martes, 9 de marzo de 2010

HOY : JUAN BENET


----------------------------------------------------------------------------------------------------------------- JUAN BENET DIJO:

Tentó Dios a Abraham y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
Y dijo: Toma ahora a tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a la tierra de Moriah, y ofrécele allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.
Y Abraham se levantó muy de mañana y enalbardó su asno, y tomó consigo dos mozos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y levantose y fue al lugar que Dios le dijo.
Al tercer día alzó Abraham sus ojos y vio el lugar de lejos.
Entonces dijo Abraham a sus mozos: Esperemos aquí con el asno y yo y el muchacho iremos hasta allí, y adoraremos y volveremos a vosotros.
Y tomó Abraham la leña del holocausto y púsola sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo y fueron ambos juntos.
Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña, más ¿Dónde está el cordero para el holocausto?
Y respondió Abraham: Dios proveerá del cordero para el holocausto, hijo mío.
E iban juntos.
Y como llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo y púsole en el altar sobre la leña.
Y extendió Abraham su mano, y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.
Y con la mano extendida y el cuchillo bien sujeto miró Abraham por el rabillo del ojo para ver si venía el ángel de Jehová dando voces desde el cielo. Porque conocía muy bien Abraham su propia historia, repetida por generaciones y generaciones del pueblo elegido, y de sobra sabía que tenía que venir el ángel de Jehová dando voces por el cielo.
Entonces Abraham alzó de nuevo la mano y tomó el cuchillo y degolló un carnero que antes había escondido en un zarzal, trabado por sus cuernos. Y fue Abraham y soltó a su hijo y tomó el carnero y ofrecióle en holocausto en lugar de su hijo.
Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y le dijo: Padre mío. Y Abraham respondió: Heme aquí, mi hijo. Y habló Isaac y dijo: Pues no vino el ángel de Jehová dando voces por el cielo para traer el carnero. ¿Vas a hacer lo que no hizo Jehová? ¿Pretenderás engañar a Jehová y suplantarle cuando no cumple lo que está escrito?
Y dijo Abraham ¿Y tengo yo que dar explicaciones para que tú y yo nos comamos un carnero como Dios manda?
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miércoles, 3 de marzo de 2010

ANTONIO MOLINA. Y SI NO FUERA POR LA MÚSICA..


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SOY MINERO.

Yo no maldigo mi suerte
porque minero nací
aunque me ronde la muerte
no tengo miedo a morir
no me da envidia el dinero
porque de orgullo me llena
ser el mejor barrenero
de toda sierra Morena
de toda sierra Morena
...........
...........
Compañero, dale al marro
pa, cantar mientras garbillo
que al compás
del marro, quiero
repetirle al mundo entero
yo, yo soy minero


La canción es 'Soy Minero', compuesta en 1955 por el maestro Daniel Montorio, con letra de Ramón Perelló, como banda sonora de la película de Luís Lucia 'Esa voz es una mina'.

Dicen, y dicen bien, que la copla solo es copla cuando la canta el pueblo. Es la mejor definición que he encontrado. A pesar de que nos remita a tiempos pretéritos, cuando el pueblo cantaba. Transmisión oral pues. Nada de textos que memorizar ni de acordes que ensayar. Tu lo escuchabas tres veces y tu lo intentabas. Si la insistencia ponía en peligro los oídos de los beneficiarios, y posteriormente tu integridad física, resultaba evidente que ese no era tu camino. Los científicos lo llaman el método prueba-error o algo así.
Lo cierto es que podías seguir silbándola, aunque solo fuese el estribillo, y de ese modo disfrutar de uno de los placeres gratuitos de que dispone el ser humano, la música.

A pesar de las innumerables pretensiones, en pos del negocio fácil, de revivir el genero, con artistas jóvenes de diversa procedencia estilística o étnica, lo cierto es que no pasa de ser el típico espectáculo anual de fuegos de artificio, donde cada año aparece un nuevo “prodigio” de la copla que, mediante el trillado sistema de imitar la voz, e incluso el acento, del genio que hace cincuenta o sesenta años introdujo esos dos minutos de sentimiento musical en la memoria histórica de este nuestro país, termina haciéndonos odiar la zarzuela una vez mas. Porque cada cosa, cada genero musical en este caso, tiene su época, y resulta fuera de lugar el pretender que la moda, que lo fue, de los abuelos tenga que revivir en los nietos, por mucho que la industria esté huérfana de ideas y pretenda, hacer negocio con este revival condenado a ser un castigo indeseable para los retoños de los retoños que, terminarán detestando el género como nosotros, puede que injustamente, hacemos con la zarzuela.
Otra cosa es su disfrute para quien haya crecido con ella. Que San Pedro se lo bendiga..

En la homilía de hoy, que según la RAE es plática, que según la RAE es conversación. En esta conversación sobre la letra, encuentro ciertas curiosidades que no puedo dejar de difundir.
La transmisión oral encierra ciertas trampas difíciles de conjurar. A saber: Siempre escuché aquello de “Al compás delmarropiero” que supuse sustantivo de algún instrumento musical rítmico propio de la taranta. Lo mas parecido que conocía era lo del “arropiero”, y la arropía, el arrope, era otra cosa mas dulce y de cuyo sabor se sufre la ignorancia, y la ausencia, desde tiempo ha. Descartado por tanto. Hasta hoy, que tengo la letra, sin la música, lo que en lenguaje coplero quiere decir que no tengo nada; aunque por otro lado, pueda conocer la palabra misteriosa y su significado. Que evidentemente, no era marropiero. Como se intuía en el sinsentido de la frase. Era “ Al compás del marro quiero” que aclaraba en parte la incógnita. Solo en parte, porque al buscar en el DRAE la palabra “marro”, encuentro que la desconoce. !Gensanta! que diría Forges, tiene cuatro o cinco significados o sinónimos y ninguno coincide con el suyo real. Lo mismo sucede con el resto de diccionarios al uso, incluido el del diario El País que , como podeis suponer, es el mas influyente.
He tenido que llegar hasta el de México para encontrar que Marro significa Martillo, que es lo que siempre ha significado para nosotros, los mineros. El porqué de esa ausencia académica, lo ubicaré en la estantería de los misterios gozosos, que tengo a reventar.

De “garbillar” ya ni os cuento. Figuraos que en varias versiones, en varias comprobadlo, de letras online, encuentro en el verso “pa, cantar mientras al niño” en lugar de “pa, cantar mientras garbillo”. Con lo cual me hacen sentir venial , por universal, mi error anterior. Escuchamos lo que podemos y entendemos lo que queremos, como dice el estribillo de la chirigota: “O yo no manterao…o tu no tasplicao”.Y eso si que no. Garbillar significa tamizar, pasar algo por un tamiz separando los componentes finos de los gruesos. Y eso es, lo que en cierto modo estamos haciendo.

Otra evidencia para el que quiera escucharla – enlace abajo- es la ínfima calidad de la única versión disponible. Comprensible en la fecha de grabación, 1955, asumiendo que nuestro retraso en grabaciones sonoras respecto al vecindario era de unos veinte o treinta años, pero absolutamente injustificable en la actualidad, cuando la facilidad para limpiar una pista de audio de ruidos, para remasterizar sin necesidad master original o para reconstruir aquello que fue o que pudo ser, está al alcance de cualquier programa de edición digital y de cualquier cristiano con un mínimo de conocimiento y de sensibilidad.

