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sábado, 27 de marzo de 2010

CUENTO CORTO CON FINAL ABIERTO


------------------------------------------------------------------------------------------------------------ DENIS HOPPER IN MEMORIAN. Y BORIS KARLOFF lo hace en TARGETS, 1968, Bodganovich.

De cuando los monstruos salen de la imaginación de los otros, de la pantalla, y se hacen carne, y pasean a nuestro lado.
De la ruptura de la barrera invisible entre el mundo ficticio y el real. Y de sus consecuencias.
De cuando la pesadilla no lo es. Te encuentras rodeado de muertos vivientes y el arma que , en sueños, te ha prestado John Wayne, no tiene balas.
De cómo quizás, sea mejor seguir durmiendo, que no dormidos, con el alcohol y con la semblanza, las hazañas de los héroes tribales, que nos faciliten la ausencia durante la noche, durante el rato ese en que la sala de proyección ,del cine que es la vida, es limpiada y aireada para reanudar su servicio en la mañana siguiente.

Se pasa uno media vida reprimiendo, o lamentando, la tendencia a la ensoñación permanente. A ese juego de intentar repetir en primera persona las vicisitudes y sobre todo los sentimientos de los personajes de la pantalla, del tebeo, de la literatura, de esos alter ego que elegimos entre el catalogo infinito de héroes que ocuparon miles de horas de nuestra infancia, que pienso sigue activa.
Tienes que aceptar las reprimendas de los mayores, que siempre por tu bien, te advierten de los peligros de la lectura, te recuerdan la definición del cine del barón aquel: Espectáculo de barraca para ignorantes sin futuro…. o simplemente, rompen en tus narices el cuadernillo del Capitán Trueno, con la mas loable de las intenciones, hacer de ti un hombre, hecho y derecho dicen, que sepa desenvolverse en un mundo adulto. Lo que no te dicen es que ese mundo va a estar lleno de fantasmas.

¿Os suena Sundance?
Supongo que a pocos. Y a menos, es decir, a algunos de esos pocos, les sonará el eco de la palabra. Su etimología iconográfica. Sundance Kid, que es de donde han extraído el nombre del festival de cine independiente norteamericano, auspiciado por el actor, Robert Redford, que encarnó al personaje, en “Butch Cassidy and Sundance kid”, aquí llamada en traducción estrictamente literal “Dos hombres y un destino”.
Hasta aquí, parafernalia cinera de un viciosillo fílmico. O algo así.

Pero el personaje sale de la pantalla, el evento se hace cercano, y el festival, la escuela cinematográfica que lleva anexada, abre una sucursal en mi pueblo. ¿No lo creéis?
Pues ahora estoy en el plano real, en el de las cuatro dimensiones.
La receta es la misma , cien veces vista en los últimos tiempos. Se cogen media docena de instituciones, nobles instituciones que albergan departamentos de dudoso o inexistente contenido: Universidad, en su extensión de cursos de verano, Caja de ahorros, obra social, sección cultural, Ayuntamiento mediante la delegación de formación y autobombo, y Fundación “Benito el del Rincón” dependiente de la Diputación y dedicada al primer proyeccionista de cine que hubo en la provincia. Todas con el mismo objetivo, el marketing, la propaganda sobre la necesidad de su innecesaria existencia, dirigida a sus comunes clientes y patrocinadores, es decir nosotros.
Se cogen y se agitan, ya digo, y sale una prolongación de la escuela de cine americano, una franquicia, aquí mismo.

De esto hace unos diez años mas o menos. De los estudios de cine de alto nivel, de las cursos hiperespecializados , llamados master, desde el pre-guión a la post-producción, o del previsible chorreo de genios del séptimo en nuestras calles, nunca se supo nada más. Ni tiene importancia, ya que el dispendio con dinero ajeno tenía otra finalidad bien distinta, como también era previsible.

Estamos en la presentación de tan ambicioso proyecto, para la que se han invitado, gastos y emolumentos incluidos, al correspondiente congreso, a varios cientos de fantasmas , y a una estrella del cine, a un fantasma de verdad.
Lo cierto es que resulta difícil, si no imposible, trabajar toda la vida, (y no me atrevo a reflejar las horas semanales para no romper la cubierta protectora que a tanta gente sigue aislando de la realidad, de manera tan eficaz, que tampoco iban a creerme), vivir ,el escaso tiempo que te queda, y dedicar tu entusiasmo y tu energía residual a la tontería. Y esa actividad que supuestamente iba a acercar Hollywood a mi barrio, tenia toda la pinta.
No obstante, hubo fastos, comidas principescas y juegos florales, nada nuevo. Y hasta unas lecciones magistrales para cinéfilos de pro, impartidas por el actor invitado. Denis Hopper.
El azar me situó cerca de la historia que intento contar.

