía, la veré siempre, a través de muchas rosas frescas de cuya maravillosa estructura pasaba a ella para volver hasta unir unas y otras formas -uno y otro laberinto de labios- en una sola sensación de caricia y de perfume. No me fío mucho de amores que tienen tantas fronteras por medio, incluso dentro de mí mismo. Pero ella ha estado tan amorosa, tan enternecida, tan convaleciente en cama y despertando con lentitud, tan acariciable y manual, tan niña y tentadora, que no he tenido más remedio que dejarme llevar».
(Dionisio enamorado)
Hexe es reclamada por la justicia internacional como posible participante en la red de espionaje alemana, a las órdenes del Almirante Canaris, y escapa a Colombia ayudada por Ramón Serrano Suñer que, todavía podía proteger a los amigos de sus amigos. Antes de caer en la desgracia por todos conocida de su infidelidad conyugal hacia la hermana política de quien lo había nombrado, ministro de Interior, Gobernación y Asuntos Exteriores, entre 1938 y 1942

Hexe trabajó presuntamente para el servicio de inteligencia alemán, pero en el lado bueno.
Y aparece otra vez la eterna paradoja. Canaris (2), jefe supremo de la Abweir, servicio secreto del Reich, termina convertido en victima, enfrentado a la Gestapo, rivales en el oficio, y a Heydrich y a Himmler, siendo ejecutado tras el fallido intento de magnicidio en la Operación Valkiria.
Nadie puede negarle el halo de santidad que cubre a los que pagan con su vida el intento de cambiar el destino, nefasto, de los demás.
¿Otro héroe ambiguo? ¿Hubo un lado bueno en el lado malo?.
O mas bien, esto del maniqueismo ¿Resulta ser solo un pretexto para mantener atemorizado el rebaño?.

Ambigüedad de la que tampoco queda exenta la condesa Mechthild Podewils. A pesar de que como espía parecía ser demasiado transparente , y por tanto poco creíble; su relación con el eje del mal la condena.
Eso, y su supuesta implicación en la desaparición de su amante inglés , Leslie Howard(3) , cuyo avión de línea regular fue derribado por una escuadrilla de junkers sobre el cielo del mar gallego, cuando volvía a Madrid a reunirse con su amada. Y al parecer, también a otros asuntos al servicio de su majestad británica ¿go betwen = mensajero, entre Churchill y Franco? . Lo cierto es que perdimos un gran actor. (4).

(1).-
Este destierro "Sólo puede entenderse como un benévolo castigo contra los excesos de libertad que se ha ido tomando Ridruejo ante Franco mismo y como dimisionario de sus cargos Se ha comportado como un ideólogo ostensiblemente decepcionado y demasiado locuaz, en público y en privado. Sabe que estas son las razones de su confinamiento pero nada más llegar a Ronda, finge ignorarlo y pide al ministro Blas Pérez unas explicaciones que nunca llegarán por vía formal. En medio del miedo y la cautela generales, Ridruejo ha tensado demasiadas veces la paciencia de Franco, ha expresado con insólita franqueza su insatisfacción con la nueva España, lo ha hecho desde la plena conciencia de vencedor, y sólo queda aceptar las consecuencias tanto si le dan las explicaciones que reclama como si no."
(Jordi Gracia, en “Vida rescatada de Dionisio Ridruejo”).

(2).-
Canaris fue enviado personalmente a España por Hitler para convencer a Franco de que este país se les aliara en la guerra, logrando captar la atención de Franco al sugerirle que se mantuviera al margen de la guerra. Franco tomó en cuenta las indicaciones de Canaris y, después de sopesar la situación, finalmente desechó unirse a Hitler cuando éste le visitó. Franco encubrió el verdadero papel de Canaris durante esa gestión y se mostró más tarde muy agradecido con él, llegando a enviarle un retrato autografiado personalmente, y concedió a su viuda una pensión económica hasta el día de su muerte.

Durante sus viajes a España por la estepa castellana, quedó atrapado entre un rebaño de ovejas que cruzaba la carretera y dijo a sus acompañantes, "alcen el brazo, nunca sabemos donde podemos encontrar un superior". (Cesar Vidal?).

(3).-
A raíz de la investigación sobre la muerte de Howard, las fuentes británicas mencionan una misteriosa condesa “Miranda”, que fue la última amante del actor.
La condesa viuda de Romanones, de nombre de guerra “Aline”, afirma que la única sospechosa posible era Von Podewils, su enemiga como espía, y posterior amiga, Hexe.

(4).-
Sin tener en cuenta “Lo que el viento se llevó” -si ello fuese posible- o el retraso “político” de su estreno en España, en 1950, once años después de que este título se dejase llevar por el viento; hay un hombre que merece un puesto en los altares, aunque solo sea por su última película como actor, productor y director: “The first of the few” 1942, infielmente traducida para nosotros como “El gran Mitchell”, y por lo que supone la estilización argumental, en la cima del cine bélico, o “de propaganda”, a través de esta historia, sobre la génesis del Spitfire y de los que lo hicieron posible.
El avión que ganó “La batalla de Inglaterra” y los pilotos que se ganaron aquella frase histórica: "Never in the field of human conflict was so much owed by so many to so few." 'Winston Churchill' (Nunca tantos, debieron tanto a tan pocos).


jueves, 20 de octubre de 2011

AMBIGUO PASADO DEL ANTIHEROE.- 2




"La verdad de la verdad / y la verdad verdadera / y la verdad como un templo / son verdades como fieras"(D. Ridruejo)

Uno es de poca lectura, como la gran mayoría de mis compatriotas, aunque como ellos intente, y a veces consiga, aparentar lo contrario. Pero a fuerza de escuchar nombres - y leer libros- ilustres, de cuando en cuando se deja llevar por la tentación de leer a este o aquel, siempre que este autor o aquel título respondan aparentemente a la idea, al modo de pensar de uno. Y lo hago igualito que hace la gran mayoría; por tanto, de modo y manera estrictamente ortodoxos. ¿Ortodoxos?