Y no es que esté reivindicando un “Observatorio de la copla” o un “Centro de interpretación de la memoria sonora del subdesarrollo”. Aunque soy consciente de que la idea servirá para que alguno coloque a su Kuqui, y hasta para que alguna pueda alcanzar el estrellato en los madriles, el de la cosa del parné fácil suprautonómico, que antecedentes haylos. Pero a pesar de ello,de semejante peligro, creo que la memoria colectiva es un bien que no podemos dejar perder por desidia, como tantas otras cosas. Y el colocar en su correspondiente nicho de santidad a Don Antonio Molina, y su himno a nosotros, los mineros, no dejará de ser un acto de justicia para la música popular.
Seguiré insistiendo en ello.

http://www.youtube.com/watch?v=pWd35SMlVSA

P.D.-
Lo de la minería va en serio. No es solo metáfora por esta vez. Que tambien en los tiempos que asoman, la alegria en el trabajo puede ser elmejor talisman para no perderlo. Es que tenemos los quirófanos en el sótano, y desde hace mas de veinte años….

compañero, dale al marro
pa, cantar mientras garbillo
que al compás
del marro, quiero
repetirle al mundo entero
que yo, yo soy minero

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miércoles, 24 de febrero de 2010

EL CINE Y LOS LIBROS. (ME PIERDEN).


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PROPIEDAD CONDENADA.

El titulo induce a error. La traducción, como siempre, incorrecta. Si la hubiesen titulado “propiedad prohibida” o “propiedad expropiada”, nos habría orientado hacia un ente físico, material y terrestre, parcela, vivienda, o quizás una fabrica.
Dada la base sentimental de la historia que nos cuentan, la impresión que nos queda es la de “Chica propiedad del chico” – políticamente correcto allí y entonces, nada que ver con aquí y ahora – y que de alguna manera, esa relación está condenada por algo que va a suceder o que está sucediendo. Y realmente tiene algo que ver con ese asunto, pero el titulo sigue siendo, además de incorrecto, inverosímil.
En castellano, “Propiedad condenada” no tiene sentido ni significado inteligible.
Sucede durante la Gran Depresión, que así se llamó no solo por su intensidad sino por su duración. Por los efectos que tuvo sobre dos generaciones de norteamericanos, que cargaron con la génesis y por tanto con la etiqueta, a pesar de que, como es sabido, el oleaje llegó hasta el ultimo confín del planeta. Hubo depresión para dar y tomar durante decenas de años en todo el mundo.
En aquella época, y en aquella zona de Norteamérica, la depresión se tradujo en un fenómeno nuevo, exótico, el paro. El cierre de empresas publicas y privadas y … el hambre. Y algo todavía peor que el hambre, la perdida de futuro inmediato, la perdida de horizonte vital para la población.
En esas circunstancias, Robert Redford llega a un pueblo que vive exclusivamente del ferrocarril, junto a una línea que va ser clausurada por falta de rentabilidad, y su misión es ir cerrando una por una, todas las pequeñas empresas, y con ello condenando al paro y a la miseria a todos los habitantes del lugar.
La relación sentimental con la guapa del pueblo, con Natalie Wood , en su máximo esplendor – Véase “Esplendor en la hierba” con guión de William Inge .1961 E. Kazan el delator- desemboca, como catalizador de la crisis que saturaba el ambiente, en la violencia popular sobre el forastero que viene a llevarse a la chica.
Podría parecer el ajuste de cuentas de un novio celoso y despechado, pero había algo mas evidente detrás de esa primera lectura. Robert Redford se lleva la gran paliza, viendo desfigurar su cara por segunda vez en el mismo año – Véase “La Jauría humana”, y algo sobre Lillian Hellman que NO delató a nadie - mientras la historia y sus personajes son , como siempre, superados por la base, el fondo literario de donde surgen. Y es de lo que quiero hablar, de literatura : Steinbeck,Faulkner, Dos Passos, Tenessee Williams, etc. Poco después otros seguirian el camino, redondeando el melodrama norteamericano, Maccullers Capote, iniciado Por Scott Fitzgerald , y con una constante inevitable, con el mismo ambiente social entre las líneas, el de un país en ruinas, una sociedad deprimida que ignora como va a amanecer al día siguiente.
Ambiente que mamaron la mayoría de ellos, en esa fase de la vida en que todas las penas , propias y ajenas, pueden ser conjuradas con un buen libro a la vera.
Durante años, este “milagro” literario nos ha producido envidia, admiración, y placer a todos los que disfrutamos con los libros.
Quizás son estas épocas difíciles las que ponen de manifiesto la calidad, el potencial intelectual y literario de un país. Ocurrió en España lo mismo, con las generaciones del 98 y del 27 , y con todo el Siglo de Oro que coincide temporalmente con la ruina, con el ocaso del imperio español, marcando el cenit de nuestra lengua escrita.
Dada la actual carencia de nivel de nuestros literatos, dada la pobreza , la ausencia de autores de prestigio, enconados con el best seller de medio pelo en la librería de masas, y lo que es peor, de obras, de títulos trascendentes, o de la improbable existencia de una nueva corriente literaria que pueda ofrecernos esperanzas para la letras hispanas, el asunto no puede en modo alguno ir a peor.
En este terreno depauperado, donde los cuatro ligeratos al uso no hacen otra cosa que airear sus plumas y nombres impostados, surge una nueva ocasión para el renacimiento, un nuevo ave fénix que pueda resurgir de las cenizas.
Las brasas son los restos que nos van quedando, del montón ingente de leña que hemos quemado insensatamente durante los últimos años. Cenizas no nos van a faltar.
Ya no hablamos de palabras vacías de contenido, como crisis, ni de un país que ha dejado de tener fe en si mismo, en sus instituciones, o en el contrato social que durante los últimos setenta años, quizás ochenta, ha demostrado estar absolutamente en blanco. No hay ningún colectivo que pueda defenderse de un solo individuo, de cualquier individuo. Hasta ahora, el único afán ha sido individual, vivir mejor, luego conformarse con vivir bien, y me temo que dentro de poco será vivir a secas, pero siempre al nivel egoista de siempre, el individual.
Perfecto caldo de cultivo para que cuando las brasas terminen convertidas en fría ceniza, surja un nuevo país y mientras, se vaya gestando una nueva literatura, que es de lo que estamos hablando.
Por no hablar de economía, o únicamente economía, que por otra parte es la base del bienestar de un país, de un cierto estado del bienestar , incorporado a nuestro modo de vida, que no suele apagarse lentamente como las brasas del cuento, sino que tiende a colapsar bruscamente, convirtiéndose en un bello recuerdo para que los abuelos den envidia a los nietos, mientas estos vuelven a los de Andersen , y a “La cerillera” que siempre ha sido excluido de nuestra niñez por aquellos adultos sensibles que no toleraban ver llorar a la audiencia infantil.
En esas situaciones de deprivación material, el ser humano suele recurrir a una característica innata, y poco ejercitada, que es el pensamiento. Y de este suelen salir literatos, científicos, intelectuales y hasta políticos.
En todo caso al menos, las letras, el texto, volverá a tener un excelente caldo de cultivo, fantásticas semillas para generar una nueva edad de “plástico” al menos, para que podamos estar orgullosos otra vez.

