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domingo, 26 de septiembre de 2010

EL SEXO DE LOS ANGELES.-

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El sexo de los ángeles
(O el bipartidismo monopartidista ataca de nuevo)
(1)

Durante siglos se discutió sobre el sexo de los ángeles, especialmente entre los cristianos de Oriente. La opinión mayoritaria es que los ángeles son seres andróginos, es decir sin sexo.
Aunque la tradición los suele representar como varones, los ángeles no tendrían sexo debido a que son espíritus puros. Este, no obstante, ha sido discutido en múltiples Concilios.

Según el Zohar, libro de la cábala judía, los ángeles toman diferentes formas, a veces masculina, otras femenina. Los ángeles femeninos, hurís, habitan en el cielo y según la literatura islámica fueron creadas de azafrán, almizcle, ámbar y alcanfor. Son tan diáfanas que a través de 70 pliegues de seda se pueden ver sus piernas.

Acepción.-
Locución
1 Discutir sobre asuntos poco prácticos o importantes, especialmente cuando hay temas más importantes de los que preocuparse.

Noticias recientes:

El recuento de avales se ha convertido en un nuevo elemento de división en la batalla interna abierta en el PSM entre los partidarios de Tomás Gómez y Trinidad Jiménez. El cómputo realizado por la comisión electoral de garantías ha anulado 706 de las 6.402 firmas presentadas por la candidatura de la ministra de Sanidad se queda con 5.696. Es el doble de los 349 avales suspendidos al secretario general de los socialistas madrileños, que se queda con 6.525 rúbricas de las 6.784 que presentó
(Publico 24-9-10)

Nota del Blog:

Comunidad Autónoma de Madrid.
6.500.000 de ciudadanos empadronados , 8 millones incluyendo no empadronados.

13.186 electores eligen al candidato para gobernar a 8.000.000. El 0,16 % decide quien va a gobernar al 100% de la población. Solo uno de cada mil puede elegir, el resto solo puede, podemos, votar.
De ellos, 1045, nada menos que el 8%, han tenido el privilegio de ver su voto anulado, voto invalido, voto ilegal, voto fraudulento en numerosos casos, reconocido el hecho de votar dos veces,( a ambos dos candidatos).

Otra noticia, que confirma la anterior:

El ex ministro Antonio Asunción, aspirante a disputar las elecciones primarias en el PSOE valenciano. El PSPV ha anulado 200 avales de Asunción que corresponden a personas que no están afiliadas o que están duplicados.
(El País 22-9-10)

Nota del Blog:

Los angeles no tienen sexo, ni tan siquiera cuerpo, como pude pude comprobar en mi breve y feliz vida de monaguillo(2), levantando el faldón de los susodichos.

Parece que en el Cielo, en las alturas democráticas de nuestro sistema, los angeles no existen, simplemente. O, en todo caso, no hay pliegues de seda suficientes para ocultar sus piernas.

Alguien ha dicho que la crisis no es económica, sino moral. Y no solo va a tener razón, sino que la solución va a ser mas compleja y mas lejana de la que nos pueda imponer el gobierno de Europa.


"Y en el preciso instante del orgasmo ultraterreno, los cirros y los cúmulos, los estratos y nimbos, se estremecen, tremolan, estallan, y el amor de los ángeles llueve copiosamente sobre el mundo."

(Mario Benedetti)


(1).- Sobre las corbatas versaré ampliamente en ocasión complementaria. Momentáneamente la opinión queda coja, y los angeles, eso si, tienen piernas. Dos.

(2).- “ The short and happy life of Francis Macumber”. Cuento de Hemingway llevado al cine, que no tiene que ver nada con el tema. O quizás si, pensandolo mejor.

(3).- La pintura es de Bouguereau. Tengo debilidad por los prerrafaelitas.

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sábado, 25 de septiembre de 2010

EPÍLOGO EN LA FILMO.-

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9ª Etapa:

- Epílogo nocturno en la Filmoteca.-


"O como Aníbal “El caníbal” me reconcilió con un vicio que cada vez merece con mayor propiedad el adjetivo de solitario".

Hubo un tiempo, no demasiado lejano, en el que era necesario ir al cine para ver las películas, -las buenas y las menos buenas, que de las malas ya me libraba yo- y en el que esas películas tenían una disponibilidad limitada por ciertos factores que hoy resultan de lo mas obsoleto, pero que en cierto modo también pueden ser motivo de añoranza.
Estos limites infranqueables para la lista de títulos que estaban a nuestro alcance a pesar de su diversa procedencia, se superponían unos a otros, como la piel seca de la cebolla, dejando fuera, en cada ocasión, centenares de películas que pasaban a engrosar el mundo del nunca jamás.

El primero de ellos, que el tiempo se ha encargado de relativizar, era el de la censura.
Ya en los setenta, existían listas de cien o doscientos títulos, imprescindibles para la cosa del séptimo arte, que no se habían estrenado por este motivo; y que cuando pudimos verlos, salvo media docena salvables, lo único que quedó absolutamente claro es que no nos habíamos perdido nada. Nada aparte del morbo natural, la atracción irresistible hacia lo prohibido.