Una comida homenaje a un compañero que nos abandona, de la única forma que debería ser posible abandonarnos si la vida solo fuese benéfica, por traslado a otro destino.
Y la coincidencia del lugar, el hotel donde el mismo día y, casi, a la misma hora se iba a impartir la primera clase sobre “Como convertir a un paisano en estrella” por el módico precio de sesenta euros. Porque era una actividad colateral y por iniciativa personal y crematística, lo que suponía un valor añadido, del bueno de Denis.
Un aficionado a la cosa, viejo compañero de cineclub, me informó del evento, en las horas en que el homenaje corporativo y la sobremesa se van extendiendo hasta intentar confundir el mediodía con la medianoche, a la vez que mostraba su extrañeza por el retraso en la aparición del ponente y me invitaba a sumarme a la experiencia o, al menos estar atento al suceso.
Y fue lo que hice. Asomarme al reservado donde una treintena de creyentes esperaban la llegada del apóstol que les ungiría con sus manos transmitiéndoles la luz de la pantalla y el olor del celuloide por tan modesto óbolo.

No me atreví a sentarme con ellos, los fanáticos en general y los feligreses en particular siempre me han producido rinitis, tos seca, escozor de garganta, etc. Por lo que suelo mantenerme discretamente apartado, en un lugar como el vestíbulo, donde siempre hay otro espectáculo simultaneo e imprevisible, y mas relajante en suma que aguantar la contagiosa impaciencia de los que esperan el bautismo, de la irritada exasperación de algunos que culpan a la organización, ausente en este caso, de la tardanza inaceptable.
Horas, me contaron, aunque para mi fueron minutos. El tiempo breve en que la escasa comitiva del actor, tres o cuatro personas con aspecto de llegar desde una fiesta que hubiese comenzado tres días antes y que anunciaba su próximo final por las limitaciones inherentes de la naturaleza humana; y entre ellos el artista, representando el papel que tan bien luciera Jack Lemmon en “Días de vino y rosas” o Dean Martin en “Río Bravo”, sin olvidar el perenne estado etílico de Albert Finney en “Bajo el volcán”, simil para que podáis daros una idea, sin necesidad de vilipendiar a un personaje, en este caso persona, objeto de mi admiración.
Avisado este por un acompañante que , antes de la retirada inevitable a los aposentos, tenia un compromiso pendiente, y del grado de responsabilidad con dicho compromiso, el tambaleante Denis, sin alterar la expresión de su inexpresivo rostro, se acercó a la puerta del reservado, aula ocasional, y apoyando su mano derecha en el marco superior para sostener la figura con la dignidad que se espera de un conferenciante, gritó, lo escuché, algo así como:

-¡First and last lesson!.
-!Don´t give your Money in advance!
!Never!.

- Primera y última lección: Jamás paguéis por adelantado.

Y ahí si, sonrió. Se dio media vuelta, y desapareció junto con las carcajadas de los amigotes, de la célula monstruosa de vividores que Hollywood intentaba mostrar al mundo entero como prueba de poder, de una industria del alma que tiene mas de cien años de vida, es decir eterna.
Me acerqué a la puerta. Esperaba la reacción de los discípulos a la homilía como corolario imprescindible.
Estupefacción, sorpresa, hasta el susurro emocionado de un fiel , en trance místico, al que oí musitar:

-Un genio. Un autentico genio.

De todo, menos indignación. Las sonrisas condescendientes de algunos que como yo mismo, podíamos ser indulgentes con cualquier barrabasada que nos hubiese jugado el chaval rubio que caía por un barranco en “Rebelde sin causa” o el psicópata mafioso que tan mala vida daba a aquella chica tan guapa de “Terciopelo azul”, a cualquiera de los centenares de marginales a los que prestó su imagen. Centenares de fantasmas que eran solo la sombra de los fantasmas reales que constituían el ochenta por ciento de la audiencia de aquel día. Todos, salvo media docena, habían acudido invitados, y pagados, por la organización a la que en cierto modo pertenecían, y la que de cierta manera les pertenecía. Razón complementaria para la ausencia de protesta. Para que se disolviese la asamblea, decepcionante par algunos e intrascendente para los mas.

Y esa es la lección que a mi me dio, gratis e involuntaria, el Sr. Hopper. La constatación, la existencia de infinidad de monstruos, de fantasmas, de parásitos invencibles, a este lado de la pantalla. Y la imposibilidad de abandonar la sala, o de cambiar de género cinematográfico en la vida real.
La barrera invisible, es el titulo de otra película que pretende hablar de racismo pero que en el fondo habla de lo mismo, de cómo en una sociedad aparentemente madura, o feliz, o establecida, como gustéis, existe un muro infranqueable entre los que aportan y los que reciben, entre los que no dejan de trabajar y de cumplir con los demás y entre aquellos que, pudiendo hacerlo, se limitan a vivir del resto, dedicando todo su esfuerzo, inútil para el colectivo, a justificar su existencia.
Aunque el tema de los parásitos, que no es un adjetivo peyorativo, o al menos no es solo eso, ya lo recogió Astilla en el comentario que hizo a al articulo Panem et circenses , del 18 de febrero., parece algo integrado en la humanidad a lo largo de su existencia, no lo es menos la necesidad de un equilibrio entre el numero de ellos y el de la humanidad productora, para permitir la supervivencia de todos, la sostenibilidad del sistema, que dicen ahora.

