martes, 3 de octubre de 2023

JUAN DE MAIRENA DIXIT.-

 



Estos días azules y este sol de la infancia.-

(Juan de Mairena enterrado en Collioure)


Hace tiempo que desistí de seguir buscando el libro en un formato decente, en una edición digna de este nuestro Rochefoucault, Montaigne, o incluso Séneca redivivo.

Es fácil buscar un libro, lo difícil es encontrarlo. Ya me sucedió, no hace tanto, cuando usando un PIC en un almacén cultural- creo que el nombre de librería les queda grande- inquirí por una copia del unamunesco drama de aquella mujer que antepone la moral tradicional, y el consejo del confesor, a algo que no hoy no dudaríamos en priorizar, la misma vida, la de ella y la de sus sobrinos huérfanos de madre, “La tía “Tula”, resultando que el listado del Punto de Información Cultural , el PIC, no me ofreció la existencia de esta novela hasta el numero diez o doce de su lista de hallazgos, todos los que la precedían eran sobre la versión cinematográfica o, incluso, ensayos sobre la obra en cuestión.

Ya digo que resulta fácil buscar también a Juan de Mairena, ahora con la facilidad de los miradores en la red a disposición de los lectores, ofrecidos por grandes y pequeñas distribuidoras de libros. Sabes que si ellas no lo tienen disponible, es que no existe. Ni siquiera me ofrecen el risible señuelo de confundirlo con un cantaor flamenco del que se esperaría una oferta razonable. Nada.


En libros viejos y antiguos, en librerías de lance, buscamos:

Heterónimos: Juan de Mairena y Abel Martín


Encontramos ejemplares sueltos, en regular estado y en precio disuasorio:


Bibliotex. Barcelona. 2001. 21 cm. 380 P. Encuadernación en tapa dura de editorial con sobrecubierta ilustrada. Colección '[Biblioteca El Mundo]'. Machado, Antonio 1875-1939. Juan de Mairena. Prólogo de Alfonso Guerra. Millenium


Madrid, Espasa-Calpe, 1936. 344 páginas. Ilustrado en contraportada con retrato de Juan de Mairena por Antonio Machado. Encuadernación en plena tela de editor, lomo con dos tejuelos con títulos y filetes dorados. Primera Edición. N° de ref. del artículo ABE-1668785371790 Librería: A partir de cero. Capital federal Buenos Aires. Argentina.


Losada s.a., Buenos Aires, 1957 Tapa blanda. Condición: Bien. 3ª edición. Páginas: 171. Sentencias, Donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo. . Juan de Mairena es una de las obras más originales de la prosa española contemporánea. El entrañable personaje apócrifo que Antonio Machado imaginó quebranta los límites tradicionales entre discurso académico y parodia, filosofía y literatura, escepticismo y compromiso ético.


Colección Austral nº 1530


Losada, 1977-73

Abel Martín. Cancionero de Juan de Mairena. Prosas Varias. Antonio Machado.

Editorial  Losada Edición 1943


Alianza Editorial, 1981 Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo (1936) (edición de Pablo del Barco), Madrid,. Juan de Mairena (2 vol.), Madrid, Cátedra, 1986. Poesía y prosa (tomo IV, edición Oreste Macrí), Madrid, Espasa-Calpe, 1989.



Y digo yo

En Collioure están sus huesos junto a los de su madre, y esos dos versos aparecen hasta en las servilletas de los veladores de los chiringuitos donde veranean los filisteos. Esos que dicen que van a llorar junto a su tumba un par de veces al año y que llevan flores y fotógrafos cada vez que hay que renovar el cartel de la próxima temporada.


Alfonso Guerra ya se dignó, como admirador agradecido, a prologar la unica edición disponible desde hace más de treinta años. Pero,rara avis del poder, gustaba también de presumirse mahleriano e incluso forofo seguidor del matador Curro Romero, un tojunto, lo que ocasionaba descrédito entre aquellos que consideran la literatura como algo más serio que la política, craso error.

Sus sucesores, y después sucesoras, miríadas en cargos de responsabilidad política y cultural, no han tenido la menor intención de poner el debido broche de honor a este ilustre de la literatura y de la intelectualidad, reeditando con la dignidad que merece, un texto imprescindible para la historia de la literatura en nuestra lengua y también imprescindible para la otra, la otra historia, la de los años oscuros, nuestra edad media más cercana. Lo mas notable que han hecho en su memoria es poner a una estación de tren el nombre de la novia de Don Antonio.


Lo cierto es que el poeta, además era un pensador estimable, un docente irredento, cuya labor no quedaba confinada a sus años de claustro y pizarra, como podemos ver en Juan de Mairena, donde continua enseñando prácticamente hasta su último aliento. Prosa y bonhomía, una buena persona, que se dedicó durante los últimos estertores de la democracia a ilustrar a la buena gente a través de sus artículos, a educarlos en una nueva forma de entender la vida, con unos sueltos periodísticos que se recopilaron en: Juan de Mairena II. Sentencias, Donaires, Apuntes y Recuerdos de un profesor apócrifo


Ahora, además de esos dos versos encontrados por su hermano en los pliegues del bolsillo de aquel gabán que le acompañó en su breve destierro, me veo obligado a reclamar ante el espejo una edición digna de figurar en la estantería al lado de sus poemarios. Aunque no creo que este sea el lugar ni la manera en que este deseo pueda convertirse en una obligación para las fuerzas progresistas de este país, que tienen otros frentes abiertos mucho mas divertidos, y presuntamente productivos,

Habrá que ir pidiendo como hacia Belmonte, de cortijo en cortijo, un mendrugo de pan, que si son generosos ya le pondrán también un chorrito de aceite.


Lo hacemos en el veranillo de San Miguel, en Estos días azules y este sol de la infancia.


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Juan de Mairena (De Wikipedia)

Nacido en Sevilla en 1865. Su biógrafo y presunto creador, Antonio Machado, lo describe como "poeta, filósofo, retórico e inventor de una Máquina de Cantar", y lo presenta como alumno de otro autor apócrifo, el maestro Abel Martín, también sevillano, nacido en 1840.