Leía el otro día en Aviñón, la carta al papa de una de las cortesanas mas influyentes de cierta época, suplicando que se prohibiese el consumo de helados, bajo el epígrafe de pecado mortal. Ya que de esa manera ella, que era consumidora compulsiva, pensaba disfrutarlos mucho mas.
Desconozco la respuesta, si es que la hubo. Pero queda claro que lo prohibido supone un valor añadido, que en el caso de la censura cinematográfica era, la mayoría de las veces el único valor de la película. Esa capa de la cebolla resultaba en todo caso intrascendente.

La que estaba debajo, de mayor espesor, era la de la distribución española del cine foráneo. Con la excusa del doblaje, costoso y obligatorio, se establecía un tamiz finísimo, liendro según la terminología agrícola, que dejaba fuera a la infinita mayoría, cuya rentabilidad estimada, inferior al tamaño de la liendre, desaconsejaba su explotación.
Pudimos ver el uno por ciento del total; en su mayoría norteamericano, con alguna excepción francesa o italiana. El resto, incluida la Mongolia Exterior que figuraba en nuestro pasaporte como país para los que este tampoco era válido, inexistente.

A ello hay que añadir otra lámina, mas fina, cercana a lo comestible, que había que superar. La licencia de explotación de la película estaba limitada a cinco años, transcurridos los cuales, las copias, o lo que quedaba de ellas, era destruido. Esto suponía en la práctica que solo podías ver cine de estreno o de semiestreno, también llamada reposición; ya que en cuanto se alejaba hacia atrás la fecha, se hacia mas empinada la posibilidad de ver aquella que quedó atrás.

¿Excepciones? Las menos.
La docena de sacos de yute – así viajaban – cuyo éxito de taquilla conseguía prorrogar otros cinco años su calvario, convirtiéndose en clásicos por la línea comercial; y las excepcionales reediciones de las dos o tres obras de arte, blanco y negro, a veces nunca estrenados en nuestro país, que tenían la fortuna de ser vistos en la capital con la ya habitual excelente crítica y ausencia de publico. La nada.

Quedaban un par de santuarios, donde los peregrinos lográbamos mantener viva la llama del amor eterno, a duras penas. Los cineclubs que, procedentes de Acción Católica o de las Jons – Si, si, existieron-- nutrían sus proyecciones en 16 milímetros de los fondos de distribuidoras religiosas como San Pablo Films – no me estoy inventando nada-.
Ellos, en provincias, la incipiente filmoteca, en la capital, y la selección maravillosa que nos proporcionaba Alfonso Sánchez, en la pequeña pantalla, cuando la hubo. (antigüedad establecida, para no perjudicar a la industria, 15 años mínimo), erán nuestro hilo de Ariadna.

“El video mató a la estrella de radio”, es el titulo de la canción de Buggles que tiene el honor de ser el primer video clip emitido por la MTV. El resto ya lo sabéis. Internet mató al CD y yo siempre he sostenido que la Disco mató al Guateque, y que eso fue mucho peor.

Son muchos los que se arrogan el merito de haber terminado con la proyección cinematográfica clásica , con su época de oro. Pantallas gigantes en salas que llegaban a superar el millar de asientos, en años que la producción nacional, sola o en compañía de otros, llegó romper la barrera anual de los cientosesenta títulos.
La televisión primero, el video después, y puede que la inexistencia del trato oficial que, como bien cultural, el cine se merecía, con la imposibilidad de acceso al cine universal, así como la persistente deseducación ciudadana en actividades artísticas alejadas de las seis canónicas. Todos ellos junto a la crisis económica de los sesenta –que la hubo- comenzaron a cerrar, a tumbar como fichas de dominó las decenas de miles de salas que se llamaban en los pueblos, "El cine" a secas.

Lo cierto es que las cadenas televisivas temáticas, es decir de pago y con programación exclusiva cinematográfica, incurren en el mismo error de la tercera capa de la cebolla, la que mas nos hace llorar – probadlo y veréis como hasta ahí la cebolla es solo una figura decorativa en la cocina- que es el de suministrar un numero limitadísimo de títulos, procedente de una o dos distribuidoras, y que repiten con el método matemático de las variaciones de siete en siete, que son las posibilidades a o largo de un día. No resuelve nada, nada del hambre y sed de justicia.
Las que emiten en abierto tienen un cinematoencefalograma plano, de palomitas y poco más.
El resto estaba solo en los libros. Leer cine, una gran paradoja.

Por ello cuando llegó la panacea, la filmoteca de Alejandría, nada virtual por cierto, de las descargas vía Web, se cubrieron no pocas carencias para los cinéfilos, que llevan diez años recuperando tiempo perdido y tapando huecos en la medida de lo posible.