Ya digo que no desespero, mas bien todo lo contrario. La única lástima que me da es que tenga que ser de esta manera. Y que no podamos hacer nada mas que jeremiadas, lamentarnos amargamente de nuestra incapacidad. O quizás si podamos…
YES WE CAN. ¡SI. PODEMOS¡.

(Que conste que viene en los libros de autoayuda, de donde sabiamente la ha tomado el Cesar).


(1)- “Propiedad condenada”, Sydney Pollack 1966, Tennessee Williams
http://es.wikipedia.org/wiki/Tennessee_Williams
“This Property Is Condemned”.

(2)- William Inge
http://es.wikipedia.org/wiki/William_Inge

(3) “The Chase” 1966 Arthur Penn. Guión Lillian Hellman
http://es.wikipedia.org/wiki/Lillian_Hellman
“La jauría humana”

(4)”East of Eden”. J. Steinbeck. “Al Este del Edén”.
http://es.wikipedia.org/wiki/Steinbeck

“The Pearl” E. Fernandez 1947 "La Perla"

“The Grapes of Wrath” 1940 J. Ford “Las Uvas de la Ira” -The thousands who have read the book will know why WE WILL NOT SELL ANY CHILDREN TICKETS to see this picture!- !Los miles que han leído el libro, comprenderán por que no venderemos entradas para ver la pelicula a ningún niño!

“Of Mice and Men” L. Milestone 1939 “De ratones y hombres”.

(5)E. Kazan
http://es.wikipedia.org/wiki/Elia_Kazan

(6) William Faulkner
http://es.wikipedia.org/wiki/Faulkner

(7) “The Spanish Earth” 1937 “ Tierra de España” B. Ivens. John dos Passos
http://es.wikipedia.org/wiki/John_Dos_Passos
junto a E. Hemingway
http://es.wikipedia.org/wiki/Hemingway

(8) ”The Heart Is a Lonely Hunter” Carson Mac cullers “El corazón es un cazador solitario” R.E. Miller 1968
http://es.wikipedia.org/wiki/Carson_McCullers

(9) “Beat the devil” 1955 John Huston “La burla del Diablo” T. Capote
http://es.wikipedia.org/wiki/Truman_Capote

(10) ”The Great Gatsby” J. Clayton, 1974. “ El Gran Gatsby”, otra vez Robert. F. Scott Fitzgerald
http://es.wikipedia.org/wiki/Scott_Fitzgerald
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jueves, 18 de febrero de 2010

A veces, escribir es solo leer en voz alta… La Historia.


--------------------------------------------------------------------------------------A veces, escribir es solo leer en voz alta… La Historia.

Panem et circenses:

Frase aplicable a:
Aquellas soluciones a corto plazo que tienen las siguientes características:
• No solucionan el problema
• Empeoran la situación en el largo plazo
• Son aceptadas por la mayoría de la población que no piensa en las consecuencias

Hay que indicar que la frase destacaba en su origen la crítica hacia la gente que es capaz de dejarse engañar con estas medidas. Hoy en día sin embargo suele aplicarse más a las soluciones parciales de los gobiernos orientadas a hacer olvidar el problema. Y es que ya no sorprende a nadie que el pueblo sea tan fácil de contentar con actuaciones superficiales.

(Juvenal, Sátira 10.77-81)
Aquel pueblo rey que antes distribuía
el imperio, y todo, a la sazón
ansiaba tan solo dos cosas:
pan y juegos.


El pan al que se refiere Juvenal es la annona, el pan subvencionado por el Gobierno de Roma. Todos los ciudadanos romanos tenían derecho a la manutención gratuita.

Hacia el siglo II antes de Cristo el suministro de cereales en Roma comenzaba a sufrir problemas dada la masificación de la capital y las siempre azarosas condiciones de transporte. El trigo se negociaba en los mercados a precios elevados y la población tenía dificultades para alimentarse cada vez que había una mala cosecha o dificultades logísticas. Estos problemas se traducían en descontento generalizado de la población.

La solución de los gobernantes fue optar por subvencionar ese trigo, vendiéndolo a precio por debajo del que ofrecía el mercado libre. La idea fue del político populista Cayo Sempronio Graco y fue puesta en práctica en el año 123 a.C.

El gobierno tenía sus propios almacenes donde guardaba el grano proveniente de las provincias que pagaban así una parte de los impuestos. Ante los problemas de suministro que atravesaba la población general, el gobierno prefirió vender parte de su trigo a precios inferiores, solventando una crisis por el camino fácil.
Desde ese mismo momento para los políticos la solución más cómoda para ascender en su carrera política era ganarse el favor del pueblo llano llenando sus estómagos. De ahí que el pan subvencionado, la annona, llegase en el año 71 a.C. a ser gratuito para 40.000 ciudadanos romanos.

A partir de ahí los sucesivos gobernantes, como Julio César, aumentaban la cantidad de beneficiarios de este pan gratuito.
Fue tarea de Augusto, un auténtico gobernante, rebajar estos subsidios. El emperador se sintió orgulloso de haber conseguido disminuir el número de beneficiados desde los 200.000 hasta los 150.000.
Poco después volvió a subir el número de romanos que comían gratis, hasta los 320.000, lo que quiere decir que uno de cada tres ciudadanos del Imperio comían trigo sin tener que pagarlo.
La escalada sin fin, en que ningún gobernante - salvo el honrado Augusto - quiso perder el favor popular, llevó a que con la subida al poder de Septimio Severo (146-211) no sólo Roma se viera beneficiada con el pan gratuito, sino que su ciudad natal, Leptis Magna(situada en la actual Libia), que estaba pasando una recesión, tuviera su propio trigo gratuito.

Severo Alejandro (208-234), treinta años después que Septimio Severo, quiso que el grano que se repartía al pueblo viniera ya en forma de pan horneado, mejorando así las condiciones de los romanos.

Aureliano (214-275) aumentó la cantidad de pan hasta uno y medio por persona. Y además incluyó vino - a consecuencia de un excedente que se había producido en una cosecha, desoyendo los consejos que le avisaban de la locura que estaba haciendo - y carne de cerdo a la perpetua cesta de regalo.

A partir de ahí la situación comenzó a empeorar con la caída del Imperio. Esta caída tenía un componente ocasionado por las pérdidas de territorios y la presión de los enemigos pero otro no menos importante en el colapso del sistema económico romano.
Así, hubo que recorrer el camino inverso: primero se volvió al reparto exclusivo de pan. Luego cada vez menos. Luego hubo que volver a pagarlo rebajado. Y finalmente se volvió al precio de mercado.

La actitud política del pan y circo hace que el problema que tiene un pueblo sea trasladado a los siguientes gobernantes que se encuentran con la misma situación. La imposibilidad de eliminar esa medida sin perder el favor de los ciudadanos hace que pocos gobiernos se atrevan a solucionar esta “patata caliente” y optan por seguir trasladando ese problema.


