lunes, 15 de septiembre de 2008

LAS TENTACIONES DE DON ANTONIO



Lamentábase el sabio, Muñoz Molina, de su suerte ante la inexistencia de copia alguna disponible de “El mundo sigue” obra mayor de Fernando Fernán Gómez, fechada en 1963. Al dedicarle todos los elogios que pueden caber en una pagina completa del suplemento cultural, manifiesta su impotencia al no poder adquirir, en ningún formato, la película de la que solo vio algún fragmento en un canal minoritario.
Dese usted con un canto en los dientes maese José Antonio, porque la gran mayoría de los que leen su magnifica sección de los sábados, ni tan siquiera conocían la existencia de esa joya del cine español. Y dese con otro canto, aun mayor, al ser tan ignorante como para no saber que el disponer de la filmografía completa de Fernando, incluida la susodicha, es tan fácil como acudir al buscador adecuado de Internet y presionar el botón izquierdo del ratón sobre el recuadro en el que dice “Si. Quiero”. Ahora mismo estoy viendo, en el mismo, dos versiones disponibles, una de 1.37 GB, y otra en dos partes de 700 MB, ambas, presumiblemente, en alta calidad, y con fuentes suficientes, mas de 30, como para que pueda disponer de ella en pocas horas.
Claro que entramos en el terreno del P2P, en las arenas movedizas que se tragaban a los caminantes en los libros de aventuras juveniles. Luego nos enteramos de que esas arenas movedizas no han existido nunca, son creación de los autores que saben que cuando las mentiras son creídas por una multitud, se convierten en verdades (esto es de alguien de cuyo nombre no me acuerdo), y que como el tema de la piratería en Internet, ello no es mas que un cuento de niños, ya que así siguen, o pretenden seguir tratándonos, como a niños.
Por una parte nos llaman piratas, como a Sir Francis Drake, aunque tampoco, como él, llevemos parche en el ojo ni pata de palo. Por otro nos cobran el canon digital, la bula papal –luego hablaremos de eso- con la cual ya se supone hemos pagado la penitencia antes de pecar, en una finísima finta de justicia preventiva, y de ese modo nos convierten en corsarios, como lo fue en realidad Sir Francis, ladrones a comisión de Ali Baba, quien tiene la patente y, por tanto se queda con la parte del león, usease el canon., igual que la Queen Isabel I se quedaba con el porcentaje que religiosamente-luego hablaremos de eso- le abonaba el corsario Drake.
Aunque, parece lógico y coherente que el académico Muñoz Molina, no quiera ni pensar en ello, ni aunque las tentaciones se le aparezcan en forma de un Fernan Gómez interpretando a Dios en “Así en el cielo como en la tierra”, al ser un sistema que va, aparentemente ya digo, contra sus propios intereses de autor robado por todos los piratas del P2P y otros nefandos caminos de la web. Robado menos porque, como bien sabe son las obras auditivas y visuales las que mayor sufren esta lacra. Pero demos tiempo al tiempo.
Aunque si yo fuese él, me encontraría en un dilema de difícil solución. Renunciar a una gloria cultural que tengo a mi alcance, renunciar a ella porque los guardianes, notarios y a la vez propietarios del legado cultural de sus ancestros, ni tan siquiera se molestan en su conservación y mucho menos de exponerla en el estante del consumidor para que este pague su justo óbolo, su obligado estipendio como cambio al placer y conocimiento recibido a través de la obra del autor. O bien la alternativa, acudir a la biblioteca de Alejandría, que es la de todos, y download mediante, ver y disfrutar de semejante maravilla, mientras, por lo bajo, maldice a los ladrones que se quedan injustamente con el canon, con la parte que les entrega el corsario en que todos nos hemos convertido por imperativo legal. Imagino que la decisión del sabio será la correcta y, en todo caso fácil, solo tiene un cincuenta por ciento de posibilidades de error, goza desde ya de todo mi respeto. No es fácil desenvolverse en este mundo tan contradictorio.
Ahora bien, de lo que no me cabe ninguna duda es de que el Capitán Contreras ¡Voto a bríos! en su próxima resurrección pondrá a los malandrines en el lugar que merecen y al resto nos invitará, nos conminará a que disfrutemos con sus películas ! Mal a quien pese!.
Pasa que, el timo este de: No puedes hacerlo, pero si pagas a mi amigo, yo te dejo. Es un timo que está de actualidad candente. No tienes más que leer los titulares. Mismamente ayer, también dicen que Benedicto XVI dijo que la Iglesia apoya el laicismo positivo”, y ABC lo aclara en su titular: ” El Papa consagra el laicismo positivo”
Han tenido que salir los del partido socialista (francés, no alarmarse) a reclamar a “los guardianes del principio de laicidad” para que recuerden que “la religión es-y no: debe ser, sino es- un asunto individual en un Estado que respeta la libertad de culto”.
Menos mal que todo eso pasa en Francia. Menudo alivio.
Y volviendo a Sir Francis Drake . Le dieron el titulo de Sir cuando los ingresos de la corona gracias a sus meritos pasaron el consabido umbral, mismamente igual que los Beatles, en Inglaterra, la pérfida Albión. ¡Voto a bríos, otra vez!
Y es que, me admiro de la cantidad de cosas malas que hemos aprendido de ellos, de los dos.

lunes, 8 de septiembre de 2008

PANEM ET CIRCENSES ET LAPIDATIO






Acusativos que se convierten en ejecutivos.

«Panem et circenses» («Pan y circo») (literalmente, «pan y juegos del circo») es una locución latina peyorativa de uso actual que describe la práctica de un gobierno que para mantener tranquila a la población u ocultar hechos controvertidos, provee a las masas de alimento y entretenimiento de baja calidad y con criterios asistencialistas. Julio Cesar mandaba distribuir el trigo gratuitamente, o venderlo muy barato, a los más pobres, unos 200 mil beneficiarios. Tres siglos más tarde, Aureliano continuaría la costumbre repartiendo a 300 mil personas dos panes gratuitos por día. (De Wikipedia, copia y pega)
Dosmilcien años después de Julio Cesar, el occidente europeo heredero de su cultura, sigue manteniendo el modelo de pax romana a base de esa clave tan sencilla, si bien adaptada y aumentada en cantidad, que no en calidad, al tiempo presente. Estado del bienestar llaman ahora al pan, y como entonces no llega a todo el mundo, aunque los trescientos mil patricios se hayan convertido en cuatrocientos millones de europeos, y el resto, la plebe multitudinaria, los inmigrantes ignotos, ni se sabe. La mayoría ni siquiera están censados, aunque hayan hecho el camino a Belén. Y por mal que vayan las cosas, los dos panes al día no se los quita nadie.
Del circo y sus héroes, tres cuartos y mitad de lo mismo. Hasta conservan la forma y el modelo arquitectónico del circo romano. El continente sigue intocable como el contenido, su esencia, objetivo de entretener y distraer a la masa. Aparecen nuevas disciplinas, casi todas basadas en bolas, balones, pelotas, incorporan a la mujer a la arena, y usan un vestuario más acorde con una estética sin sangre. Aparentemente.
Lo novedoso, paradójicamente novedoso, del asunto es el nuevo factor que extraído de costumbres ancestrales o, en todo caso, muy anteriores a las del imperio de Roma, se incorpora a los anteriores pan y circo para conseguir la perfecta tríada del estado moderno. Me estoy refiriendo a la lapidación.
La lapidación es un medio de ejecución muy antiguo, consiste en que los asistentes lancen piedras contra el reo, hasta matarlo. (Wikipedia, copia y pega)
Para ello se usarán piedras “no tan grandes como para matar a la persona de uno o dos golpes, ni tan pequeñas como para no poder considerarlas piedras”. Según el artículo 104 del Código Penal iraní, en vigor desde hace muchosmil años.