Solo que ahora, pasada la euforia, nos damos cuenta de que hay algo que hemos perdido en el camino, algo que no pertenece únicamente al país ese de la nostalgia y de la remembranza, algo valioso que puede y debe conservarse como un bien cultural que fue y que sigue siendo, la proyección cinematográfica en pantalla grande y con la calidad visual y acústica que la tecnología actual pone a nuestra disposición.

¿Es posible?
- Si señor. Lo he visto yo-.




Las diez de la noche, mes de julio en el patio central, descubierto, de la filmoteca. Dentro de la programación “Al aire libre” ( Au plein air), entre un ciclo de Ford y otro de Tati - vacaciones mandan-.

Pantalla enorme – mucho mas grande cuanto mas te acercas, cosa curiosa – montada sobre un artilugio metálico tan sencillo como eficaz, y proyector dentro de una de una furgoneta en el pasillo central, con una sola bobina, tan mayestática para los habituados a los dos o tres proyectores – uno de repuesto – donde los cambios de rollo son imperceptibles por inexistentes, y la (no el) proyeccionista que me dice con la mirada :
¿De donde sales tu, que te asombras de lo cotidiano?.

Recojo una de las tumbonas, una hamaca de lona, de las de toda la vida, y la coloco delante de la primera fila, regulando su inclinación para que me permita emular esa posición, en el sofá, que sujeta tu cabeza en el grado exacto de inclinación para que ni los músculos del cuello te distraigan de la inefable adicción.

Hoy proyectan “The silence of the lambs”. Ayer lo hicieron con “Manhattan”.

Y luego, experimentar una vivencia que creí perdida para siempre. Solo que, además sin necesidad de alta definición o sonido home cinema, porque ya están incluidos, en su máxima expresión en el espectáculo.

Los susurros en versión original, en la voz de A. Hopkins, las minusculas pecas del rostro de la aspirante a detective Jodie Foster, o el prodigioso tema musical que acompaña la danza final de Buffalo Bill,"Goodbye Horses" by Q Lazzarus. Son momentos únicos en la revisión de una película que se quedan dando vueltas en la cabeza durante 19 días y 200 noches, como diría Sabina, y que te dejan tal regusto en la memoria como el mutis final de Lecter .

De manera que me he visto empujado a comprarme un panamá como el suyo, de esos que los decadentes fugitivos occidentales – no confundir con los inmaculados de ala ancha y mas de 2.ooo $, que llevan los del diente de oro, que son de otra película- terminamos incorporando a nuestra indumentaria – tipo lo llaman en el carnaval gaditano, con toda propiedad- para perdernos en la lejanía y la distancia.



Un clásico con tan “solo” veinte años. Poder verlo en las condiciones para las que fue realizado. Poder hacerlo en una sesión de “Cine de verano”.

¿Puede pedirse más?.


Se puede y se debe, y además no solo pedir, sino exigirlo.

¿Acaso no tenemos un clima que multiplica por tres la temporada optima para hacerlo?. (La vi en una ciudad 1.500 Km. al norte de donde escribo).

¿Acaso no tenemos suficiente afición? (record de descargas ilegales, es decir prohibidas, es decir expuestos al martirio por tan noble fin).

¿Acaso no presumimos de gastar ingentes cantidades de dinero, que adeudamos, para promocionar festivales de cine con apellidos tan peregrinos como la motivación de sus organizadores?.

Acaso Si nos pincháis, ¿no sangramos? Si nos hacéis cosquillas, ¿no nos reímos? Si nos envenenáis, ¿no nos morimos? Y si nos dañáis, ¿acaso no nos vengaremos?
Si en lo demás somos iguales, también seremos como vosotros en eso.


(Esto ya es de Shakespeare, y no conviene subir demasiado el listón, que me dan mareos).


P-D.- Pensaba instigar un partido politico - creo que mayormente se instigan, mas que otra cosa-:
CONTRA el Cambio Climático, CONTRA el paso del tiempo, y CONTRA la Crisis.

-Esto del contra tiene su audiencia, independientemente de lo absurdo del motivo-, pero modestamente me voy a limitar a pedir que vuelva , a reivindicar "El cine de verano".


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martes, 21 de septiembre de 2010

ALIENAR

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La pintura tiene el titulo de "Alienation",
Alienar significa para nosotros, enajenar. En inglés tambien significa apartar.
El pintor la fecha en 1943.

¿Que nos querrá decir?.

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domingo, 19 de septiembre de 2010

Jornadas místicas y gastronómicas en La Provenza, o casi...(8)

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8ª Etapa.

La fougasse sucrée d’Aigues-Mortes

Nada mejor que terminar con un buen postre.

Viajar es descubrir, y lo peor del necio es su insistencia.