Proyectó fundar en Sevilla una Escuela Popular de Sabiduría Superior. Dispondría de una Cátedra de Metafísica a cargo de Abel Martín y otra de  conducida por el propio Mairena. ​

Avanzado ya el aciago año de  1898se produjo el no menos fatídico viaje del maestro Abel Martín a Madrid donde falleció el 9 de noviembre. Fue un duro golpe para su discípulo. Mairena, convencido de que "el maestro ideal había desaparecido y no volvería más", decidió abandonar el proyecto. El local apalabrado sería luego alquilado para una  churrería que funcionó hasta 1916.




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martes, 26 de septiembre de 2023

SE REPITE.- (La película).-

                             



“Con la ilusión que yo traía, con lo contento que venia yo”

(Pepe Isbert en El Verdugo, cuando llega a su casa - le acaban de dar el piso-, y pilla a Manfredi y a Emma Penella medio desnudos)


No le queda otra que mirar para otro lado, resignarse ante los hechos consumados y dejar la mente en blanco, supongo, como llevamos haciendo desde ni se sabe cuando.

Vale, de acuerdo, hemos transigido, tragado la dura y amarga píldora, al aceptar que no hubo hechos censurables, por no decir punibles, atribuibles a los gobernantes y sus secuaces, antes o después del 75. Ya se sabe que cuando uno escribe antes está hablando de ese largo e inacabado periodo de paz que comenzó con la Victoria, con mayúsculas, y cuando es sobre después del 75, el gerundio interminable, donde los herederos solo tuvieron que cambiar algunos nombres en el registro hasta que las nuevas camadas, hijos y nietos, bisnietos de aquellos, han olvidado y lo que es peor ignorado, la historia de hace un siglo, de amnistia y libertad para los encarcelados sin importar la causa, café para todos -ni tan siquiera tienen publicistas inspirados- a la vez que se toleraba a la fuerza un federalismo que no era tal, con la asunción de repúblicas dentro de la república, y no precisamente la de Cartagena.


Claro que, ahora es impensable que se repita la tragedia. De hecho la amnistía es solo un trampantojo, tienen nombre y apellidos los amnistiados, nada de urbi et orbe, y lo de los refrendos populares y secesionistas dejarán de constituir una amenaza para las autonomías más desfavorecidas del país, que corren el riesgo de dejar de serlo, autonomías, en tanto la ambición de los nuevos césares se vea colmada con el cetro y el asiento aterciopelado, su anhelo.


Hay no obstante un comodín en la partida de cartas que estamos jugando, llamado Europa, que nos aporta una tisana tranquilizadora aunque sea a expensas de la infusión de adormidera, que tenemos guardada en el vasar para cuando la abuela se queja de dolor o el lactante llora desconsoladamente.

Los creyentes pueden dormir tranquilos, incluso sin necesidad de ingerir caldos estupefacientes. Creyentes en Europa, claro está. Los que dudan de la gestión que esta está haciendo en la tragedia inmigratoria, en la guerra en sus fronteras, o el uso y abuso de combustibles fósiles y ajenos, la tolerancia con socios que incumplen las normas del consejo de vecinos y en la parte mas dolorosa para la supervivencia familiar, el puchero, con una inflación que es incapaz de frenar, con esa Europa que supuestamente nos va a proteger de la vuelta a la miseria, los agnósticos ya no lo tienen tan claro.


Algunos ya somos mayores, en el mejor sentido del termino, aunque toleremos que nos llamen babyboomers, sin el menor mérito para serlo, mas allá de la propaganda y el confort de unas inmerecidas, para algunos, pensiones.

Resulta asumido por los sabios que en el mundo han sido, que con la edad suele acrecentarse la sabiduría, también la tontería, y que la experiencia sirve, al menos, para no errar demasiadas veces en la piedra del camino, que los huesos ya están suficientemente atribulados por su desgaste para añadirles golpes gratuitos.


Ello nos sitúa en idéntica actitud que la de Pepe Isbert, en el papel del verdugo a quien acaban de conceder una vivienda de protección oficial, que no podrá disfrutar si no consigue un sucesor para continuar su estimable profesión, su maestría en el manejo del garrote, lo de vil ha sobrado siempre, al ajusticiado no hay que amargarle la perdida de la vida, ya tiene suficiente.

Mira para otro lado el inefable actor, y no puede evitar el asomar un guiño de esperanza en sus ojillos, un ligero babeo reprimido, al valorar el seguro emparejamiento de su hija con el apocado conductor funerario, quien terminará ejerciendo el oficio más denigrante de todos.

Perro viejo, y sabio, el pobre verdugo.


Lo de identificarse uno con los personajes de las películas, o de las buenas novelas, no deja de ser una falsa escapatoria. Resulta innegable que aquí hubo verdugos, aunque muy pocos como funcionarios, clases pasivas, o hijos del rey en la prosa ferlosiana, muchísimos e innombrables en la realidad de ese antes del 75, cuando a principios de los cuarenta, regresa a Italia el conde Ciano, condottiere brazo derecho de Mussolini y le escribe sobre los más de cincuenta mil que esperan ser fusilados en las cárceles, si bien los italianos son muy exagerados y el señor de los indultos fue muy piadoso dicen, aunque no aceptase jamás aquella oferta de las tres P: paz, piedad y perdón.

Puedo entender que haya gente tan enconada en la indignación por la injusticia y sobre todo en la supresión de ciertas paginas de la historia que, indudablemente, existieron. El borrado político tiene un sentido práctico, para sus beneficiarios, y el dolor tres generaciones después, afortunadamente, resulta inexistente. Seguro que en el vecino Navas del Madroño piensan lo mismo, aunque, inevitablemente algunos se vayan a la cama con la pregunta eterna: ¿Por qué?.


Muy difícil seguir mirando hacia el cielo, cuando lleva tanto tiempo sin llover.