He aquí la cuestión.
Leo “La historia de los ortodoxos españoles” de Don Marcelino Menéndez y Pelayo, y aunque lo de Pelayo ya debería haberme puesto sobre aviso de lo que iba a encontrar, la verdad es que uno -el de antes- esperaba encontrar la semblanza de los héroes patrios, glosada por tan ilustre señor - de esos que salen de medio cuerpo en las estatuas de las plazas y jardines - la gloria de nuestra historia, condensada en esas figuras con que los niños soñamos desde que vemos en el cine la primera de John Wayne.

Además, la educación religiosa, daño colateral inevitable, me había dejado claro que los “ortodoxos” los que se desvincularon de la Iglesia de Roma, en aquel cisma tan horroroso, eran los malos. De donde yo siempre deduje que los otros, los heterodoxos, los seguidores de la verdad, éramos los buenos. Con esa idea peregrina comencé a leerlo, con la misma ingenuidad con que un niño comienza a leer el Quijote pensando que es un libro de aventuras, que también lo es. Y, como al niño el pesado tomo cervantino, el panfleto moral se me cayó de las manos enseguida.

Resultó ser un catálogo de herejes hispanos. Heterodoxo viene a ser lo mismo que hereje, mira por donde- y la parte didáctica y formativa del texto, hace hincapié desde el principio en rebatir las ideas perniciosas de los antihéroes y en justificar el castigo que “el transcurso de los acontecimientos” iba asociando a cada disidente.
Esto podría servir para aprender a no ser demasiado crédulo en el significado de las palabras, en el doble sentido gramatical y hasta moral que tienen muchas de ellas, y a poner en solfa, o al menos en cuarentena a la mayoría de los clásicos de academia, y a las obras, a los libros que figuren la lista de “obligada lectura” o que estén ausentes de aquella otra de “libros prohibidos” del "Índice" índice de libros prohibidos (Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum) textos que había que quemar, enterrar o arrojar a la basura so pena de convertirte en un heterodoxo. ¿O era en ortodoxo? ¿Cómo distinguir a un gemelo de su hermano?.

Esa es la cuestión, ya os digo. Dionisio Ridruejo fue un falangista - de los fundadores - y compositor de alguna estrofa del “Cara al sol”, que tantos recuerdos traerá a los que presumen de haberlo escuchado, o incluso cantado. También fue un comunista(1), o al menos compañero de viaje en la penúltima versión -eurocomunismo- y fundador de un partido llamémosle “pre democrático”, a la vez que componente fundamental del “Contubernio de Munich” con el que prácticamente terminaría su carrera política.
Y helo aquí, helo. ¿Ortodoxo o heterodoxo?

La duda corroe al detective en ciernes y aunque la primera explicación la encuentra en los libros sagrados, en el pasaje de Saulo viendo la luz en el camino de Damasco, la desdeña de inmediato por aquello de que esos libros tienen explicación para todo, o casi, y esa es la mejor manera de arruinar la carrera y el oficio del investigador privado. Y en el manual, del curso que hizo por correspondencia, viene bien claro: "Cherchez la femme".

Vayamos por partes.
Considerando la dificultad y la dudosa veracidad de los hechos y de las fechas, dado el interés partidista de uno u otro signo con que todos los datos han sido manipulados , descubrimos su primera presencia en los libros de historia, como jefe de propaganda de falange durante la guerra civil –la de los abuelos- y como aglutinador del grupo de Burgos , el equipo que constituyó en sus años de jerarca falangista (Gonzalo Torrente Ballester, Xavier de Salas, Juan Ramón Masoliver, José María Fontana, Samuel Ros, Román Escohotado, Carlos Sentís, Antonio de Obregón, Martínez Barbeito, Edgar Neville, Luis Escobar, Manuel Augusto García Viñolas, Pedro Laín Entralgo, Luis Rosales, Luis Felipe Vivanco, etc…
Y hablamos, por tanto, de la “otra” generación del 36, y también de poetas.

Su amistad con José Antonio, y con Serrano Suñer, tuvieron sin duda mucho que ver con el ascenso político del poeta. Pero la cada vez más lejana presencia del primero, y el decreto de unificación que condena al ostracismo al movimiento de la camisa azul, suponen el primer aviso sobre la realidad del que se convierte súbitamente en cesante, es decir en alguien absolutamente prescindible.

Como buen lector de nuestros clásicos, hace de la necesidad virtud y poniendo en uso la agudeza y el arte de ingenio -que enunciaba Gracián- nuestro héroe se convierte en voluntario adalid, en banderín de enganche de la División Azul, en divisionario, cosa de la que un servidor ignoraba el significado hasta hace nada, y con ella se dirige a “matar comunistas” hasta Leningrado; con la circunstancia adversa, o no, de una tisis que además de manchar de rojo la nieve del frente ruso, envia a Dionisio a la retaguardia berlinesa.

Ridruejo que siempre fue algo enclenque (2), llega a las fiestas berlinesas del Reich, -tantas veces contempladas en las películas americanas que hacen innecesaria su descripción y su improbable relación con la realidad - con cuarenta y nueve kilos de peso, después de dejar ventiseis en el frente, y entre cinco y doce mil (esta es la exactitud de los historiadores) compañeros divisionarios, perdidos para siempre en una guerra que ellos consideraban suya. Aunque la mitad de ellos, en su fase final, fuesen reclutas.