Por ello finalizo la serie estival. Y por lo mismo doy luz a mi descubrimiento que, sin ser el del origen del Nilo, no deja de asombrarme , tanto por su humilde espectacularidad – si ello fuera posible- como por confirmar una vez mas las cosas, y las gentes, estupendas que le quedan a uno por conocer.
Ya en los prolegómenos del viaje, en las esperanzadas lecturas de las guias- mapa del tesoro, para entendernos- que los exploradoradores de lo desconocido han elaborado para los que vendrán luego, - credulos, incautos y gentiles, como es el caso-, aparecia la reseña singular. El dulce típico y exclusivo de la ciudad de destino. El nombre elegante y seductor.. fougasse. Eso debe estar rico.

Alerta inmediata para el goloso, que se ve exacerbada al leer, a continuación, que « solo » se elabora en Navidad. El típico señuelo, el enseñar y esconder, que hace mas atractivo y misterioso el el producto y que, en caso de no llegar a alcanzarlo lo configura como un totem mítico, y pasa a ser un articulo de fe. Sabemos que existe, pero de momento, no sabremos como sabe.
No obstante, la reiteración de este asunto en la bibliografia al uso, me hizo sospechar que no parecia razonable la referencia multiple en ediciones de centenas de miles ejemplares, sobre algo inexistente. Y sobre todo, la gramatica parda del perro viejo, me obligaba a sospechar que un negocio seguro en temporada alta, no iba a perderse por mas que estuviesemos en las antipodas de la Navidad. Y así fue.

Luego comienza uno a encontrarla por todas partes. Y no duda pedirla en la primera Boulangerie donde la anuncian. Solo que antes de servirla me hacen una pregunta de dificil respuesta : ¿Dulce o salada ?

-Ya empezamos – me dije. No hay manera de que algo sea lo que parece, ni de que el conocimiento que uno tiene sea suficiente, al menos justito, para conseguir lo que uno quiere, lo que uno cree querer. Porque lo cierto es que se abre un nuevo sendero que no aparece en la hoja de ruta. Y detrás de este, otros mas. Hay fougasses dulces, de tres o cuatro tipos, y saladas de seis o siete. Y la elección hubiese sido bastante complicada, de no ser por el hecho de que « ninguna » era la fougasse sucrée d’Aigues-Mortes.

Renunciar al espejismo y continuar la busqueda, el camino que cuanto mas angosto y empinado resulta, nos hace mas placentero el destino.

Por alguna razón que desconozco, la perfida y habitual degeneración comercial por la que uno puede consumir molletes de Antequera, o mostachones de Utrera, en cualquier lugar del pais, o del mundo si me apuran - puesto que el lugar de elaboración de los productos típicos cada vez está mas cercano a China, lamentablemente- no tiene continuidad en esta zona del planeta. Como si la barbaridad de vender dulces navideños en plena canícula ya fuese transgresión suficiente para yugular todas las demás.

El caso es que no encontré el camino verdadero hasta que la senda de los elefantes me guió hacia el claro del bosque donde me esperaba la bien amurallada ciudad, de donde partieron la 2ª y 3ª cruzadas, en una epoca en la que desconocian los efectos que semejante aventura iba a tener sobre la alianza de civilizaciones, ocho o diez siglos despues.
Al menos entonces no ocultaban el nombre « Guerra de religiones » a lo que ahora . los inefables propagandistas del papel de fumar, llaman de todas las maneras posibles menos una, la verdadera. Guerra religiosa y Cruzada contra el infiel. Probad a hacerlo y vereis como no os pasa nada. Enviamos soldados a luchar contra ciudadanos de paises lejanos que tienen otra religión, y eso tiene un nombre, bastante antiguo por cierto. Además sin siquiera el consuelo de que nos traigan el santo grial, primero porque su existencia esta puesta en solfa, y segundo porque ahora,como entonces, la finalidad de esa guerra religiosa tiene otros intereses, y otros beneficiarios, bastante alejados de las creencias y de los pueblos, victimas propiciatorias, alejados esos fines de ellos y de nosotros.

Disculpad mi distracción. Estabamos en el mercadillo, en « le marché hebdomadaire » del pueblo. Y en los puestos donde los pasteleros exhibian la piedra filosofal en un tamaño, en una superficie indescriptible , mas acorde con el tamaño del remolque donde habia llegado, que con cualquier otro concepto de la medida que solemos asignar no ya a un manjar, sino a cualquier asunto comestible.
Claro que el despiece, la parcelación en millares de fragmentos, puso inmediatamente las cosas en su sitio y me hizo volver a casa con dos porciones gemelas, por si el trofeo era merecedor de un segundo pase.
Aconsejan su consumición, inmediata, incluso en el momento ese tras salir del horno, en el que la temperatura permite hacerlo sin riesgo alguno, a la vez que transmite con plenitud el aroma, la textura y el sabor. Algo así como el « chambré » de los buenos vinos – los malos con gaseosa –, pero al revés.

Así que me dispuse a disfrutarla durante la mejor comida del dia, el desayuno, después de un buén café arábica, de por la parte de Etiopia, que es donde los cultivan muy buenos. (Comprendo que otros disfruten rememorando la degustación de las maltas de las Highlands, y de las diferencias entre los blended y los single malt. Yo me conformo con el cafelito mañanero, aunque reconozco que la pedanteria es la misma. O puede llegar a serlo).

