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jueves, 30 de diciembre de 2010

RECIBIENDO CHRISTMAS


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miércoles, 29 de diciembre de 2010

DE LA SERIE..



De la serie:
Notas que suelo escribir para aclarar las ideas de los que no se quieren enterar y que por respeto a sus deseos, destruyo después. Pero algunas veces olvido hacerlo.

1.- La cesta de Navidad de los Gómez.-

Ahora, aunque con exagerada timidez, comenzamos a hacer justicia a nuestros dibujantes de comic, a los ilustradores de historietas y de chistes ingenuos que , además de prolíficos, que lo fueron, son los que sustentaron nuestra imaginación durante las décadas que esta no tenia otro sustento. Los medios de comunicación daban para muy poco mas, y ese poco mas suele ser mejor no meneallo por aquello de las comparaciones, o repeticiones, reapariciones fantasmales en los tiempos actuales. Mas de lo mismo, aclaro, ya que durante los últimos cincuenta años la propaganda oficial y sus destinatarios ha resultado ser sospechosamente la misma.
Estos chistes, recogidos dentro de un escueto y lineal marco, y a veces sin siquiera ese mínimo paspartu – passe partout, en el original, antes de pasar por la RAE – solían gozar de una simpleza tan exagerada como para gustar a todo el mundo, sin molestar a nadie, y su efectividad a la hora de hacer reír era consecuente con ello. Un esbozo de la sombra de una sonrisa en el lector que, no llegaba a alterar la comisura de su boca.
Revisar de vez en cuando aquellas viñetas suele ser decepcionante para los que busquen algo de humor en las revistas del supuesto género.
Sin embargo, sociologicamente, resultan sorprendentes a la hora de retratar una sociedad, aquella antecesora de la nuestra, donde ya estaban los brotes de los defectos y de las virtudes de la gente de hoy.
El machismo, el clasismo, la xenofobia, la explotación del asalariado, o el desprecio hacia los mas necesitados, eran motivo frecuente de sus monigotes. Eran y siguen siéndolo, solo que hoy nadie reconoce su existencia y mucho menos se atreve a hacer bromas al respecto. En ese aspecto, en la imagen, tenemos que reconocer cambios sustanciales, tanto la estupida pretensión de que “lo políticamente correcto es sinónimo de corrección política, como el miedo a la pedrada metafórica, es decir a perder votos o perder prebendas, hace que el personal se tiente la ropa antes de hacer un mal chiste o incluso de abrir la boca.
Claro que la realidad es obstinada por naturaleza, y las cifras, aun manipuladas de forma grotesca, suelen ser contundentes.
Mas mujeres asesinadas que ayer, pero menos que mañana.
Los signos externos de riqueza mas ostentosos que nunca, centenares de urbanizaciones cerradas al trafico, protegidas por sistemas de defensa privada y con total opacidad sobre las actividades económicas de sus propietarios como de las condiciones laborales de aquellos que los sustentan.
Millones de trabajadores que lo fueron, y a los que las horas trabajadas sin contrato y remuneradas en sobre cerrado, durante media vida, les colocan en el limbo del “na te debo, na te pido” y a las puertas de la semiesclavitud o de la nada.
Del futuro inmediato de los inmigrantes de ayer, emigrantes de mañana, mejor no hablar. Problema inexistente sobre personas invisibles.
De la prostitución infantil, como actividad social que esporádicamente viste la túnica del escándalo para luego seguir viva, alejada de la luz, solo queda insistir como reflejo real de los valores éticos que nos asisten. Y pobre ética, cuantos crímenes se cometen en tu nombre. Mejor no insistir.

La viñeta en cuestión mostraba a la señora Gómez en su puerta, recibiendo una cesta de Navidad y dirigiéndose a su marido – el texto dentro de un globo –

-¡Manolo!. El chico del reparto nos trae la misma cesta que regalamos a los Domínguez. Al parecer ellos la enviaron a los Rodriguez y estos a los Martínez. Estos últimos nos la regalan a nosotros.

La gracia, que algo había, estaba a primera vista en el recorrido circular del regalo navideño que, aparte de la propina al repartidor, no había ocasionado mayores perjuicios. El objetivo de la cortesía, de la convención social, o del pago por servicios prestados o a cuenta, quedaba cubierto en todo caso, y tan solo parecia un tanto incoherente el uso que los Gómez iban a dar a las delicatessen que habían comprado para otros. Nada irreparable.

Ahora imaginemos que la familia Gómez somos un colectivo lo suficientemente grande, municipio, comunidad o país incluso, y que la cestita en cuestión son las empresas publicas, resultando además que, en cada entrega sucesiva, los receptores devoran su contenido, que hay que reponer con dinero de todos, antes de entregarla al siguiente. Resulta fácil imaginar el resultado de tal actividad social.
Que no es la de hacer regalos en pascua sino la de hacerse autorregalos, su propia existencia, en nombre de lo absolutamente innecesario. Intentaré explicarme.

El Palacio de exposiciones y congresos de mi ciudad – y de tantas otras – presenta al cierre del ejercicio una facturación que duplica a la de años anteriores. Imagen positiva publicitaria.
Si bien, no tiene beneficios, ya que aparte de que su finalidad es altruista, los elevados ingresos no cubren los gastos corrientes, ni mucho menos la amortización del coste, y de sus intereses, que duermen en el cesto de la deuda.
Si observamos a “quien” o “quienes” ha facturado los ingresos comprobamos que mas del 90% es a empresas de titularidad pública, que pagan lógicamente con dinero de todos a cuenta de lo de antes.