Aun así, o a pesar de ello, o por las causas anteriormente expuestas, nuestro héroe “fall in love” o más bien es ferozmente seducido, nunca lo sabremos, por la baronesa , luego condesa Mechthild Von Hese Podewils-Dürniz, alias Hexe, con la que encontraríamos al poeta en Ronda varios, pocos, años después, en 1943. Compartiendo destierro en el Hotel Reina Victoria, en el mismo que el entonces genio alemán- ya que antes y luego, fue checo, el Rilke-, lo que son las cosas del querer, y de la guerra. Allí mismo, donde compuso aquella elegia de Duino, la sexta; y donde Dionisio y Hexe se refugiaron forzosamente de las hostilidades, de las impertinencias vitales.
Hexe ya estaba en busca y captura por los aliados para ser juzgada por asuntos que referiré en la próxima entrega.

Ahora comienzo a comprender aquello de:
“Hermosa y por debajo trágica, la imagen de Ronda sigue viva en mí en sus dos dimensiones. La que se me abría por la ventana esplendida entre lectura y lectura, entre poema y poema. Y la que por las calles iba embargándome con una pesadumbre parecida al remordimiento..” (D. Ridruejo) 1945

(1).- "Colabora con militantes del PCE que mantienen en secreto su militancia" Supuestamente, Ridruejo ignoraba la condición política de sus colaboradores. Con certeza, fue encarcelado por ello. 1956.

(2).-En cierta ocasión Camilo José Cela presentaba un libro de Dionisio Ridruejo, con éste delante, como es natural, y Camilo empezó así: “Este desmedrado mozo que aquí veis no ha hecho otra cosa en la vida que equivocarse”.


sábado, 15 de octubre de 2011

CUANDO TORRENTE Y EL DIONI HICIERON GRANDES COSAS... 1





Cuando Torrente y El Dioni hicieron grandes cosas. (O el ambiguo pasado del antihéroe).


Un divisionario en el contubernio de Múnich.


La “otra” generación del 36.



“El que nunca se equivoca / tampoco puede acertar. / Para estar seguro y cierto / te tienes que equivocar”. (Popular)


No descubro nada nuevo al decir que en esas ocasiones, frecuentes por lo demás, en las que un autor se acerca demasiado a su personaje, no hace otra cosa que reflejarnos su propia persona; cuando no convierte la historia, aparentemente ficticia, en una franca autobiografía, sin necesidad de guiños a la complicidad del lector. Siempre y cuando a ambos, lector y escritor se les presuma cierta seriedad moral o intelectual que, en estos ámbitos, suelen ser sinónimas.


Otras veces es su exagerada insistencia en presentarnos ambientes de una lejanía, temporal o espacial, ciertamente inaccesibles, o el retrato de protagonistas tan irreales como esperpénticos, la que nos hará sospechar en la coartada, en los velos que ocultan aquello que resulta de una evidencia tan certera como la blancura en la yema del huevo de codorniz, que la tiene, si no nos limitamos a engullirlo de un solo bocado, sin mayores pretensiones gastronómicas. El escritor se refleja siempre en lo que escribe, y a veces se diluye, fundiéndose dentro de la trama que ingenuamente pretende crear.


Incluso algunos, mezclan en sus historias los nombres de literatos reales, dejando confundido al lector en la duda de las certezas vertidas sobre tal o cual autor, o sobre la exactitud del juicio, del que está escribiendo sobre otros colegas, coetáneos o no.


Bolaño quizás represente a esta última corriente, a la que tampoco me atrevería a calificar como contemporánea, en la que los nombres propios van desfilando accidentalmente en el transcurso de los capítulos de ficción, ajenos al estilo biográfico o incluso al de la crítica literaria, por más que queden los susodicho mejor o, generalmente peor, retratados al gusto de la opinión del que escribe, que tiene, obviamente, la palabra.


Pero imaginaos cuando uno indaga sobre un sujeto que lleva acoplada la etiqueta de literato, un sujeto que ha sido, que es un poeta oficialmente reconocido, y que entre versos más o menos perdonables, encuentra otras capas en la cebolla, más apropiadas que la inicial, como la de guerrero, pensador, o político, junto a laminas viscosas, ciertamente indefinibles, que le hacen pensar si no estará leyendo realmente un cuento de Borges. Si no será este fantasma, un invento del ciego argentino, o si ha sido real este sujeto y ha sido la única fuente de inspiración para media docena de las historias de Don Jorge. Perplejidad.



Todo comenzó en Ronda.


Leo accidentalmente que El Dioni (Dionisio Ridruejo a partir de ahora) estuvo desterrado en Ronda, y me saltan los fusibles, dos, de la sección sorpresas te da la vida, ay dios.


La primera es que Ronda pueda ser destino del destierro de nadie, que lo fue; la segunda es que preguntando, inquiriendo investigando por los rincones, buscando en los quicios de la mancebía, y cotejando la memoria de los supervivientes , en los círculos que, presumiblemente pudieron tener algún contacto con el Dioni, solo encuentro el silencio, el olvido, interesado si me hace sospechar de lo incomoda que pudo ser su presencia para los supervivientes de la hecatombe, cuando todavía humeaban las cenizas de la hoguera, o simplemente el olvido natural del que no ha dejado huellas entre los principales del lugar ni en el libro de los ilustres que estuvieron, y escribieron, en esta ciudad. Tan solo Rilke, “El chulo p.. de princesas” como diría Cela, y Hemingway, en su crepúsculo de huesos rotos, figuran en el escudo.