El caso es que el bizcocho, brioche en su zona natal y coca en la zona mas meridional de la misma tierra, del mismo mar, cubierto por una crema blanquecina que lo asemejaria al croque monsieur o a la pizza de queso y solo eso, de no ser por el color inconfundible de la mantequilla trabada con con las iridiscencias de la lava, tras la volcánica erupción durante el crecimiento, la multiplicación del volumen de la masa forzada por la levadura . Y como en cualquier cima de origen volcánico no falta la abundante nieve, predomina el blanco inmaculado del azucar glass y aparecen discretos monticulos dispersos por la superficei, emergentes y tostados, insinuando un componente rupturista en la homogenea superficie.

El primer mordisco siempre tiene algo especial. El resto de los sentidos se rinde ante el gusto. Suave la textura en la boca, ligeramente crujiente la cubierta y subitamente....lo inesperado. El estallido de sabor en la boca que confunde a las papilas gustativas, asociandola a otras experiencias previas, mas cercanas a la fisica que a la quimica de los sabores. Como la explosión de las burbujas del cava, inocente en la copa hasta que se convierte en trago(1), o como los polvos milagrosos de las chucherias infantiles que, en contacto con la saliva generan una efervescencia juguetona. Estallido fugáz , quizas « fougasse »,que inmediatamente se transforma en un sabor que llena de golpe todos los sensores posibles y que , a pesar de parecer natural y ligeramente afrutado, resulta novedad absoluta.
Es la primera vez que que pruebo la flor del naranjo. O al menos,que lo hago conscientemente.
Y no se trata de la esencia ni del agua de azahar con la que se aromatizan ciertas viandas. « Flor » de naranja amarga, cuatro cucharadas, según la receta tradicional.

Ese, la flor del naranjo, es su hecho diferencial, tan querido por todos los que viven de ser diferentes, como si ello fuese justificación suficiente para vivir de ello, y como si tuviesen una razón tan solida, al menos, como la que defiende el dulce de Aigues Mortes. Los naranjos amargos del sur de la Camarga, y su floración precoz a mediados de diciembre, lo que explica el calendario de la fougasse del gentilicio.

Un nueve sobre diez seria una valoración correcta para este colofon provenzal. Aunque lo de juzgar algo o alguien, no deja de ser un esbozo de soberbia y prepotencia que prefiero alejar de la experiencia de viajar, y de la de pensar. Y si pudiera incluirla en la lista de los mandamientos morales universales, sn duda lo situaria entre los tres primeros, "No juzgarás"(Ya estoy juzgando otra vez, calificando, aseverando. Y Por pecados así, va el mundo como va).

La fougasse sucrée d’Aigues-Mortes est une pâte levée, une magnifique brioche au beurre et à la fleur d’oranger, nappée d’une épaisse couche de sucre
la fleur d'oranger, très parfumée, symbolisait la pureté et servait à la fabrication des couronnes pour les jeunes mariées.

(1).- Ya se que el único cava que estalla en la boca es el cava « malo », igual que conozco la diferencia entre los politicos y los buenos politicos, o entre las democracias y las que aspiran a serlo(que son las buenas). Todos tienen muchas cosas en común, el error de aceptar la generalidad como valor absoluto, que no lo es, y sobre todo la carencia, a veces, de una senda de perfección, ineludible. No conviene plantarse, estancarse en la suposición de que todo vino blanco con gas es un buen champan. Y probar hasta encontrar otro mejor. Un poco mejor ya es suficiente.
El ejemplo no me sirve para la coca-fougasse de Aigues-Mortes. Es la que es. Y al menos el fatalismo, aplicado exclusivamente a un dulce , puede que sea su unico uso razonable.

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martes, 14 de septiembre de 2010

Jornadas místicas y gastronómicas en La Provenza, o casi...(7)

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7ª Etapa. Mi catedral favorita. La Mediateca de Toulouse.-


El problema de los eclécticos, de los dispersos, o de los que nacimos en luna llena como yo, es que podemos tener dos catedrales favoritas, a la vez, y no estar locos. (Escuchense la versión de Machín o la del Cigala, las dos estupendas, para entenderlo).

De entrada, como siempre, negar la mayor.
La palabra mediateca me parece horrible, cuando no simplemente estúpida. Resultaba pasable en el título de la película menos rohmeriana de Rohmer, “El árbol, el alcalde, y la mediateca”, pero cuando ves que han usado semejante palabro con tal precipitación que ahora figura en el frontispicio de templos culturales como el referido – a pesar de que mediatheque parece mas fashion, sigue siendo horrenda – y eclipsa la posibilidad de recuperar el magnífico y originario nombre que no necesitaba actualización alguna, biblioteca.