Solo trascribo de: Asinorum.com, Reay Tannahill, Enciclopedia Británica, etc.
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viernes, 12 de febrero de 2010

FALSEDADES VERDADERAS


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FALSEDADES VERDADERAS.

Paz Social = No conozco ninguna paz que no lo sea.

Trabajadores en Paro = No son trabajadores. Son parados hasta que vuelvan a ser trabajadores.

Cambio Climático = El cambio es tan sustancial al clima como el brillo al Sol.

Reformas Estructurales = Si no hacen referencia a una estructura concreta, económica, política, etc. Solo son dos palabras señuelo.

Agentes Sociales = ¿Dónde dan el titulo? Y ¿Cuándo se convocan las plazas? Porque creo que cobran del erario publico, y no estaría nada mal una paguita..

Estado del Bienestar = De distinto significado que estado de bienestar, que es donde creen estar los que , todavía, no se han caído del guindo.

Carta Magna = Una carta tan grande tan grande, que apenas cabe en nuestro buzón. En ella no se cita el Parlamento, solo Las Cortes. Y ya es hora de corregir errores.

Seguro de Vida = Sarcasmo con el que se mofan, en vida, de algunos muertos.

Brotes Tiernos = Ensalada embolsada del mercadona, tirando a verde y que está al lado de los canónigos, que tampoco son lo que parecen.

Dinero Negro = Tiene todos los colores menos ese.

Economía Sumergida = La generada por el “Sector informal” según definición. Sinónimo de “hundida”, que tampoco acierta en la cosa.

Semana Santa = Tiene siete días como las demás. Y comienza en lunes para terminar en domingo. Será por eso.

Año Santo = Este si. Y también el que peregrina a La Meca tiene ganado el cielo. Solo que aqui, en vez de burka les ponen unas conchas al sombrero.

Primer Mundo = Todo el mundo, salvo los extraterrestres, sabe que solo hay uno.

Gripe A = Carta defuncional de la OMS.

Tradición Secular = Pretexto para hacer barbaridades y echar la culpa a los tatarabuelos.

Efectos Colaterales = Cuando “nuestros” soldados, matan a “sus” civiles.

Atentado Terrorista = (contra nuestras tropas). Lo contrario. Cuando “sus” civiles matan a “nuestros” soldados.

Trigo Sarraceno = Ni es trigo, es alforfón, ni es sarraceno. Que me acabo de enterar.

Déficit Publico = Es un eufemismo de “repartir las perdidas”

Producto Interior Bruto = Resulta incoherente, cuanto mayor es el PIB, menos brutos son los nacionales de este.

Fiesta Nacional = Usase en dos sentidos, falsos ambos. Y en desuso porque la una quieren prohibirla y a la otra cambiarla de adjetivo, ya que tiene diecisiete pretendientes.

Horas Extraordinarias = Delito grave en un país con cuatro millones de parados.

Literatura Fantástica = Toda.

Premio Literario = Rara vez dan libros. Mas bien otra cosa con nombre distinto.

Participación Ciudadana = Cuando la lotera, ciudadana ella, fragmenta un numero en décimos.

Auto Censura = Contrición imperfecta = Miedo a las consecuencias. Lo tengo. La tengo.

Redes Sociales = Dícese de las que sirven para atrapar insectos.
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sábado, 6 de febrero de 2010

DE PERDEDORES Y OTRAS SIMPLEZAS.


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El perdedor es siempre parte del problema, el vencedor es parte de la solución. Eso dicen los manuales de autoayuda, los esquemas simples para vidas, mundos simples y sencillos, que obviamente no son los nuestros.
De entrada excluyen el factor mutante, el movimiento continuo que diferencia entre estar y ser, entre la posibilidad de cambiar el estado de las cosas y la irremisible asunción de que el tiempo verbal ha cambiado, y el pretérito ha convertido irreversiblemente al perdedor en perdido, en victima, en alguien por quien merece abrir la cartera de los buenos sentimientos y empezar a extender talones de lástima, de compasión, de solidaridad….Podría servir en Haití el ejemplo entre perdedores, que ya lo eran antes, y perdidos, que lo son ahora.

Pero es otro el hilo del que estoy tirando. Es el hecho de que ante las grandes catástrofes de la humanidad, las masacres provocadas, potenciadas y finalmente ejecutadas por congéneres , suelo identificarme con las victimas. Suelo tomar partido por aquellos que sufrieron el castigo mas cruel de todos, el del extermino en nombre de la injusticia y el del olvido en nombre de la estupidez. Supongo que debe ser un sentimiento innato, propio de perdedores en ciernes, y bastante común por cierto. Porque me consta que esta asunción solidaria del rol de aquel que siente que “Podría haberme sucedido a mi” es universal. Solo así puede entenderse la germinación de las esporas de organizaciones humanitarias al calor del desastre, o el eco interminable del holocausto, de todos los holocaustos, que sigue atormentando las almas de aquellos que la tienen, casi un siglo después.

Claro que la apertura inexplicable de la espita, de nuestro surtidor de generosidad, tiene matices, tiene ciertos condicionantes propios de que esa identificación, esa fusión con el padecimiento de los otros, esté limitada a algunos otros, no a todos. Me explico. Siguen estando presentes las eternas diferencias entre el próximo, el prójimo, el que tiene nuestro color de piel, nacido en nuestro continente, y perteneciente a nuestra clase social, y aquellos que no tienen nada de esto. Podrá seguir siendo injusto, podrá ser políticamente incorrecto, o podremos apalancarlo en nuestro generoso subconsciente, que suele cargar en silencio con todo tipo de impertinencias, pero sigue ahí presente e intangible a lo largo de los siglos. El Domund y la penúltima ONG – extraña palabra y el mismo cometido- para los negritos de las misiones, y el duelo, el dolor y el homenaje de desgravio para las otras victimas cercanas, las nuestras.
Ello hace que siga viendo a mi madre entre los ancianos que otros convirtieron en humo en los campos, y que siga considerando como algo natural, la mala suerte del mulato caribe, de su cadáver hinchado bajo los escombros.

Por supuesto que existe algo mas, aparte de la coincidencia del genoma, que me une a las victimas, a todas las de la injusticia, y que explica parcialmente esa actitud diferencial ante el dolor ajeno. Existe la convicción de que el origen del dolor, la esencia del mal, está en los seres humanos en el primer caso. Y no sabría decir si en los ejecutores, en los que lo permitieron con su abstencionismo, o incluso en las propias victimas que asumieron su propia condición con la naturalidad, y la animalidad, del cordero pascual. Supongo que ese es y será un enigma, como tantos otros, irresoluble.
Pero tampoco es solo eso, el origen humano de la catástrofe , de la shoah, de todas las shoahs. Tambien está siempre presente, una vez asumida la evidencia de que en aquellos momentos y como dijo Primo Levi: "Mataron a Dios”. De manera real y para siempre añado yo, y sigue presente la peor de las pesadillas. La idea de que pudo haberse evitado, y por tanto de que podrá evitarse la próxima. ¿Podrá evitarse?. En ello estamos.

