viernes, 8 de noviembre de 2019

ENTRE MICHAEL POWELL Y SAN AGUSTÍN ME LA HAN HECHO BUENA.-



Es este un conflicto que se decide con las armas de la memoria, más que con las de la razón.
(San Agustín).

El Rubicón es un rio, y resulta ser también el testigo de un momento único de la historia, de esos que separan con nitidez el antes y el después.
Supongo que en el funcionamiento de la memoria de cada cual debe existir asimismo un instante, para mas inri no advertido, con idéntica trascendencia que la frase atribuida a Julio Cesar. “Alea jacta est”, sin necesidad de voluntariedad alguna a la hora de cruzar ese arroyo intangible y exento de agua, sin riesgo aparente de mojar o embarrarse los pies. Digo aparente porque a partir de entonces van a aparecer manchas ocasionales, al principio en los zapatos, que nos sorprenderán por su color rubí -de ahí el nombre del rio- tanto como por el hecho de que no guardemos constancia de haber transitado recientemente por lugares que no sean otra cosa que áridos y resecos. La memoria comienza a luchar con la realidad y, sospecho, que termina por generar otra realidad propia, distinta de la objetivable por los demás, pero incuestionable para quien identifica sus vivencias pasadas con el relato propio que guarda de ellas, quien se convierte en victima de la memoria, al discrepar entre la crónica suya y la ajena.

Al parecer se comienzan olvidando los hechos mas recientes para ir hacia atrás en las pistas del disco duro, donde se ha invertido lamentablemente la norma clasificatoria, aquella de “Ordenar por fecha de creación, descendente” para dar prioridad, erroneamente, a aquellos recuerdos tan lejanos que creímos tener olvidados para siempre.
Esta evolución de la fisiología mental hacia su decadencia no es ningún tópico de dudosa verosimilitud, adquirido en tertulia de amigos o en la niebla de las redes sociales, es un hecho cientificamente comprobado al convertirse en un síntoma precoz de la demencia senil o el Alzheimer.
Dolencias que pueden descartarse si de algún modo, quedan disponibles los recuerdos recientes y, sobre todo, su clasificación por orden de importancia, de mayor a menor, para su uso a beneficio de la felicidad de su poseedor, aquellos buenos recuerdos, imprescindibles para superar cualquier bache anímico, y para mantener la energía vital en niveles aceptables, sobre todo cuando se nos ha terminado el estocaje de propóleo y de jalea real a aquellos que solo creemos en productos acreditados por la ciencia, huérfanos de recursos positivos aunque sea en la estantería del supermercado. Benditos recuerdos.

Sucede que he vuelto a visionar por tercera vez “Peeping Tom”, alias “El fotógrafo del pánico”, aquel magnifico producto de serie B que marcase nuestros pinitos en las salas del mal llamado cine de “Arte y Ensayo”. Valiente etiqueta, perdida afortunadamente en los tiempos de la primera apertura política de nuestro país aunque, ahora graciosamente, insisten en que estamos en la segunda, donde no existe censura ni nadie que prohiba el mal uso del castellano. Dice la RAE que visionar es “Examinar un producto cinematográfico” a la vez que “Creer que son reales cosas inventadas” o sea tener visiones. Y yo sospecho que sufro ambas definiciones, absolutamente divergentes.

Habiendo transcurrido bastante tiempo desde la penúltima “visión” de la película, repaso brevemente la ficha que de ella guarda mi memoria y, si bien la trama argumental no muestra discrepancias con la etiqueta del estante donde estaba guardada: Asesino en serie, psicópata y, ahora tendré que añadir lo de violencia de género, algo que me obligaría a extraer de allí la ficha de su coetanea “Psicosis” al aparecer en la de Don Alfredo victimas de ambos dos géneros, aunque también dicen que hay más de dos.
Pero esa capacidad de comprobar la eficiencia de los recuerdos, me produce un vuelco emocional difícil de superar. Veo, vislumbro, contemplo la película, mal que le pese a la RAE, y me admiro de que me parezca verla por primera vez, Planos, escenas y linea argumental, casi olvidados , seguramente por no merecer otro lugar en el almacén, repleto de historias más interesantes. Pero me extraño y me sorprendo al esperar con cierta ansiedad el momento cumbre que en mis recuerdos era definitorio del filme, como una síntesis del trailer que guardo para estas ocasiones del dejavu. -la RAE obliga a escribirla en cursiva por ser extranjera- que es aquella secuencia en que el chico malo contempla el perfil izquierdo de una modelo bellisima y cuando le pide que gire su rostro aparece el monstruoso, deforme, lado derecho de su cara. 