Muy difícil comprobar que no estamos solos en esto de distraer nuestra atención con las serpientes de verano, con los periodistas amarillos que no cesan de mover el caldero lleno de excrementos porque su olor es el que tiene mayor demanda, fragancias.

Hay que intentar abstraerse de la tontería, infinita ella, y mirar al frente, que es el futuro y, si resulta inevitable, volver a empujar hacia arriba la piedra a la que estamos atados.

Ya digo que es más fácil identificarse con el verdugo que con sus victimas, con los héroes que con los villanos que estos dejan en el pudridero, pero todos tienen, tenemos, corazoncito.

Alguno hasta le regaló el reloj al verdugo.




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lunes, 11 de septiembre de 2023

LA TOMATINA.-

 

La Tomatina

Aquí no se tira nada

Gobierno de España. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.


La Tomatina posiblemente la fiesta mas obscena y antiecológica de España

Una de mis peores visiones del verano es la de Tomatina, retransmitida por TV y que te la topas cuando tranquilamente estás atendiendo a otras noticias.

Me avergüenza como ciudadana del mundo, y desde luego como española, ese desperdicio enorme de comida: este año 140.000 Kg de tomates dilapidados en menos de una hora, de la manera mas tonta, solo para que unos cuantos, aunque sean cada vez mas-lo que ya da que pensar- se diviertan, mientras que muchos mas en el resto del mundo pasan hambre.

No cuela que algunos esgriman que esos tomates no sean aptos para el consumo: si son defectuosos y no se pueden comercializar en fresco, siempre servirían para hacer conserva o salsa de tomate. Si no fueran aptos por contener pesticidas, entonces el problema es mayor, al igual que cultivar tomates “de mal sabor” para este fin. Saquen conclusiones.

Ni que decir tiene la enorme cantidad de agua que se tiene que utilizar para limpiar cuerpos y calles, por mucho que nos quieran convencer de que la acidez del tomate limpia y desinfecta. No conozco desde luego ningún desinfectante y limpiador a base de tomate. En cualquier caso, limpiar el desaguisado de la tomatina, no debe tener comparación en uso de agua con el mantenimiento limpio de las calles.

El barro deja la piel muy suave y en las riadas y e inundaciones queda disponible en gran cantidad, y a esta gente que tanto celebra espachurrar tomates, parece que no se le ha ocurrido lanzarse y limpiar barro.

Lo que ya es el colmo es que sea una fiesta de Interés Turístico Internacional, ¿de que naciones, además de España estamos hablando?, ¿hemos preguntado a todos los paises?, hay muchas zonas deprimidas en el mundo, pendientes de su desarrollo, que pasan hambre, que necesitan ayuda internacional. Me queda la esperanza que no les llegue el espectáculo de la Tomatina, para no añadir mas indignación o dolor.

Aunque existen varias versiones, parece que la Tomatina se originó por un incidente casual en 1945, y aunque las autoridades la prohibieron en varias ocasiones, finalmente por la reivindicación de unos cuantos vecinos fue nuevamente autorizada en 1959. Su difusión la ha convertido en masiva, cada vez mas obscena, en el sentido que atenta contra el pudor que sentimos algunas personas por un espectáculo tan soez, anti solidario y anti ecológico.

Me queda la esperanza de que los que la reivindican y celebran, no se hayan parado a pensar lo que realmente representa. Viniendo de culturas desarrolladas es la única razón que le encuentro a que participen en este despropósito.

Mientras tanto supongo que habrá mas voces como la mía que todavía no han manifestado su protesta. Hagamos que se oigan.

Hay muchas maneras de divertirse, sin tener que echarle la culpa al tomate.


Mercedes Pajares                                      11 de septiembre 2023


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domingo, 16 de julio de 2023

A PECIS Y BREVAS NUNCA LE BEVAS.-

 




A pecis y brevas nunca le bevas.-

Se hace necesaria una discreta introducción a la correcta pronunciación del enunciado. Sin la cual, probablemente no se sienta, aunque se entienda, la siguiente historia.

Así, las uves se pronunciarán arrastradas, sonando casi como efes, incrementando ligeramente el tiempo en que los incisivos superiores se apoyan sobre el labio inferior. Las bes son muy similares a las pes universales, las de toda la vida, tan solo hay que limitar la fuerza del aire espirado al pronunciar estas ultimas para conseguir el efecto óptimo.

El lector debe practicar estos modismos acústicos, escuchándose y, tan solo después de encontrarse familiarizado y satisfecho con su propia voz, continuar adelante. Ya que de eso vamos a tratar, de la propia voz de cada uno, o de la que ese uno cree poseer.

Existen tendencias irreconciliables, casi, sobre cada cuestión sin resolver, que obviamente son infinitas,

Así, mientras una escuela apuesta por la literatura de ficción, demostrando a su modo que describe mejor la realidad que cualquier imagen visual o documento gráfico, sus oponentes apuestan por la narración objetiva , por el documental , el ensayo histórico descriptivo sobre hechos que consideran la base del conocimiento real. Los primeros insisten en que la realidad la crean ellos al hacer verosímil su relato.

En medio de ambos surge la valoración de la herramienta básica que unos y otros van a usar sin descanso, la memoria.

También ella tiene sus admiradores incondicionales y sus detractores. Los recuerdos son individuales y por tanto sujetos al deterioro, la sobre valoración o la mixtificación que de ellos haga un solo sujeto, algo anecdótico si no puede contrastarse con los demás, la eterna lucha entre la ciencia y las creencias de cada cual, en la que tampoco vamos a entrar.

Sea como fuere esa memoria individual se queda grabada durante la vida del dueño de esos recuerdos y, a la vez que se convierte en algo tan vulnerable y finito como esa vida, no deja de reforzar la grabación de ciertos sucesos, o meras impresiones, sobre un espacio secreto, incluso para su presunto dueño, donde pueden ser reforzados, modificados a veces en sentido adverso para la voluntad del individuo y, generalmente, borrados cada cierto tiempo para hacer espacio a otros mas recientes. Esa es la teoría mas razonable y aceptada, hasta que se cae por el suelo cuando el anciano, antaño demente senil, y hoy marcado por un apellido alemán, empieza a sacar a la luz, a ser traicionado, por su memoria, reviviendo hechos e incluso sentimientos a los que nunca antes había aludido.