En el mundo virtual, este del pensamiento, resultan tan fáciles los paralelismos, condicionados por la cantidad, la insistencia de información que nos llega sobre tal o cual hecatombe, que resulta harto frecuente omitir la prevención de las propias, de las personales, cuando no directamente ignorar las de antesdeayer del vecino de enfrente. Paradojas.
Como paradójico resulta que una de mis victimas históricas mas queridas, a pesar de su lejanía en el tiempo, en el genoma, y en los atributos de genero, una de las imágenes que recurrentemente se repiten en el trocito ese de memoria histórica, la de “No quiero olvidarla para no tener que repetirla” que tengo en el disco duro cerebral, sección “escenas inolvidables del cine”, sea aquella de los eunucos del “Ultimo emperador” donde aquellos que sacrificaron toda una vida de servicio, con el añadido extra de castidad real, se encuentran sin trabajo, sin pensión, y sin otra posibilidad que la manifestación publica de de aquello que entregaron a cambio de nada. Sus testiculos calcificados, dentro de una cajita que hacían sonar en protesta ante la injusticia.

Y es que, tantas veces me he sentido solidario con esos budas emasculados, esos seres tan extraños y lejanos que aun tuvieron el valor de denunciar el incumplimiento del contrato para el que no había cláusula de rescisión alguna. “Yo te entrego mi vida y mi masculinidad y tu a cambio cuidarás de mi hasta el final”.

Evidentemente que estoy hablando de nosotros. De una vida de trabajo en condiciones de marginalidad absoluta. Donde el hecho de cotizar al estado, a la seguridad social y a la hacienda publica, te convierte en un paria, en alguien en inferioridad de condiciones con muchos de los beneficiarios netos de ese estado, algunos de los cuales han gozado y siguen gozando de ingresos impunes, que no solo les permiten un nivel de vida superior a los tuyos, para ellos y sus hijos, sino que, además, les exime también del disgusto de saber que toda aquella gran parte de tu salario que has entregado al estado durante treinta, cuarenta años, para que cuide de ti hasta el fin de tus días, como los eunucos, corre el riesgo de desaparecer también en el humo del crematorio. De que el vivir tolerando la injusticia durante todo este tiempo, no te da derecho a otra cosa que mover la cajita. A enseñarla a los demás con las dos canicas minúsculas en su interior.

Me gustaría pensar que no somos tan borregos. Que nuestra sociedad tiene recurso para percibir, y prevenir, situaciones que terminan como huracanes que luego llenan paginas y paginas en los libros de historia, y sobre todo que, a nivel individual, no podemos ni debemos seguir tolerando que nos traten como eunucos. Como a aquellas pobres victimas amarillas de imperios lejanos. No señor, para ellos estaba el Domund, y para nosotros la justicia.
Mejor sin acritud, pero si no queda mas remedio, con ella.
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jueves, 28 de enero de 2010

MI TIO DE AMERICA


----------------------------------------------------------------------------------------------Mi tío de América

A Alain Resnais solía escribirle los guiones Jorge Semprún. Y antes de nada, debo retractarme de ambos. El primero un pedante en el reino de los pedantes, que era el de la inteligencia francesa de los sesenta, lo que ya es digno de merito, el segundo aparte de suministrarle libretos que rimaban con panfletos, que también lo eran, no pasó de de ejercer la impostura en toda su carrera de presunto escritor, desde arrogarse la gloria, mas que sospechosa, de superviviente de los campos de exterminio, hasta terminar como el primer ministro aristócrata de un gobierno socialista.
Como podéis comprobar, aparte de lo de pedante, en grado menor, nada tengo que ver con ellos. Si acaso con el autor del afiche, Enki Bilal, poco afortunado en esta ocasión, y que nos regaló media docena de comics para adultos, cosa que no tiene nada que ver con el erotismo, de los que gusto de volver a hojear de vez en cuando.
El asunto es que tengo un tío en América. Y aunque ese era el sueño de millones de europeos que crecieron en países de posguerras, también llamados en vías de desarrollo, fueron pocos, de hecho somos muy pocos, los que podemos afirmarlo con propiedad.
Otra cosa es que realmente ya no lo tengo, lo tuve. Y que ahora no solo no pretenda reclamar su herencia, magra como veremos enseguida, sino mas bien adoptarlo como tal, si es posible el que alguien, un presunto sobrino, pueda adoptar a un tío, por lo demás difunto.

Se llamaba Bienvenido Julián Gutiérrez, y ya lo he mencionado en estas pantallas, concretamente como autor de “El Huerfanito” que además cerraba la ultima selección musical, como recordareis.

Y ahí tuve la primera corazonada, los apellidos del mulato cubano, coinciden con los míos familiares, concretamente con los del tío de mi abuelo que fue a la guerra de Cuba, de donde jamás regresó, y del que conservo una foto en sepia evanescente en la que solo puede distinguirse el final de una dedicatoria …ido. , y el anagrama del fotógrafo que ahorraba fijador tras el revelado.

Poco puede aprovecharse de la búsqueda sobre la existencia de Bienvenido, sobre las huellas bibliograficas que son las que al final perduran, aunque no suceda lo mismo con la sombra del artista, que suele tender a la eternidad, ni con el aprovechamiento que de ello puedan hacer los vampiros de la SGAE, mal leído esgae, que dejan en mantillas a los de la Habana, esa es de Juan Padrón y magnífica por cierto.(Vampiros en la Habana).

Se sabe que era coetáneo del siglo pasado, nació en 1900, de carnes breves y baja estatura, piel oscura, bohemio, sin estudios y medio indigente por su manera descuidada en el vestir y en el vivir, considerado en ocasiones por muchos como un loco sublime porque iba hablando solo por las calles. Mas o menos mi perfil. No hace falta recurrir al ADN. Ni posibilidad de ello, porque desapareció sin dejar mas huella que su nombre en la letra de una decena de canciones, arrastrado hacia los cielos por un remolino de ron y de son, del que además dicen que fue inventor.
La mas extraordinaria, y todas lo son, resulta ser “Convergencia” que me causó estupor, por su ininteligible barroquismo y por su exceso de miel y melancolía, lo que para un bolero ya es el colmo, hasta que pude escucharla en el dúo de Pablo Milanes con Miguelito Cuni, y desde entonces, desde entonces crece sin cesar mi orgullo de sobrino imposible.
Hay otra, que es mi favorita, y con cuya letra tampoco quiero castigar, que guarda en su último verso el resumen, el compendio y la esencia de todos los boleros que en el mundo han sido:
…no lloraré.

Comprenderéis que después de algo así, no pueda menos que estar agradecido con esas raíces lejanas en el tiempo y en los meridianos, pero a las que, como bien nacido, no puedo renunciar.
Y que este sea un homenaje necesario, pero no suficiente, como tantas otras veces.
Porque todos los beneficios que su música, su propiedad intelectual como dicen, ha generado y genera desde entonces, los están recogiendo y repartiendo unos mangantes que, lamentablemente desconocen el nombre de los herederos, los derechohabientes de Bienvenido para enviarles el montante y los réditos que para ellos deberían haber ido recogiendo y guardando a lo largo de todo este tiempo.
Lamentablemente hasta hoy, en que ha aparecido su sobrino y les puede indicar el nombre y la residencia de sus beneficiarios. No tienen más que buscar mulatos, bisnietos de los esclavos y esclavas con los que fornicaron los primos y los tios de nuestros abuelos, y aprovechar el momento tan extraordinario que tienen para cubrir sus necesidades. Se llaman haitianos, y aunque ellos no lo sepan, además de las tragedias naturales, están condenados a sufrir otras tan injustas como el que una sociedad española fantasma, con el beneplácito de las autoridades, descendientes de sus antiguos colonizadores, les estén privando, también, otra vez, de algo que es suyo. De la herencia del tío Bienvenido.