Allí la mirada del voyeur asesino y la nuestra denuncian la secreción salival que preludia el deseo y que convierte a la chica en siguiente victima del malevo.
Pues bien, la primera parte, el flash visual de la imperfección en una figura perfecta, queda también deformada, totalmente incompatible con la de mis recuerdos, tan equivocada en este visionado que la chica solo presenta un ligero abultamiento en la comisura de los labios, coherente con un herpes labial simple, y en el que su atractivo queda por tanto bastante disminuido. Tanto que, el asesino pasa de ella en esta ocasión, mientras que en mi obstinada memoria figura la escena completa de su asesinato dando entrada correspondiente en el baúl de los recuerdos como imagen cumbre de la película.

Resulta que mis neuronas han borrado parcial o totalmente películas, y puede que experiencias contempladas o vividas, y me ofrecen en su lugar, situaciones que estoy seguro de no haber vivido.
Y me niego a aceptarlo. Pase que haya olvidado cosas que he contemplado, cosas sin gran importancia, cuya perdida me parece razonable y ergonómica, al dejar hueco para otras, pero que me cambien la escena, la modelo, y su secuencia final, que me la suplanten por otra falsa, me hace dudar de si no habremos pasado ciertamente este rubicón, sin tener constancia de ello, o si bien, soy victima de un nuevo montaje, de una de esas revisiones del director que termina quitando, o poniendo, planos en un corte y recorte que para si quisieran los censores de cuando el arte y ensayo.

Me niego a aceptar lo que veo, y sobre todo a borrar la imagen de los dos lados del rostro de la modelo, que en mis recuerdos era parecida a Marie Laforet, que se ha marchado para siempre esta semana. Lo de siempre no resulta muy certero para aquellos que tan solo hemos poseído su imagen, su rostro en dos dimensiones, fotos perfectas desde todos los ángulos, y su música, su voz melosa en media docena de canciones imprescindibles.

Me dicen que probablemente estoy confundiendo escenas de películas diferentes, que estoy mezclando unos recuerdos con otros y que soy yo, y no la película, quien ha cambiado las imágenes. Puede ser, y puede que los cluster de la memoria se estén rompiendo, rebasando sus bordes el contenido y mezclando el antes con el después, el arriba con el abajo, además de hacerme recordar situaciones y escenas que nunca he contemplado.

Tendré que volver a “visionar” algún corto de Epi y Blas, a ver si me aclaran este sinvivir. Porque si hago caso a San Agustín estoy perdido. La memoria y la razón, dos patas sin las que no puedo sobrevivir. O quizás tenga que hacerlo sin ellas y aceptar el deterioro de la placa base. Ya se verá.

                            

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lunes, 4 de noviembre de 2019

! LO PEOR ES LA INSISTENCIA !. (Dicen que dijo).-






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jueves, 24 de octubre de 2019

DIGO YO....


Dícese que el poeta solo llora aquello que ha perdido, y que lo hace sin limites, de manera enfermiza, transformando los recuerdos dolorosos, la nostalgia, en un dolor continuo, adictivo e incapacitante, la melancolía.
En el pasillo, el lugar mas fresco de la casa, oculto tras la tinaja del agua, en un rincón del vasar, siempre hubo unas extrañas y durisimas esferas rojizas, el fruto de la adormidera, reservado para enfermedades o situaciones desesperadas, y controlado exclusivamente por la abuela.
Vuelvo a ver el comienzo de “Erase una vez en América”, y a Robert de Niro dominado por el opio, el humo de la pipa que anulaba la función de los sentidos y sumergía la mente en un plano vedado para el dolor, para los pensamientos todos, hasta para la fallida sensación del ultimo tormento, el de la lanza de Longinos en el costado.