Para los que somos de pueblo, no resulta ningún secreto que la pedrada, el cantazo, no es algo que hayamos aprendido de Irán, vía Almodóvar&Macnamara(Gran Ganga), ni de nuestros ancestros musulmanes. Más bien es algo innato, tan irreflexivo y espontáneo como el hecho de defensa/agresión de/a algo o alguien que está al alcance de nuestra piedra. Y esa arma es fácil de cargar y bastante económica, basta con mirar al suelo y agacharse. No cabe pues buscar para esta rustica costumbre el padrinazgo de demonios lejanos, de ritos ajenos. Son tan nuestros que hasta Kubrick tuvo que poner a los simios, grandes simios respetados y protegidos por el articulo xxx de nuestro código legal, a buscar un arma mas efectiva a la hora de ejecutar al bípedo de enfrente, sin el riesgo de agotar los proyectiles aportados por la madre tierra, permitiendo un daño repetitivo hasta la consecución del objetivo buscado por ellos y sus sucesores humanos, el Éxitus; que los filólogos hubieron de renombrar en éxito para disimular un poco el malaje que llevaban en los genes(los filólogos).
Hasta aquí la evolución del ser humano, y la supervivencia, según Darwin y cols. de los monos que mejor lanzaban las piedras. Es de suponer que todos las tiraban, solo que los de la cabeza rota fueron los receptores netos de las peladillas, y su ADN se perdió en el olvido.
Aunque ya habíamos expuesto que fuese la risa el signum princeps en la inteligencia animal, el efecto que el sentido del humor, mas bien su ausencia, el autentico motor causal en las primeras batallas entre primates, el sarcasmo, la humillación, el origen del odio y el afán de eliminación de un rival que no solo luchaba por el mismo territorio, que también, sino que además, aparentaba ser mas listo que tu. Y eso si que no. No, si puedo evitarlo. No, si tengo una piedra a mano. En fin, el resto ya es conocido, aunque el dogma y el sintagma insistan en otras motivaciones espurias, como bien quedó establecido en el concilio de Olite, concilio inconcluso como puede suponerse, después de la interrupción causada por los seguidores de D. Carlos. Les juro que no bebo.
Aunque aventuramos una teoría, bastante sensata, sobre la causa, sobre el origen de las canteras y su repercusión paisajística; nunca, jamas de los jamases pudimos atisbar cual pudo ser la razón de la evolución historica de este fenómeno hasta alcanzar su extensión social, la categoria de nacional, ni de su trayectoria temporal al conseguir el calificativo de permanente. Y no digo eterna ni universal, porque son dos palabras que me dan yuyu.
Porque, lo cierto es que, la lapidación, aparte de las motivaciones anteriormente expuestas, con inmodesta brillantez, ha resultado un espectáculo realmente completo, mucho mas que el circo, donde los espectadores pueden participar activamente, haciendo daño. Pueden hacerlo con total impunidad, y además, en el caso en que su natural cobardía les impida levantar el brazo con intenciones homicidas, que es lo natural, ya digo, pueden permanecer como mirones de la función, disfrutando con el dolor y con la muerte, aunque esto no interesa que llegue pronto, porque con ella se acaba el placer, y no es cosa de.
El espectáculo perfecto. Aunque nunca pudimos suponer en nuestras mas aviesas hipótesis sobre la estupidez, que algo semejante pudiese ser fuente de placer colectivo para el homo sapiens.
El cuándo y el cómo un estado moderno (otro día hablaremos de la pervivencia de lo moderno como negación de la ineptitud en el concepto de sociedad) ha incorporado a su caja de herramientas imprescindibles esta ancestral costumbre, es algo ignoto para mi. Insisto.
Aunque su conveniencia para perpetuar la deformación cívica, parece fuera de toda duda, a partir de su pervivencia real en los ritos colectivos, los que nos unen, y de la viabilidad y economía que su aggiornamiento ha prestado a la técnica de alienación (el circo también lo era, lo es y lo sigue siendo) la hacen realmente fácil de mantener a lo largo de la historia.
Tan fácil como establecer, o mas bien mantener, un enemigo común. La fe en la existencia de los otros, del demonio en toda su amplitud, sean de otro color, de otras creencias, o mejor de un origen diferente, aunque esa diferencia en la procedencia sea tan pequeña como las pocas leguas que nos separan del pueblo de al lado. Nada importa ante la maravilla de disponer de un veneno como este, la diferencia, en todos sus matices, y el conveniente dominio sobre los medios adecuados para diseminarlos a voluntad, a través de las fuentes que van a parar a los ríos, y estos a los mares de la información. De la desinformación organizada, de manera que los buenos ciudadanos puedan disponer, con claridad, mejor desde el nacimiento -Yo soy de.....de toda la vida-(Póngase en los putos suspensivos: derecha, izquierda, colchonero o culé;, y hagase de forma irreflexiva. Y manéjese con la suficiente discreción para que los culpables de nuestros males siempre sean otros). No es necesario que sean los de siempre, salvo que tengamos un exceso en el stock de piedras, incluso mejor que sean los de antes, sin importar hasta donde llega ese antes. Hasta Viriato ¿quizás?. Si, además son mas débiles mejor, solo habrá que retocar un poco el presunto pecado para que el pecador quede lapidado. Y como la victoria es, -siempre la futura victoria lo es- segura, miel sobre hojuelas.(esta es una receta sefardí, mejor inventamos otra). Tampoco es necesario ser estrictos en la vestimenta arcaica o en la literalidad de la piedra en la mano. Hay muchas formas de hacer daño, hoy en dia, con absoluta impunidad y placer.
Fácil y económica. Con un publico fiel y entregado como ninguno. Y con unos sociólogos e historiadores incluidos en la nomina de los agentes sociales, con merecimiento, que no dudarán en negar el presente y en rescribir el pasado tanto como haga falta. Y va a hacer falta, me temo. Con unos infiernos tan divinos (obsérvese la figura gramatical) y tan integrados en nuestro tuétano social, como tan lejanos para poder considerarlos enemigos a tiro de piedra (Antes URSS, ahora USA), y con un ejercito invasor de millones de inmigrantes que sin ser los enemigos, ni pretenderlo, de nadie, son ya los candidatos a recibir la primera pedrada. ¿Me equivoco?
Seguiremos viviendo en la Vida de Brian, en su época. Donde el pueblo¿? pagaba, sin reparar en gastos, por las piedras, para arrojarlas sobre la cabeza de la adultera, o de lo que fuese. No importa.
Seguiremos creyendo en los profetas, que es mas fácil, que intentar cambiar lo que no puede seguir igual, por mas que Lampedusa opine lo contrario.