Afortunadamente no es nuestro caso, todavía, aunque a partir de una cierta edad, cuando te conviertes sin darte cuenta en un idoso (en portugués) no dejas de obsesionarte por esos recuerdos, generalmente dulces, los otros borrados por el asunto de la supervivencia mental, y de intentar compartirlos con aquellos que estaban allí entonces. Vana pretensión, en tanto tus coetáneos tienen, probablemente, la madeja mas liada que la tuya.

No obstante quedan siempre escenas sainetes que escapan a la fugacidad de algo tan etéreo y evanescente como la propia memoria, y una de ellas se me aparece de vez en cuando cuando intento revisar, imposible ordenar, los disquetes viejos que se esconden en lo mas profundo de eso que llaman circunvoluciones cerebrales o en lugares cercanos a ellos. Una de ellas es la que paso a contar.

Inútil fechar en el calendario de la propia vida, el cuando. Eso hizo el autor de “Por el camino de Swann” durante ochenta paginas interminables para relatarnos que su mamá no había ido a darle un beso en la cama, y calculo que su edad, la de esos primeros recuerdos, debió ser parecida a la miá, aunque no quiero, ni puedo, ser tan prolijo. Aunque ya podéis ir comprobando que lo que en Proust era de una pesadez imperdonable, si bien no hiciese otra cosa que, a través de la memoria, ir en busca de su tiempo perdido, en mi caso se convertirá espero en algo más llevadero.

El caso es que fuimos a comer a casa de mi tía C, la hermana de mi padre, y debió despertar en el niño la novedad de la experiencia, de la primera comida fuera de su hogar, y por tanto diferente a la de todos los días, hechos que justificarían por si solo, la necesidad de grabarlos en en las primeras paginas del diario de la consciencia, de ese blog en el que no hemos dejado de anotar cada hora de nuestra vida y que se borrará , irremisiblemente se perderá para siempre como lagrimas bajo la lluvia (quiz 1, del mazo cine).


Todo nuevo para quien estrena experiencia, supongo que mis primos J y  V, y mis tíos estarían festejando sin mas, una reunión familiar, y digo sin mas porque no recuerdo absolutamente nada de todo ello, salvo que en un momento dado pedí agua, el niño tiene sed, y entonces lo escuché nítido y reluciente, el aforismo o mas bien refrán, que en el pueblo es lo que gastábamos entonces, definitivo: “A pecis y brevas nunca le bevas” en la voz de mi tía C, el ama de casa que obviamente tenia el mando en aquella ocasión. Y como realmente habíamos comido “pecis”, difícil especificar la especie de pescado, aunque en un pueblo alejado del mar como el nuestro, tampoco tendría mucho donde equivocarme si señalo a este o aquel. Lo cierto es que se cumplía una parte importante del axioma, y brevas no había en la mesa, por aquello de que no era la época. Por lo tanto, agua tampoco.


No se habló mas del asunto, y el niño de entonces no osó repetir la comanda, a la vez que inició un padecimiento silencioso en el que la sed se hizo dueña y señora, hasta el final de la comida y mas allá, con la boca seca y sin poder hablar casi con mis primos, haciéndose eterno el tiempo de espera, interminable, hasta que finalizase aquel tormento. Vamos que el de Proust no era más que un niño mimado a mi lado. Hay un hiato en la memoria a partir de ese momento, que se prolonga hasta llegar a casa, cuando mi padre me dice: -Anda ve a beber todo lo que quieras.- Me lo quedo mirando, y recuerdo que le dije la verdad: -Es que ya no tengo sed-. Y ahí ese otro relámpago, el que graba el milagro de la innecesaria necesidad de beber agua, que tan bien recuerdo.

Si ya en aquella época, la sensación y las obsesivas ganas de salirme con la miá o de no aceptar el mandato superior, fueron capaces de someterme a aquel sufrimiento gratuito, no ha dejado de repetirse este esquema a lo largo de los años. Quiero esto, quiero lo otro, y si no lo obtengo me disgusto, perreo curando era niño, y seguramente me deprimo desde entonces ante la frustración, hasta darme cuenta de que la mayoría de las veces no necesito aquello que, deseándolo, no he conseguido. Y es gracias a la memoria de esas experiencias fallidas, que he aprendido la lección, que lo importante es lo que tengo y no lo que quiero.

Me lo dice la experiencia, que no existe sin la memoria, y también la primera regla científica, la de la prueba y el error. Entre ellas me enseñan, y demuestran, que el camino elegido, a veces es el erróneo, y que cuando lo sabes ya no te sirve gran cosa.


Lo cierto es que cuando controlas, u olvidas, tus deseos mas acuciantes, como el agua suponía para aquel falso sediento, llegas a comprender que no era para tanto aquel dolor, y que el placer a veces aparece simplemente en el olvido, consciente o inconsciente, porque sobre la cabeza borradora (quiz 2, mazo cine) no tenemos control.

Otra cuestión, no carente de interés, es el asunto de los pecis y la brevas, de la adaptación local al probable proverbio chino o quizás a alguna sentencia de La Rochefocauld, que también se las traía el francés.

Tanto el abuso en la ingestión, abuso esperado en el hambriento, y como las meigas hailos como dice Wenceslao (quiz 3, este literario), de brevas muy dulces o de pescado muy salado, y no tuvimos otros durante siglos, requiere el acompañarlos de mucha agua, tal es la sensación de su necesidad inminente, y claro está, aquello solía terminar en empancinamiento, del que hablaremos ahora.

En nuestro medio después de la “congestión” Y del “dao” era el “empancinamiento” la tercera causa de muerte. La tripa hinchada, que acababa con las bestias a las que se había descuidado bajo una higuera, eran suficiente aviso para no imitarlas.