Todos esos mundos reunidos en uno solo, los primeros recuerdos, el cine universal, quien mejor nos ha ilustrado la historia, y las religiones basadas en la crueldad, casi todas, intentando construir uno nuevo, uno que los compendie a todos en la memoria, y que esta se busque al poeta para que se lo adorne con frases hermosas o con rimas, aunque sean disonantes. Solo que el tiempo de los poetas quedó atrapado en las antologías de papel, mucho antes de que el feroz bombardeo de la información por todos su medios, y la enormidad de los recursos a disposición de la mente, ya bastante limitada esta en sus orígenes, hacen innecesaria otra droga que no sea la de abrir los ojos, y las orejas, y dejarse llevar por el torrente. No necesitamos el opio, ni siquiera el litio, que habrá que reservar para la batería del próximo coche, y una vez constatado que tampoco hay lugar para poemas, ni para presuntos poetas, es suficiente con sumergirnos en cualquier noticiario, para encontrar sentido al termino de aquello que nos mantiene a salvo de caer en cualquier hoyo que no sea el suyo, el de los estupefacientes, y no hay ninguno tan poderoso como la realidad.

Mientras tanto, seguimos aprendiendo.



jueves, 10 de octubre de 2019

ALTERNATIVAS A LA SANIDAD PÚBLICA (101).- Con agravantes.-






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viernes, 4 de octubre de 2019

PATRICIOSY CACIQUES, O EL MONARCA DE LAS SOMBRAS DE JAVIER CERCAS.-




Patricios y caciques.- (Excusatio non petita...)



Acabo de leer la penúltima -seguro que tiene otra en la imprenta- novela de no ficción de Javier Cercas y, a pesar de lo tedioso del episodio sobre la batalla del Ebro, tedioso y absolutamente desprovisto de interés para el lector, quedo enganchado forzosamente a las peripecias del protagonista desde las primeras páginas. Protagonista que no resulta ser el monarca de las sombras del título, algo similar a la estructura de Soldados de Salamina, donde la trama detectivesca intentaba atrapar el personaje oculto, el soldado republicano que, según el relato, pudo rematar a Sánchez Mazas, y no lo hizo, perdonándole la vida al héroe real asumido como tal en la novela, cuyo testimonio y prueba física de la heroicidad, unas gafas rotas, lo llevaron en andas hasta el sillón ministerial en el gobierno de Franco.

El resto, si lo hubo, es leyenda, ya que la historia no nos sirve, la escriben siempre los vencedores, y en este caso de forma ostentosa, puesto que la dictadura cerró las crónicas con el silencio de todo un país, donde la victoria y la paz -romana- hicieron innecesaria, por imposible, cualquier tipo de discrepancia en el relato. Esta es la tesis de Cercas para el suyo, la dificultad para describir con fidelidad hechos o personajes de hace ochenta o noventa años, a los que añade otro velo, el de la imaginación distorsionada del presunto novelista o intelectual, a veces titular de ambas categorias.



Claro que, Sánchez Mazas, tuvo desocupada su silla, vacia, en algunas sesiones de los consejos de ministros, por el simple hecho de no asistir a ellos, aunque el cese verbal lo recibió del caudillo durante su última asistencia: “No hacia falta que viniera”.