P.D.- Disculpen mi insistencia en luchar “Por un mundo mejor” y en la necesidad de que pasen por la boutique mas próxima y adquieran cualquier modelo de chichonera otoño-invierno, como el del encabezado. En la sociedad en que nos ha tocado vivir, resulta imprescindible.

martes, 26 de agosto de 2008

Viajad, viajad, malditos




Bueno. Nadie es perfecto.
Son dos guiños de cinéfilo viejo que me salen sin pensar, como a alguno le sale por la boca, a borbotones, un torrente de símiles bíblicos o taurinos. Que se le va a hacer, cada uno es hijo de su ambiente-terruño- y de su generación-época- y si además, está marcado por el sello ese verde, que ponen a las reses en el matadero en lo mas intimo de su no ser- fascia o aponeurosis, creo que se llama- ese donde dice: culpable. Pues eso, ya hemos nacido otra vez en el pozo. Tiremos los dados a ver que sale.
Que a uno le gusta viajar, que disfruta con ello, que lo hace desde que puede y a donde puede, eso es una realidad. Que, por tanto, es un vicio, y por tanto pecaminoso, es indudable.
Luego, aparte de otras limitaciones más estrictas, viene el tema del gusto, de las afinidades del deseo-que no es solo eso en lo que estas pensando- y de las culturas, de las distancias que no son tales, de las gentes, de los sitios a donde uno puede ir a tirar un cantazo a un perro. Es decir que uno, como turista de cagamiseria, se erige en viajero porque le suena mejor y no hay mas que hablar. Bueno, Bowles decía que sin porteadores no hay mas viajeros, no hay quien lleve los baúles, y que, por tanto, el turismo es otra cosa. Aquí estamos.
Es que los de Ryanair, que ponen en mi vida, en mi correo, el sello que los periclitados guardias fronterizos de Schengen niegan a mi inmaculado y virginal pasaporte, que va a caducar con la nostalgia de los tampones en arameo que solían manchar alguna, no muchas, de las paginas de sus predecesores (....y Mongolia Exterior. Terminaba limitando el mundo al que no podíamos acceder), es que los de Ryanair acaban de abrir, de nuevo, mis fronteras vitales, ofertándome por la irrisoria cantidad de 10 Pounds (mi teclado no tiene el logotipo de la libra. Para lo que le queda a la libra. Y al teclado..) un viaje de ida a: Bydgoszcz , vía Rzeszow supongo.(Omito los acentos por no liar la pronunciación del sufrido lector) . Con un par. - Emilio, no nos puedes defraudar-
Y yo que había descartado destinos irreales, inexistentes, ficticios como Phuket o Marina D´or, teniendo que observar estupefacto como los folletos primero (sustantivo inapropiado por obsceno) de las agencias de viaje ( si hombre, unos despachos donde te cambiaban unos papelillos por un montón de billetes en el pasado) y segundo como los tertulianos del bar te contaban sus experiencias alucinadas, en las que aseguraban haber estado allí, en esos sitios. Después de comprobar que la realidad virtual me cubría con su manto, heme aquí convertido a la fé universal, al perfecto creyente en que todo es posible y en que no soy perfecto, como decía el bocazas del principio. Y que, por tanto, debo, tengo, necesito seguir viajando. Ahora a Bydgoszcz, ciudad polaca junto al Vistula (rio Fístula lo llamó Chema, por el olor) de cuatrocientas mil almas y tal y tal; y luego a donde me manden. No hay ningún problema. Este año me pilla un poco exhausto. Son fechas de recapitulación anímica y financiera, pero para el próximo puede ser. Por 10 libras de Birmingham a Rzeszow, es cosa de pensármelo. Lo que me cueste ir a Birmingham tampoco será tanto.

-¿Por qué la has matado? -me preguntó el policía que iba sentado a mi lado.-Ella me lo pidió.-¿Has oído eso, Ben?-Es un muchacho muy servicial -dijo Ben por encima del hombro.-¿Es eso lo único que puedes alegar?
-¿Acaso no matan a los caballos?

Esto es de Horace McCoy. Sucede que la ultima línea es la que dá titulo(y sentido) al resto de la historia que, aquí, titularon: Danzad, danzad, malditos. Y sucede que cuando he querido ilustrar a alguien al respecto, me han advertido seriamente de mi error ya que, el titulo bueno es el de la distribuidora española, y no el del autor, quien además es Sydney Pollack. Faltaría más. No he insistido.
Como no voy a insistir en que los destinos de mi habito (nunca sabré si llega a dependencia, desconozco cual es el síndrome de abstinencia del viajero sedentario) seguirán dependiendo mas de las ilusiones, de las esperanzas y del sedimento de tantos libros, de tantas películas, de tantas historias cuya nostalgia espero albergar en el futuro; que del negocio, de la industria de aquellos que nos venden el disfraz de pacotilla, de marcopolos de carnaval, por diez táleros, o diez lo que sean.
Ahora bien, cuando dentro de unos días, o meses, consiga enterarme, ilustrarme o documentarme de la historia de Bydgoszcz, de su peso en la cultura y la historia europea durante los dos últimos dos siglos (o tres o diez) y de su relación con los nombres de los polacos ilustres que guardo en el libro de honor de la memoria, Kapucinsky quizás, Potocki, o el actor aquel con gafas que se moría tan bien en “Cenizas y diamantes” (No, los del desayuno son otros, y Capote tampoco era polaco. Creo), cuando me entre el veneno...
Nada, nada. Espero que mis sospechas sean infundadas y que no haya motivos, paranoia mas bien, para inducirme a la necesidad de viajar a Bydgoszcz.
En caso contrario, me veo desdiciendo todo lo anterior y, no solo preparando, sino invitando a todos a seguir el camino de la verdad, a viajar, viajar como malditos. (La maldición es gratis, Ryanair no la cobra. Todavía.).