Pero hoy día, afortunadamente, no hace falta ser un buen detective, dejarse romper la cara, y el alma, como Marlowe, o dar saltos salvajes en el tiempo y sobre el mar; para encontrar hilos, trozos al menos de diferente naturaleza, y con sus colores ajados por los años, que te permitan elaborar una pequeña trama o, si tu capacidad es tan escasa como la mía, al menos elaborar un pequeño nudo, o un anillo para el meñique que te recuerde de vez en cuando, aquello que quieres, que pretendes olvidar.


“Hermosa y por debajo trágica, la imagen de Ronda sigue viva en mí en sus dos dimensiones. La que se me abría por la ventana esplendida entre lectura y lectura, entre poema y poema. Y la que por las calles iba embargándome con una pesadumbre parecida al remordimiento..”


(D. Ridruejo) 1945?




P.D.- La foto inicial no pertenece a ningún "cadaver exquisito", o esnobismo literario de la epoca a que me refiero-ré, si bien es un pretexto para atraer a aquellos que tienen fobia a las letras.


Pero si os fijais bien en la primera señorita, por la izquierda, podreis comprobar mas adelante que fué la pareja sublime, del amante de la espia que estuvo amancebada con nuestro heroe.


"Lo que tiene uno que inventar para que lo lean"

domingo, 9 de octubre de 2011

Nicholas Ray y el Manual de uso cultural.-


Balada de los cuatro tuertos.-

Cuatro ojos ven mas que dos, o que doscientos mil, si los cuatro ojos pertenecen a ciertos tuertos: John Ford, Raoul Walsh, Fritz Lang y Nicholas Ray.

La paradoja de que aquellos que iluminaron la vida de los espectadores a través del ojo único, de la cámara, terminasen cubriendo con un parche negro, el hueco inútil de su rostro. La metáfora de aquellos inventores cinematográficos que terminaron transformandose, adaptando su físico a tal menester, en cine. El paradigma de aquel que dirigió la película sobre su propia muerte y que nos muestra las imágenes, reales, del aventamiento de sus cenizas sobre el agua. Nicholas Ray en “Relámpago sobre el agua” o “Nick´s film”.

Una vida profesional que comienza en el estudio de Frank Lloyd Wright, y termina como patrón de un bar de copas en el Madrid de los sesenta, tras ayudar en su apocalíptico final a Samuel Bronston, el ultimo emperador del cine, en sus “Rey de reyes” y “55 días en Pekín”; y que tiene el suficiente recorrido para dejar en el centro, la dirección de dos docenas de películas de las que resulta imposible apartar a alguna fuera del circulo de la perfección, el del clasicismo de Hollywood en su época dorada.

Añadiendo la marca de cine de autor, que lo fue, mucho antes de que los europeos inventasen la etiqueta, además de hacer añicos al esquemático cine de géneros. “Chicago años 30” es cine negro, es un melodrama, y es un musical, todo a la vez. “Johny Guitar” es una tragedia griega dentro de un western. “Rebelde sin causa” es, como casi todas, una reflexión sobre el mal, y la compulsión para exteriorizarlo, que llevamos dentro y que, en determinadas circunstancias, nos conducirá al desastre. “Los dientes del diablo” y “Muerte en los pantanos” nos cuentan la difícil relación entre el hombre , entre los bienintencionados amantes de la naturaleza, y los resultados de su actuación sobre el medio natural, no siempre en línea con sus intenciones. “Mas grande que la vida”, es el retrato de la destrucción personal y familiar a que la adicción puede conducir. Premonición o, quizás, la desgarrada realidad de un autor que sería consumido por todas las adicciones a su alcance, el alcohol, el sexo, el juego, los estimulantes…

Cine romántico, pasional, donde la aventura, la amistad, dan paso a la exquisita atención hacia las imperfecciones humanas, las que convierten en perdedores a los personajes secundarios, a esos corifeos que se dejan matar por el amor, por el honor, o por la amistad, y que guardamos para siempre en el recuerdo por encima de las historias, estupendas, o de los protagonistas supervivientes que no felices. Salvo que seguir vivos sea lo mas parecido que podamos conseguir de esa utopía llamada felicidad.

Actores que no estrellas, actrices que no bellezas, y siempre la poesía, el delicado detalle que justifica la inmolación de los eternos John Carradine, Ernest Borgnine, Scott Brady (inolvidable “Bailarín”), Mercedes McCambridge (no hubo una mala mejor), Robert Ryan, Ward Bond, Gloria Graham. y tantos otros que llenaron los planos de tal manera que las primeras figuras tenian que limitarse en gran parte a ver sus nombres encabezando el cartel.

De su obra, de su estilo, nos queda la afinidad por los asuntos que trata, humanos y universales, nos queda la piedad, la compasión, la empatía con todas las debilidades, las limitaciones personales que condicionan el devenir de todos y cada uno de sus extraordinarios personajes. El tremendo respeto e influencia que debió transmitir a los actores y la maestría en los encuadres o en el manejo del color que llevaron al Cinemascope a identificarlo con el cine en su mayor y mejor expresión, la del espectáculo total.

De su persona nos quedan las leyendas, muchas, y el afecto que tantos y tantos cineastas y cinéfilos le demostraron, y le seguirán demostrando.

Dicen que algunos días, resaca mediante, confundía en la mañana, el ojo sobre el que debía colocar el parche de seda negro, y este aparecía aleatoriamente en uno u otro lado del rostro, del rostro del falso tuerto. Dicen.

“El cine es Nicholas Ray. Si aquel no hubiese existido, este, lo habría inventado”

Jean Luc Godard





miércoles, 5 de octubre de 2011

THE DEAF´S KILLER o más bien THE SILENT KILLER



¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (en inglés: Do Androids Dream of Electric Sheep?)