La congestión figura como causa habitual de muerte durante la penúltima epidemia de gripe, la de hace un siglo, que liberó mas almas que ahora el covid. Posiblemente gracias a una neumonitis similar en ambas ocasiones.

Y el “dao”, bendito él, servia, y sirve, para un roto y un descosido. "A fulanito le dió un dao". Aunque ahora lo llamemos ictus o algo parecido para aceptar que la memoria se borró parcial o completamente, a veces llevándose con ella otras funciones tan vitales pero no tan necesarias como ella.

Al fin y al cabo somos humanos y sufrimos cuando nos hieren, igual que reímos cuando nos hacen cosquillas (quiz 4, mazo literario y cine). Pero ¿En que nos convertimos cuando olvidamos?.

Yo, por si acaso, y porque no hay brevas, que ya no las encuentro, me abstendré de beber agua cuando las pille. A los pecis les tengo cogido el punto y, además, habiendo cerveza......para qué jugarse la vida.


Heilegart Julio de 2023


P.D.-

Quiz 1.- Blade Runner de Ridley Scott

Quiz 2.- Eraserhead. Cabeza Borradora de David Lynch

Quiz 3.- Wenceslao Fernandez Flores, sabía del asunto.

Quiz 4-1.- Ser o no ser, de Macbet. Shakespeare

Quiz 4-2.- To be or not to be de B.Wilder, sin cuya existencia no habríamos conocido el 4-1


martes, 23 de mayo de 2023

QUE NO TE PEINES.-

 




GARRIDO PALACIOS, Manuel

Publicado en el año 1992 en la Revista de Folklore número 138

Recoge este señor en sus antologías de coplas extremeñas, procedentes de Garganta la Olla, la siguiente:


Que no te peines

que no te laves

que no eres rosa

de los rosales,

de los rosales

de Alejandria

que no te peines

morena mia


La llevo en la cabeza, dando vueltas desde esa época de la infancia en la que la memoria acaba de surgir de la nada, de la nada consciente, que de la otra no salimos jamás.

Debía estar convaleciente, febril, recuperándome de algún acoso del ruin, quien se llevaba realmente a los niños cada poco, como atestiguaban las campanas en su repiquete. Lo suficientemente obnubilado y disfrutando esa pizca de lucidez de quien disfruta el cambio de sabanas limpias y frescas, que con el mimo de madre eran la mejor medicina. Ese día, quizás también los sucesivos, una chica cantaba en el patio, al otro lado de la alta ventana que me impedía distinguir otra cosa que el cambio de la luz entre el día y la noche. Lo cierto es que la canción se me quedó grabada para siempre, y si no la he compartido hasta ahora, es porque no entendía la letra, no comprendía que el cantor invitase a la amada a no peinarse y a ni lavarse, y todo ello en Alejandría que luego fui conociendo como capital de un reino lejano, lejano y quizás ficticio.


La recordaba más o menos así, en cuanto formato poético, y musicalmente embellecido por una voz joven en la que el ritmo inevitable de fandango con el que vestían todas las coplas, al menos las hacían fácilmente reproducibles y memorizables, como es el caso.

Años dando la vuelta al texto, el origen estaba tan solo semi oculto por aquello de que ante la probable segunda negativa de mi indagación sobre el texto, preferiría dejarlo en la sombra, en el ligar de las pesadillas amables sin más.

Pero la obstinación, incansable ella, no ha dejado nunca de buscar una explicación a este entuerto.

Hasta que en un momento determinado tomas el control del barco, coges el timón y cambias de cartas,náuticas y de las otras, y comienzas a manejar el condicional y si...


Y si el que inicial fuese la socorrida amputación lingüística de mis paisanos, y obviamente los de Garganta la Olla, y comenzasen los versos con aunque: Aunque no te peines, aunque no te laves.


No obliga ni induce a la novia a la falta de aseo, machista el trascriptor, tan solo supone que su amor y la belleza de la amada, son tan grandes que no necesitarían de afeites, pomadas, estiramientos o colágenos, para superar a las rosas de Alejandria, que tampoco lo son. Solo una variedad de rosas pequeñas y olorosas que cargan con el apellido.


Entre los arreglos del texto y la goma arábiga de mi memoria, la cosa vendria a quedar así:


Aunque no te peines,

aunque no te laves,

eres la reina de los rosales

de los rosales de Alejandria,

aunque no te peines

aunque no te laves...


Y al ruin, que le den.


Mucho peor fueron los jeroglíficos con que la vida me iba obsequiar, en la segunda infancia, cuando todavía crees en todo lo que ves, y en la adolescencia, cuando dejas de creer en todo.

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Para senderistas y amantes de las rosas y su fragancia, obligado recomendar la ruta de la Rosa de Alejandria que cada primavera se recorre desde Olivenza, de cuya web he tomado prestada la imagen.

La Raya, siempre la Raya.

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viernes, 12 de mayo de 2023

¿HAS VISTO LLOVER ALGUNA VEZ?

 


Have You Ever Seen the Rain?

¿Has visto llover alguna vez?


Es el título de una canción, de las mejores, de la Credence Clearwater Revival, de los hermanos Fogerty. Una balada en modo blues, que viene a ser como una soleá en los palos del flamenco y que, como ella se hace ininteligible para los que no dominamos dichos lenguajes, cualquiera de ellos.

Para dar más actualidad a la profecía, la de que muy pronto solamente los añosos habremos visto llover, se añade otra efemérides.

Un alcalde de un pueblo del norte cacereño, o de la Sierra de Gredos creo, ejerció el poder durante su mandato de la forma más adánica y elemental, diose el gusto de organizar en su municipio un concierto del músico más admirado en su juventud, Tom Fogerty, y lo hizo al precio de endeudar veinte o treinta veces el presupuesto municipal, dejando a sus vecinos con una deuda per capita absolutamente impagable.

Imagino que el concierto no estuvo nada mal y que de haberlo sabido con antelación, me habría gustado asistir a un evento- ahora lo llaman así- que seguramente resultaría orgásmico para su alcalde-promotor.