domingo, 17 de agosto de 2008

A Vassili Grossman


Del libro líbreme Dios,
que de leer, ya me
encargaré yo.
Si comienzo citando titulo y autor es como si contase el final antes de haber empezado.
Más bien - como hizo conmigo mi amigo Vito- preguntaré al lector mirando a sus ojos: ¿Verdaderamente confiesas haber leído el libro que nunca existió, salvo en la mente angustiada de sus creyentes, el terrorífico Necronomicon?
Y, en función de la respuesta, sea cual fuere la misma, aclarar que no es el tiempo de los mitos, de la fantasía, más bien de quien los alimenta, del ser humano.
Me ha llevado cuatro largos meses terminarlo; y ahora que estoy en la primera fase de la digestión- panza redecilla libro(?) y cuajar-, como rumiante degustador de la pasta de papel, pienso si ese tiempo, en el que algunos habrán conseguido eliminar media docena de efectos timbrados, de los que todos tenemos firmados en la hipoteca mental de nuestra deuda con la literatura, no habrá sido insuficiente.
Escasa dedicación para todos esos cientos de personajes que han anidado en mi conciencia, noche tras noche, haciéndome ver cuanto tengo en común con la abuela que escribe su ultima carta en el ghetto, la noche antes del fin del mundo, con el soldado alemán que se arrastra, como un perro, por el suelo helado de un país lejano, y ajeno, hasta que una certera patada en la cabeza lo convierte en un cadáver congelado con los brazos abiertos. Con la furia de los dioses, de todos ellos juntos, bajo la forma del estado; y sus consecuencias sobre millones de personas y medio siglo de historia. Con la resistencia, insegura y limitada del individuo ante semejante estado de cosas, con la fe en el único principio del que puede sentirse seguro, que no es infalible ni eterno, ni siquiera único, con la certeza de uno de sus personajes mas insignificantes, en volumen de texto que no en densidad de presencia, de que solo la bondad intrínseca a nuestra especie, puede justificar la supervivencia de esta en cataclismos similares.
Conste que ha habido, que hay desastres similares, varios, que no dejan de parecerse en lo fundamental, en la confirmación de que hemos vuelto a matar a Dios, si es que alguna vez lo hubo, como dijo Primo Levi. Si bién este queda fuera del catalogo de la ignominia, aunque tuviese razones para decir eso y todo lo que se le pudiese ocurrir, después de haberlo vivido en primera persona, desde dentro. Eso, curiosamente lo descalifica en la credibilidad de su testimonio. Somos así, al superviviente nunca se le ha recibido con los brazos totalmente abiertos a lo largo de la historia. No es de fiar, al fin y al cabo solo él sabe como ha llegado a sobrevivir, y la sombra de los que quedaron atrás pesa demasiado para que su luz, si es que la tiene, llegue a brillar. Así es nuestra mezquindad, ni siquiera pecado venial.
Por eso, porque un juez no puede ser a la vez victima y juez, y ser justo. Asumimos la sospecha de venganza, que planea sobre todas las victimas por el hecho de serlo, esta es otra de nuestras virtudes sociales. Tiene más valor, mas credibilidad la versión del cronista externo a la cuestión, que la de aquel que allí estuvo, aunque sea de paso., En este caso, en el que nos ocupa, la lejanía sobre la tragedia no deja de ser, sin embargo, ajena al autor. Ni lo pretende. No en vano pertenece a la etnia, a la nación de los sin nación, registro fundamental a la hora de rellenar un formulario – impagable formulario administrativo que una vez completado, y firmado, nos acompañará durante toda nuestra vida, y la de nuestra descendencia, léase Adán, sirviendo como prueba acusadora en cada cambio de régimen político- como servirá de salvoconducto a la hora de caminar entre hordas primitivas que solo saben aquello de: “Es de los nuestros” o “No es de los nuestros”. El significado que puede tener una marca en un impreso, en función del cambio en la orientación del poder estatal. Centralista o periférico, y viceversa. El paralelismo con el paisaje vital de aquí, de ahora, resulta realmente abrumador. Suerte tuvo en que las tormentas tan terribles que le tocaron vivir, las pilló siempre a cubierto. Suerte para nosotros.
No solo es un reportaje vivido de la batalla que cambió la historia del mundo que ahora conocemos, Stalingrado. Probablemente el relato imprescindible, como los de Herodoto, que ayudan a comprender las causas y el desenlace de ese pequeño tropiezo en la política de nuestro continente, que ocasionó treinta millones de muertos, antesdeayer. Es mucho más que una crónica. Es el grito del pez fuera del agua, en silencio, el grito mudo y desesperado que sucede sin molestar a nadie en su agonía, es otra vuelta de tuerca a la condición humana, que, lejos del terror del Apocalipsis,- ya digo que la fantasía solo sirve para adolescentes- si nuestra sociedad es suficientemente madura, solo servirá como aprendizaje sobre el error ajeno, siempre ajeno el error, para aprovechar “solo” el lado bueno de la vida. “Always look the right side of the life” cantaban crucificados los personajes de Monty Python. Pero eso sí era ficción; musical además.
El caso es que, una de las lecciones cuyas emanaciones perniciosas se me ha dado a inhalar a través de sus paginas, es aquella que se desprende del hecho, de la tozuda insistencia, de intentar comprender a una sociedad, a un país, a una época incluso; con los patrones morales, sentimentales o afectivos del individuo, del ser humano individual, de sus sentimientos, sus afectos y sus miserias. Extrapolar estos a las intenciones, a la conciencia, a la satisfacción de la sociedad, resulta tan absurdo como pensar que intención, conciencia o satisfacción puedan pertenecer a grupo alguno. Supongo que la sociología sabe esto desde antiguo. También Ortega lo escribió hace cien años. Y aquí estamos.
Sucede que seguimos, lamentablemente otra vez, bajo los poderosos influjos de los medios que mueven las masas, y la verdad es que sin ellos no habrían existido gulags, sonderkommands, ni condenas de diez años “sin derecho a correspondencia”. (Eufemismo con que la autoridad ahorra a los deudos la molestia de enviar mensajes, lazos de esperanza a quien ya no los necesita). Y el hecho de que los últimos meses de Stalingrado fuesen los de un campo de concentración en el que lo único extraño es que los prisioneros portaban armas, o el hecho de que el muro de Berlín fuese una frontera defensiva antifascista, según las autoridades del momento, no presta siquiera la categoría de sarcasmo. Este, el sarcasmo, es un pecado individual, también, aunque aquí aparezca simplemente como el abuso del lenguaje por el estado con la finalidad de ocultar sus errores. Pero esto en el caso de que el estado pueda equivocarse, y sostenemos lo contrario. Solo los individuos, dos en concreto son, pueden ser culpables, Hitler y Stalin. El resto, cachitos de pan. Y los estados. países, naciones, como quieran llamarse, son entes, ya digo, con los que resulta imposible comunicarse, entenderse o relacionarse, salvo que los centenares de miles de cualificados alfas y omegas, oráculos y sacerdotes de los estados de derecho y bienestar; tengan a bien olvidarse de pensar en su propio y exclusivo beneficio, o el de su limitado grupo de poder, y posponer este al general , al del resto de individuos que, junto a ellos, no dejan de escribir la historia, en lo grande y en lo pequeño.
Esto es pura fantasía, presiento, por lo que me queda la pequeña esperanza de que alguno de nuestros próceres lea “Vida y destino” de Vassili Grossman, y en el caso probable de que esto no acontezca, al menos que volvamos todos a leer el Necronomicon, por lo menos será mas descansado, ya digo que no existe, y el terror, la pesadilla a la hora de acostarnos estará garantizado, de cualquier manera. Porque la lectura del futuro en la clave circular que nos ofrece la historia no deja de augurar lo mismo de siempre, el horror.