También la medicina habla de la necesidad del correcto diagnostico e incluso del tratamiento de las enfermedades parasitarias cuando estas ponen en peligro el organismo.
Todo está escrito, una y mil veces, desde Hipócrates, y seguramente desde mucho antes. Mas vale prevenir que curar, y otras verdades tan evidentes como la de que si no hay el mínimo interés de diagnosticar la enfermedad, es porque pensamos que negándola, esta no existe, y así estamos.

Véase:
http://hayquevivirla.blogspot.com/2010/02/veces-escribir-es-solo-leer-en-voz-alta.html#comments

P.D. Denis Hopper está en la fase de la vida, según noticias recientes, en la que va pronto a pasar al estrellato verdadero, al de los Oscar póstumos. Y como no me gustan los panegíricos necrológicos, he intentado darle las gracias por los buenos ratos. Es lo menos que le debo.
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jueves, 25 de marzo de 2010

SONATA DE PRIMAVERA O EL RETORNO DE BRADOMIN


---------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Entre el lolailo y el lalala hubo un Laylalay

-¿Tienes Laylalay?-

La pregunta me dejó hundido. Tanto por no entenderla como por tener que admitir que aparte de ignorar que era Laylalay, no la tenía. Y esa es una herida que el orgullo no admite. Si te preguntan sobre si algo te pertenece, cualquier respuesta negativa es un baldón en tu estima. Inevitable.
Sin contar con el inconveniente de ignorar el significado de la palabra. Ignorante además de falto. Para hundir a cualquiera. Si bien los reflejos que fuerzan la veloz e improvisada respuesta, intentando dejar atrás la negativa deprimente a la vez que distraer al oponente, salieron en mi ayuda.

-¿Por qué no me la cantas?

Y ahí ya cambió el panorama. Las cuatro notas del estribillo, en la voz de un adolescente tan poco, o menos aun, dotado para el canto que yo, hicieron reconocible la canción que no podía faltar, de hecho no faltaba en el parco estuche de discos singles. “The boxer” de Simón y Telefunken, según otro presente que intentó ayudarme en el apuro.
Algo demasiado bueno para llegar a ser apreciado en aquellos momentos. Para ser considerado mas allá de la lista de éxitos radiados, que tenían una vida tan breve como el tiempo de reposición para el bolsillo del melómano. Tiempo estudiado por las distribuidoras musicales, hasta el punto de sincronizar el nuevo y necesario numero uno con la repleción apurada del monto suficiente para volver a la tienda.
Que pillines eran entonces. Y no como ahora que ni se esperan a que hayamos recompuesto el remanente para sacar el nuevo juguete imprescindible. El lector del libro digital dicen, cuando no he acabado de llenar el disco duro multimedia, ni de entender la mitad de las instrucciones de la PDA con GPS. Una ruina en toda regla, y no la del PIB griego,
El caso es que detrás del boxer vino “El cóndor pasa”, y luego “Cecilia”, y después “Bye bye love”, cada una con su excepcional cara B, y todas eran del mismo álbum, el del mismo título del mejor de sus sencillos, que se me olvidaba, de la mejor de sus canciones “Puente sobre aguas turbulentas”, que ya teníamos que pronunciar necesariamente en español, aunque solo fuese para no tener que mordernos la lengua mientras intentábamos balbucear “Bridge over troubled water”.
El álbum traía en la contraportada las letras de todas ellas. Esos versos en inglés que aprendí a fuerza de escuchar unas cien veces. Mas o menos las mismas que el exigente Simón hizo repetir durante la grabación a Garfunkel, y a la tremenda orquesta que concentraba una sinfonía completa en los dos minutos que duraba cada corte. Lo necesario para alcanzar la perfección de dos genios rebosantes, sobraos dicen por aquí, de todo lo necesario para hacer pasar a la posteridad ese puñado de canciones. La perfección del canto del cisne, que suele ser el mas bello y fatal, y que terminó con la paciencia del ricitos y con el dúo vocal.
Que es el disco mas vendido de la historia no es ningún misterio, aunque si una estupidez, porque hay cosas, la gran mayoría, que no pueden ni deben ser medidas por un índice tan superficial. El hecho, es que desbancó en el ranking al “Sonrisas y lagrimas”, o sea al “The sound of music” que años antes nos perdimos por la funesta e impuesta costumbre de doblar las películas con sus canciones incluidas, privándonos de conocer las voces originales de cantantes excepcionales. Aunque la voz de la monjita Maria no era en realidad la de Julie Andrews, ni la otra monjita, la Ana del negro bayón , es decir Silvana Mangano cantase jamás lo del negro zumbón, aunque en este último caso la imagen valía mas que la música, la canción y la superchería, inevitable, del playback. Pero no era lo mismo, no lo era, escuchar el éxito en su versión genuina, que en la domesticada adaptada a nuestras Gelus o Litas Torellós.