Le quedarían al héroe de Salamina, el consuelo de sus discursos díscolos, su: “Ni me arrepiento ni olvido” en medio del silencio total que, durante cuarenta años, hizo impensable que se hiciesen públicos, más allá del rumor, cualquier comentario relativo a personajes con camisa nueva, o vieja, y despues el silencio se convirtió paulatinamente en voces apagadas, apenas audibles, durante otros cuarenta años más, cuando la conveniencia social, se transformó en autocensura, en el callar como hecho políticamente correcto, y en transmutar los pecados mortales - sic, mortales- en veniales, en faltas ya perdonadas y olvidadas. Siendo los nombres propios – en el sentido de propiedad, de pertenencia a los vencedores- convertidos en héroes si fuese menester. Sánchez Mazas pudo demostrarlo con unas gafas rotas, acallando las voces de los envidiosos que pretendían incluirlo entre los emboscados. Estos emboscados, si es que existieron, se limitaron a esconderse en lugar seguro durante los años de sangre y fuego -título del primer cuadernillo de El Capitán Trueno- para aparecer con su camisa impoluta cantando el himno que, en parte, compuso para ellos el mismísimo Sánchez Mazas.



El protagonista de El Monarca de las Sombras, no es tampoco el alférez falangista que muere junto a Gandesa a los diecinueve años, no. Resulta serlo la primera persona del singular, el propio autor que convierte esta historia en la suya personal, una variante de literato gonzo, que tan buenos dividendos ha dado en los últimos tiempos, derivando sutilmente el desarrollo de esta intriga de no ficción, igual que hizo al santificar discretamente a Sánchez Mazas en aquella historia que a mi me pareció la claudicación absoluta de la memoria sobre unos hechos que si bien no tuvieron culpables, por conveniencia o por mera supervivencia, si tuvieron responsables, como dice Cercas que dijo Annah Arendt.

Cita este a ilustres pensadores, evoca batallas de miles de años atrás, Salamina o Iliada, y se rodea de colegas que aparecen citados con profusión, no sabemos si a cambio de citas reciprocas o por contrato con la editorial propietaria de la cuadra. Bolaño en aquella primera, y David Trueba en esta última.



Deambular personal e infatigable del autor, mientras va desvelando, descubriendo piedras rosetas en la historia de su familia, esforzados golpes de efecto carentes del menor interés, bombas de humo que acompañan al lector hasta un previsible final, en el que no se cuestiona aquello que le ha querido decir el escritor, simplemente se limita a comprender que el intento de tergiversación del protagonismo familiar durante aquellos años, no difiere del que llevamos sufriendo todos desde aquel momento histórico, o desde alguno de estos momentos o instantes. 

En “Crónica de un Instante“ hizo otra novela, excelente, sobre la santa transición o, para los golpistas, traición, a la que, curiosamente no le han adjudicado todavía una fecha festiva en el calendario para hacerla más creible. La letra con fiesta entra y, con vaquillas, mejor.



Inventa, y está en su derecho como autor, e insiste en tomar conciencia, quizás poner en valor dizque, que los caciques de su pueblo, tronco y brazos de su estirpe durante los años treinta, no eran tales, sino simplemente patricios. Y ahí se hace un pequeño lio, otro, al identificar la causa de la guerra como el abismo que existía entre aquellos que podían comer, presumo que pocos, y los que no, a los que el hambre convirtió en enemigos de los primeros, los patricios, es decir los ancestros de Javier Cercas. 
Aclara que los auténticos patricios, los terratenientes, usualmente aristócratas con título nobiliario, eran absentistas que vivían en Madrid, mientras que los patricios por el mero hecho de poder comer tres veces al día, quedaron frente a la turba republicana, que no era tal, ya que, según Cercas, solo una terrible confusión convirtió la democracia republicana en un peligro para los patricios de medio pelo, los pequeños propietarios, cuando en realidad pudo haber sido idónea y perfecta para todos ellos. 

Claro que esta versión la deduce él, ahora, casi un siglo después, dado el posicionamiento político de sus abuelos y bisabuelos, alguno titular supongo de jefaturas locales del movimiento, con números de uno y dos dígitos en las listas de falange, y el cargo de alcalde durante y después de aquello, que lo obligarían a denunciar a alguien que dicen que dijo, y que acabaría bajo el pelotón, de cuando dejó de ser ilegal lo del paseo, para incluir dentro de la ley hacer algo idéntico, fusilar. Algo que duró hasta que Luis Eduardo Aute publicase “Al Alba”, nada menos que hasta 1976, cuarenta años después de todo aquello.