RENFE, ahora ADIF, explota una de las redes de alta velocidad mas eficientes, y mas rentables según sus responsables, del mundo. Imagino a quien facturan la mayoría de sus billetes, y prácticamente todos los de primera, a cargos políticos, funcionarios y empleados de empresas externas trabajando para el estado.
Negocio redondo, los ingresos a cuenta de la deuda y los gastos también.

Hay miríadas, piélagos, constelaciones de instituciones, de fundaciones, de empresas proveedoras de servicios o de no se sabe que, en la onda anterior.
Por no cansar recomendaré tan solo un seguimiento del cierre inevitable en años venideros, y de la reiterada sorpresa ante la existencia, y persistencia, de semejantes quimeras.

Saliendo, solo un poco, del ámbito estrictamente público, y para terminar de explicar lo inexplicable.
Sobre el coste de la energía: electricidad, gas, y otros combustibles, y sus increíbles e inevitables efectos sobre los presuntos ciudadanos.

Producimos energía a un coste de cuatro, la vendemos al exterior a tres,-ese es su precio real- y la cobramos a los paisanos a cinco. ¿Es posible? Si señor.

El precio final , semipúblico, controlado por el gobierno por el coste político que conlleva, lleva muchos años por debajo de su coste real –tres- a cambio de una deuda que el estado, es decir todos, asumimos como diferencia en el haber de las eléctricas que, alguna vez, es decir ahora, hay que liquidar.
Después de haber construido centrales nucleares, carísimas, como bien sabe Homer Simpson, como Lemoniz o Valdecaballeros, las destruimos antes de que comiencen a producir por un quítame allá una ideología -¿son molinos o gigantes amigo Sancho?- y ponemos el gasto a la cuenta de siempre.
Después decidimos ser pioneros en la cosa – y eso suele ser un extra, ser los primeros – y multiplicamos la mencionada deuda por dos o tres veces, al objeto de que nuestra energía sea la mas ecológica, y la mas cara, -coste cuatro - de todas.
Primas multimillonarias para huertos eólicos y solares que hay que pagar en el recibo de la luz., junto a sus intereses. Este ya va por cinco.
El excedente, es decir un 2% en días especialmente ventosos y años especialmente húmedos, lo vendemos a Francia, a su precio de mercado, es decir tres.

Las empresas eléctricas, como privadas que son, miran sus cuentas de otra manera, y estas cuadran siempre. Si dejan de cuadrar las empresas desaparecen y el servicio con ellas. Salvo que el estado decida nacionalizarlas con un dinero que no tiene, ni tendrá en décadas, y comenzar a explotarlas con la misma e ineficiente gestión demostrada en la mayoría de las empresas públicas, dando prioridad a la finalidad de la cesta de los Gómez, la propaganda, que es lo mismo que dejarlo en manos de los iluminados de carrera – psilocibina y/o grifa – de los gobiernos.

Poco tiempo hay que dedicar a la cesta, peladillas o turrón blando, y vino espumoso o sidra achampanada, no hay para mas. Y consumirlos antes de que caduquen. Pero siempre a sabiendas de que la cuenta llegará inexorablemente, y con los precios acordes con los que tenían las viviendas hace tres años. Sin ir mas lejos.

Lo realmente extraordinario de los que siguen riéndose con los chistes ajenos, es que ni se les pasa por la imaginación el que se están riendo de ellos mismos.
Extraordinario es que, estemos buscando culpables desaforadamente, para lapidarlos o para poner a otros culpables en su lugar, y que nunca, jamás se nos ocurra ponernos delante de un espejo y preguntarnos quien los puso en ese lugar hace dos, hace cuatro años.

Al menos los fantasmas , que no se reflejan en los espejos, saben cual es el motivo.
¿Qué vemos nosotros?.

P.D.-

En el balane económico de fin de año, me acabo de enterar de que la linea de AVE que mas se acerca al umbral de la rentabilidad, lo hace en un 60% del coste real, y es la de Madrid-Barcelona. Un desastre denunciado por organismos europeos, que no hace mas que corroborar lo anterior. Es la propaganda política mas cara de la historia.

martes, 28 de diciembre de 2010

RECIBIENDO CHRISTMAS


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lunes, 27 de diciembre de 2010

RECIBIENDO CHRISTMAS


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domingo, 26 de diciembre de 2010

RECIBIENDO CHRISTMAS




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sábado, 25 de diciembre de 2010

RECIBIENDO CHRISTMAS





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viernes, 24 de diciembre de 2010

RECIBIENDO CHRISTMAS




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jueves, 23 de diciembre de 2010

RECIBIENDO CHRISTMAS





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miércoles, 22 de diciembre de 2010

RECIBIENDO CHRISTMAS




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martes, 21 de diciembre de 2010

RECIBIENDO CHRISTMAS


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domingo, 19 de diciembre de 2010

ESTAMOS EN LO MEJOR DE LO PEOR Y 5.-

Carátula autocensurada
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Y contraportada 2011.-