Afortunadamente las voces del dúo neoyorkino eran inimitables.
Supongo que cualquiera de estos días, alguien volverá a ponerlos de moda. Lo de la imposibilidad de imitarlos o de tan siquiera versionarlos es un inconveniente serio. Pero me resulta impensable que un hito semejante no haya sido reeditado y puesto al alcance de los aficionados cada cinco o seis años como sucede con todas las obras maestras. Cualquiera de sus canciones, me suenan como el primer dia, con la magia del que descubre la perfección en la familiaridad de un sonido , del único que mejora al silencio, y esa también era de ellos.
Tan solo hay un pero en este clásico del siglo pasado. En la canción que titula el álbum. El concierto para un puente, la sinfonía lento assai, (Lento assai – even more slowly than lento), es decir tan lento que permitía sacar a bailar a la chica con las expectativas previsibles de rigor. En los momentos sublimes donde se alcanza el mayor estrépito en la tempestad sonora, cuando las cuerdas asumen el protagonismo que los jóvenes bailarines intentan interpretar en un sentimental mood, en el momento justo en que la cascada de violines enmudece de repente, la chica se separa y abandona la pista para ir a reunirse con sus amigas , no vayan a pensar que, cuando la cascada se convierte en un chorrito, en una fuente amorosa en la que el concertino apaga lentamente la historia de desamor, mientras un servidor lleva todo ese tiempo, solo y abandonado , en un publico choreae interruptus, musitando algo así como, espera, todavía no, no es asi, aun no ha terminado ,y vuelve a sentir la misma sensación del principio la del laylalay, la del baldón en la estima del adolescente pertinaz en el que me convertí para siempre. Afortunadamente.

Ante la incredulidad de los desmemoriados, de ellos y ellas, que solo guardan los huecos valiosísimos de su memoria para las alineaciones de la copa del año tal o de las infidelidades de este y de aquel, me veo empujado a buscar pruebas , datos irrefutables de que mi imaginación no engaña, como casi siempre, a mi memoria.
En este caso la tecnología ha salido en mi ayuda. Podéis ver el grafico digital del espectro sonoro en el que he marcado con una línea vertical el momento cruel, ese, en el que las chicas, siempre, me dejaban con el culo al aire.




Quizás algo de culpa tengan también los compositores de la pieza,al no prever el trastorno que ocasionarian a los bailarines de baldosa; y aunque asumo que nadie es perfecto, como decía el novio de Jack Lemmon, no puedo menos que dedicarles esta dulce venganza. Son los de abajo. Los mismos.





Cuando llegue la oscuridad
y te envuelvan las penas
como un puente sobre aguas turbulentas
Yo me desplegaré
como un puente sobre aguas turbulentas
Yo me desplegaré

Navega, chica plateada
Navega
Ha comenzado a brillar tu estrella
todos tus sueños se verán colmados
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viernes, 19 de marzo de 2010

EL CINE 3D ¿ POR QUE LO LLAMAN BURBUJA?


-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- CUANDO QUIEREN DECIR GLOBO.-

No se por que lo llaman burbuja cuando quieren decir globo.