2ªParte. - No es justo dejarlo aquí. No es justo dejarlo así.

Si alguien pretende juzgar una obra maestra por un comentario tendencioso y de medio pelo, como el anterior, va listo.
No es solo que el autor dedique un capitulo entero a ilustrarnos sobre la diferencia entre genialidad e inteligencia, entre el genio creador y el listo que aplica los conocimientos adquiridos a resolver un problema actual. No es solo que establezca un rango de valores para explicarnos que los resultados de las batallas dependen más de un manual que de la inspiración de la figura del pedestal, que la hizo. Es que el tema no es la guerra, ni los guerreros, ni siquiera la historia o la geografía política de un territorio tan extenso como lo fue el imperio de los zares en sus mejores días. Más bién el tema que ha sido mi droga durante estos meses, ha sido el discurso, la disputa, la discusión intelectual entre personajes con un nivel humano tan por encima del habitual, que me ha creado la adicción de estar entre personas con una base humana y cultural que me hubiese gustado poseer en algún modo.
Siempre que recuerdo “La montaña mágica”, -sin olvidarme nunca de la tentación por la princesa rusa, la amante madura, el amor imposible, que vuelve a aparecer en “Muerte en Venecia” aunque ya con la sensación del deja vu, cuando Thomas Mann ya ha tomado partido decidido sobre otro genero y edad diferentes de los de la princesa rusa-, la memoria guarda el mejor lugar para el personaje mas brillante de la novela, el que hace pasar las paginas con cierta premura ante la perspectiva de que cinco, diez mas abajo, vuelva a aparecer: Setembrini. Una figura con brillo propio por encima de las demás, no solo como el manto de un jesuita exclaustrado, véase que no expulsado y que los jesuitas no han sido nunca de mucho claustro, si no como el pensador indómito que plantea ante oponentes de talla similar unas ideas fronterizas para aquella época y ambiente. Setembrini es el héroe de la montaña, como lo son los personajes, al menos tres, de la obra de Grossman. El teniente coronel que dirige los tanques T-34 que habrían de emular la Blitzkrieg de los panzers en sentido inverso, tanques cuos precursores debutaron en el 37 en la guerra de España, y que pueden verse en el Tiergarten berlinés como homenaje a los héroes que liberaron lo que había que liberar. (Léase en inverso sentido a la cita histórica, únase al párrafo anterior con técnica de sustracción fotográfica, y si después queda algo con sentido, olvídese) No es de los T-34 de los que estoy escribiendo. Más bien del personaje que los guía a ellos y a sus conductores, y sobre todo de las discusiones en la trinchera, en la retaguardia, en el Estado Mayor, o en la probable estancia, bajo cita previa, en la dirección general de seguridad, que con otro nombre hubo en otros sitios. Que se le va a hacer. Pero, con todas esas losas encima, sobrevive el espíritu del individuo, el discurso del que cree en las cosas bien hechas, en el estado de derecho al fin y al cabo, y en el valor de la vida de un solo soldado por encima de todo lo demás. ¿Antibelicista? Tampoco. No es eso. Ya digo que no trata de la guerra, ni de la muerte.
El segundo de los tres es el comunista, y esta palabra no aparece con excesiva profusión en las mil doscientas paginas, el ferviente creyente en la doctrina del partido y en el fin superior que guía el destino de los pueblos, el que antepone su misión y la de la jerarquía que por arriba, le ha tocado, ante cualquier desviación de los objetivos y las directrices. Aunque una mirada, de soslayo, al espejo de Alicia, le preste una visión diferente, una versión más compleja de un mundo en cambio. Personaje positivo, todos lo son, con un discurso personal, vivido y sentido que no envidia en absoluto al del tanquista. Aquí se impone la dialéctica de la reflexión al intercambio de ideas con los que están al otro lado de la lámpara. Inevitable.
Pero, de los tres, y hay centenares, tengo que quedarme con el profesor de física nuclear, con el teórico de la abstracción, y valga la figura, con las idas y venidas del pensamiento y de la actitud del investigador, del prestigioso docente, bajo la conciencia de la responsabilidad personal del hasta cuando y hasta donde debe transigir una persona ante la amenaza de futuro, familiar, profesional, incluso vital, en el caso de negativa a condenar a un inocente, a traicionar a un amigo, a ignorar al amor de su vida. Bajo la consciencia de que cualquier sentido en su decisión tendrá unas consecuencias implacables para alguien. Y, sobre todo, la certeza de que esa responsabilidad, ese peso desmedido, lo va a acompañar hasta el fin de sus días. Las relaciones con sus colegas, impagables. Las reacciones del claustro investigador, enriquecedoras para el que lo lee.
Hablar de ellos es solo mostrar la espita que liberará paginas y paginas de inteligencia en el devenir de las tres, trescientas, figuras autobiográficas del lector, de cualquier lector, y no del autor como suele ser norma. Todos ellos son, somos todos nosotros, y ahí está la grandeza de la obra bien hecha.
Y no es todo. Ni siquiera un comino de su valor. Hay otros valores por encima de lo alabado hasta ahora. Si dijera que son la familia y el amor, seria al menos honesto con la sensación que me deja. Pero es que esas dos parcelas han sido siempre propiedad exclusiva de los escritores rusos, y como creo que semejantes bagatelas deben estar registradas a nombre de nadie, y además presiento que Vassili ya es patrimonio universal, pues eso, habrá que establecer un antes y un ahora.
¿Y ahora qué?



P.D.-Inevitable
Lecturas que cambiaron nuestra vida
.