¿Sueñan los sordos con coches eléctricos? (en inglés: Do Deaf Dream of electric car?


La primera pregunta es de Philip K .Dick y es el pretexto para sumergirnos en una extraña historia de amor verdadero, es decir de ciencia ficción.


La segunda es de un servidor y solo es el complemento retórico a la respuesta que tengo para ella.


"-Sueñan, sí. Y lo hacen en forma de pesadilla terrorífica-"( en inglés: Nightmare)


Nunca pude imaginar que los vehículos a motor pudieran mejorar las habilidades depredadoras que todas las tardes admiro en los documentales de la dos. Que el silencioso acecho de los felinos y su mudo galope final sobre la presa iban a ser superados por la alevosía depredadora de un coche eléctrico sobre los sordos, inadvertidos de su proximidad.


Ya llevan dos intentos, al menos en mi caso, de embestida sobre el ángulo ciego, que en los humanos supone algo tan insignificante como doscientos grados de visión, mas de la mitad de lo que nos rodea, y que quedan ocultos, inútiles para nuestro sistema de alerta visual, porque el otro, el acústico, suele estar enmascarado en gran medida por el ruido ambiental de cualquier ciudad, y que, en el caso de poseer cierto grado de sordera, se convierte en el mejor aliado del cazador, del cazador infame que alumbra y deslumbra al verderol con el farol antes de darle el estacazo, como glosaba Don Mendo (1).


Dos intentos de aniquilación que, abortados en el ultimo instante por los frenos, eléctricos presumo, del arma mortífera, me han ocasionado gran susto, además de estupefacción al comprobar la cara de autosatisfacción o estúpida e innoble codicia del cazador con silenciador, del peor de los furtivos.


Supongo que para ellos será divertido ir asustando al peatón con su arma invisible para el ojo de los sordos. Pero temo, también, que a la peor de las deficiencias sensitivas, la de aquel que no quiere oír, que no quiere ver, porque le resulta mejor vivir ausente en su mundo interior, mas agradable que el que tiene alrededor - cosa bastante corriente- y que, a esa tan frecuente y en cierto modo limitación voluntaria, se una ahora la carencia auditiva en cualquier grado, que lo convierte en victima propiciatoria para este nuevo enemigo, el coche eléctrico.


Claro que el progreso lo justifica casi todo, ya sabemos lo del fin y los medios, pero a mi los sustos no me los quita nadie, y van dos.


(1).-


y en medio de la penumbra
cuando al cabo se columbra
que está cerca el verderol,
se alumbra, se le deslumbra
con la lumbre del farol,
queda el ave temblorosa,
cautelosa, recelosa,
y entonces, sin embarazo,
se le atiza un estacazo,
se la mata y a otra cosa.



viernes, 30 de septiembre de 2011

FINALE (molto riflessivo). Notas emilianas.-



Las ventajas de reducir el petate. (Gracias, Don Antonio).



Que razón tenia Machado en su referencia a partir ligeros de equipaje. Y conste que él estaba hablando de otro tipo de viajes, que no suelen venir en las guías del corte ingles ni en los foros de internet, lástima. Pero existen hoy otros desplazamientos, tan humanos como aquel, aunque con vuelta, llamados también periplos por eso; y que ahora nos permiten satisfacer una de las ansias mas naturales que nos estimulan a lo largo de la vida, la del conocimiento, la de viajar a tierras desconocidas, cuanto mas lejanas mejor, y con toda la frecuencia que nuestra precaria economía y condición física nos permitan.


Si viajar es volar, en sentido real y en sentido metafórico, si hacerlo en autobús es emular el vuelo torpe y a menudo catastrófico en el aterrizaje, de la gallina, como nos recordaba Pla; no es menos cierto que hacerlo en la actualidad en los nichos múltiples y yuxtapuestos, hasta la desaparición de todo espacio libre a nuestro alrededor que exceda de, digamos diez centímetros, equivale a hacerlo en una lata de sardinas o en un tonel de arenques, aunque ambas figuras hayan perdido vigor, y la de los cigarrillos dentro del paquete esté haciéndolo por momentos.

De las cerillas en su caja ya ni os cuento. Aunque el riesgo de la chispa que termina en un instante con continente y contenido , es algo que merodea al pasajero desde que se incorpora a la cola de presuntos suicidas.

Y ese es el aspecto que debemos ofrecer si atendemos a las muecas sarcásticas , y a los modales de los empleados de las líneas aéreas, de casi todas.


No quisiera compararlo con las hileras de deportados entrando en los campos de exterminio, ni a los guardianes que los pastoreaban, pero tampoco descarto ciertos aspectos en común.

Sin ir mas lejos descubrí en julio, en mi bautizo sanferminero, unos señores vestidos con algo verde y una vara tan flexible, y tan incansable como dolorosa, que iban delante de los corredores? vareando al personal, e incluso dándoles patadas, empujones y alguna que otra bofetada a todo aquel que pretendía incorporarse a las huestes de los elegidos y no aparentaba estar en condiciones de hacerlo. Pastores los llaman.


Es lo mismo, un maltrato consentido y provocado por la victima. Esto es lo que hay, y es tan normal como las sevicias a que somos sometidos antes de incorporarnos a la lata, de aluminio supongo, y pintada de colorines, anunciando esta vez una comunidad autónoma, como si ese fuese un articulo que pudiese venderse con beneficio alguno, aparte del pingüe recogido por los capos políticos de la cosa. Y por cierto que este es el termino, kapo, que usaban para denominar a los condenados que sobrevivían y sobrevivieron , ayudando a exterminar a sus iguales.