Las burbujas , o pompas, suelen aparecer espontáneamente en la naturaleza, con la excepcionalidad del pompero, juguetito que venden a los niños para que soplen partículas jabonosas sobre los ojos de su queridísima tiíta, con la consiguiente diversión de los presentes.
En cambio los globos necesitan inevitablemente del esfuerzo humano, de la voluntad y los pulmones adecuados para convertir una gomilla insignificante en una magnifica esfera de color absoluto, posteriormente evolucionada hacia el modelo cilíndrico, y luego al multiforme y multicolor, apto para gustos tan distintos como diferentes son sus sopladores. Si os digo que en inglés lo llaman baloon , tendré que aclarar que no es el masculino de ball, que significa pelota, y que no es por ahí por donde quiero ir. Aunque los aficionados de unos y de otras van a tener grandes puntos en común.
Los globos hay que hincharlos voluntariamente para hacerlos vistosos y atractivos, y uno de sus inconvenientes es que la codicia del soplador incontrolado, lo hace engordar de manera increíble y adictiva para los espectadores, hasta que consigue, casi siempre, hacerlo estallar. Un sonido llamativo y seco, con demasiada similitud al de las armas de fuego, que instantáneamente convierte la imagen de esa nada virtual en la nada real. En los restos de: Estos, ay dolor, que ves ahora campos de soledad, mustio collado fueron un tiempo Itálica famosa.
Desde siempre, los tontos muy tontos, antes llamados inocentes, y los niños por ídem han sido los encargados de tal menester, inflar un recipiente elástico por encima de su capacidad con el resultado de antemano conocido, y sus previsibles consecuencias: sincopes irreversibles de los poco habituados a aceptar la fantasía ajena dentro de la realidad propia, cuando no latigazos del resto de caucho coloreado sobre el ojo del conductor que pierde el control y si lo vuelve a encontrar, es apareciendo sobre el surtidor reventado de una gasolinera donde arroja el cigarrillo encendido en prueba de su fastidio. El resultado ya lo habéis visto en la peli de Don Alfredo, y no vamos a repetirlo. Dolor y miseria causado por unos desaprensivos, que acaban pasando por victimas indefensas, y cuantiosos daños a resarcir, cuando ello es posible, por el resto de ciudadanos, también llamados, mejor que nunca, contribuyentes.
Resulta curioso que ante el hecho consumado, hasta los niños manifiestan su enojada resignación con el consabido torrente de lagrimas que por otra parte deberia ser el unico llanto , llanto util, justificado para la humanidad, el del aprendizaje. Sucede que hay muchos que ya no son niños, y que ante una situación similar, pretenden volver a introducir el aire perdido dentro del globo roto, de los restos que fueron en vida de. Y además pretenden convencernos de que ello es posible.
Ahí ya comienzan a patinarme los cojinetes de la paciencia, a chirriar igual que los rodamientos de las ruedas a los cien mil kilómetros, obligandome a parar en el arcen y a replantearme muchas cosas.

Desgraciadamente, este es un fenómeno iterativo e interminable. Natural al genero humano como lo es su fe en la riqueza espontanea y repentina, en la multiplicación milagrosa de los denarios, cuando yo siempre leí, y dudé, que la cosa iba por los panes y los peces.
Los últimos en estallar han sido , los globos inmobiliarios y los de la banca especulativa, que ya estamos redundando con el adjetivo, y son tan últimos como la detención del jefe de ETA o las innumerables desarticulaciones de la banda. Pura filfa cuando vemos que a la mañana siguiente ya han encontrado un repuesto, otra forma de articularse, y otra vez los globos multicolores asomando por el horizonte.

¿Queréis saber cual es el próximo en estallar?. Es muy fácil. No hay mas que ver quien o quienes gastan mas de lo que ganan, quien vive muy encima de las posibilidades de quien le presta el dinero, y quien cree firmemente que el estado del bienestar, es decir educación, sanidad, etc. no es otra cosa que el milenario maná que siegue cayendo del cielo todas las noches para confortar al pueblo elegido en su camino hacia el campeonato del mundo. Porque de fútbol estamos hablando. ¿O no?.

Pues es no. Es de cine.
Los años sagrados de la meca del cine – me privan los símiles religiosos, sirven para todo- (Aquí sagrado y Meca. Casi nada)- se convirtieron en años ruinosos para el mercado mundial, ante la aparición de aquel invento funesto que todavía hoy nos anula, la televisión. Ni el color ni el cinemascope pudieron con ella, si bien los expertos en el tema de la tontuna y de como sacar dinero de ella, inventaron un nuevo sistema para que el publico volviese a llenar las salas. Véase la foto de arriba, y entiéndase que están totalmente embriagados de placer ante la técnica mas espectacular del entretenimiento.
Están viendo “Los crímenes del museo de cera” O sea House of wax (1953) André De Toth . El primer gran éxito de el cine en 3D que supuso la aparición de un nuevo globo que hizo ¡Puf! tan rápidamente como sus predecesores y que sesenta años después vuelve a ser inflado, como la misma fe de los espectadores.

Afortunadamente estos globos, como esos otros que venden en las farmacias no integristas, y en las gasolineras, escarmentadas por lo de antes, tienen una finalidad y unas consecuencias mas placenteras que los mal denominados burbujas.
Pero ojo al consejo. Si veis alguno cerca, mas vale pincharlo antes de que siga creciendo, o al menos, apartaros de ellos con celeridad. Os lo dice uno que acaba de perder un cristal de las gafas, es decir un ojo de la cara, y piensa en cómo su reposición, que ha sido tan laboriosa como divertida, va a suponer el tema principal para otro día.
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domingo, 14 de marzo de 2010

LOS LONE STAR



--------------------------------------------------------------------------------------------------"Acumular saber es acumular dolor"
(Eclesiastes)