Ante le enésima lista veraniega con la que algunos cubren las ausencias y carencias estivales, acentuadas por las necesidades del peculio familiar, y sin mayor esfuerzo que el de mojar la pajita del mojito, ni mayor desvergüenza que la de nuestros escritores de postín. Mas de cien oiga, más de cien artistas en pista, como el circo de las pulgas o los conciertos para turistas paletos, más de cien incluyendo al que firma delante, han publicado la lista de listas que establece el rango o canon de la literatura universal, que, sin duda ha cambiado sus vidas.
La verdad es que como las megas, haberlas haylas. Por eso no tomaré semejante lista en vano.
Sin ir mas lejos se la cambió a mi amigo invisible – ya se que saben que esto es un pretexto para contar cosas en tercera persona. Si han llegado hasta aquí, lo saben- y se la cambió con rotundidad, con un antes y un después, y nunca llegó a ser para bien o para mal otra cosa distinta de lo que pudo haber sido.
Se trata, se trató, de la lectura de los ejercicios espirituales de San Ignacio. Mi amigo estaba en el seminario, y, después de la lectura, se escapó. Nunca volvió a él. Creo que nunca volvió a estudiar, e incluso que nunca volvió a leer. ¿Qué no me creen? Pregunten a su alrededor y verán la de amigos invisibles que conocen. Verán que los personajes de ficción son a veces más cercanos de lo que parecen. Y si piensan en que durante aquella época., en la que D. Basilio escribía la ultima pagina de su novela, toda España era un inmenso seminario, comprenderán que no es bueno hacer listas. Ni apuntar, ni señalar a nadie. Me lo enseñaron. Como me enseñaron en no creer que, cincuenta años después, -lo que tarda en hacerse un escritor- hayan surgido tantos desde tan magra simiente. La ficción es algo de lo que, tampoco, conviene abusar.

jueves, 12 de junio de 2008

Carta al Director











Ni gestos ni ademanes.-


Oscuro y confuso presentábase el reinado de Witiza... Y tampoco es que fuera una crisis, también era... otra cosa.
Desconozco si todavía figuran esos pasajes visigóticos en los programas de Historia de nuestros escolares. Si conozco historias que se repiten y sé que, siempre, podemos aprender de la Historia.
Ahora nos acercamos peligrosamente a uno de esos puntos de inflexión económica y social, de intensidad, alcance y duración desconocidos; por mas que con gestos y ademanes, que no con buenas razones, se nos induzca a pensar que el daño será corto, breve y en todo caso poco doloroso, como la eterna cantinela del novio apasionado. Solo que, sus consecuencias no se resuelven con el aborto, que, además, no seria legal ni efectivo, por inverosímil y absurdo, en este caso.
Ante la evidencia de que en años, legislaturas los llaman ahora, anteriores no se ha hecho nada desde los responsables de la gestión publica para anticiparse al evento, véanse actuaciones eficaces sobre el control de excesos en el consumo de agua y energía, o en la política económica que ha permitido endeudarse al ciudadano en la creencia de que el euribor al 3% seria eterno, o con la tolerancia hacia los medios financieros a conceder hipotecas al 130% del valor ilusorio del mercado de los sellos o de los ladrillos. Por poner un par de ejemplos de abandono en los deberes básicos del buen gobernante.
Ante esa evidencia, ante esta realidad, y ante el futuro imperfecto que se avecina, viene lo peor. Las válvulas reguladoras de la presión social, presión revolucionaria en épocas de hambruna según esa Historia que nadie quiere aprender, están rotas. Están hechas mixto, decíamos en mi infancia.
Resulta que los agentes sociales hace tiempo que dejaron de serlo. Tras décadas de dedicación, en exclusiva por cierto, a labores de figuración teatral y de duplicidad en las labores de asistencia social, más propias de un ministerio ad hoc, que de intermediarios entre los intereses de los trabajadores y de los empleadores, como fue su motivo fundacional. Véase su actuación en el paro del transporte; y en sucesivos, si nadie lo remedia.
Resulta que la oposición, hecha trizas por meritos propios, ha sido ayudada desde un gobierno democrático, cuyo mayor esfuerzo, y logro, dios santo, ha sido el confundir el objetivo de, volver a, ganar las elecciones por sus créditos merecidos, con el ataque ilimitado a la primera fuerza de la oposición democrática, con dejar detrás el terreno yermo para que no salgan otras hierbas, malas o buenas, que la producida por su semilla certificada, que además tiene,¿tiene todavía? asegurado el beneficio gracias a la beneficencia europea, que no tiene en cuenta para nada la cosecha producida. Es una metáfora agropecuaria. Le ruego vaya un poco mas allá.
Resulta que la sociedad en una situación de crisis, necesita mas que nunca esas válvulas de escape, esos aliviaderos que reconducen y unifican la energía que produce el descontento popular, hacia un horizonte de solidaridad y entendimiento que evite daños mayores. Y hay datos históricos de que ese sistema ha funcionado, en países a los nos gustaría que nos gustara parecernos, como diría Homer Simpson.
Y como, a mi, no me gustaría, para nada, volver a las rogativas a los santos, ni a seguir esperando que los aliados, ya de paso, crucen los Pirineos, y además de una constitución europea, esa es otra, nos hagan soñar con otro plan Marshall; no me queda otra, señor director, que rogarle haga llegar esta información a quien proceda para que comencemos desde ya a trabajar en el sentido correcto: Gobierno a gobernar. Oposición a convencer a los ciudadanos de que, en el peor de los casos, existe una alternativa. Y ciudadanos, a la espera de que la educación para los ídem, los instruya dentro de un par de generaciones, no nos queda mas que comportarnos como lo que somos, o deberíamos ser; miembros deudores de una sociedad democrática, donde los deberes son sagrados y su cumplimiento será la única solución para los problemas presentes o venideros, ficticios para unos o reales para otros.

Un saludo.

miércoles, 21 de mayo de 2008

La falsa moneda


Es como el tabaco de segunda mano, ninguno se lo queda.
Y como fumador pasivo, siempre tendré tiempo para dejarlo.
En la otra vida.

lunes, 19 de mayo de 2008

MAYO DEL 68. (También estuve allí).