Y es que el mundo está realmente bien organizado, y basta colocar en el imaginario colectivo, la luz de la fe en el conocimiento, para que nos incorporemos dócilmente a la hilera de los elegidos, y como entonces, tan ligeros de equipaje, como anunciaba Don Manuel y cantaba Serrat.

Tan ligeros como diez kilogramos, que es lo que nos van a permitir en el viaje de vuelta, y que hay que apurar aun mas en la salida, en previsión de las compras inevitables, media docena de calcetines en mi caso, para la alternativa mocasín versus sandalia, obligada y ejecutada al segundo dia de peregrinaje.

De cómo la ciencia, ergonomía la llaman, adapta los avances en el confort a la fisonomía y a las necesidades vitales del bípedo racional, un servidor, a diez kilogramos, es un misterio digno de investigar, y de agradecer.


Aunque la mayoría de los primarios, y somos muchos, prefiramos buscar un diablo culpable, como han hecho nuestros abuelos y los abuelos de nuestros abuelos desde que el mundo es mundo, y lo encontremos en el tycoon, en el dueño de la línea aérea; yo seré de la opinión contraria -para no variar- y no solo agradezco la limitación del peso y el volumen de mis pertenencias, sino que emplazo al responsable, a una nueva reducción. Ya que a mi, personalmente, me sobra mas de la mitad, como a Machado, y como a Don Giner de los Rios, a quien encontraron tras su marcha, tan solo seis duros en la cómoda,. Austero hasta la santidad, según palabras de Don Antonio.


¿Para qué mas equipaje?.



Y cuando llegue el día del último viaje,

y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,

me encontraréis a bordo ligero de equipaje,

casi desnudo, como los hijos de la mar.



P.D.- La realidad del comienzo del nuevo curso, nos anuncia un formidable programa de adelgazamiento colectivo que hará olvidar a mas de cuatro la frivolidad del numerito en la bascula, y la dieta de moda.
Pensaba yo, que la obesidad era una condición imprescindible para perder peso.
Y va a ser que no.


lunes, 26 de septiembre de 2011

EL POSTRE ITALIANO.-(Notas emilianas).


Sobre el café – italiano- y las cafeteras.

Shakerato.

Mucho ha llovido, hasta café en el campo, desde que los viajeros ingleses aparecieron en las ciudades italianas, inventando eso que ahora llamamos turismo.

Asoman en la habitación con vistas de E.M. Forster y continúan imparables hasta hoy, a pesar de que los británicos, pioneros en esta actividad, sigan manteniendo la costumbre, o la querencia más bien, de relacionarse exclusivamente con sus compatriotas, con la consiguiente amputación de la perspectiva vital. Allá ellos.

Después, dejamos en el camino a la viciosilla Sra. Stone de Tennesse Williams, en su primavera romana, al tío Charles de John Cheever, dejándose robar el enorme fajo de liras en que se convierten media docena de dólares de postguerra; y a tantos otros, por miles, que volvieron a visitar el frente bélico de sus veinte años y a intentar recuperar lo irrecuperable, la primera impresión que produce la luz del sur sobre el color ocre de de una villa toscana rodeada por un verde totalmente diferente al de Oklahoma.

Y, aunque, es ya en las primeras migraciones latinas a la costa este, cuando comienzan a mezclarse las dos culturas, y quizás su aspecto más popular, el de los gustos culinarios, este no es un hecho consumado hasta que el mestizaje comienza a hacer estragos. Primero, en la tierra de la gran promesa, donde la pizza y el spaghetti son ya comida autóctona; y donde el martíni, un humilde vino blanco italiano, se convierte por obra y gracia de la coctelera y una legión de borrachos postineros, en la bebida nacional. Y después, en la madre patria de todas las patrias occidentales, civilización romana mediante, donde encontramos el detalle, la guinda del pastel italiano, o el postre de una comida de verano, en el Shakerato. La última versión, hasta el momento, ofrecida por el país que más ha trabajado el arte de servir la infusión del café.

La verdad es que llevo tiempo intentado encontrar una cafetera como la que usa Sofía en su sobremesa con Marcelo en “Una jornada particular”, Ettore Scola 1977. y aunque he imaginado muchas veces su funcionamiento, cuando es invertida sobre su base después de escuchar como hierve el agua, y de contemplar como la boca por la que saldrá el café, esta en la parte inferior y no en su posición habitual, me resulta dificil imaginar su funcionamiento , y su resultado; aunque imagino un café hibrido entre el turco y el americano de filtro. Pero me sigue pareciendo un prodigio de inventiva, un artefacto padre y madre de todas las cafeteras italianas, todavía vigentes; y de las maquinas de café expresso, que siguen siendo el primer electrodoméstico que entra en un hogar italiano, aun en el de un soltero, que son al dia de hoy los mas corrientes. Antes que un Ipad sí, y que un televisor incluso.

Por eso, me maravillo al contemplar, a los que han extendido el capuchino por todo el planeta, como siguen sorprendiéndonos con otra vuelta de tuerca, el shakerato.

El nombre “agitado” ya lo habíamos visto en el título de muchas canciones , desde el twist hasta la disco, pasando por el soul, por lo que ya nos resultaba familiar eso del shake, shake, shake – no confundir con el sake, por dios- y tampoco encontrábamos extraña su aparición junto a la cóctelera, ese adminiculo imprescindible en el bar de copas y en cualquier hogar de clase media hacia arriba, que tanto aparece en las películas de los años cincuenta y que, todavía, no han sido capaces, hasta que llegue ese momento en que me resulte imprescindible, de venderme.