Nos muestra un manuscrito real del héroe familiar, borrador del discurso dirigido a los escasos falangistas de su pueblo.donde comienza dando vítores a los caídos, entre los que figura Sánchez Mazas. El autor no aclara este probable error sobre alguien que, ciertamente, estaba entonces solamente desaparecido, pero muestra el texto en cuestión.

Se cierra así el circulo sobre el Aquiles de la Iliada que vuelve a aparecer en la Odisea, que no es otro que quién cerró su último discurso político con el histórico: !Ni me arrepiento ni olvido!. Debímos los torpes entender en una primera lectura que no se arrepentia, que no perdonaba a los malos, hasta comprender que los malos en que pensabamos estaban todos muertos y que seguramente se refería a otros. Para ello, como para dudar en convertir misericordiosamente los caciques en simples y honestos patricios, tuve que crecer algo, y sobre todo leer mucho más.



Son curiosidades, escenas aparentemente insignificantes de la película, que se vuelven fundamentales después de terminar la proyección, y se quedan dando vueltas en tu cabeza. Resulta que los buenos de ahora son casi todos, hijos o nietos de los malos de entonces, los vencedores, y muchos de ellos, sesentones, militares, oficiales voluntarios -de complemento. que es otro comodín válido de la metamorfosis.- durante una larguísima dictadura militar.

En algo le quedo agradecido a Javier Cercas, al menos aclara que aquello fue solo un fallido golpe de estado que terminó como el rosario de la aurora. Si bien nos contaba en la crónica de un instante el otro golpe fallido que tuvo final feliz, a pesar del
guisante bajo el colchón, que ahi sigue.



Otro redescubrimiento en la novela es, un personaje real, su primo Rafael Cercas, a quien otorga los honores de una vida dedicada a la patria, y en cuyo currículo aparecen largos años de servicio como parlamentario y eurodiputado, así como su victoria, basada en el “Informe Cercas” sobre la directiva europea que consideraba legal el trabajo semanal durante 65 horas. Desde entonces estas quedaron limitadas a 52, aunque en algunas instituciones españolas se sigan realizando mas de 65, por el simple hecho de no considerarlas horas trabajadas, o bien por serlo voluntariamente aceptadas por el trabajador. Y esto en instituciones del Estado y de autonomías regidas por el mismo grupo del Cercas eurodiputado. “Consejos doy que para mi no tengo”.



Incoherencias tantas que me hacen dudar de todo, o de casi todo, y me retrotraen a la teoría de Rafael Sánchez Ferlosio, hijo del Sanchez arriba mencionado, sobre la conveniencia de enviar a “Altos estudios eclesiásticos” a algunos curitas que creaban problemas escandalosos en la diócesis. Pienso si no será esto del europarlamento algo parecido a este tipo de estudios. 
Y la verdad es que revisando nombres de los titulares a lo largo de los años, y las prebendas, de algunos representantes nuestros, salvando entre otros a Don Alejandro Cercas, no hago mas que comprobar que está todo inventado. O casi.



                



En la Odisea (Canto XI), hay un pasaje en el que Odiseo navega hasta el inframundo y conversa con las sombras de los muertos. Una de ellas es la sombra de Aquiles, quien es saludado como «bendito en vida, bendito en la muerte»; el guerrero responde que: “No intentes consolarme de la muerte, esclarecido Ulises: preferiría ser labrador y servir á otro, á un hombre indigente que tuviera pocos recursos para mantenerse, á reinar sobre todos los muertos”.

(Referido por Javier Cercas en “El monarca de las sombras”) .

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domingo, 1 de septiembre de 2019

MI VAQUERILLO - GABRIEL Y GALÁN Y LOS CRIMENES PASIONALES.--




He dormido esta noche en el monte
con el niño que cuida mis vacas.
En el valle tendió para ambos
el rapaz su raquítica manta.