Ahora estamos en periodo de promesas electorales, municipales también. Y cuando compruebas lo utópico de su improbable realización, te alegras de que prometan aquello que saben imposible, con la seguridad de que comienzan y terminan ahí, en el panfleto, las profecías incumplibles, tan inocentes como inofensivas amenazas.


Por eso goza de mi simpatía aquel electo mandamás que, sin necesidad de incurrir en delito alguno, ni corrupto ni prevaricador, tan solo hijo de los gloriosos sesenta, logró poner el nombre de su pueblo en la prensa de entonces, si no en la musical, al menos en las paginas de sucesos y judiciales. Todo sea por la sublime obsesión de escuchar a su ídolo tocando en el prado de su infancia.


Busco referencias bibliográficas para adjuntar un enlace que, a modo de pie de página, corrobore la no ficción del disparate, uno de tantos, y encuentro que el viento de agosto junto a las ayudas estatales para catástrofes similares, han borrado este capítulo de nuestra historia reciente que, supongo debería quedar marcada en alguna placa marmórea celebrando que allí, gracias a un adelantado para su época, se iniciase la oferta musical popular e ilimitada, en cuanto parte del circo romano, evitando las luchas a muerte entre gladiadores o entre fieras, que viene a ser lo mismo y que, demuestra que la ética y también la estética que para alguno son sinónimos, han progresado adecuadamente en los últimos ventitantos siglos.


Who´ll stop the rain? 

¿Quién detendrá la lluvia?

Otra magnifica canción de Credence que da la vuelta a la realidad y, evita que nos preocupemos por aquello que no existe, ni existió jamás, al menos la preocupación porque alguien consiga que deje de llover, como tantas otras cosas de las que no debemos preocuparnos.

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lunes, 17 de abril de 2023

14 de abril

 



A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas nuevas le han salido.

(A. Machado).


14 de abril de 2023


Constato la desaparición total del viejo olmo, el tronco simbólico de la República Española, y de su recuerdo, hoy día de su aniversario, prácticamente inencontrable en noticiarios tradicionales y en las novísimas redes sociales.

De pronto todo el fulgor de banderas y de movimientos sociales reivindicadores de la ciudadanía de un país, de las memorias históricas, y de la mas elemental revisión de los hechos acontecidos durante el último siglo, se esfumaron. El olmo viejo, hendido por el rayo, parece tener muy difícil el renacer machadiano. Seguimos sin estar para versos, ni siquiera para un humilde cuarteto.


Uno, forzosamente deja de lamentar las terribles vicisitudes del abuelo, de noventa años atrás, máxime cuando se convierte también en abuelo, y sitúa en el tataranieto las hojas nuevas, hijas de las lluvias de abril, inexistentes, y del sol de mayo, el sol del fin, o del comienzo, de los tiempos.

No puede retrotraerse indefinidamente hasta llegar a ese punto tan querido por los que se niegan a contrastar los datos históricos de su manual de bachillerato con aquellos procedentes de documentos certeros, imágenes y crónicas que, como la tierra callada, el trabajo y el sudor, unidos al agua pura y a los planetas unidos, todos dieron la hermosura de los troncos retorcidos. Aunque esa de los olivos es de Miguel Hernández que seguiría el camino del matadero de tantos abuelos, y cuyos versos mejor será en este caso, interpretarlos con el menos común de los sentidos, ese.


Resulta curioso y lamentable comprobar que la única herencia que el prodigioso cambio político acontecido hace un siglo, el renacer de la democracia que, como dijo Pemán era algo imposible, más allá de las polis griegas de cuando entonces, a la vez que escribía los mejores sonetos laudatorios de su amo y señor, lo único tangible y sufrible legado hasta hoy sea la división de los sentimientos colectivos, y algo más, en dos facciones irreconciliables. Unos porque tienen aislados entre si los hemisferios cerebrales y solo atienden la mitad que creen más placentera, y otros, la mayoría, porque la propaganda, la formación del espíritu nacional durante la mayor parte del tiempo hasta hoy, les ha hecho creyentes en que la historia no es como fue sino como a ellos, sus mentores, les gustaría que fuese. 

Pesada mochila que tenemos sobre la espalda, infranqueable velo que ha vuelto a hacerse patente, a renacer ahora impidiendo mirarnos a la cara y transmitir nuestras ideas y emociones bajo el miedo, otra vez, de ser malinterpretados, cuando no marginados o castigados por las nuevas tribus -que de nuevas tienen muy poco-, censurando y atacando a todo aquel que creen su enemigo, no digo ya rival, o simple transeúnte. Vuelve la autocensura y el anatema a las libertades someramente disfrutadas en las décadas de los setenta y ochenta y que hoy deben volver forzosamente a la cueva, donde se refugia la vieja cuando llueve. Esta es una canción infantil, también vampirizada por el sistema. No era: Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva, sino: Que llueva, que llueva, la vieja está en la cueva. Y así tergiversado casi todo. Ahora en viceversa, pero en el fondo idéntico desencanto.


Atribuyen a la mano derecha de Hitler, quien solo tenía manos derechas, su ministro de propaganda Goebbels, aquello del pensamiento único, y conveniente, añado, y suelen olvidar sus congéneres propagandistas a las ordenes de Stalin, quien solo tenia manos izquierdas y seis dedos en un pie, no recuerdo en cual de ellos, aquello de educar las masas para que deseen aquello que -ellos- nosotros queremos que deseen. Y también que ambos han dejado un estigma imborrable en la cultura y el alma de tantos pueblos.

Pongamos por caso el tema de la república hendida por el rayo y su desaparecida evocación en el tiempo presente.

Uno siempre ha considerado el 13 de abril como un día sin retorno en la historia patria, el día en que el país despierta comprobando que su rey se ha fugado, ha desaparecido abandonando a sus súbditos cuando más necesitaban a su majestad. El último borbón renunciaba a su reino y apagaba de esa manera su dinastía, marchando a Italia donde encontraría lo que intentaba evitar aquí, sin duda no había leído aquel cuento de la mil y una noches donde la guadaña también acudió a Samarra para encontrarse con quien pensaba eludirla. El resto de cuentos, parce ser que si los leía y aplicaba en sus quehaceres cotidianos. En fin.