De la santidad y otros excesos.-

1- Carta a los fenicios (ellos me entienden)

Si digo que quien realmente ha motivado esta dispersión de ideas subversivas más propias de la hipoglucemia del cotolengo antes del desayuno con bromuro, que de la mente lucida de alguien que dio en pensar y que acabó, naturalmente, en susodicho recinto de custodia, que quien realmente ha motivado a mis neuronas ha sido Brigitte Bardot; comprenderán, o comenzaran a hacerlo, parte de lo que quiero decir. Ese placer nos fue vedado, el contemplar semejante belleza, el extasiarse ante un animal semejante que no tenia necesidad de actuar, ni de cantar, ni mucho menos de desnudarse, para llenar la pantalla y fijar nuestras miradas como un imán atrapa a las virutas del metal que la lima ha desperdigado por el suelo previamente, abandonadas a un futuro tan poco optimista como el de la basura del tedio. De pronto esas imágenes, reagrupan las miradas de los espectadores de todo el mundo, de otras épocas incluso, y nos hacen siervos de otra religión, la de los mitos del siglo que nos ha tocado.
Brigitte como imagen de santidad puede parecer inadecuada a primera vista. Pero si nos quedamos con lo realmente valioso del personaje, con su cara bonita, con un rostro excepcional cuya presencia, en dos miserables dimensiones y a veces en blanco y negro, justificó la carrera mas brillante, en el firmamento del celuloide claro esta, de una mujer francesa. Y es que no necesitó nunca actuar, ni tan siquiera enseñar partes pudendas, tan solo estar quietecita y a ser posible primeros planos. El resto no era necesario, y mucho menos para los subpirenaicos. Solo su nombre en el reparto, impedía que la película fuese estrenada en España, o en caso improbable de que esto sucediera, nos fuese proscrita como pecado capital por nuestros consejeros espirituales, alguno de los cuales, miren por donde si han alcanzado la santidad fetén, la de Roma. La leyenda de algo que puede ser posible en la inocencia del que quiere creer, la bola de nieve rodando el mes de agosto por la península hace el resto. Se suman las privaciones impuestas al hambre natural del que las sufre y se sueña con festines, con banquetes de Canan.
Un tiempo de transición, esta si lo es, entre la religión única y por tanto excluyente, propia de una carencia de estímulos artísticos e intelectuales, de una parquedad de conocimientos, y lo digo sin afán peyorativo, en una base histórica y social donde eran tan pocos los medios de que disponía la imagineria popular como pocos eran los pudientes que disponían de acceso a los medios artísticos o intelectuales, para poder llegar a generar otras aficiones, pasiones comunes que pudiesen desembocar en algo parecido a lo que podemos llamar una religión. Nos ha tocado vivir el cambio real donde los medios de comunicación y la facilidad para viajar hacia las antipodas, es decir la mayor distancia imaginable, han ensanchado nuestra imaginación con miles de estímulos placenteros que no hacen mas que mover nuestras neuronas en una dirección determinada o en centenares de ellas, unas veces de forma consecutiva y otras en un tojunto, a modo del postre de la casa de los años del desarrollo, en que una comida excelente no podía serlo si el ultimo plato no incluía helado, nata, melocotón en almíbar, flan de la casa y algún otro ingrediente de cuyo nombre no puedo acordarme, todo junto, ya digo, para poner a prueba la elasticidad ilimitada de unos estómagos formados en la austeridad del plato único, y el mal gusto de propio de mentes poco habituadas a poder elegir con tino, y mucho menos digerir las imágenes, los iconos, las ideas maravillosas por naturaleza, que nos caían encima de manera inmisericorde. Es como si pasásemos de poseer, por unos días una copia incompleta del Corazón de Edmundo de Amicis, a disponer en propiedad de la Biblioteca de Alejandría.
Solo con la particularidad de que no se trata de un hecho figurado, ni de una comparación superlativa, la constatación de una realidad, de haber leído en la infancia el resto del tomo cuyas hojas caían de portal en portal a lo largo de los meses, en toda la calle. Y, también esta caída de la hoja no prefigura otra cosa que la triste perdida para un libro que bajo el manoseo sin fin quedaba reducido a un silogismo, en una metamorfosis imposible hasta llegar a los anaqueles de mármol travertino donde reposan confortablemente las mejores ediciones, las ultimas, de todos los clásicos que en el mundo han sido. Ahora, mira por donde, tengo que elegir entre Gracian y Montaigne, y lo mejor !Caspita! es que puedo elegir ambos a la vez, y sobre todo, no es pecado.
Seguiremos con Brigitte y luego si son pacientes, podrán conocer la vida y milagros de Maria Goretti, de la Beata Imelda y de D. Luis Buñuel.






lunes, 21 de abril de 2008

Magia blanca


Volvemos a la historia de siempre. La vida misma. Veo una cosa tres veces y…..si luego no me la explican, es como si no la hubiera visto. No me entero.
A veces sucede que, la belleza, el impacto visual, o el golpetazo en los sentimientos (los míos están cerca de las suprarrenales, según se tuerce por el retroperitoneo a mano izquierda) que esa cosa o suceso te provoca, realmente impide a tus entendederas tomar el mando de la situación, y si estas, además de magras quedan en segundo plano, ya se sabe.
Esto sucedió, una o dos veces, o mejor, unas dos veces con la película de Kiewsloski. Que entre lo monas que son las dos chicas, y la música estupefaciente del señor Preisner, consiguieron que no pudiese entender la trama, supersimple como podrán comprobar, hasta la tercera vez, cuando estuve obligado a usar la oportuna bibliografía para quedar medio qué, ante mi hija, quien, después de darme las claves de la historia ,exigiome explicaciones ante algunos matices que quedaban en el aire ya que su padre, con toda seguridad, podía aclararlos sin dificultad alguna. Angelitos. (Los dos). Y es que las chicas eran la misma (las dos).
No hace falta, por tanto que insista en los detalles de un argumento tan sencillo y natural como es esa idea, secreta por supuesto, que a todos nos ronda por la cabeza. La certeza de que ahora, en alguna parte, existe alguien igualito a nosotros, un gemelo idéntico, entre tantos miles de millones, que vive nuestra otra vida allí, en nuestra otra casa, con nuestra otra familia y rodeado de nuestros otros amigos. Algo elemental repito, a pesar de que un cineasta pueda llegar a hacer con esos mimbres una obra maestra como la vida-doble- de Verónica. Tendré que volver a verla.
Hasta aquí todo ficción. El cine y sus fantasías. Y alguna pequeña paranoia del que esto escribe. Jé, Jé.
Pero es que me encontrado en la foto de arriba. Yo soy el de los palillos. Estaba en Méjico en esa época, y era el batería de los Hermanos Carrión. Hasta ayer no lo supe, y comprenderán que no me inmute por ello. Tampoco voy a poner al lado una fotografía coetánea con mi otra identidad para que puedan comprobar lo que estoy escribiendo. Resultaría una obscenidad tener que demostrar la evidencia.
De momento, estoy más que orgulloso del trabajo durante mi otra vida. No dejo de escuchar las canciones una y otra vez….
.
Magia blanca tu tienes
me has hechizado a mí
Con tu mirada coqueta
con tu manera de hablar…

Tuuruuá, tuuruuá
Tuuruu tuuruu a a á.

Cuento corto

Corrigiendo errores.