Bien es cierta su asociación con el coctel tipo Martíni- “Shakered not stirred” lo pide James Bond en sus refrigerios- donde la ginebra es el alma mater, y algo mas, de la mezcla, y donde el hielo y la aceituna que, los expertos apartan despectivamente antes de beberlo, no son otra cosa que un pretexto para enmascarar su objetivo, incrementar la tasa de alcohol en sangre. Cosa que confirmé al observar a los personajes de Cheever, perdedores por supuesto, beberlo directamente desde el envase metálico, la coctelera.

Hoy, sin embargo, le vamos a dar otro uso, más saludable.

Se introducen en la coctelera la dosis/volumen de dos cafelitos recién hechos en la italiana, un vaso de hielo picado, o en su defecto cuatro o cinco cubitos de agua sólida, se añaden dos cucharaditas de azúcar moreno, aunque los artistas de la cosa lo hacen con una cucharada sopera de azúcar liquido de caña –vulgo sirope- para molestar mas que nada a los de pueblo, se agita con fruición la coctelera, que previamente se ha cerrado con su capuchón complementario – si no, se vierte todo- y se sigue agitando con cierto garbo y tronío, incluso con ciertos gritos joviales e imprecaciones encomiásticas, como pude escuchar durante su elaboración cotidiana, y cuando observamos que los cubitos han dejado de cascar con la sonoridad y contundencia habituales, o en caso del hielo frappé, cuando dejamos de notar el cosquilleo que acaricia las palmas de nuestras manos, entonces ya está.

Ahora viene lo mas importante, aunque los muy adictos pueden beberlo directamente del recipiente metálico, como hemos visto antes; hay que servirlo en copas de coctel tipo Martíni, ello es fundamental, y los que no dispongan de ellas deben anotarlo en la libretita que suele estar en la puerta del frigo para comprarlas en la próxima visita a Ikea. Los más snobs pueden pergeñarlo en la moleskine que suelen portar.

En todo caso, hay que verterlo lentamente en la copa, ayudados por una cuchara grande, o en su defecto sobre el borde interno de la copa, como se hace con el capuchino, al objeto de que la espuma -que el café solo, tambien la tiene oiga- quede sobrenadando el liquido oscuro, que estará riquísimo además de fresquito y vistoso.

Toda una experiencia visual y olfato gustativa.

Cuando pedí por primera vez un café con hielo y al observar la cara socarrona y divertida del camarero, insistí con aquello de :“voglio caffé freddo”, que suponía yo, era la forma correcta de solicitarlo, me extrañé primero de la tardanza en ser atendido, y luego me maravillé al contemplar el esplendido postre que acababa de descubrir, y de comprobar lo rico que estaba.

Por cierto, no he visto nespressos en ninguna parte. Sospecho que es solo una estratagema comercial, otra, para incautos a los que no les gusta el café.



viernes, 23 de septiembre de 2011

FERRARA 2 (Notas emilianas).-


Savonarola estuvo allí.

Lástima que no lo conocí, con lo que me hubiese gustado.

Volví de Roma con la sensación de haber perdido un amigo, y de hacerlo de la manera más trágica. La figura de la Piazza Campo dei Fiori, a la que acudía a pedir consuelo todos los días, agotado por la pompa del mármol y el estuco romano y vaticano, que no son iguales por cierto. Y viéndolo después revivir, en la persona de Gian Maria Volonté, arrastrado, con el pincho de hierro clavado en su boca impidiéndole cualquier maldita palabra, a la vez que dejando manar la sangre que presagiaba la hoguera, allí, en aquel lugar, donde quinientos años después, otra vez, la cifra mágica, siguen apareciendo flores recién cortadas cada mañana, a los pies de su efigie. Giordano Bruno. Film de 1973. Giuliano Montaldo.

Y es que resultan tan lejanos los personajes, sus vivencias o sus ideas, cuando los condensamos en la limitada abstracción de una estatua de bronce sobre un pedestal, que a veces necesitamos que nos recreen de forma mas cercana, más real y verosímil, en película, una época y sus desmanes, que todas los tienen por cierto. Y conste que no recuerdo ahora las ideas que llevaron a Bruno a la hoguera, aunque parece cierto que fueron solo eso, ideas, igual que las del aragonés Miguel Servet, insistiendo sobre la herejía de la doble circulación sanguínea en el cuerpo humano, amen de alguna discrepancia sobre la santísima trinidad, que acabó de la misma manera, inquisición mediante, apoyada por los savonarolas de su tiempo y por los miembros de la orden que Santo Domingo fundó con una finalidad diferente, presumo.

De hecho he estado durmiendo una semana a escasos cien metros de su tumba, la del santo, y no he tenido pesadillas. Aunque no pude menos que sufrir un brote de espanto, mudo, al contemplar detrás del arca que guarda sus restos, una magnifica radiografía de los mismos, enmarcada con el debido primor. Y es que la ciencia, cuando conviene hay que tenerla a la vera, por más que con Giordano, con nuestro paisano Miguel, y casi con Galileo, el resultado del partido fue categórico: Fuerzas celestes 3, Científicos asociados 0.

Y todavía los del Atlético seguimos pensando que “Eppur si mueve”. Optimistas desinformados, sin duda.

Claro que el análisis histórico de la intransigencia absoluta, por más que sea realizado por un profano aficionado, como es el caso, no deja de hallar ciertos cabos con solidez suficiente para arrastrar una o dos verdades. Por ejemplo, se me ocurre pensar aquello de ser mas papista que el papa, y la intensidad que tal perogrullada acarrea cuanto mas se aleja del epicentro del poder, sea la roma vaticana, o sean los príncipes cristianos de entonces, y su nudo gordiano en el que estado y religión eran y debían ser una misma cosa.