1) Mesdames et messieurs
2) Coplillas de las divisas - Centellas
3) Blue Star – Os Carbonos
4) Dos almas - The Incriveis (Aka Pedrones)
5) Ella Ya Me Olvido - Leonardo Favio
6). En Silencio Voy - Grupo 15
7) Dark eyes – The Atlantics
8) Johnny Guitar - Spotnicks
9) Jugando con mi corazón – Conchita Bautista
10) La copa rota - Alci Acosta
11) La Máscara - Hermanas Benítez
12) Adelante – Javier Solís
13) Las criaturas - Silvio
14) La cuchilla - Hermanas Calle
15) Los Domingos - Los Cinco del Ritmo
16) Nivram - Shadows
17) El Relicario - The Incriveis (Aka Pedrones)
18) No puedo quitar mis ojos de ti - Los Manolos
19) Twist Del Autobús - Paco Clavel
20) Pepe - Hnas Navarro
21) Porque yo quiero - Adamo
22) Que Chica Tan Formal - Los Bohemios
23) Quiero decirte - Hermanas Benítez
24) Yo no tengo a nadie - Raphael
25) Los Fantasmas – Madres del cordero
26) Tres pasos hacia el cielo - Silvio
27) El niño y los pajaritos - Cecilio
28) 30 años menos - R. Caicedo
29) Despedida


PD.-

Tanto los títulos como los autores son meramente indicativos, y en absoluto ajustados a la realidad. Entre otras cosas porque cuando no son copias de versiones, son plagios o están compuestas, e incluso grabadas, por negros que jamás figuraran en los créditos. Pero, eso si, son las mejores.
Me mostraron hace unos días una aplicación.- gadget creo que los llaman- que viene en el Iphone y que a los diez segundos de cualquier canción, ante el micro, me dijo el nombre de la misma, el del cantante, el año de grabación y la tienda donde me están esperando, sentados. Realmente obsceno. Sin el encanto de indagar uno en sus recuerdos o de apostar, y errar, al atribuir esta a aquel y la otra a este. Pero el que quiera profundizar en los apellidos, el que busque el árbol genealógico, o pretenda tener el blasón de cada copla, ahí tiene una pista.
Sobre la mezcla, sobre este guiso de carnes, pescados, verduras y legumbres diversas, no puedo admitir reclamación alguna. Son todos, productos de primera calidad, como podéis comprobar y, la disparidad de sabores entre bocados sucesivos, o el regusto final que os produzca, debo asumirlo únicamente como consecuencia inevitable de la selinidad que me domina. (De selenita, o alunao, no confundirse).

(1).- Aka. Es otra palabra que he aprendido, y no me canso. Debe significar algo así como Traducción, seudónimo o mote.
(2).- Nota sobre el Tío Demonio.
Este mote, o Aka, que un amigo de la infancia puso al señor de sexo equivoco, decrépito y añoso resto de artista a medio desmaquillar, que solía acompañar a las revistas de variedades - cabaret bajo lona remendada – que por fiestas acudían a los pueblos, y que soportaba tanto el peso del humor grueso como el de la copla de doble filo, en su soledad de único boy entre las animadoras, y con la marca inevitable, la letra roja que la homofobia imperante le asignaba, era victima propicia para los gamberros que no podíamos hacer otra cosa que ejercitar la crueldad con el indefenso, tal y como el mundo y los pocos años nos daban a entender.

De hecho, me baso en suposiciones, como casi siempre. Jamás asistimos a un espectáculo de esos, y como tantas otras veces, la imaginación y la necesidad de interpretar el sentido de las palabras me hicieron seguir, hasta hoy, el significado de aquellas como: coristas, animadoras, o modelos; aunque sospecho que quieren decir otra cosa, y que no soy el único que lo sospecha. En fin.

El tío demonio, aparece en muchos de nuestros cantantes/tas de hoy, y de siempre. Unas veces con todo el descaro del que siempre ha odiado el closet (lo de armario suena demasiado fuerte como para definirlo) y otras veces con mayor o menor disimulo. Pero resulta inevitable, y justo, el reconocimiento de que, a la hora de cantar para divertir al oyente aburrido o para transmitir el dolor de un bolero, de sentir la copla, pocos, muy pocos, tienen tanta sensibilidad, ni logran hacerlo mejor. Loor pues al tío demonio, que se lo tiene merecido. Poned el (2) donde os parezca.

P.D.2- Una vez cerrada la rotativa – o sea, agotada la tinta de la multicopista – me ha llegado una donación anónima con la cara B del disco de Los Pedrones, se llama “Dos almas”, y aquí la tenéis, no obstante, entre las primeras del disco.

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sábado, 18 de diciembre de 2010

ESTAMOS EN LO MEJOR DE LO PEOR 4.-

Carátula definitiva
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Viejos conocidos, ritmos del ayer y como no…los boleros de siempre.

Alguno ya hemos glosado en estas páginas , además de estar presentes en la selección aquellos que han merecido un articulo individual. Se trata, entre otros, del bolero arrancherado –como me gusta su etiqueta- “Adelante”, mientras otros son incluidos ahora para dar un poco de seriedad a la diversión si ello fuera posible. Reflejando el resultado del cóctel desamor mas alcohol mas algo mas que desconozco que lleva, que sigue llevando a la gente a despreciar la vida propia y ajena y que hace estériles todos los esfuerzos que no estén basados en la receta de la abuela, esto es: cultura, cultura y cultura.

Como hay desaprensivos y tambien fanáticos de antiunos y antiotras, y no quiero salir a relucir en los churros, me he impuesto, en esto del desmadre pasional, el filtro de “la paridad” que aparte de políticamente correcto es una manera de hacer justicia. La solución para el melodrama que acaba en tragedia, el reconducirlo a mero argumento de una canción, pasa por algo muy costoso y que lleva mucho tiempo, un país mas culto, mas sabio.