Pasan los años, pasa la vida, con su triste carga de desengaños, igual que pasa la corriente del rio buscando el mar, y yo camino indiferente allí donde me quieran llevar-(letra de una sevillana).


Y lo consiguieron sin duda, lograron con la consabida técnica de repetir falsedades hasta que se conviertan en verdades, unidos al agua pura y a los planetas...que la Restauración monárquica, aún en una nueva dinastía, haya logrado ceder el nombre de su esencia por el de Transición. Sagrada Transición que, entre otras bondades y canonjías, nos ha devuelto la democracia, bienvenida sea, nos ha servido para ocultar el nombre del hecho esencial, la Restauración, y sobre todo, en manos de los Joseph Goebbels y los Mijail Suslov de turno, infinitos ellos, nos han convencido de que más vale verdad asumida como tal  que falsedad rechazada.


Otras trampas, saduceas para unos y nefastas par otros, han sido igualmente dañinas y croníficado su mensaje, su intencionalidad. Así la confusión, la identificación de República y Guerra Civil, nuestras las dos, confusión tan querida por sus inventores y tan difícil de aceptar en cuanto lees el manual de instrucciones del medicamento, que viene con letra bien grande, tipos superlativos, y mensaje conciso: Mane Tecel Fares, palabras que con letras de fuego aparecieron escritas en la pared por una mano misteriosa en el celebre festín de Baltasar -el otro-, para cuya interpretación no necesitamos acudir a ningún profeta, tan solo comprobar datos y sobre todo fechas. Confusión extensible al incluir en la trilogía de marras a la Dictadura que, al parecer, visto lo visto, jamás existió.

Aún así seguirán muchos pidiendo peras al olmo, seco y hendido por el rayo. Indefectiblemente diría Pla, cuya historia de la República española es tan difícil de digerir, y no precisamente por breve como ella, sino por la insistencia del periodista en relatar el día a día de la adolescencia de aquella propuesta de madurez política que no pudo llegar a una mayoría de edad, imposible por otras razones, indefectibles también.


Lo que nos manden, lo que nos digan. Aunque, afortunadamente seguiremos comprobando que siempre nos quedarán los poetas, y que con las lluvias de abril y el sol de mayo, algunas hojas nuevas le saldrán.


PD.- La imagén es de la charca de mi pueblo en primavera, mi patria querida.


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domingo, 19 de marzo de 2023

CUARTO Y MITAD

 

                                              


Cuarto y mitad.-

Ininteligible enunciado para el profano que no lo haya vivido. El niño agarrado a la cesta de su madre, ante el tendero que obviamente domina el metalenguaje y tan solo espera el nombre del producto al que aplicar el peso mágico, el cuarto y mitad, en el ultramarinos donde tan difícil habría sido encontrar algo procedente de ultramar, el café quizás. Y es que jamás se refería en todo caso , al cuarto de algo, de un queso o de un cabrito lechal, Y además quedaba incógnito el total al que se hacía referencia, porque con su mitad complementaria, se convertíria en tres cuartos la cantidad solicitada.


Un misterio, referido al peso, que como tantas otras cosas se resistía a cambiar de siglo, a pasar de libras a kilogramos. El cuarto y mitad solo quedaba transparente si le añadían esas palabras necesarias: “y mitad de cuarto”, a la vez de otra innovadora: “kilogramo”. 

Difícil e innecesario el traducir la suma de 250 gramos y 125, el cuarto y mitad y comprobar que el total de 375 gramos, resultaba cercano a los 450 gramos que pesaba la extinta libra. Desconozco por qué no se ajustó el cambio al medio kilogramo, mas cercano a la realidad de la libra, aunque habría sido incrementar la cantidad, y el precio a pagar, y evitándolo se recortaba el gasto, por aquello de la necesidad. Tampoco queda claro de que tipo de libra estamos hablando. El sistema métrico decimal no tuvo fácil el adaptarse a medidas naturales, y la libra era una de ellas: ”Lo que puede llevarse con las dos manos” según Amando de Miguel.

Curiosamente la pieza de hierro a la que llamamos media libra, en tanto que objeto metálico perfectamente adaptado a la empuñadura de la mano, era la mejor herramienta para partir el fruto seco a nuestra disposición, la almendra; alejada esta pesa de su uso inicial, colgada de la romana, habituada a cantidades múltiplos de las libras y los kilogramos.


Son descubrimientos, misterios desvelados a medias por la experiencia y la razón a lo largo de los años, ante la imposibilidad de preguntar entonces el significado de tantas cosas, cuya respuesta era desconocida o castrada por su presunta inconveniencia para quien la realizaba, Una transición que queda oculta en el arcón del pasado y que cuando descubres su origen, resulta que carece de valor para ti. El emperador estaba desnudo evidentemente, pero eso carece de interés cuando ya no hay emperadores.


Aunque tengamos que reconocer la obstinación de estos cambios en la nomenclatura de los titulares en la vida cotidiana. El cuartillo tampoco era, ni es, un cuarto de litro, más bien resulta ser 0,504 litros, cercano al medio litro, que, sin embargo era llamado y servido en cuartillos. La cuarta parte de un azumbre dicen los de la real academia para despejar la confusión. Buenos estamos.


Resulta inevitable observar que el cambiar el nombre a las cosas no se limita a cambiar el significado, y a veces la utilidad, de las cosas, también imperceptiblemente nos van cambiando la cantidad, el peso, el volumen de lo que recibimos a cambio de nuestro dinero, de nuestro esfuerzo. La inflación ayuda al menos a comprender el sinsentido de guardar el metro de platino iridiado como medida inmutable, cuando esta depende más bien de la importancia que demos al caudal de agua que baja por el arroyo seco y al que, además, estimamos por el ruido que creemos escuchar, que deseamos escuchar en tiempos de sequía, y que no hace otra cosa que confundir nuestros sentimientos y deseos, con la razón de la realidad.