Aquí no perderemos tiempo deteniéndonos en la estructura o en el estado de conservación. Edificio simbólico, en forma de arco, de la ultima corriente arquitectónica francesa, -Buffi y asociados-, de dimensiones y ubicación indiscutibles tanto para exagerar, si ello es posible, la grandeur del país como para la conveniencia de los usuarios a que está destinado.
No te queda más remedio que descubrirte al entrar, como en la copla de Pepe Blanco. (El genuino) “Sombrero en mano, entró en España. Y al verla se descubrió”. Otra cosa es plantearnos, como hacía Vázquez Montalbán, la dificultad de descubrirte cuando llevas el sombrero en la mano. Pero es lo que tiene el fiarte de las incoherencias ajenas, o el no usar sombrero, como es mi caso, y sentir la necesidad imperiosa de descubrirte cuando entras en un lugar como este.

Te sientes como un personaje de ciencia ficción en un escenario diseñado por Giger o por Moebius, como los protagonistas de Blade Runner en la casa de Frank Lloyd Wright, donde el tiempo y el espacio funcionan de otra manera. A cámara lenta, no hay prisas y los movimientos de los feligreses resultan inapreciables. Los imperceptibles funcionarios son amables y eficientes ante tu menor reclamo.
Una mayestática torre central distribuye el flujo de visitantes hacia tres plantas donde centenares de pantallas de plasma, con sus correspondientes sillones adaptados a la seguridad y al confort, auriculares de última generación en las torres de audio, donde la mayor discoteca imaginable está en disposición de ser utilizada. Salas repletas de textos, libros y revistas especializadas en música, cine o al resto de las bellas artes – por cierto que no tenían nada de tauromaquia, nadie es perfecto – junto a diarios de medio mundo y lo que es más espectacular, la posibilidad de consultar cualquier numero atrasado de ellos.

La filmoteca, toda en el actual formato, DVD, ofrecía unos fondos reales – nada de catálogos virtuales- inimaginables. Millares de películas de las que ni el Halliwells, que uso de cabecera, 22000 entradas, o el Emule, actual representante de Alejandría en la Tierra, tienen noticias.
Decenas de puntos de acceso desde donde puedes cargar – nada de descargar-en tu memoria., vía USB, toda la música “libre” que quieras, sin temor de que vengan los de la SDGAE llamándote pecador y cosas peores.
Y , por supuesto, la posibilidad de llevarte a casa cualquiera de los ejemplares de sus fondos, previa identificación en la entrada, donde incluso me facilitaron una bolsa con el anagrama de la institución y el nombre de su santo patrón, que tiene toda la pinta de pertenecer a algún mártir republicano español, de los días aquellos.(Exageración de fanático).

“Ciudad de gente bárbara
Y muy pocas alegrías
Tiene más de cien tabernas
Y una sola librería”

Dijo Pio Baroja de la suya, hace más de cien años.

Afortunadamente, el problema, el inmenso hiato, cultural en nuestro país, va a esconderse durante los próximos años en los pliegues de la arruga de una oruga que se fuga, como diría Gómez de la Serna, ya que, va a encontrar motivos mas importantes, y sin duda tan vitales como ella, para seguir manteniéndose en el ostracismo donde, desde mil ochocientos y pico, se refugia.
No ha lugar para lamentaciones. Ya no hay fronteras, y esta joya la tenemos al lado.
Yo, de momento, me consolaré soñando que la próxima reencarnación la haré como perroflauta – esta ha sido una decisión rápida, pero tan acertada como irreversible – para tener todo el tiempo del mundo a mi disposición y dedicarlo a la oración en este templo sin par.

P.S.-

Ya, ya se que esta es otra religión, al fin y al cabo.
Pero dejadme. !Ay!
Que yo prefiera
La hoguera
La hoguera...
(J.Krahe).


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domingo, 5 de septiembre de 2010

Jornadas místicas y gastronómicas en La Provenza, o casi...(6)

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6ª Etapa.- Mi templo favorito. La catedral laica de Maguelone.



Resulta curioso que, cuando visité Francia por primera vez, hace cuarenta años, todo me parecía tan lejano y diferente- entonces el país vecino era “el extranjero”- y que ahora, manteniendo ciertas peculiaridades que nos siguen haciendo distintos, los veo demasiado cercanos y parecidos. Y se me ocurre pensar que, dentro de otros cuarenta años, los voy a ver realmente idénticos, al fin. ¡Je, Je!

Esta catedral no debería ser laica, por definición. Y ello obliga a hacer una acotación sobre el laicismo.
Este es solo un invento inaceptable de las religiones para marcar – religiosamente - a aquellos que no las aceptan. Por tanto declararse laico es solamente aceptar el juego, la negación de lo religioso. Cuando en puridad, la sociedad civil es eso, civil, lo que antes implicaba una negación, una alternativa a la sociedad militar, y hoy resulta solo un pleonasmo, ya que la sociedad es civil, y solo civil, también por definición.