A alguno/a pondrá los pelos de punta, a otros le surgirá la risa incontenible, y así es el espectáculo. Al fin y al cabo solo pretendo que paséis un buen rato.

No preocuparos por los que se quedan fuera este año: Paquito Jerez, Moncho, El Fary, las Grecas, Karina, Luís Alberto del Paraná, Sara, Alberto Cortez, Luís Aguilé, Perlita de Huelva, Carmen Miranda, Topo Giggio, Micky, Torcuato y los cuatro, Angelillo, Renato Carosone, Pepe Iglesias, Tip y Coll, Jeannette, Valen, Luisita Tenor, Los Panchos, Bambino, etc. Hasta Torrebruno me insiste en que los niños con los niños y las niñas con las niñas. Solo están en la lista de espera, no desesperéis vosotros.

Motivo mas certero de preocupación es, cuando se evidencia la repetición, la insistencia en seleccionar la misma canción del año anterior, aunque sea en distinta versión -malo-, en repetir el mismo tema de hace tres años, y por el mismo interprete –peor-, hasta llegar a encontrar en el mismo disco, dos copias idénticas de una canción. Olvidando, no solo que “esa ya la teníamos”, sino que hace diez minutos que acabamos de escucharla. Prefiero pensar que son las ganas de volver a oírla más que el olvido, la memoria evanescente que se va acercando a ese punto donde la felicidad se sublima al recuperar nuestros recuerdos el mismo volumen de vivencias de que disponían al nacer. El supremo bienestar. Lo más parecido al paraíso, por más que visto desde fuera, el alejamiento progresivo e inevitable de los seres queridos nos resulte doloroso.

Espero que seáis indulgentes cuando llegue el momento. Pero de momento, no hay mal que por bien no venga, y la botella medio llena siempre es conveniente tenerla cerca, aunque sin llegar al extremo de los boleristas que se pasan todo el rato con la copa y el alma rotas por una traición. Esa, tambien viene este año.

Y es que, sorpresas te da la vida, -Ay Dios-, al bucear , al sumergirte entre la basura ¿Quién dijo basura?. Entre los artistas mas denostados por la “inteligentsia” y los temas mas odiados por los que asocian sus notas a una época ingrata , te encuentras joyas, auténticos brillantes de muchos quilates, a veces engarzados en voces extraordinarias de las que no tenias noticia alguna, y además, lo mejor de todo, es que acabas cogiendo gusto a los desperdicios, aceptando que realmente no huele tan mal, aunque tenga un olor particular este muladar musical, un olor a hogar poco ventilado, sin el que las ratas no podemos respirar.

Kafka versionó en el papel, la metamorfosis del diferente, del que se aleja, o que es alejado por los demás, en cucaracha. Metáfora genial. Permitidme que yo, y los que quieran acompañarme en este viaje, nos vayamos transformando en estos animalitos mas cercanos a nosotros en la cosa del ADN, y como ratas que somos, sigamos nuestro camino cantando y bailando con esta maravillosa música de nuestra cloaca vital.

Parafraseando a un escritor, desmesuradamente sobrevalorado, de nuestra tierra, el que escribió aquello de “Ni perdono ni olvido” al pie de la cruz, me atrevo a darle un pequeño giro al afirmar que:

“Ni me arrepiento, ni me olvido” y además:

“Que no es pecado, coño”.

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jueves, 16 de diciembre de 2010

ESTAMOS EN LO MEJOR DE LO PEOR 3.-

3º Borrador de la carátula
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Realmente los buenos músicos, y mas si son cantantes, se caracterizan por ser tan excelsos que al tercer compás, ya no nos fijamos en lo que nos dicen si no en como nos lo dicen.

Y mas nos vale, porque hace tiempo que he dejado de pelearme con el significado de las letras de Silvio, que sin duda habrán tenido un sentido en sus primeras formulaciones, pero que el artista, a través de su repetición insomne, ha sabido destilar con el toque del genio surrealista que tanto admiramos, hasta dejarlas en algo tan hermoso que, como las películas de David Lynch, ya ni siquiera nos planteamos que es lo que nos ha querido decir. Es absolutamente inútil el intentarlo.

Hay sorpresas, como siempre. Y no es romper el encanto de su aparición inesperada si, como dije al principio, para algunos no serán tales, porque no las encontrarán, al estar en una onda diferente de la suya, -TDT adictos abstenerse-, mientras que, escuchando con cierta atención, y haciendo “voces” con el cantante, otros descubrirán las emociones del Shan gri Lá, el país de la felicidad. e incluso cantarán el más maravilloso de los himnos marianos, el “Ave delle die tua Maria” (dientua para otros) a la par que alguno de los acólitos del coro. Background vocal lo llaman los expertos del disco, pero no me hagáis mucho caso.

Descubrimientos, incunables, hallazgos incalculables que no puedo ocultaros sin incurrir en el peor de los pecados, el que no tiene perdón, el privaros de algo que es vuestro y, me atrevería a decir, de nadie más. “Los Pedrones”.

Lo que estáis leyendo. La autentica leyenda musical, el grupo por excelencia que, como los ojos del Guadiana – va por ustedes- desaparecía por encanto para volver a reaparecer cada vez que alguien, realmente necesitado, los invocaba. Como el Hombre Enmascarado, pero con saxofón.

