miércoles, 20 de mayo de 2020

DESPUES DE LAS LAMENTACIONES...REGRESÓ CAÍN.-


(Bouguereau-The_First_Mourning)



Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.

Por ir al Norte, fue al Sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.

Que las estrellas, rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.
(Alberti)


El animal acorralado busca siempre una salida.
Por ello resulta coherente que un servidor lleve meses dando en pensar. Indagando en los recovecos de la escasa razón con que ha sido dotado, intentando vislumbrar la luz esa que dicen hay al final del túnel aquellos que nunca en él han estado, que nunca han vuelto de allí.

Ante la palmaria falsedad de los cada vez mas entupidos mensajes del Gran hermano- Orwell, por favor- ante la intragable propaganda del poder agonizante, uno busca ejemplos, situaciones similares a lo largo de la histeria para intentar acoplar a nuestro inmediato porllegar, el final de la batalla, el paisaje después de la batalla, de cualquier batalla -Jancso-. Y no encuentra nada. Ni un miserable resquicio que no esté basado en la más barroca de las fantasías de mis héroes infantiles. es decir, poca cosa. O nada, como prefieran.

Descartada la guerra interestelar o el advenimiento de la logia global, abandonada la idea del benefactor maná celestial- por culpa de Thomas Mann, como vimos días atrás- y ante la inevitable inminencia de que las golondrinas han vuelto de mi balcón los nidos a colgar, no me queda otra excusa que hacer una pelotilla con las hojas donde iba guardando los bocetos para la gran evasión- Esta de Sturges- y comenzar a pensar de verdad. A reconvenir a mis neuronas - dos - a que dejen de pelearse y/O practicar el sexo axonal al que estan enviciadas, y se pongan a trabajar.

Lo primero que se les ocurre es que hay que empezar desde cero. Que ya que lo anterior no sirve, hay que cambiar el escenario y plantear la posibilidad de que el error esté en la base, en el punto de partida.
Pongámonos en el supuesto de que el error no esté en la paloma, sino en el poeta.
Es sabido que los poetas solemos (¿?) ver las cosas desde un prisma diferente, con un algo de melancólico y con un mucho de technicolor, que vemos el sol a través de la lluvia y no hablamos del sol ni de la lluvia, solo del arco iris. Y esto no es bueno. Puede ser muy creativo y postineroso desde el punto de vista artístico, pero la vida no es solo arte, me temo.

Puede que el poeta no viese una paloma, sino un pajarraco negro de la familia de los córvidos, para el que el trigo es el refugio de reptiles y roedores, incluso de mamíferos de mayor tamaño cuyas vidas en extinción tienen la virtud de alentar, de alimentar la propia del cuervo.
Puede que el ave en cuestión no se equivoque, no se esté equivocando en absoluto y que su numerosa presencia en las ramas de la arboleda vecina -que no perdida- no sea ningún error sino, como en la pelicula de Alfredo, el presagio - esta es de Alcoriza, el  cineasta de Badajoz al que allí deben un homenaje- del gran banquete para los plumíferos de azabache.
Estoy equivocando totalmente la base de mi argumentación. Como el escritor adolescente que basa los fundamentos del mundo imaginado en la bondad y en el amor, descuidando aspectos mas prosaicos- la prosa versus el verso- tan necesarios para la despensa.

Comienzo a ver que el ave blanca bien pudo ser una gaviota, tan carroñera ella como su primo de tierra adentro, y que a lo peor el mal, el horror como diría Conrad, está bastante mas cercano de lo que podía uno imaginar.
Que si bien el individuo - genérico- ligado a su inevitable condición humana, a su calaña -bonito pueblo- queda bastante alejado del angelical Emilio postulado por Rousseau, -quien sostenia que solo la influencia del entorno era quien condicionaba su posible maldad- es esa su sociedad ,el caldo de cultivo donde crecemos como personas, la que- con razón de J.J. o sin ella- impone el patrón de conducta que llegará a generar los pecados verdaderos, los sociales, que suelen terminar con la peor de las penitencias, el colapso moral y la ruina, la verdadera, la que no se limita al porcentaje de los desfavorecidos - miserables en castellano- de siempre, sino que acaba englobando a la totalidad de los vivos y a los hijos que estos puedan engendrar en el futuro.

Seguramente que ese era el sentido del cuento subtitulado "De la educación" donde sugería que tan solo la reforma radical de una sociedad corrupta- con la inestimable ayuda de Monsieur Guillotin"- y con los inevitables ríos de sangre que recoge la historia, lograría el resultado satisfactorio por todos conocido.
Aqui aparece un nuevo protagonista en el desarrollo de la humanidad, el ciudadano, y este, educado en la necesidad de respetar el libro sagrado, el de los derechos y los deberes, resume el ideal, inexcusable del mundo moderno, de una modernidad que ya dura mas de doscientos años.
No estoy hablando de la revolución francesa, como bien saben los lectores, sigo hablando de Mongo, de los habitantes de Mongo, que sin consentir que los vecinos los superen en el tema de las carnicerías colectivas, se han limitado a parar el reloj de la historia en un momento en el que las virtudes colectivas e imprescindibles, como la solidaridad -aka fraternité- la justicia -¿?- o la honestidad de sus gobernantes, se limite a ciertas frases- preferiblemente en latín, lengua muerta- talladas en los frontispicios de los templos de la patria. Mal asunto.