Versos, inolvidables para los que crecimos junto a ellos, que inician el poema, uno de tantos, de Gabriel y Galán, a pesar de la incoherencia de su escenario, lo de valle no cuadra con lo de monte, y otras bastante más dañinas, alejadas de la licencia poética, sobre las que voy a reflexionar hoy.

Los nuevos prejuicios que han sustituido, sin eliminar, a los tradicionales, me hacen pensar si no estarán hoy mal vistos estos versos, por aquello de la suciedad del cristal con que los leen nuestras mentes, gracias a la inestimable e incontrolable recepción de la basura emitida incansablemente por los medios, en su interesada gestión de publicitar cierta realidad social, turbia y procaz, buscando no solo la adicción a sus emisiones purulentas, sino también, la reclusión forzosa de las mentes individuales en un gigantesco corral donde no les van a faltar malolientes y luctuosas imágenes del horror cotidiano, igual que a millones de ciudadanos, subvencionados desde su nacimiento, no les faltan el título de ciudadanos, esterilizados laboralmente, ni el óbolo mensual que asegura su supervivencia y la de sus hijos, durante generaciones, y vamos por la tercera. 

Hablamos de pueblos, ciudades, vacíos y ruinosos, de la exagerada ancianidad de sus vecinos, y de su probable extinción a medio o corto plazo, sin siquiera plantearnos lo innecesario que para el resto de la humanidad pueda resultar un grupo social, en su asentamiento urbano, absolutamente improductivo. Al menos los arboles absorben oxido de carbono y generan oxigeno, y los pastos alimentan criaturas que van a hacer lo mismo con los no veganos, y al final resulta que, suena mejor que omnivoro, lo de no vegano, y la imagen lo es todo. Sobre el futuro desierto ni pensaremos.

Son temas menores al parecer, uno, la desaparición imparable de nuestros lugares de origen, y otro sabiamente repetido en los noticiarios como la pederastia o el asesinato de inocentes y de sus madres – me rio de Herodes, visto lo que hay por aquí- manteniendo la noticia trágica y sanguinaria, un caso tras otro, llegando a la aberración de otorgarles un numero individual a cada victima, que en su ábaco mediático ya superan los tres dígitos, contando siempre desde el momento que a ellos, a los que viven de recordarnos que el número de ayuda telefónica no deja huellas, si bien no debemos olvidarnos de borrar el registro de llamadas. Como si hasta ese momento en que comenzase la contabilidad no hubiese muerto ninguna mujer a manos de su pareja, y como si borrar el registro de llamadas fuese lo mas fácil del mundo para quien está recluido y sometido a la violencia y el poder de su inminente asesino.

Para acabar de rematar la sinrazón de esto, puedo observar como, siempre, grupos de vecinos, familiares, y políticos-justificando estos su salario, no lo olvidemos- aparecen aplaudiendo entusiasticamente tras cada asesinato. Desconozco el significado del aplauso ni a quien va dirigido. Al asesino probablemente si lo hizo con la suficiente crueldad y, lo remata con su suicidio. Puede que sea eso lo que están aplaudiendo. Ni me pasa por la cabeza que puedan estar aplaudiendo a la victima, a la mujer asesinada, cuyo único merito ha sido tener la desgracia de la pareja que le ha tocado en suerte. Quizás aplaudan sencillamente porque están saliendo en la tele. No lo se, ni tampoco lo entiendo. Pero ciertamente que el tratamiento informativo de estos crímenes debe tener gran éxito entre la audiencia, para que sigan repitiéndolo cada semana y los responsables de acabar con ello, con los asesinatos al menos, abandonen la inútil declaración de luto oficial durante tres días y cumplan con su obligación de evitar esa dolorosa, y absurda, repetición, donde los niños caen a veces junto a sus madres, cuando no quedan marcados para toda la vida por el estigma de sus progenitores, uno, dos, o a veces ambos.