Ciertamente que llenaba el solista con sus ensayos, mis oídos en los atardeceres del estío, cuando la faena había terminado y el metal sonoro retumbaba en los corrales que lindaban con el mío. Ciertamente tambien, que el artista guardaba un secreto en su casa, una perla que como el buen paño, en el arca se vende, y que cuando fuimos conscientes de ella, ya fue demasiado tarde para todo lo que no fuesen las amargas lamentaciones (esa era de Fassbinder, para otro día).

No obstante, como podréis comprobar, además de recuerdos, he podido recuperar para vosotros, gracias a ciertos contactos portugueses, lo que queda de una cierta gira que el grupo – de dos- hizo por los pueblos limítrofes con el país vecino, siendo contratados para tocar un verano en bolos festivos que los llevarían a un modesto estudio de grabación, donde editaron un sencillo con el nombre de “Os Incriveis”, del que os ofrezco la cara “A” que es la única que he conseguido. Y no hace falta que os escriba el titulo. Inconfundibles, a pesar de los arreglos innecesarios, de los primeros acordes impuestos por el productor.

Seguro que la repetiréis hasta fastidiar el disco, por lo que os ruego que hagáis copia de seguridad antes de amolarlo.

Algún tema de banda sonora, tambien se ha colado. Y si digo que es de Berlanga no es porque quiera homenajear a quien tantos ratos buenos debemos. Más que nada porque creo que algunas figuras no necesitan homenajes ni dedicatorias, ya se encargan ellas de estar y seguir estando después de su partida; para nuestro disfrute. Se trata de un pasodoble, inspirado en la marcha Radetzky, de cuando el imperio austrohungaro. Y, al estar interpretado en esta ocasión, por los genios de Utrera, creo que gana bastante.

Concesiones a lo políticamente correcto, a permitir que la peor de las censuras, la del límite impuesto por la ridícula capacidad de este formato anticuado, 80 minutos, o 29 cortes, me obligan a ir suprimiendo rumbas. Una tras otra hasta dejar una única, testimonio de la docena larga inicial, las que me alegran el espíritu por el medio mas directo y económico que conozco, el ritmo contagioso de las cajas y djembeles. No las mantendremos en el ostracismo por mucho tiempo. Es deuda.

Hay otra canción, de genero tan inclasificable que no me atrevo a definirlo como rumba o como pop, pero que hoy cualquier experto no dudaría en llamarlo Vintage, Indie, o Grunge, Lounge e incluso Chillout si el gintonic va cargadito, pero que, en todo caso me induce a bailarlo cada vez que lo escucho. Me reconcilia de paso con la cantante, injustamente denominada folclórica / yé yé, con la voz peculiar de los que conservan las vegetaciones en la madurez, una voz adenoidea que presta una especie de sordina al timbre que sin ese extra probablemente seria de lo más vulgar. Si os fijáis encontrareis una docena, al menos, entre los grandes cantantes, con esta fonación característica.

Esta mujer tenía voz y tenia simpatía, y alguna canción, como esta, que merece la pena sacarla del baul cutre de la televisión en blanco y negro.

Recuerdo un enamorado suyo, un hombre mayor, mocito él, o sea célibe, que se quedaba extasiado en el bar frente al televisor cada vez, y eran muchas, que la sonrisa de esta chica llenaba la pantalla. Hasta que un mal día, algún gracioso tuvo la infeliz idea de hacer unas risas con su comentario envenenado.

-¡Hay que ver como sonríen algunas por dinero. Todas son iguales!-.

Romeo se dio la vuelta y con la cara crispada, intuyendo la mayor traición, Preguntó:

-¿Cómo?.¿Es que ella no es así?. ¿Es que lo hace solo porque le pagan?.

No hubo respuesta. Solo un silencio de esos que se cortan, entre la risa contenida a duras penas y las ganas de alguno de poner en evidencia, o algo más, al delator.

Romeo nunca volvió al bar aquel. Y dudo que volviese a ver la tele. Dos desengaños eran más de lo que su corazón podía soportar. Y el primero era secreto. Siempre creyó que la chica estaba loca por él.

Desde entonces asocio esa cara con su sonrisa, falsa, y con la ingenuidad que sigue moviendo el mundo. Afortunadamente.

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martes, 14 de diciembre de 2010

ESTAMOS EN LO MEJOR DE LO PEOR 2.-

(2º BORRADOR DE LA CARÁTULA)

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En la selección inicial para este año, 731 maravillas de las que no deberia excluir ninguna, doy curso a los filtros de la virtud, a los limites que impone el buen gusto, -que es un hermano gemelo del sentido común, aunque ninguno de los dos sea lo que aparenta-, a los mecanismos censoriles que, una vez aplicados, dejan fuera todo aquello que mas me gusta, pero que puede ser ofensivo o molesto, o así lo creo, para aquellos cuyo afecto me impide marcar una raya en el agua o en el aire, que pueda ser malinterpretada.

Así la cosa, se simplifica bastante la cuestión.

Aunque, como dijo Groucho al presentar sus principios:

-Si no os gustan, no importa. Tengo otros.-

En nuestro caso, si no os gustan, tampoco importa, por la misma razón.

Copla, poca, que sigue sin estar de moda – y no saben lo que se pierden- Fuera los Pedrito Rico, Antoñita Moreno, Estrellita de Palma, Angelillo, Manolo y otros, presuntas series B, que han sido la sintonía de nuestra adolescencia inacabada, aun..