Brillante concepto, transmitido integro hasta nuestros días, en los que cualquier mención a la necesidad de separar la fe propia de la del vecino, sigue siendo un tabú, un intocable que puede conducir a quien lo intente a situaciones similares a las humeantes citadas, que sin duda forman parte de la nostalgia, y algo mas que nostalgia, de los savonarolas de nuestra época. Estaban rivalizando los italianos, y tenían que demostrar su fidelidad al dogma. Los medios empleados, como no dejamos de comprobar cada dia que pasa, no tienen importancia ante el supremo fin verdadero, el poder, en cualquiera de sus manifestaciones. Ese si que es un diablo dañino y maloliente al que todo el mundo rinde pleitesía, aunque algunos no duden en llamarse otra cosa o presumir de lo contrario.


Savonarola murió, tambien, en el fuego, después de haber arrojado todo atisbo de pecado a su alcance, a la inextinguible y real fogata, que dio en llamarse “Hoguera de las vanidades”. En la que ardieron tratados y útiles de cosmética, espejos y obras literarias, pinturas y cualquier cosa que hiciese referencia al placer y a la sodomía, que a su parecer era la fuente del mal florentino de la época. Aunque pienso yo que no lo quemaron en la Piazza Della Signoria, a Giarolamo, solamente por eso. Tres veces, tres, retirando sus restos humeantes de la pira para ser ubicados en una nueva, hasta que sus cenizas, o algo parecido, pudieron ser arrojadas al rio Arno. En la tesela que pude fotografiar en su casa natal, lo explica sucintamente: Nació en Ferrara en 1…, Ardió en Florencia en 1….

Sobre los nuestros, los que predican el fuego eterno siempre antes de su llegada al poder, y a veces durante su estancia en la dirección de la cosa, para abrazar incondicionalmente el pecado de la codicia, en cuanto nos descuidamos, las únicas diferencias que encuentro con el precursor son: la aversión al cilicio y al ayuno, tan apreciados por Girolamo, y la imposibilidad de que ardan en ninguna hoguera. Son incombustibles.

P.D.- Savonarola fue gobernador absoluto de Florencia durante cuatro años, y tan solo fue contestado por los arrabbiati, o indignados (sic)-



martes, 20 de septiembre de 2011

FERRARA. (Notas emilianas)




La tumba de Lucre.



En el Convento del Corpus Domini, de las clarisas de Ferrara, donde las monjitas cuidan sus restos y rezan por su alma, hasta el año 2011, de momento.
Es solo su nombre grabado en un mármol viejo junto a otros familiares, y que sirve como pavimento del oratorio del convento. Pisable, por tanto, para los fanáticos de las leyendas.


Los que piensan que los seres humanos, y con ellos la historia universal, son algo mas complejo que un cuento infantil de buenos y malos, se abstendrán de hacerlo.


Las religiosas, y los ferrareses en general, tienen escrito en varios lugares, de manera discreta y concisa, su mensaje. “En el tiempo que estuvo con nosotros, no dejó de dar muestras de los valores propios de una mujer devota y piadosa” Vida de santidad como corresponde a la memoria de la Duquesa del Este, señora de Ferrara.


“Lucrecia como una mujer culta, amante de las artes y las letras, de alta espiritualidad, depravada e intrigante, prototipo de corrupción y crueldad, Extremadamente bondadosa en todos los aspectos, modesta, tierna y decorosa (...), piadosa y devota cristiana, acusada de todos los crímenes imaginables para la carne y para el espíritu..”


Los adjetivos son siempre propiedad de quien los asigna, y casi nunca de quien los recibe. Resulta fácil comprobarlo.


Y es que, cuando la leyenda se confunde con la historia, como es el caso, resulta bastante difícil separar a la persona del personaje, y como, desgraciadamente, seguimos dando prioridad a todo lo referente a los pecados capitales, pasamos por alto cualquier reflexión sobre los tiempos terribles que coincidieron con el comienzo de la edad moderna. ¿Moderna?.


"Sería un poco largo de explicar, pero confieso que prefiero mil veces ser gobernado por el Valentino (César Borgia, el hermanito de Lucre) que por la complicada urdimbre burocrática del estado moderno, tan sospechosamente interesado en mi bienestar y en el ejercicio de mi personal albedrío. Cuestión de gustos (...) y de saberlo pensar un poco a la luz de los últimos ciento cincuenta años de historia universal".(Álvaro Mutis).


Ya digo que, en lugar de emitir juicios sobre personajes mas o menos televisivos, o sobre la inconmensurable necedad de la sociedad de entonces, o de la de ahora; personalmente prefiero acotar el asunto, como aconsejan los expertos en investigación, y centrarme en el lado bueno de la cuestión:


¿Por qué las clarisas no limitan, tambien, sus esfuerzos, dedicándose en exclusiva a aquello para lo que nadie puede negarles la excelencia? Sus dulces.


Torta tenerina – en la foto- , o las galletas de chocolate amargo y naranja, especialidad del convento.





P.D.- Como adicto a las historias de aventuras, mas o menos caballerescas, entre la leyenda y la fantasía heroica, no puedo dejar de aconsejar que reviséis el último capitulo de la vida de Cesar Borgia en tierras navarras. Instructivo a mas no poder, con la asumible veracidad de los cronistas y la certeza tangible de la lapida mortuoria; en perfecta consonancia con las de la saga familiar.


El retrato de Lucrecia es apócrifo - como todos los suyos - la tumba y el pastel son verdaderos. Doy fe.

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