viernes, 12 de abril de 2019
SIN PALABRAS.-
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
martes, 9 de abril de 2019
VICTORIA SOBRE EL SOL.- REDESCUBRIENDO A MALEVICH.-

¿Quién es Casimiro Malévich y por
qué me dice esas cosas a mí?
En poco más de seis meses, el acoso a
que me ha sometido Kazimir Malevich, me ha hecho reconsiderar muchas
cosas respecto al arte, los artistas, y sus parásitos. De hecho me
habría gustado ser comisario de exposiciones varias – lo de ser monja
ya lo he dejado por imposible- un cargo, usualmente bien remunerado y
cuya titulación es gratuita e inexistente, al menos de altura similar a la detentada por ciertos ministros y directores generales de la cosa.

Para cualquier observador sensato, y en
grado superlativo si es de pueblo como el que esto suscribe, resulta
una agresión extraordinaria el contemplar la obra de esta pandilla
de pintores revolucionarios para los que todo arte anterior a ellos,
era pura basura como intentaron demostrar con su arte mecanicista y,
ciertamente, provocador. Aquí surge el asunto de la fe en los tratados de arte, que eclipsa
las observaciones pueblerinas y el vade retro posterior, merecido o
no, de todas la vanguardias que se quedaron en eso, en meras
vanguardias.

Algo fascinante, a pesar de su extraordinario parecido con todas las operas, donde los gorgoritos también son discutibles, los textos ininteligibles y, en el caso de que estén subtitulados, soporíferos. Si les añadimos la duración habitual de tres horas corridas, salvo en las wagnerianas donde el tiempo se detiene indefinidamente hasta que adquieres la categoría de superviviente, y hasta que comienza todo el mundo a aplaudir de la manera más molesta e interminable que nadie pueda imaginar. Si hemos pagado la entrada pienso que, los que deberían aplaudir son ellos, desde el escenario. En fin…

Al parecer los figurantes todos, los
personajes principales, los tradicionales tenor, soprano, barítono,
bajo y por supuesto el coro celestial, simulaban ser robots
primitivos, -estamos en los albores del XX, y Asimov no había
descrito todavía su supuesta encarnadura metálica- vestidos con
elementos cubistas, de ese periodo del arte abstracto que a todos nos
gustaría que nos gustase, pero ni modo, como diría Aceves Mejía, y
a pesar de todo, los minutos se me hicieron segundos, el resto de la
exposición quedó aplazado sine die, es decir para jamás, y no pude
moverme hasta que el amable vigilante me indicó la puerta de salida.
“Creo que la van a llevar al Museo Ruso” me susurró, aliviando
mi desazón.
Y allá me fui. Donde Kazimir Malevich
me vuelve a mostrar el paso desde el suprematismo geométrico hacia
formas figurativas que, sin renegar de la abstracción, ya
anunciaban el supronaturalismo. Ahí es nada.


Y otra vez el azar acude a socorrer mi
destino. Un mes después inauguran en Fundación Mapfre: “De
Chagall a Malevich, el arte en revolución", y allí me tenéis
absorto ante la grandiosidad del cuadro negro sobre fondo blanco, que
sin ser realmente tan estrepitosamente grande, neutro y mudo, como otros
lienzos monocromáticos de vanguardistas mas actuales y occidentales,
es decir no comunistas, debo reconocer que me dio cierto yuyu, y que
volví varias veces a mirarlo de reojo, sin que los espectadores,
sospechosos habituales ellos, se fijasen demasiado en mi abducción y
llegasen a preguntarme que es lo que veía en él, poniéndome en el
compromiso de soltar, mas bien declamar, ciertas paginas memorizadas de la
enciclopedia cien veces abjurada.
No tenían la peli, una lastima, pero
si los figurines, todavía más osados, que los seguidores de este
apóstol, habían preparado para sucesivas reposiciones. Debo decir
que no se acercaban ni remotamente a la vistosidad de los originales.


Nuevos tiempos para el arte, más en consonancia, para el espectador, con los pintores clásicos, que los subversivos estos del supremacismo. Al fin y al cabo la supremacía terminó ejerciéndola una sola persona a quien, incluso, llegó a compararse con el sol y como él, por supuesto, resultó abrasador. Véase “Quemado por el sol” de Nikita Mikhalkov, obra maestra del cine.

Yo,
por mi parte, prometo dejar de preocuparme por lo que ha querido
decirme Malevich. La vida debe seguir.
lunes, 1 de abril de 2019
ALTERNATIVAS A LA SANIDAD PÚBLICA (99).-
EN LA LENGUA DE BABEL.- (No necesita traducción).
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Datos personales
Archivo del blog
-
►
2023
(9)
- ► septiembre (2)
-
►
2022
(14)
- ► septiembre (1)
-
►
2021
(8)
- ► septiembre (1)
-
►
2018
(46)
- ► septiembre (1)
-
►
2017
(61)
- ► septiembre (4)
-
►
2016
(71)
- ► septiembre (7)
-
►
2015
(92)
- ► septiembre (6)
-
►
2014
(96)
- ► septiembre (14)
-
►
2013
(138)
- ► septiembre (8)
-
►
2012
(143)
- ► septiembre (11)
-
►
2011
(133)
- ► septiembre (10)
-
►
2010
(87)
- ► septiembre (8)
-
►
2009
(78)
- ► septiembre (4)
-
►
2008
(37)
- ► septiembre (3)