Nada de sexo, por favor – que ya no somos niños, y sabemos que además de ser pecado –siempre- es de mal gusto, ya digo. Y he tenido que ocultar – me avergüenzan- “El cha cha cha matrimonial” o la estupenda “Ella solo quería eso”. por no mentar “Compuesta y sin novio” de Ana Kiro, que trata el adulterio como se debe tratar. Autenticas maravillas encontradas en los casetes que la gente compra en las gasolineras y luego olvida en las barbacoas. Y que esperan en el limbo hasta que un servidor salta la barrera invisible de lo políticamente correcto, que me acabo de enterar que no es otra cosa que una forma de neofascismo, y eso si que no. Hasta ahí podía llegar la cosa. En cuanto me entere bien de que eso no es pecado, os podéis preparar.

Pop, lo justito, sin pasarnos de la docena de canciones,- perdón, doscientas- cuyas innumerables versiones, rellenan los tres cuartos de la sinfonola de nuestra vida.

Y luego, los viejos trucos, los recursos más socorridos de la censura de siempre. Temas instrumentales, con esas letras, esos textos mudos que no molestarán a nadie, jamás. Y los ritmos tropicales que, como procedentes de otro planeta, Caribe, en todo caso reflejarán modos de vida de alienígenas que, en la distancia, no serán asimilables a los nuestros. Y si el doble sentido de su mensaje, no llega a calar, a causa del mismo pecado original del que antes hablé, al final nos quedaremos todos con ganas de…tomar café, por ejemplo en el caso de la Liliana, o de saber que es lo que siente la chica al bailar…con Pepe, y de para qué quería el huerfanito una mujer buena, etc.

Tan divertidos y pecaminosos que quedan fuera, que es donde deben estar.

Los temas románticos, boleros incluidos, son siempre bienvenidos porque tienen lo mejor del pecado, o sea la pena, y el remordimiento, y nos instalan en el sufrimiento, el lugar ese a donde vamos todos en las noches de luna nueva. De esto si, hay algo.

Arriesgándome a alguna pedrada que otra – cantazo versus pitera- he introducido en esta ocasión un tema político, osadía que espero sea perdonada si comprobáis la penitencia que la vida impuso a su autor de cuyo nombre no me acuerdo – y eso de que no quiero acordarme, es un comodín literario que tiene dueño-, y varios temas religiosos. Dos tabúes a la vez –y no estoy loco – (Esa creo que no viene).

Si bien, como casi todos sabéis – hay gente que no- la vida es eso, religión y política, política y religión, y luego, al final nos separamos, y unos se quedan con la religión, para siempre, y otros con la nada, o con el todo, según se mire, y también para siempre. Pero esto es bastante luego, bastante después, no tengáis prisa por saberlo.

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sábado, 11 de diciembre de 2010

LO MEJOR DE LO PEOR. 1.-


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Estamos en lo mejor… de lo peor.

Hay dos cosa que odio de los chistes. Una es no tener gracia para contarlos, y la otra tener que explicarlos para poner en evidencia dos veces, mi ineptitud.

Por ello, me limitaré a dar pistas.

Estamos llegando a una edad en la que el eje de la balanza ha alcanzado un equilibrio que se supone temporal. La otra mitad que nos queda por delante va a desequilibrar el fiel, y lo va a hacer cada vez con más evidencia. Por tanto, aprovechemos el tiempo presente que, sin duda va a ser, lógicamente, mejor que el venidero.

(Ahora comprenderéis lo que antes os decía y, como, después de la explicación, me quedo mas tranquilo).

Por supuesto, que ese es el título del disco de este año. 2011.


2011. Apología del Chin-pun. Para variar.

Buscando la complicidad, sin dejar claro los medios usados, ni el fin del crimen, o sea la pequeña transgresión, la inocente heterodoxia que en el fondo solo busca una sonrisa, supongo que he dejado en blanco a los lectores en ocasiones incontables, al igual que a los escuchantes de las recopilaciones musicales cuyo mayor y quizás único mérito sea el remordimiento, ante la ausencia de placer.

-¡Pecado!, ¡Pecado!-

Gritaba ¿? el sordomudo gigante en medio de la noche, cuando la tentación de sus interminables quince años superaba la barrera del mal, que le habían incrustado en la mente inocente, y eternamente infantil, en el colegio especial donde también habían logrado hacerle pronunciar media docena de palabras,” mama” era una de ellas, otra “pecado”, la mas conveniente para la salvación de su alma angelical.

Diría que es uno de los personajes de “El corazón es un cazador solitario” de Carson MacCullers, si no fuese porque realmente, he escuchado el grito del mudo en la noche. Y además creo que he entendido su significado, al menos en lo que me atañe.

Pecado es pretender que alguien comprenda aquello que escribo, ocultando las claves a sabiendas, por sabidas. Por pretender que el pensamiento es algo único y universal y basta un eco individual, un ligero matiz en la más compleja de las reflexiones existenciales, para que inmediatamente se contagie y crezca en los demás como premio a la mezquina apuesta del amago de idea, del embrión que, sin llegar a feto, es lo máximo que puedo aportar.

Pecado y remordimiento es la ausencia de empatia, la falta de ponerse en lugar del que lee, del que escucha o del que oye las canciones sin la imprescindible referencia del hilo con el color preferido de sus recuerdos, o de sus sentimientos, consiguiendo que el poco espíritu que sobrenada en la nada del mensaje, se confunda con esta.

Y es que, si la nada no es lo que parece, no siempre estamos dispuestos a desentrañarla, a investigar lo que hay detrás de una pregunta sin respuesta, o de una perogrullada, boutade aparente, cuando no de una música que a alguno retrotraerá a una época cuando las carencias eran inexistentes porque desconocíamos que existiera todo aquello que no estaba a nuestro alcance. Ni falta que hacia.