Y las religiones, todas ellas, son y deben ser únicamente un asunto íntimo y personal de cada creyente, y no debe interferir en absoluto con los derechos “laicos” de los demás. Se trata de no dar a dios lo que es del césar. Aunque me temo que el asunto de derechos y deberes, propios o ajenos, en el terreno religioso, queda fuera de lugar.

No obstante, como catedral, un templo como este, que lo fue en su día, tiene detrás una connotación imperecedera en ese sentido, y voy a usurpar el adjetivo para acercarme al sentido que encierra para el viajero.
Dicen que su último obispo la abandonó en 1700 más o menos, para nunca más volver, refugiándose en Montpelier al abrigo de unos feligreses más poderosos, o sea más generosos. Y desde entonces ha sido expropiada por la revolución, vendida y revendida en tres o cuatro ocasiones, y abandonada hasta adquirir un estado ruinoso, parecido al que le ocasionó Carlos Martel en el ochocientos, al arrasar la isla, en poder de los infieles de siempre.
Porque se trata de una isla, treinta hectáreas fértiles en medio de un lago, con un clima esplendido y acceso fácil al Mediterráneo de Serrat.
Capilla sobre castillo, y sobre este otra capilla, desde el siglo segundo de nuestra era – que tiene poco de laica en el nombre y en el fondo- dejando en cada piedra de sus ruinas la huella de los que por allí pasaron – hasta tres papas en el libro de visitas ilustres – y el hilo de la civilización cristiana con sus periodos de esplendor y decadencia, hasta el siglo de las luces, cuando el equilibrio se inclinó en un sentido tal que las piedras solo quedaron en forma y modo de las de Itálica famosa.
Desde hace poco más de cien años, la asociación – civil, insisto – “Amigos de Maguelone” se dedica a reunir fondos de donde debe, instituciones públicas, y de donde puede, y comienza la reconstrucción – aquí hablar de restauración es un eufemismo- de las ruinas, es decir la reposición de las piedras de manera que acaben simulando el templo en sus días de gloria; unen la isla a tierra firme por un estrecho vado que apenas es un sendero, y consiguen declarar parque natural toda la zona.

El resultado es envidiable. Una catedral para mi solito, sin mármoles, sin pan de oro, sin iconos, sin otros símbolos divinos que el sobrecogedor ambiente, la cúpula gótica sobre las cabezas de los escasos, y extraños visitantes, y el sonido eterno, el de los pájaros y el viento amable en el exterior.
No puedo explicar por qué me ha impresionado de tal manera, o por qué me ha hecho sentir la apacibilidad que su sombra transmite .
Supongo que el hecho de que no me cobrasen entrada, ni la remota posibilidad de hacerlo, por visitar la cripta o el tesoro episcopal, inexistentes ambos por supuesto, haya influido como contraste con el habitual mercadeo semiprofano de los templos al uso turístico, y no haya tenido mucha influencia en mi reflexión.
Pienso que la magia del entorno, los viñedos en la época en que el racimo rompe el capullo para iniciar su fase de crisálida, el edificio intemporal con las cicatrices de cien batallas, y sobre todo el esfuerzo altruista de un grupo humano que pasa el relevo, la antorcha, a los que vienen detrás con el objetivo de recuperar y mostrar a quien quiera verlo, un bien cultural. Todo eso, así como que los anejos - antigua residencia de canónigos – son utilizados para rehabilitación de discapacitados, y sobre todo – uno es pragmático- la jarra de agua fresquita que me ofrecieron con el café, influyeron sin duda en la excelente vivencia espiritual que me deja esa breve estancia.

Hay mucho de admiración. De sana envidia.
Ya me gustaría, ya. Pero comprendo que tenemos otras prioridades, - el circo, deportivo, siempre es más barato y satisfactorio – entre las que la propia supervivencia no está ausente, por más que sigamos entretenidos con las banderas , los himnos sin palabras, o el lado hacia donde cargamos en el pantalón nuestra servidumbre humana. (Cosa que un buen sastre siempre tiene en cuanta, pero que hoy con la ropa de bajo coste, ha dejado de tener importancia).

No obstante, cuando uno encuentra un oasis como el de Maguelone, reanuda su camino reconfortado, y con la esperanza de repetir la experiencia, con más tiempo a su disposición, con la esperanza de encontrar otros similares, que debe haberlos, y con la imperiosa, la urgente necesidad de contarlo y de recomendarlo. Cosa que hago.


"Y tu deberias valorar mas, la suerte que tienes de vivir en un pais laico"
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jueves, 2 de septiembre de 2010

¿Y TU QUÉ TE LLEVARIAS..?


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(El Ipod no vale)
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Jornadas místicas y gastronómicas en La Provenza, o casi...(5)

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5ª Etapa.- Avignon.



Por fin fui al teatro.

(Y salgo en la foto).


Al festival de teatro de Avignon. Más concretamente al Festival Off, que viene a ser algo así como el concurso callejero, es decir no oficial, de los Carnavales de Cádiz, pero en pijo e ilustrado.