Digging my potatoes.-

Cavar las patatas era el trabajo de supervivencia de los esclavos negros. Notad que no somos esclavos. ¿No lo somos? Ni negros. ¿Tampoco?, y que al menos cuando cavamos la tierra, lo hacemos por otro tipo de necesidad, espiritual. Lo hacemos en la búsqueda bajo la superficie de la memoria, de aquellos vestigios, de aquellas prendas de las civilizaciones antiguas, cuyo hallazgo nos sume en la alegría infinita del niño a quien compran su piruleta semanal. Es decir, recuerdos.
Así comenzó el rascar en la herida, cerrada pero nunca cicatrizada, cuando mi amigo Jesús me hizo ver la dificultad para encontrar una canción de Lone Star que había bañado nuestras horas de adolescencia agridulce con una melodía protectora, con un bálsamo para el más amable de los infortunios, ese.
Enseguida le mostré la mi discoteca de Alejandría, donde, ingenuo, guardo todo, todo, todo. Y allí en la sección grandes éxitos encontré la susodicha que, antes de someterla a audición, fue rechazada por quien ya la había descartado.
-Esa versión es en directo, y yo busco la de estudio-
Y me dejó con la misma sensación de los viernes en la noche cuando compruebo que el cuponazo tampoco. Con tiempo por delante prosigo la búsqueda en la carpeta de la música virtual, ya descartada la de las ondas hercianas donde yo presumía que circulaba toda la música del mundo, emitida interminablemente por las emisoras de radio de todos los tiempos, en los malvados e ilegales proveedores de p2p y en las remotas paginas de los buscadores, donde una vez tras otra la respuesta es la misma. Existe la versión en directo que, NO es la canción que busco. Es otra, roquera, donde se despiden los colegas tras una florida carrera en el mundo del single y del extended play, también llamado EP, curiosamente las iníciales de quien ya sabéis. Además de encontrar otra media docena con el mismo nombre y que van desde el hip hop, que no se que cosa es, hasta el tema triunfal de Operación Triunfo, que tampoco sirve y que, en todo caso, nada tiene que ver con las pesquisas.
Sigo cavando, y meses después, la encuentro entre unos pliegues mohosos por el desuso de eso que los libros llaman circunvoluciones cerebrales, pero que para mi es solo el extremo, el final de la mononeurona que poseo. Y de pronto, me surge la letra entera, me pongo a cantar la canción completa de la que tan solo la música, y el ritmo de balada, de bailada muy juntos, rondaba por mi cabeza.
Una vez que escribí el texto en el buscador, frases más o menos completas, estribillo, y versos encadenados, de unas cien maneras diferentes, el resto fue fácil.
Lo cierto es que yo también recordaba lo imposible y me resistía a no recuperarlo. Incluso recordaba perfectamente la cinta casete, de las que estaban surtidas los surtidores de gasolina de media España, donde pude disfrutarla algunos años después de su éxito, y era coincidente con la nostalgia de mi amigo, por lo que siempre di por buena la pista, y el nombre de sus interpretes.

Hasta que el primer indicio, la primera raíz herrumbrosa que ve la luz tras la azada en el jardín este de la memoria histórica donde otros buscan huesos, me guía por caminos tan seguros como novedosos. Que el compositor es Mario de Jesús Báez, dominicano él, que fue situada en el limbo de la excelencia por la versión que de ella hizo Marco Antonio Muñiz, y que en realidad era….un bolero.
Ahora ya voy serenando el espíritu. Ya sé que la versión de Lone Star, si es que existe, no hacia otra cosa que recordarme la de aquellos primeros grupos del pop hispano que iban de pueblo en pueblo con su repertorio de actualidad, en el que no podían faltar versiones de de la nueva ola, la de los chicos melenudos, a los que incluso llegaban a versionar en inglés. Y digo en inglés porque el intento de que la letra, en inglés ya digo, se pareciese remotamente a la original consistía simplemente en eso, en hacerla ininteligible, es decir mas ininteligible o incluso hilarante como cuando alguno de nuestros políticos intenta hablar en un idioma que, tampoco, es el suyo. Pop rock, tras el twist, la yenka y el madison, escuchados en un ramillete de ikebana imposible, aderezado con pasodobles y cumbias, rumbas y boleros.
Y esa debe ser la herida que continua sin cicatrizar. Junto a la del color del iris, a las profundidades infinitas, a las constelaciones insondables de los ojos de aquella chica que una vez, con la brevedad del relámpago entreví. Al lado quedó la letra bajo los acordes, junto al acompañamiento de la batería y el bajo eléctrico de los que acababan de emular a Celentano, a Mina, a Aznavour el armenio o a ellos, simplemente a ellos cuatro.
Ya se que no es igual, pero reconforta. De Xanadu salimos para nunca más regresar, y dicen que sus puertas solo se abren bajo la niebla, una vez cada setenta años, cuando las estrellas dibujan una figura especial que solo los iniciados conocen. Y mientras tanto a los demás solo nos queda seguir cavando, seguir buscando entre patatas, boniatos y alguna chufa semidulce, la entrada oculta de nuestro propio Shangri La.