Pero es que la visión que he tenido,- sin necesidad de absenta- va un poco mas allá.
Admitida la igualdad como un logro económico de nuestra epoca, nos encontramos con una base humana- individuos- que ha mantenido sus vicios antisociales a través de los siglos y que los han desarrollado hasta el extremo de dejar los públicos reducidos a nivel de pecado venial.

Usan los próceres para mantener su estatus de ilegalidad- en sentido amplio, el de la ley natural- para apretar la cuerda insolidaria, elevar la corrupción al nivel de virtud personal o familiar, junto a las otras religiosas, y cuando vienen mal dadas, usan a los dirigentes como monigotes de feria para desahogar sus instintos culpabilizando a una de estos demonios de sus propios pecados, y cambiando el líder amado hasta ayer por otro que será odiado pasado mañana.
El asunto es mucho peor. Estoy que no duermo. Me como a bocados la passiflora cerúlea- flor de la pasión- sin esperar a la tranquilizadora infusión.

Resulta que el párrafo anterior pertenece también a la fantasía, a la ingenuidad del poeta. Que la realidad enseña que esos individuos, que son perfectamente conscientes del poder que tienen en el paupérrimo sistema político de Mongo, conocedores del progreso negativo -así llaman al retroceso- de su  región , elevada a la categoría de madre patria por Juan Benet, a pesar de que algún estudioso ignorante -abundan- quiera entenderla como lugar metafórico del literato que quiso imitar a Forne - y les juro que así pronuncia el sagrado nombre de Faulkner, uno de los expertos monguianos en literatura- retroceso secular que se ha agudizado en lo veinte o treinta ultimos años- las cifras hablan con elocuencia- hasta dejar dicha región , también llamada UGI (Unidad de Gasto Inútil) por la confederación imperial, hasta dejarla en el ultimo lugar de todos los posibles. En economía, en educación, en futuro a fin de cuentas.

Y surge la gran cuestión. El por qué ese individuo, sabedor de la responsabilidad que le atañe al reelegir periódicamente al equipo que conduce al resto de ciudadanos también, en tan inhóspita dirección.
Y aqui la respuesta es aterradora. La hipotética respuesta, porque no quiero dar por valida la presunción de que porcentajes de funcionarios,- Sirvientes civiles los llaman en algunas democracias- de eternos subsidiados- va para cuarenta años en que las ayudas europeas para salir del bache solo hacen empeorarlo- o beneficiarios directos de la inacción en el gobierno- como constructores y parientes, banqueros, e intermediarios de la nada en general- centenares de miles que no dudan en mantener un sistema , a sabiendas de que conduce a la ruina de todos, siempre y cuando suponga una ventaja personal, inmediata para ellos.

Ese pecado no tiene nombre, no se ha inventado todavía, y probablemente nadie tenga interés en hacerlo, siendo ese grupo la base electoral de la continuidad para los que no pueden negar su paternidad en el asunto. Los que van a prestar la etiqueta de su apellido, durante siglos, a semejante ignominia.
Vienen mal dadas al parecer. Y antes de comenzar otra nueva y multitudinaria, me temo, lapidación, convendría ponerse a pensar quien está libre de culpa antes de iniciar el apedreamiento y sobre todo, y lo mas importante, y lo que mas desespera en la desesperanza de que llegue a suceder es cuando va a comenzar por parte de los responsables del colectivo el plantear una educación ciudadana, que lejos de los habituales lugares comunes del bien y del mal pasados por el filtro de la moda, inicien de una puñetera vez el camino hacia una sociedad en la que el responsable lo sea de verdad, respondiendo por sus actos y por sus omisiones, y en la que la energía del colectivo no se limite a la lapidación dominical, por mas que esta sea cada dos o cada cuatro años.
Me parece que ha vuelto el poeta, y que insiste en el error.

Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.

- ! Cállate Jennifer ! -Pájaro tonto de pico largo-
(De "El profesor chiflado")

Publicado el 20 de mayo de 2009 

   P.D.- Mongo es el pais cainíta donde Flash Gordon pasó terribles tormentos.
Allí debimos habernos quedado. Al menos sus aventuras eran eso y, además, siempre terminaban bien.           
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martes, 12 de mayo de 2020

DOS MESES Y DIEZ LIBROS DESPUES.-






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