Me parece realmente injusto. Y no es ya la sospecha de que la ayuda que aporten los pobres del primer mundo sirva, via ong, para engordar a los ricos del tercero. Es también la certeza de que ricos del primero siguen, cien años despues, robando a los pobres del tercer mundo.
Mal vamos.
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domingo, 24 de enero de 2010

POTEMKIN


---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Potemkin.-(Y las "Aldeas felices").

“La película”. Como dicen para diferenciarla de la novela que inspiró el guión. Ambas, película y novela, suelen ser la misma papilla predigerida que se sirve como alimento universal en la seguridad de que calmará el hambre colectiva, al menos hambre de entretenimiento.
Luego lo llamaron arte, y mas tarde se reunieron los sumos sacerdotes y eligieron las diez mejores, como los mandamientos diez. Esto fue en Paris creo, y a finales de los años cincuenta. Después no hubo asociación, cineclub o medio de comunicación que no elaborase una lista de sus “mejores” de la “historia”, con criterios, tan respetables como el de los sabios de Sión que vimos antes. Tan falsos y pueriles como los protocolos antisemitas de Sión o como el plebiscito sobre la bondad o maldad de cualquier obra cinematográfica.
En la lista inicial, cuya vigencia fue de unos treinta años, mas o menos, hubo títulos como “Der blau angel”, El Angel Azul, que inmediatamente perdieron la gloria celestial para caer al inframundo, cosa que han hecho los ángeles azules desde siempre, mientras otras mantuvieron el tipo entre las cuatro o cinco primeras. Jean Renoir, indiscutible con “Las reglas del juego” y “La gran ilusión”, y neorrealistas como Rai u Ozu, que en aquellos años enseñaban desde el lejano oriente como crear y extender una corriente cultural, una etiqueta al fin y al cabo, a los europeos, teóricos de la cosa. Hubo algunas que, inexplicablemente, gozaban, e incluso siguen gozando de una injustificada reputación, véase “Ciudadano Kane” donde el artificio, el truco y la prestidigitación lo es todo, o casi.
Pero siempre, a la cabeza estaba la misma. “El Acorazado Potemkim”, cuyo merito marginal y posiblemente el que mejor argumentase tal honor, fuese el representar un movimiento político y social que por entonces era la esperanza de la humanidad, mas exactamente de media humanidad, -que por cierto no andaba muy encaminada a la vista de los resultados-, aunque en el terreno este de las esperanzas, de las grandes esperanzas, ya hemos visto que queda mucho por decir.
Para nosotros era simplemente una película prohibida, y por tanto mítica. Suponíamos que estaba prohibida precisamente por eso, por ser la mejor película de todos los tiempos, razón mas que suficiente para que se nos prohibieran tantas cosas. Luego nos fuimos enterando de que su autor Eisenstein, que confundíamos con el Einstein de la pizarra y las formulas ininteligibles, era ruso como la película, ¡Oh La La! Y que representaba esa obra, nada menos que la génesis de la revolución, la versión en imágenes del manifiesto comunista, o algo que, en todo caso podría hacernos dudar de nuestro destino en lo universal, que era entonces lo que se llevaba.
Cuando pudimos verla, veinte años después, cuando pasó a ser regalada en el quiosco junto a los suplementos dominicales, no pudimos terminarla. Y no por su duración, que es mas bien prudente en ese aspecto, o por el exagerado brillo de sus secuencias, primigenias de la cinematografía mundial, sino porque el panfleto ya no estaba de moda. Ya habíamos visto, y leído, e incluso crecido, y ya preferíamos aquellas obras que nos hicieran pensar, sobre otras que habían excluido lo mas divertido de la actividad mental, el discernir quienes son los buenos y quienes los malos, e incluso ir un poco mas lejos y cuestionarse si la bondad, y la maldad, existen realmente. Por tanto, y salvo en el cine infantil que, prácticamente monopoliza la cartelera para adultos hasta nuestros días, nunca podremos prestar interés artístico a un folleto, o a un cartel de propaganda, sin menospreciar la utilidad que pueda haber tenido en su momento y para el fin que fue concebido, cuando prime en su contenido la maldición o el anatema, o cuando nos ofrezcan el irreal final feliz en el que los “malos” siempre pierden.
¿Obra menor, por tanto? ¿Iconoclastia reincidente?. Es posible.

Era, y es, cine histórico, y como la novela histórica, adolece en primer lugar del desconocimiento, llamémoslo incultura, del espectador-lector, sobre la época en cuestión, y del interés sobre el gusto de estos, del control de la taquilla- cajero sobre las expectativas del negocio, o de la intencionalidad didáctica, propagandística del productor de la obra, en este caso del emperador.
Del realismo, de la credibilidad y de la trascendencia de algunas escenas, basta con citar al crítico de cine Roger Ebert «no existió la masacre zarista en las escaleras de Odessa... es irónico que [Eisenstein] lo haya hecho tan bien que en la actualidad muchos creen que en realidad ocurrió» .
Lejos de que parezca anticomunista, anti cinéfila, ni antinada la reflexión anterior. Que no lo es en absoluto. “Si no todo lo contrario”, como diría Castro. Me quedo con el pie, con la nota final que necesitaba para continuar con la siguiente. Ese de que “muchos creen que en realidad ocurrió”.
De hecho Potemkim no era solo el nombre de una película, ni de un acorazado ruso, al menos no era solo eso. Ambos lo habían tomado del mariscal duque Grigori Alexandrovich Potemkin, que además de ser un hombre de estado en la corte de Catalina la Grande, y amante de esta, ha pasado a la historia por ser el creador del “Pueblo Potemkin” o “Aldeas felices” con las que amenazaba yo un par de paginas atrás.
Algo se define como Pueblo de Potemkin cuando se quiere describir una cosa muy bien presentada para disimular su desastroso estado real. A primera vista parece muy bien acabado y deja a todos impresionados, sin embargo le falta la sustancia principal.
Antes de una visita de su soberana, Potemkin, el favorito, hizo edificar bastidores/fachadas pintadas a lo largo de la ruta de Catalina la Grande, para presentar pueblos idílicos en la recién conquistada Crimea, pero para encubrir la verdadera situación catastrófica de la región.
Potemkin mostraba desde lo alto de una colina a la zarina una aldea de nueva construcción en la que supuestamente vivía gente. El pueblo visto desde cierta distancia tenía un aspecto idílico e impecable. El verlo desde la lejanía se hacía para que la zarina no se mezclara con la gente o también por cuestiones de seguridad. La realidad era que el supuesto pueblo no era más que un bastidor (como los que se emplean en la filmación de muchas películas), nada se había hecho para las gentes del pueblo, que además vivían en la más completa miseria.
Así pues, durante la visita de Catalina la Grande, recorrieron varios de estos pueblos de ficción, que además siempre era el mismo, pues al terminar la visita el pueblo ficticio era desmontado y se volvía a montar en otro emplazamiento distinto que sería visitado después.
La zarina regresó engañada ¿? y convencida de que se estaban haciendo políticas correctas para llevar bienestar a su pueblo.
Eso al menos es lo que dicen en Wikipedia. Igualmente dicen que este asunto pertenece mas bien a la leyenda , aunque Kapuscinski, y Vasily Grossman, y por tanto un servidor, seamos libres de pensar que no es que la historia pudo ser, o fue, real, sino que sigue siéndolo doscientos cincuenta años después, mas o menos.
¿Ustedes que opinan?. ¿Fantasía o realidad?.
Se admiten digresiones, reflexiones, e incluso adaptaciones al tiempo presente en el que Catalina seriamos todos nosotros, y Potemkim, el malvado Potemkim..