Toda la ciudad, a todas horas, en una muestra, un tráiler en directo de los centenares de espectáculos ofertados, con la única esperanza de que algún crítico de prestigio les haga una reseña en el suplemento cultural del fin de semana. Bueno, no debe ser la única esperanza, debe ser también por darse el gusto. Porque disfrutar, también lo estaban haciendo, ellos y los espectadores. Mismamente como en Cádiz.

Pasa uno las horas rodeado de artistas, que lo son, con el aliciente de la cercanía, de la increíble complicidad con el paseante estupefacto y con la gratuidad impuesta por la imposibilidad de asistir a las sesiones de taquilla en improvisados escenarios, tanto como horarios de difícil asimilación para el mas fanático de los espectadores, que no es el caso, sin soslayar la carencia del don de la ubicuidad que tanto echo de menos en momentos de esa índole. Son ellos tantos y yo tan poco que no me atrevería jamás a elegir uno solo en un escaparate tan prodigioso. Tan solo relajarme y dejar pasar el tiempo disfrutando por el interminable carrusel, esperando con cierta tristeza que el ocaso de la luz diurna vaya barriendo de las calles a estas marionetas para todos los públicos y vaya dejando al visitante con el sabor de boca de la bola del último helado. De mango, por cierto.

¿Qué es lo que se va a llevar este otoño?

Pues, en primer lugar, grupos jóvenes o muy jóvenes. Los maduritos están haciendo bolos en estas fechas, en las ferias de los pueblos, y además, ya hace tiempo que dejaron de buscar la fama, ese ser tan esquivo que si no te ha destrozado la vida antes de los cuarenta, mejor será que no te des por aludido y continúes tu camino, por la sombra. Siempre es más seguro por la sombra.


Se van a llevar los musicales – otra vez el Horror – y es que el viaje a la capital trae estas consecuencias. Desde tiempos inmemoriales el espectáculo teatral más popular ha incluido música, coros y bailarines. Y una vez denostada y olvidada la Zarzuela de los abuelos; vuelta a lo mismo, solo que ahora con títulos en inglés y temas musicales que han sido o van a ser motivos para el cine de Disney – por cierto vaya rumba más estupenda que se marcan los Gipsy Kings en el penúltimo Toy Story- . Eso, y las reminiscencias de las funciones escolares, la añorada infancia que quiere repetir viejos tiempos con los niños en el escenario y los parientes arrojándoles caramelos – en mis tiempos – Lástima que no les dé por el revival de los guateques que eran más divertidos. En fin. Tengamos paciencia y vayamos reservando las entradas antes de que se agoten.

Se va a llevar el teatro eterno del hombre orquesta. Actor, adaptador, director, y autor en la misma y primera persona. A veces funciones geniales, basadas en actualización de algún clásico. A veces solo un auto de fe del individuo que busca reconocimiento a su existencia, o sea cariño en forma de aplausos. Mas o menos lo que hacemos todos.
Uno vi, chileno él, que se anunciaba con un periódico atravesado en la cabeza – atravesado el papel, no la cabeza- publicitando su obra para un solo actor, ya digo, y ofreciéndonos un panfleto con su curriculum en el que se vanagloriaba de haber sido censurado y prohibido en su país, desde la llegada de Pinochet, sin molestarse en retocar su propia fecha de nacimiento, que fechaba en 1965. Supongo que los artistas tienen estas cosas, y muchas otras. Casi todas divertidas.

Y se va llevar, y termino, El Cabaret. Si señores. Lo mismo que el musical pero con más gracia, más cercanía rayando en la intimidad, y más mensaje. Es decir complicidad con el espectador, y puesta en solfa de ciertos valores sociales, políticos o familiares que merezcan ser puestos en ella.
Incluyen ciertas especialidades gimnasticas o de habilidad física, que ya eran clásicas en el género, y por el contrario, cada vez menos se prestarán a la esencia del mismo, el vodevil, el doble juego en el guión y la picardía , el humor picante que unidos al erotismo fetén, el que insinúa lo que no se ha de enseñar, han pasado a mejor vida en un mundo de reality show donde el sexo , en todas las acepciones del catalogo, ya tiene aburridos a los infantes de primaria. Ahora solo queda reinventar, redescubrir con inteligencia, o en el peor de los casos, añorar. Y hay para todos. No desesperemos.

Me quedo, por tener algo que recordar, con una cita de Voltaire que aparecía en el folleto de un monólogo basado en Moliere, para una actriz de prestigio, a la que hemos visto en el cine:

“Ser feliz, es la mejor medida para gozar de buena salud”

Del Avignon de los papas, y de los papas de Avignon, tendríamos mucho que hablar si no estuviese todo más que escrito y hablado. “La nueva Babilonia”, con hasta tres papas, tres, a la vez, pertenecen a una época que los creyentes hacen bien en ignorar, al menos en olvidar. Yo, desde mi solitario solideo seré solidario. Tres soles en esta ocasión, ya que no voy a por el póker.

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