Pero resulta difícil dejar de pecar, dejar de contar las cosas a medias, dejando el resto, el fundamento, a la generosidad del espectador indefenso cuando no – y es justo – desinteresado.

Como el alacrán dijo a la rana antes de clavarle el aguijón que condenaría a los dos, “Es mi condición”.

Y si uso el subterfugio de la confesión o de la contrición es solo para alejar el fantasma de la culpa ficticia, -y todas lo son-, que nos inculcaron en el asilo de alienados de donde, como los delirantes personajes de Eduardo Mendoza, o los deficientes – ahora discapacitados- de MacCullers, nunca debimos haber escapado.

Dicho esto. Vuelvo a las andadas.

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martes, 7 de diciembre de 2010

PLÁCIDO, CINCUENTÓN.-


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Un pase privado.
(O Plácido cumple cincuenta años)


"Les mains en l´air"
Romain Goupil. 2010

Resulta normal, en las primeras etapas de la vida, que el individuo sueñe con conseguir todo aquello que su imaginación virginal es capaz de poner al alcance de sus deseos, es decir de sus sueños. Por mas que estos resulten hijos del delirio del tiempo de la adolescencia.
Luego, el reloj de arena de cada uno, le va avisando de que las horas deben ser inexcusablemente empleadas en tales y tan absorbentes labores de supervivencia, que aquellos deseos de los años tempranos, van quedando en la sombra de la huella de lo que fue un borrador de una ilusión, en la nada.
Solo que a veces, algunas veces, el cantor tiene razón, como dice la canción, y de manera imprevista, en una fase de la vida donde el individuo consigue sus anhelos o deja de conseguirlos, con identico asombro y estupefacción - es decir ninguno- como quien ve llover al quinto día del monzón, el milagro aparece.
Algunas y raras veces sucede que, aquel sueño inalcanzable, por puro disparatado, en los tiempos de la fantasía juvenil, llega a hacerse realidad como si de un evento cotidiano se tratara.
En mi caso, como es natural, el hecho extraordinario tiene lugar por mi adicción al cine.

Y no, no es que al fin recibí las cartas con que Marilyn respondió a las mías. No es eso.
Siempre envidié a los más privilegiados entre los espectadores de cine, que no eran ninguno de los invitados en Hollywood a los preestrenos, para modificar el final o la duración de la película según la medición de los jugos gástricos de los susodichos. Aunque tampoco me hubiese importado. Pero tampoco.

Mi envidia era de aquellos espectadores que, en privado, en sus aposentos casi, podían elegir la película y el momento en querían contemplarla, aun en el supuesto de que no estuviese estrenada. Estos eran, entre otros cuya existencia no descarto, los dictadores.
Sobre la afición de Stalin al cine, y sobre el terror de los proyeccionistas ante los electrodos de carbón moscovita, se ha escrito y se ha filmado lo suficiente para hacernos una idea sobre lo que muchos desearían ignorar (1).
Pero sobre el placer del cinéfilo, de disfrutar en exclusiva esos minutos de magia, con la posibilidad de dar marcha a atrás, de cortar, de quemar la película, o sus autores si llega el caso, no hemos sabido nada hasta el advenimiento del video primero y del DVD después, cuando la primera parte, la incruenta, de esta forma de disfrutar una película, se hizo popular y asequible.
Aunque nunca es lo mismo, ni siquiera una aproximación. También en El Pardo tenían, una sala intima de proyección donde se pasaban películas, que luego inspiraban guiones a alguno de los espectadores, o que más tarde eran censuradas, poniendo a los responsables en el lugar del cielo o el infierno correspondiente. Así supimos que tras la proyección de “Bienvenido Mister Marshall” su autor dejó de ser sospechoso de comunismo para recibir la peor de las etiquetas imaginables, antiespañol.

Y también era, hijo de la envidia, un sueño que seguro muchos otros compartieron conmigo. Poder ver la película yo solo, o casi. (Tres o cuatro mas, en las filas de atrás, que supuse guardaespaldas).
Y sucedió, como las cosas grandes y las pequeñas de esta vida, sin avisar.

Película en estreno en nuestro país, presentada en el festival internacional de cine de mi ciudad – Si tu ciudad no tiene un festival de cine, múdate- y con la presencia del director y el maestro de ceremonias de la cosa, que previamente me prologaron la proyección, como en los buenos libros, ofreciéndome ciertas claves que, sin afectar a la intriga, enriquecieron considerablemente la experiencia.
Posteriormente a los últimos títulos de crédito, compartieron su tiempo conmigo aclarándome algunas dudas y rematando el envoltorio de la obra de arte. Preguntas que hice en castellano por cortesía, y que el director me contestaba en francés, siendo unas y otras, amable e innecesariamente traducidas por un señor que cobraba por ello. Los otros tres que estaban a mis espaldas, calladitos, como debe ser.
A mi pregunta de por qué no aparecía la tal Losange en toda la película cuando el titulo inicial “Le film de Losange” daba a entender una historia personal, no supieron responderme aunque pusieron en evidencia que, tampoco, andaban sobrados de sentido del humor.
En plena euforia, sintiéndome mitad zar, mitad gallego, o mitad napoleón, por aquello de que el frío glacial de la sala vacía me impedía sacar las manos del bolsillo delantero del chaquetón, no hacia más que rememorar el regalo navideño que me hacían con un mes de adelanto, al hacer realidad los sueños secretos de un cinéfilo impenitente.