ADELANTE
Adelante quién quiera que sea
que me esté tocando
las puertas del alma.
Adelante que quiero que vea
como estoy llorando
de amargo dolor.
Es tan difícil controlar
tanta amargura
que no me importa terminar
en la locura.
Si ya murió mi viejo amor
¿para qué vivo?
si ya no tengo valor,
si ya no tengo valor
de nada sirvo.
Adelante, quién quiera que sea
que me esté tocando
las puertas del alma.
Adelante que quiero que vea
como estoy viviendo
como estoy muriendo
por mi viejo amor.

Ahora estoy escuchando Can you dig it? De los Straitjackets. Ya se que no es lo mismo, pero ¿Sabeis de algo que sea lo mismo? ¿Lo mismo de aquello?.
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martes, 9 de marzo de 2010

HOY : JUAN BENET


----------------------------------------------------------------------------------------------------------------- JUAN BENET DIJO:

Tentó Dios a Abraham y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
Y dijo: Toma ahora a tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a la tierra de Moriah, y ofrécele allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.
Y Abraham se levantó muy de mañana y enalbardó su asno, y tomó consigo dos mozos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y levantose y fue al lugar que Dios le dijo.
Al tercer día alzó Abraham sus ojos y vio el lugar de lejos.
Entonces dijo Abraham a sus mozos: Esperemos aquí con el asno y yo y el muchacho iremos hasta allí, y adoraremos y volveremos a vosotros.
Y tomó Abraham la leña del holocausto y púsola sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo y fueron ambos juntos.
Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña, más ¿Dónde está el cordero para el holocausto?
Y respondió Abraham: Dios proveerá del cordero para el holocausto, hijo mío.
E iban juntos.
Y como llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo y púsole en el altar sobre la leña.
Y extendió Abraham su mano, y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.
Y con la mano extendida y el cuchillo bien sujeto miró Abraham por el rabillo del ojo para ver si venía el ángel de Jehová dando voces desde el cielo. Porque conocía muy bien Abraham su propia historia, repetida por generaciones y generaciones del pueblo elegido, y de sobra sabía que tenía que venir el ángel de Jehová dando voces por el cielo.
Entonces Abraham alzó de nuevo la mano y tomó el cuchillo y degolló un carnero que antes había escondido en un zarzal, trabado por sus cuernos. Y fue Abraham y soltó a su hijo y tomó el carnero y ofrecióle en holocausto en lugar de su hijo.
Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y le dijo: Padre mío. Y Abraham respondió: Heme aquí, mi hijo. Y habló Isaac y dijo: Pues no vino el ángel de Jehová dando voces por el cielo para traer el carnero. ¿Vas a hacer lo que no hizo Jehová? ¿Pretenderás engañar a Jehová y suplantarle cuando no cumple lo que está escrito?
Y dijo Abraham ¿Y tengo yo que dar explicaciones para que tú y yo nos comamos un carnero como Dios manda?
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miércoles, 3 de marzo de 2010

ANTONIO MOLINA. Y SI NO FUERA POR LA MÚSICA..


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SOY MINERO.

Yo no maldigo mi suerte
porque minero nací
aunque me ronde la muerte
no tengo miedo a morir
no me da envidia el dinero
porque de orgullo me llena
ser el mejor barrenero
de toda sierra Morena
de toda sierra Morena
...........
...........
Compañero, dale al marro
pa, cantar mientras garbillo
que al compás
del marro, quiero
repetirle al mundo entero
yo, yo soy minero


La canción es 'Soy Minero', compuesta en 1955 por el maestro Daniel Montorio, con letra de Ramón Perelló, como banda sonora de la película de Luís Lucia 'Esa voz es una mina'.

Dicen, y dicen bien, que la copla solo es copla cuando la canta el pueblo. Es la mejor definición que he encontrado. A pesar de que nos remita a tiempos pretéritos, cuando el pueblo cantaba. Transmisión oral pues. Nada de textos que memorizar ni de acordes que ensayar. Tu lo escuchabas tres veces y tu lo intentabas. Si la insistencia ponía en peligro los oídos de los beneficiarios, y posteriormente tu integridad física, resultaba evidente que ese no era tu camino. Los científicos lo llaman el método prueba-error o algo así.
Lo cierto es que podías seguir silbándola, aunque solo fuese el estribillo, y de ese modo disfrutar de uno de los placeres gratuitos de que dispone el ser humano, la música.