Además , con sus 160 de altura, Catalina no era tan grande como para pasar a la historia así “La Grande”. Mas bien corrientita. Y es que no puede uno fiarse. No puede ni debe bajar la guardia.
Por cierto que, el tataranieto de Catalina y su estirpe con él, acabo de la manera por todos conocida, sin que se pongan de acuerdo los historiadores sobre la influencia que sobre ello tuvo, la exacerbada credibilidad, o improbable "ingenuidad", en todo lo que veia la dama de tan alta cuna y de tan baja cama. Pero esa es de Cecilia.(Y no quiero distraer).
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lunes, 18 de enero de 2010

GRANDES ESPERANZAS III


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-¡ Señor Conde!. ¿Qué queréis ca gamos
Con los moros ca garramos?.
-Ca galeras los mandéis.
-¿Sabéis Conde lo que hacéis?
¡Se lo ca go y ca go bien!.


Representación infantil políticamente incorrecta, (en varios sentidos), donde los pequeños pueden pronunciar , y sus papas escuchar, ciertas expresiones malsonantes, inapropiadas para un estricto código de buenas costumbres. Uniendo la trasgresión verbal de primer nivel, ya saben, caca, culo, pedo, pis, fundamento moral de nuestra sociedad, a la reiteración de ciertos fundamentos pertenecientes a las tradiciones milenarias , a las raíces históricas y populares que sin la crueldad, o la xenofobia, perderían bastante sustancia en sus postulados.
El cuento, de probable transmisión oral, (Don Mendo no se hubiese atrevido) tiene su gracia y su encanto, al menos escuchándolo a unos niños que apenas distinguen la j de la g, y la erre de la ege, aparte de servir como introducción didáctica a la formación del espíritu. Bien está.
Tiene mas lecturas la historieta, muchas mas. La primera, que suele recordarme con cierta frecuencia estos versos, es la de la actitud de sostenella y no enmendalla del Sr. conde, la de esa respuesta que escuchamos al prócer de turno cada vez que la evidencia pone su actuación en solfa, y que es la mismita del principio, la de “Se lo ca go, y ca go bien”.
Acompañada de la nula perplejidad del recadero, del periodista, o del subalterno que se limita a aceptar la decisión del superior. El orden jerárquico es la base intocable de todo el tinglado este del ordeno y mando. Solo me queda la duda de si habremos cambiado tan poco desde los tiempos de la Reconquista, (esa es otra falacia que inculcamos, la de añadir erres a la historia con total impunidad) para seguir manteniendo la actitud servil del súbdito mudo en la aldea feliz. Bien está también.
Pero es que ahora, no dejo de escuchar voces, proclamas casi, invitando al personal a incorporarse a la vida publica, a participar en la movilización ciudadana, dentro de un orden, para mantener un sistema en el que todo siga igual.
Prácticamente, viene a resultar que el señor conde y sus edecanes acusan al personal de su escaso interés por la cosa política; por la escasa ayuda que reciben de sus electores a la hora de asumir responsabilidades sobre unas erróneas, presuntamente, decisiones en las que el publico, mudo por normativa impuesta, no ha hecho otra cosa que sufrir las consecuencias tras escuchar, sordo no es, por enésima vez aquello de “Se lo ca go, y ca go bien”.
Una autentica desgracia, el hecho de que ante una probable situación de emergencia nacional, tenga que surgir la evidencia de un desastre largamente anunciado, como es el de la consecuencia del monopolio político en la gestión de un país por dos partidos distintos, y un solo poder verdadero. De la exclusión legal de la participación directa, mas allá del día cuatrienal en el que la mayoría de los adultos acuden a los centros docentes para, durante escasos minutos, sentir el miedo de estar en una lista mientras una docena de ojos observan, como en los mejores tiempos. De la nula, imposible opción que tiene el ciudadano, de los súbditos no hablo, frente al aparato del poder sostenido por unos cientos de miles de militantes, menos del 2% de la población que mantienen la legitimidad de que un partido, el suyo, imponga y mantenga sus criterios a sangre y fuego, como hacia El Capitán Trueno en su primer episodio, y donde los otros, casi siempre los sarracenos, los moros al fin y al cabo, llevábamos y seguimos llevando la peor parte.
Esta reflexión ya la hice, tiempo ha, con los sindicatos, ahora que tan necesaria nos va a ser una estructura laboral donde la defensa al trabajador comience por el fomento del empleo productivo y termine por la ayuda directa al currante, al afiliado, en situación de necesidad. Otro 1 o 2 % de intermediarios que van a regir, y a cobrar por ello, al 98% de la clase trabajadora. Claro que esto es un lapsus. En el libro que sustenta la legalidad de dichos grupos, no existe referencia alguna a la clase trabajadora, como tampoco la hay de ningún medio de participación que no sea el legítimo de la cofradía, o de la asociación deportiva del equipo campeón.
Afortunadamente , hemos crecido en un ambiente donde los milagros son algo cotidiano, no hay mas que comprobar el aluvión laboral romano, que no rumano, en la ingente tarea de santificar beatos y viceversa. Hemos crecido en el entorno de buenos creyentes y las cifras que nos dan desde arriba, las digerimos sin mucha dificultad, al menos las mas sencillas, cuatro millones de parados, seis millones de inmigrantes en situación precaria, veinte por ciento de economía sumergida, o sea dinero negro, o sea defraudación, etc.
Hasta los mismos predicadores de la esperanza sostienen la existencia de un caldo de cultivo, magnifico, para las semillitas de ultras de un signo o del contrario. Algo así como vivir en un polvorín, en las calles de cualquier ciudad lejana, protegida por las tropas de los buenos, con el único salvoconducto del “detente” bordado en la camisa a la altura del pecho.
Mi única incógnita, es la de desconocer el santo a quien debo encomendarme. Cual es la imagen que debo bordar y quien es el oráculo del Sr. conde a quien debo creer, para esperar confortablemente, cruzado de brazos, el milagro salvador.
Para la mayoría ,( podrán ustedes comprobar en su día si me equivoco), se trata tan solo de esperar el tiempo litúrgico en el que vayamos todos juntos para dar la vuelta al disco. Al single único de nuestra discoteque y que aparte de estar rayado en demasía, (de hecho ya lo estaba cuando nos lo dieron, sin siquiera preguntarnos el tipo de música que nos gustaba), que aparte de estar rayadísimo, tiene, como todos los singles un extraordinario parecido entre las canciones de ambas caras, no en vano son del mismo interprete. Pero la ilusión colectiva es lo que tiene, fascinados por el “nuevo” tema musical, igual nos lanzamos frenéticos a la pista a ver si esta vez pillamos algo.
Los musicólogos serios no apuestan mucho por la pervivencia del baile en esas condiciones, y los tiburones que viven de la comisión de los derechos de autor, léase intermediarios de la nada en general, no van a permitir ninguna alegría si antes no hemos pasado por caja a cancelar cierta deuda.