-Deja que el niño lea- Dijo mi madre.
-Todo el tiempo que dedique a la lectura, lo ahorrará de pensar- Siguió diciendo.
-Acuérdate de mi hermano. Dio en pensar y... como acabó. Déjalo- Continuó.
-Bien. Pero que lea poco- Dijo mi padre, previsor.
Y el niño leyó y leyó, y se hizo grande. Y escribió entre nosotros. Y escribió sin recordar tan siquiera el final del hermano de su madre. Claro que, tampoco le hubiese cabido en un cuento. En aquel tiempo los relatos con demasiadas palabras estaban condenados a encogerse.
Comenzó a pensar primero la posibilidad de seguir leyendo, de leer algo más. Luego siguió pensando en escribir una versión corta de aquella historia. Dio en pensar, en pensar y en pensar.
-Creo que deberíais leer mas- Dije a mis hijas, después de haberlo pensado.
-Y quizás os cuente una vieja historia familiar- Continué.

miércoles, 12 de marzo de 2008


LA NOUVELLE CUISINE.-

Los caníbales, dentro de los relatos de aventura, están siempre ubicados en un tiempo pretérito, fechado mas o menos en una época donde los ropajes barrocos de unos y los taparrabos de otros, sitúan a los personajes en el escenario, necesariamente tropical. Es decir, muy lejos.
El joven superviviente del naufragio de la goleta, es acogido en el poblado indígena y puesto al cuidado de la joven y bella hija del jefe. Idilio, colorines y vida placida donde no faltan banquetes bajo la luz de la luna, con los manjares más saludables y vistosos que podamos soñar. El chico recupera el peso perdido y la fé en la humanidad, y de paso aprende un nuevo lenguaje, por el que llega a comprender que su destino no es otro que el de todos los cautivos de la tribu, el puchero colectivo en la fiesta religiosa donde le espera el lugar de honor, el estomago de sus anfitriones y el de su bella cuidadora.
Disculpen que les arruine el final de la película “Que bueno estaba mi francés” y que no recuerde el autor ni el año, pero lo importante, en todo caso, es que se trata de ficción y de que como dije antes, los caníbales solo existen en la imaginación de los novelistas de antaño. Aunque el hecho que persista en mi memoria, debe tener su origen tanto en lo terrorífico de la historia como en la forma de contarla. No pierde el ambiente de naturalismo angelical en los momentos en que la impotencia del protagonista se transforma en resignación, como tampoco lo hace en los planos finales donde el amable grupo de nativos procede al consiguiente descabello y despiece. Es ese toque de cotidianeidad que convierte lo macabro en imperceptible, sin duda, lo que pudo dejar la huella en mis atribuladas circunvoluciones. Vayan ustedes a saber.
Y es que la cocina, tanto en su cada vez más sofisticada elaboración, o en la ampliada variedad de ingredientes, así como en la moderna interpretación moral – productos naturales, renovables, precio justo- o religiosa – biológicos, vegetarianos, incluso ritual mistico incluido- de los mismos, ha evolucionado hasta unos niveles dignos de la sociedad archidesarrollada donde nos encontramos, todavía, y se ha convertido en un reflejo mas de la actitud global del planeta donde el refinamiento en los placeres vitales, -y la comida lo es, indudablemente- muestran el grado de bienestar y sabiduría de los pueblos. De los pueblos que comen, claro está, que es mas o menos donde nos encontramos.
En este momento, nuestro país es actualmente el adelantado excepcional en el arte del buen comer. Si hemos de creer lo que nos cuentan, tenemos los tres mejores cocineros y los cinco mejores restaurantes del mundo, es decir de nuestro país. Porque seguramente los franceses, chinos o japoneses, están perdidos ante la deconstrucción culinaria y la excelsa respuesta en que nuestros fogones han convertido el esfuerzo innovador de nuestros no menos excelentes chefs.
Pero no podemos pasar por alto el valor y el fundamento de las materias primas que usamos para conseguir estos resultados. Puesto que es ya en la selección y preformación de estas materias donde demostramos la capacidad, la agudeza y arte de ingenio que, según Gracian, nos hace únicos e inimitables.
No sé si sus paladares lo habrán notado. Mis excusas por la duda, siempre ofensiva. El cambio sutil que determinados alimentos procedentes de nuestra mar cercana, han sufrido durante los últimos años. Desde el ligeramente seco y especiado de antes hasta el nuevo, levemente fibroso, suavemente afrutado y con esa pizca de aroma caribe que lo hace tan singular. Me estoy refiriendo principalmente a los crustáceos y cefalópodos de nuestras orillas meridionales. Antes de las mediterráneas, y ahora de las atlánticas. En ellas se recoge ese precioso manjar al que previamente, hemos alimentado sabiamente, como pueden suponer, aunque este sea el secreto mejor guardado, con el alimento de los dioses (1). Nótese que esas especies animales son carroñeras marinas y su comida se basa en los detritus del fondo marino y en la materia orgánica en descomposición que llega sus bocas, incluyendo cadáveres de cualquier especie.¿Humanos?. También..
Aquí esta la diferencia, sin duda, entre el antes y el después. Entre el magrebí que perecía ahogado al naufragar su patera y entre el subsahariano que perece ahogado ahora al naufragar su patera. Mas mil de estos últimos sirvieron de alimento para la fauna marina solo durante el ultimo mes del año pasado. Datos autorizados.
Me repugna la sola sombra de sarcasmo que pueda haber en los párrafos anteriores. Me repugna el que sigamos eludiendo esta cuestión vital de la muerte gratuita de decenas de miles de vecinos. Me repugna que estemos entretenidos con actitudes y cuestiones pueriles que no reflejan otra cosa que la inmadurez del medio donde nos ha tocado sobrevivir. Pero sobre todo espero que a alguien le repugne comérselos. Joder. Aunque solo sea por eso, por repugnancia , que lleguemos a evitarlo.
Ya está bien que permitamos que mueran de hambre. Que dejemos ahogarse a los que sobreviven a la hambruna y a la enfermedad consentidas. Pero que encima nos los comamos en su transfiguración como chipirón o langostino, me parece que marca el nivel de sofisticación que la inmoralidad y la injusticia han alcanzado en nuestra sociedad.
Ustedes mismos. Que esta noche se irán a la cama como antropófagos.
Ni mejor ni peores que los del cuento del francés. Igualitos.

(1) Ese es el titulo de una novela de H.G.Wells “The Food of the Gods” donde trata del tema que nos ocupa, solo que lo ambienta en el futuro. Aunque no dice en que futuro y hace mas de un siglo que lo escribió. Dada la fama de proféticos que tienen casi todos los cuentos de D.Heriberto, podria ser que estuviese pensando en nosotros. Como, por otro lado, su obra figura en los estantes de la “ciencia ficción”, es posible que no sea mas que la pesadilla de un visionario y que podamos y debamos seguir tranquilos. Esto, tampoco, va con nosotros.

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