A pesar de las innumerables pretensiones, en pos del negocio fácil, de revivir el genero, con artistas jóvenes de diversa procedencia estilística o étnica, lo cierto es que no pasa de ser el típico espectáculo anual de fuegos de artificio, donde cada año aparece un nuevo “prodigio” de la copla que, mediante el trillado sistema de imitar la voz, e incluso el acento, del genio que hace cincuenta o sesenta años introdujo esos dos minutos de sentimiento musical en la memoria histórica de este nuestro país, termina haciéndonos odiar la zarzuela una vez mas. Porque cada cosa, cada genero musical en este caso, tiene su época, y resulta fuera de lugar el pretender que la moda, que lo fue, de los abuelos tenga que revivir en los nietos, por mucho que la industria esté huérfana de ideas y pretenda, hacer negocio con este revival condenado a ser un castigo indeseable para los retoños de los retoños que, terminarán detestando el género como nosotros, puede que injustamente, hacemos con la zarzuela.
Otra cosa es su disfrute para quien haya crecido con ella. Que San Pedro se lo bendiga..

En la homilía de hoy, que según la RAE es plática, que según la RAE es conversación. En esta conversación sobre la letra, encuentro ciertas curiosidades que no puedo dejar de difundir.
La transmisión oral encierra ciertas trampas difíciles de conjurar. A saber: Siempre escuché aquello de “Al compás delmarropiero” que supuse sustantivo de algún instrumento musical rítmico propio de la taranta. Lo mas parecido que conocía era lo del “arropiero”, y la arropía, el arrope, era otra cosa mas dulce y de cuyo sabor se sufre la ignorancia, y la ausencia, desde tiempo ha. Descartado por tanto. Hasta hoy, que tengo la letra, sin la música, lo que en lenguaje coplero quiere decir que no tengo nada; aunque por otro lado, pueda conocer la palabra misteriosa y su significado. Que evidentemente, no era marropiero. Como se intuía en el sinsentido de la frase. Era “ Al compás del marro quiero” que aclaraba en parte la incógnita. Solo en parte, porque al buscar en el DRAE la palabra “marro”, encuentro que la desconoce. !Gensanta! que diría Forges, tiene cuatro o cinco significados o sinónimos y ninguno coincide con el suyo real. Lo mismo sucede con el resto de diccionarios al uso, incluido el del diario El País que , como podeis suponer, es el mas influyente.
He tenido que llegar hasta el de México para encontrar que Marro significa Martillo, que es lo que siempre ha significado para nosotros, los mineros. El porqué de esa ausencia académica, lo ubicaré en la estantería de los misterios gozosos, que tengo a reventar.

De “garbillar” ya ni os cuento. Figuraos que en varias versiones, en varias comprobadlo, de letras online, encuentro en el verso “pa, cantar mientras al niño” en lugar de “pa, cantar mientras garbillo”. Con lo cual me hacen sentir venial , por universal, mi error anterior. Escuchamos lo que podemos y entendemos lo que queremos, como dice el estribillo de la chirigota: “O yo no manterao…o tu no tasplicao”.Y eso si que no. Garbillar significa tamizar, pasar algo por un tamiz separando los componentes finos de los gruesos. Y eso es, lo que en cierto modo estamos haciendo.

Otra evidencia para el que quiera escucharla – enlace abajo- es la ínfima calidad de la única versión disponible. Comprensible en la fecha de grabación, 1955, asumiendo que nuestro retraso en grabaciones sonoras respecto al vecindario era de unos veinte o treinta años, pero absolutamente injustificable en la actualidad, cuando la facilidad para limpiar una pista de audio de ruidos, para remasterizar sin necesidad master original o para reconstruir aquello que fue o que pudo ser, está al alcance de cualquier programa de edición digital y de cualquier cristiano con un mínimo de conocimiento y de sensibilidad.

Y no es que esté reivindicando un “Observatorio de la copla” o un “Centro de interpretación de la memoria sonora del subdesarrollo”. Aunque soy consciente de que la idea servirá para que alguno coloque a su Kuqui, y hasta para que alguna pueda alcanzar el estrellato en los madriles, el de la cosa del parné fácil suprautonómico, que antecedentes haylos. Pero a pesar de ello,de semejante peligro, creo que la memoria colectiva es un bien que no podemos dejar perder por desidia, como tantas otras cosas. Y el colocar en su correspondiente nicho de santidad a Don Antonio Molina, y su himno a nosotros, los mineros, no dejará de ser un acto de justicia para la música popular.
Seguiré insistiendo en ello.

http://www.youtube.com/watch?v=pWd35SMlVSA

P.D.-
Lo de la minería va en serio. No es solo metáfora por esta vez. Que tambien en los tiempos que asoman, la alegria en el trabajo puede ser elmejor talisman para no perderlo. Es que tenemos los quirófanos en el sótano, y desde hace mas de veinte años….

compañero, dale al marro
pa, cantar mientras garbillo
que al compás
del marro, quiero
repetirle al mundo entero
que yo, yo soy minero

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