Los niños, lo mas sagrado de la vida, después de ella, los cachorros que nos alegran con su presencia los días y las horas de nuestra existencia, y a los que debemos proteger sobre todas las cosas, aún sabiendo que sus sonrisas, su bondad y su inocencia, no son otra cosa que un cebo, bendito anzuelo, que la naturaleza nos pone al alcance para conseguir algo tan fundamental como es la pervivencia de la especie.

Y es que, el poema de Gabriel y Galán, inocente bucólico y pastoril, como si Virgilio estuviese detrás, o Juan Ramón delante, nos deja sin pretenderlo, un trasunto no menos preocupante que el del presunto malentendido del inicio. Nos habla también de la esclavitud del niño, obligado a realizar tareas de adulto y alejado de cualquier posibilidad de formación, elemental incluso, condenado a repetir la miseria vital de sus padres, a quienes va a llegar la exigua soldada al final del poema. Claro que eso, todo ello, o casi todo, es ya historia.

Tan superada la injusticia como alejada la esclavitud de nuestro medio, al menos tan lejos como los paises donde sigue existiendo, origen que suelen aparecer en las etiquetas de la ropa, y donde presumo improbable la existencia de amos tan magnánimos y misericordiosos como el dueño de las vacas que escribió el poema. Nos defendemos de la injusticia ajena -la propia al parecer no tiene quien lo haga- alejándola en el mapa del mundo, y para mas seguridad, oponiendonos a que se acerquen a nosotros, los emigrantes “no pueden traer nada bueno”, de hecho ni los llamamos así para no comprometer nuestras conciencias, los llamamos migrantes que es mas moderno y de significado incierto, y volvemos a vivir sometidos al prejuicio de una sociedad inmadura que sigue desconfiando y negando las necesidades del otro, del extraño, del procedente de un mundo que creemos ajeno, y en el que estamos todos girando, para bien y para mal.

Es verano, y los noticiarios están en manos de los becarios – los nuevos esclavos- a los que perdonamos que escojan las noticias mas estúpidas de la carpeta del rincón tal vez olvidada, para repetir machaconamente el crimen de antesdeayer, las vicisitudes de los eternos náufragos rescatados en el Mediterráneo, supervivientes del hambre; y en la pagina siguiente, las amenazas de los mandatarios del planeta, sobre la economía, que son sobre el empleo, sobre la paz, que vuelve a tambalearse, y también sobre las supervivencia de los bosques, que es la del planeta. Todo ello entre crimen y crimen, que ya no son “pasionales” sino de género, hasta que les encuentren otra denominación, aun mas desafortunada.
Afortunadamente ha comenzado la temporada deportiva, y además nos encontramos anestesiados todavia por la resaca de las fiestas estivales que este año han estado magníficas, como siempre.


Y a tu madre a la noche le dices
que vaya a mi casa
porque ya eres grande
y te quiero aumentar la soldada....

“Mi vaquerillo” Gabriel y Galán,

De cuando la caridad pretendió sustituir a la justicia. Hoy parece que no hacen falta, ninguna de las dos. 

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miércoles, 14 de agosto de 2019

ALTERNATIVA A VACACIONES SANTILLANA.-






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miércoles, 31 de julio de 2019

ALGUNOS NO DESCANSAN. (NI EN VACACIONES).-





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jueves, 25 de julio de 2019

CONSTE QUE NUNCA HE SIDO FUMADOR.-



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jueves, 18 de julio de 2019

INTENCIONES OCULTAS. DE LA PRENSA GRATUITA O DE PAGO.-


Intenciones ocultas puestas en evidencia, o intenciones simplemente estúpidas.-





Algunos diarios digitales, incorrectamente denominados por algunos, prensa digital, en tiempos en que la imprenta no imprime otra cosa que imágenes evanescentes en pantallas de todo tipo, han tenido la ocurrencia de exigir registro y suscripción pecuniaria a sus lectores, entre los que me encuentro. Vano intento.