No obstante. “Nihil obstat” figuraba en el inicio de todos los libros libres de pecado, no obstante esperamos el milagro sin importarnos a que santo se lo tendremos que anotar a cuenta. No podemos hacer otra cosa. Eso y repetir hasta la extenuación aquello de que Haití mucho peor. Mucho peor. Donde va a parar.


P.D.- Otro día explicaré con mas detalle lo del detente y lo de la aldea feliz. Hoy la verdad, es que no se como vestirme para ir a la fiesta – a la que no me han invitado- y de ahí lo da. No se que ponerme.
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martes, 12 de enero de 2010

GRANDES ESPERANZAS II



--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------El título de la novela de Dickens “Grandes esperanzas”, induce a error. Y el que la traducción fuese mas literal y cambiase esperanzas por expectativas no arreglaría en absoluto el desliz. Porque no se trata de semántica, sino de algo mas profundo.
Quizás si hubiesen puesto “Grandes decepciones” o mejor “La gran desilusión” habría resultado mas acertado, y sobre todo mas honesto. Solo que se habrían cargado parte del desenlace, al menos en la primera lectura, la mas simple del argumento, en la que el niño pobre, junto a su lectores, espera “toda su vida” a recibir la herencia del magnifico y misterioso tutor cuya generosidad le permite conseguir aparentemente el dar el salto a una, o varias, clase sociales por encima de la suya propia, ínfima ella.
Ganas me dan de contarles el final, sin remordimientos, al tener la seguridad de que la lectura ya es un hábito tan maldito como obsoleto y que las narraciones escritas llegarán a conocerse únicamente gracias a las versiones deterioradas de aquellos que, dicen que, las leyeron alguna vez.
Lo cierto es que el giro final del argumento me dejó tan decepcionado como perplejo, a la vez que sorprendido por como los personajes de Dickens no se mueven solo por el dinero. Además existen la salud y el amor. Ya saben.
Para los de siempre, los que solo saben leer con la cabeza ligeramente levantada, (en la pantalla), pensando en ellos, se hicieron varias películas sobre el tema, de las que solo recomendaré la mejor, “Great expectations” 1946, en la que un jovencísimo John Mills ,-¡ Si, si!. El retrasado mental , Oscar en 1970, de “La hija de Ryan”, también dirigida por David Lean - encarna perfectamente el espíritu de la sensación vital que hoy quiero glosar.
No es otra que la de aquellos que, viviendo a través de intermediarios, en un fantástico mundo paralelo interpuesto entre ellos y la realidad, y convencidos de que en la vida no hay que hacer otra cosa que mirar al cielo, y creer ciegamente en la verdad oficial, y en la magnanimidad del Papá Estado. Mientras mantienen su hogar con los restos del sudor de sus padres esperando que los hijos sigan sudando para ellos. Y no solo se ausentan de sus responsabilidades cotidianas personales y colectivas, sino que además se permiten la mayor de las pretensiones, la de aspirar a que les toque la lotería, a heredar al tío de América, o al menos a que nombren concejal al cuñado. A aquel tan listo que tan buena mano tiene para los negocios. Y de esa forma emular al personaje de ficción que mas admiran, el de la casita en Malibú con el testarrossa en el garaje y con su chica, la de los senos ingrávidos, esperándolo sonriente, en un mundo ignaro y por tanto feliz.
Hombre. Miren ustedes. No seré yo quien pretenda convencer a nadie de que el confort, el bienestar y el estado de embriaguez moral en el que vivimos, resulta y resultará excesivamente costoso a corto y a medio plazo. (Del largo ni les cuento, como dicen los buenos economistas, no existe. Para entonces todos muertos). De cómo esa carestía ignota para los nuestros, es una autentica losa que pesa hasta la extenuación sobre los que imperceptible e inevitablemente van pasando del todo a la nada, del confort a la estrechez primero y a la pobreza después. Y de cómo una sociedad, un país entero puede cambiar de categoría económica, de la noche a la mañana y por el mismo sistema por el que salió del subdesarrollo, por un simple decreto, volver a él.
El personaje de Dickens no desaprovechó ni una sola oportunidad, léase estudio y trabajo, que le ofertó la vida, y su único error, su único pecado, venial, fue el mortal nuestro, el de esperar que estuviese a su alcance el lograr todo a cambio de nada. Ya digo que llegó a ese punto con las espaldas cubiertas, y me parece a mi que, ahí nuestra situación comienza a divergir seriamente con la de Pip, el protagonista.
Pero lo peor es la fe en la hipotética suerte, en el azar que de alguna manera puede cambiar ocasionalmente el destino de un individuo, y el llegar a pensar que eso puede suceder todos los días y para todos a la vez. Ni en la mas fantástica de las novelas se ha planteado nunca algo semejante. Ni mucho menos el delegar ciegamente el destino propio y el colectivo, en seguir confiando en una institución que sigue prometiendo pan y circo a cambio de casi nada, de mirar hacia el balcón cada cuatro años para escuchar a Pepe Isbert diciendo aquello de:
“Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación y esa explicación que os debo, como alcalde vuestro que soy, os la voy a dar”
En la escena siguiente se aprecia como, en ausencia de explicación convincente tuvo que pagarse entre todos la deuda que , al parecer, no era propiamente del alcalde, sino común. Pero esa era otra película. Y otro país bien distinto de este, del reino de fantasía del que estoy hablando.
En el que hasta los superhéroes comienzan a dar síntomas preocupantes de que algo no va como debiera, de no estar a la altura de las circunstancias, ligeramente distraídos, que quizás hayamos apostado por ellos mas de lo que hubiese sido prudente, y que por tanto tendremos que buscar un titulo mas correcto para la novela de Dickens, que es la nuestra, “Falsas esperanzas”, quizás.

Léase:
Sudor ajeno = Subvención
Padres e hijos magnánimos = Europeos en general y Contribuyentes en particular.
Explicaciones de alcalde = Promesas electorales incumplidas . “ Los programas electorales son para que los cumplan los votantes” ( Tierno dixit)
Cuñado concejal = Cuñado concejal
Ignaro = Inculto, ignorante.
Ignota = Desconocida ( Ya hablaremos de ello)
Pip = Chico valeroso que ante una disyuntiva moral, especialmente difícil, acertó en la elección. ( Igual pudo haberse equivocado).
Ficción = Ficción
Realidad = Realidad
Grandes esperanzas = Falsas esperanzas.
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