El cuarto y mitad... ¿de que?. ¿Como podían tasarlo además en aquellas balanzas cuyo fiel no marcaba cuartos ni mitades?.

No deja de ser un hecho anecdótico, o anecdóticamente significativo si comparamos con tantos otros que hemos tenido que tragar, casi sin deglutir, como pesadas ruedas de molino desde. entonces, cuando el celemín y el liendro significaban algo, y en una continuidad interminable, en un gerundio infinito, viendo, escuchando y sufriendo las vejaciones cotidianas a que nos somete el destino, que no es más que una figura retorica para nombrar lo innombrable, aquello que no es conveniente mentar, salvo que figures en una pandilla que pueda sacar beneficio de ello. No tiene sentido jugar a la ruleta donde jamás puedes ganar, y donde cada apuesta, incluso la de quedarte pasivamente mirando el recorrido de la bolita, te va a suponer un coste difícil de digerir, de asumir mas pronto que tarde.

-Si no esperas sacar beneficio, ya estás perdiendo- (Máxima castellana que te invita a mirar hacia el cielo y limitarte a ver pasar las nubes)

Lástima que no siempre haya nubes y que los pies sigan en el suelo..


Periódicamente cambian, nos cambian las cartas de la baraja por otra nueva, baraja nueva que confundimos con la usada y que sin embargo trae nuevas reglas de juego. Cuando descubrimos el cambio suele ser tarde para recuperar las perdidas en este juego que es la vida y no otra cosa, si bien el ser conscientes de estos cambios, tan inevitables como la enfermedad y la guerra, nos permite sentirnos vivos, actores y observadores a la vez, de cuanto sucede a nuestro alrededor. A la vez que el aprendizaje nos ayuda a comprender mejor el sentido de esta función, simulacro para algunos, pantomima para otros, y sin embargo esencia del ser humano, quien nace, crece, se reproduce cuando puede, y aprende, siempre aprende algo nuevo, para después volver al comienzo de la partida. No podemos pedir mucho más a este modesto espectáculo.


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domingo, 1 de enero de 2023

EL CINE ESTÁ VIVO. !ALBRICIAS!. (LA CHICA CALLADA).

 

                              



Que no estaba muerto, que no

que estaba tomando cañas.(Peret)


Alejado uno de las salas, ahora así llaman a los cines, y usando todos los días el hisopo del vade retro ante las plataformas, que siempre han sido otras cosas, llegó a pensar que este arte extinto en el pasado reciente, fue bonito mientras duró, como tantas otras maravillas efímeras, a pesar de que esta durase más de cien años.

Relegado a entretenimiento estupefaciente, como el resto de pantallas sin importar su tamaño, desde los avisos proféticos del 1984 de Orwell. Quien se quedó corto, limitado en su pronóstico apocalíptico sobre el poder estupidificante de los mensajes interesados y absorbedores de materia gris donde la hubiese.


Son ya muchos años pasados sin otro recurso para los aficionados - lo de amantes me parece otra estupidez- al cine, que el de volver a los clásicos de la filmoteca doméstica, hoy discos duros en terabytes, o en la nube digital para los pudientes. Gracias a ellos comprobamos la vigencia de los títulos que nos alimentaron en la infancia, y nos vieron crecer sentaditos en aquellas butacas de asiento retráctil respirando el ozonopino que era vaporizado desde las esquinas de ciertas salas malolientes a las que no daba tiempo a ventilar adecuadamente. Como ahora, se cruzaban los espectadores que entran y salen, con la diferencia de que últimamente apenas hay que renovar el aire ambiente, salen cuatro y entran dos.

Tuvimos, y tenemos, joyas para volver a ver una y otra vez, títulos como los libros del Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, de los que podemos reproducir diálogos enteros como si fuésemos apuntadores en un teatro fantástico. Tanto como el universo de las buenas películas.


Y de pronto... sorpresas te da la vida, Ay dios. Redescubres que te cuentan, como antes, come prima, una historia tan creible, que podrías ser la reencarnación de cualquiera de sus personajes. Y te lo cuentan sin alharacas, sin énfasis ni florituras que intenten demostrar la preparación técnica y artística del equipo de turno. Con la mayor naturalidad, hasta el punto de que transcurridos los diez minutos iniciales tomas consciencia de que aquello no puede ser real, que no estas viendo otra de las selecciones extranjeras candidatas al premio de la mejor película en lengua no inglesa, y aquí revienta también la trampa saducea, al considerar que el gaélico sea lengua no inglesa.

Piensas que aquella obra va a durar lo que deberían durar todas, noventa minutos, algo propio del canon de la perfección tal como su planteamiento tradicional de presentación, nudo y desenlace, y recurres al consuelo de que los minutos que restan no los vas a agotar para siempre, ese es tu temor, pues podrás volver a verla tantas veces como las otras que tienes en la carpeta de tus favoritas.


Un drama cotidiano y mil veces repetido en ambientes donde la supervivencia se cruza inevitablemente con la revelación de que existe un mundo diferente, quizás mejor, al alcance de quienes tienen mucha vida por delante, y la posibilidad de un cabo, de un frágil hilo al que asirse.

La Irlanda rural se convierte en un paradigma de infinitos lugares donde la vida, de una niña, no va a transcurrir, lógicamente, según el modelo en que los jóvenes aparecen en el cine o series americanos, convertido en falso ejemplo para aquellos que no tienen otro espejo en que reflejarse.


La chica protagonista, Catherine Clinch, sin duda nos dará más alegrías, como ya ha conseguido hacerlo desde sus escasos, justos y suficientes, diálogos, los de una chica callada.

A veces uno escribe motivado por la sensación de un deber imperativo, el de compartir el disfrute de haber visto, que no visionado, una buena película que me ha devuelto la fe en el cine.

Obligado a contárselo a todo el mundo como dicen que dijo Dominguín al saltar de la cama donde quedaba Ava Gardner.



(1).- !Albricias! : Regalo que se daba al primero que era portador de una buena noticia. (RAE).



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