Curiosamente, por ahora, son cabeceras de segunda línea, provinciales o locales, pertenecientes a cadenas nacionales que están convencidas de que sus primicias deportivas o cofrades son de enorme interés y no dudan que los usuarios estarán dispuestos a pagar una modesta aportación, momentáneamente discreta, para seguir conectados con los eventos consuetudinarios de su ciudad. Me parece bien, en tanto los negocios son máquinas de hacer dinero, o al menos justificar la inversión, los inevitables gastos. Aunque tengo mis dudas de que esta nueva forma de ofrecer noticias, gratuidad limitada a los titulares, el resto, por breve o insípido que sea, en caja, llegue a funcionar en el mundo cada vez más extenso e incontrolable de la red de redes, donde cualquier noticia, con más razón si son bobas o falsas, pueden localizarse y aclararse de cien maneras sin pagar un kopek.



Y lo más grande es que gratis, gratis no lo han sido nunca. Por un lado reducen progresivamente el espacio dedicado a sus textos, dejando la publicidad como prioridad absoluta, harto justificada, en bandas iniciales, laterales y finales, generalmente acompañada de molestos flashes y videos que deben subvencionar el asunto y a los que nos hemos resignado por aquello de que nuestros derechos terminan donde comienzan nuestros deberes, nulos ambos en este caso.

Previamente nos suelen preguntar si aceptamos las cookies que nos introducen en el navegador, esos espías que van a vigilar y vender a un tercero nuestra actividad e intereses. En no pocas páginas es condición indispensable el consentirlo antes de que nos permitan el acceso. Volvemos a pasar por caja.





Por si fuese poco, y al menos en nuestro entorno, resulta prácticamente imposible acceder a algún medio de comunicación realmente independiente políticamente, incluidos los de pago. Dada su consabida tendencia adoctrinadora, mediada por las relaciones de poder, evidenciando el legítimo interés de sus dueños de conseguir beneficios colaterales, valor añadido para sus editoriales y columnistas, siendo otra servidumbre, otra factura oculta, que se impone al lector.



Digamos que sin llegar a cuantificar el pago, ya nos lo han cobrado tres o cuatro veces, y el que ahora pretendan otra nueva vuelta de tuerca, solo conduce a que desaparezcan del navegador como favoritos y, con un poco de suerte, de nuestra memoria.



Y es que...



Hay tantas chicas en el mundo
que no puedo pensar solo en ti
hay tantas chicas en el mundo
que no puedo dedicarme solo a ti

que tu bikini está genial, pero en el mundo hay muchos más
que yo ya sé que es especial, y también sé que hay muchas más
hay muchas chicas, pero tú eres especial

hay tantas chicas en el mundo,
que te vas a tener que esforzar
si tienes la intención de que me fije en ti
y que te saque a bailar

si lo consigues tu tendrás
al chico más dulce y genial
de todos los de la ciudad
lo más que puedas aspirar

Hay muchas chicas, pero lo puedes lograr

Por eso chica, no desesperes
sé que tú puedes, ser esa chica entre las chicas
que si tú quieres, y si me quieres tu puedes ser la chica
que aunque hay muchas chicas, sé que tú eres especial!!!



Aquí la cantaban: Miguel Ríos, Micky y los Tonys, Los Summers, Los 4 Brujos.......

Siendo versiones de: “Il y a tellement de filles” de Petula Clark, con la inestimable en estos tiempos, ventaja “de género” de que también la versionaban las chicas: Rocio Dúrcal, Betina, Fresia Soto.... con el título de “Hay tantos chicos en el mundo”.



Así que nada de hacernos sufrir, no nos vamos a dejar,



Enlace al You Tube de Rocio; https://www.youtube.com/watch?v=JQJmAkz-Dhw





P.D.-



The Guardian ha iniciado el cobro “voluntario” al final de sus articulos. Si te gustan, y consideras justo y necesario -para su continuidad- el pagar por ello, añades el óbolo correspondiente.

Naturalmente la respuesta de los lectores ha sido positiva y el diario sigue en pie.

¿Aprenderán otros?.







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