No hace falta decir, aunque lo haré, que la película ganó el primer premio del festival, y que la diferencia con el resto de postulantas, algunas que también pude ver en parecidas condiciones, era palpable. Cine comercial francés con la etiqueta de social, progresista, y con la imagen final de que un mundo mejor es posible si nos lo proponemos solo un poquito. Bien está. Me doy por satisfecho. Aunque las endorfinas que me liberaron la consecución de un sueño largamente olvidado, me dejaba pocas posibilidades de disfrutar la película con la debida indiferencia.

Otra cosa es la analogía que el villano ingrato, e irredento, que llevo dentro me hizo sopesar durante horas y días después de semejante evento.
Que sin ser tu marido, ni tu novio ni tu amante, yo soy quien mas te ha querido y con eso tengo bastante.(Rafael de León).
Algo así. Que sin ser dictador, ni banquero, ni siquiera concejal, he dispuesto de los mismos lujos de ellos y sin reparar en gastos, mas de medio millón euros dicen, que estos siempre los vais a pagar vosotros. Los vamos a pagar todos.
Y estoy hablando en un tiempo marcado por una situación de tristeza indeleble, esa en la que la pobreza entra en la calle mayor huyendo de su perseguidor inmediato, la miseria.
Pólvora del rey en un lugar donde al menos uno de cada tres trabajadores ya no lo es, donde la deuda de todos los fuegos artificiales de los últimos diez-quince años, incluso aquellos con pólvora mojada que, como este, solo pudieron contemplarlo los que estaban en primera fila, pesa como una losa, como la losa de nosecuantas toneladas, que en el valle delos caídos pusieron sobre los restos de aquel espectador que encendió, entre otras cosas que no comparto, los deseos de emularlo frente a a la pantalla de la sala exclusiva. Losa inamovible e impagable en décadas, tiempo que destinaremos a sufragar parcialmente los intereses, a negociar la quita, a negar la quiebra, la falta , a aplazar el efecto comercial que Plácido, el de Berlanga, quería finiquitar el día de Nochebuena.

Nunca me he sentido mas identificado con aquellos personajes, las víctimas de la campaña “Ponga un pobre en su mesa” como con este pase privado. Me he sentido como el pobre que come bien por un día, en una mesa ajena.

Solo que, llevaba tanto tiempo convencido de que no hay pobres, de que la justicia social había relegado a la compasión forzada, a la falsa caridad provinciana al baúl de los recuerdos; de que las instituciones públicas son de todos y que jamás, bajo ningún concepto iban a despilfarrar en champán francés, pagado con dinero de los prestamistas, el dinero que vamos a necesitar mañana mismo para dar de comer, por justicia y no por caridad, a los que hemos firmado, sin saberlo la letra impagable del humilde motocarro de Placido, que se me atraganta la Navidad.
Tanto tiempo equivocado que, como la Concheta, que fue viuda antes que esposa, me veo escupiendo las peladillas, robadas por otros de la cesta, y que mi dentadura no acierta a negociar.

P.D.-
1.- La deuda es un concepto incomprensible, siempre que se piense que es ajena.
2.- Nos han cerrado el único cine de culto, el cineclub, que había en la ciudad, por falta de presupuesto. Y esto, hasta me parece bien.
3.- Ved “Plácido” o volved a verlo. Es el mejor regalo de Navidad que os podéis hacer. Y es barato.
(1).- The Inner Circle. (El Circulo Interior) 1991.Andrey Konchalovskiy

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viernes, 3 de diciembre de 2010

HOY TOCA PELÍCULA.-


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A veces he usado el símil, el sucedáneo, la palanca, o como queráis llamarlo de los tres tercios de la democracia orgánica que constituían la base representativa de las cortes de la nación.

Evidentemente el adjetivo orgánica explicaba, mejor que yo, que el sustantivo democracia carecía de sentido en esa situación.

Aunque votaban los electores a sus representantes, previamente elegidos por el poder, en esas tres áreas, familia, municipio y sindicato.

Supongo que la intencionalidad de la comparación, en la que insisto, con los tiempos actuales, seguirá permaneciendo en la superficialidad de la ironía mas o menos conseguida o en la referencia fácil al catastrofismo irredento, al de todo sigue igual y además, no hay nada que podamos hacer.

No era esa la intención, desde luego. El paralelismo entre esto y aquello no queda reducido al elemento formal de nuestro papel, el de paisanos telespectadores, en el espectáculo político.

Hay un ligero, pero importante matiz diferenciador, entre los votantes de antes, en gran parte movidos por el miedo a dejar de hacerlo, y los de ahora, motivados en otra gran parte por el interés personal e inmediato; en el beneficio crematístico que les reporta el que todo siga igual.

Resulta curioso que este matiz tan importante, tan ético y tan querido por los tópicos del mundo feliz, como es la diferencia entre aquellos que apuestan, o apostarían si fuese posible, por “Un mundo mejor”, y los que solo buscan la ventaja propia y la de su entorno inmediato, familia y/o grupo afín, en el asunto del ande yo caliente, pase desapercibido. Curioso el que esta diferencia, entre los que votan con el bolsillo y los que lo hacen con el corazón, no haya sido jamás reflejada en las encuestas de opinión que rodean a todo proceso electoral.

De los que votan con la cabeza, con la razón, no digo nada. A la vista están los resultados. Y de la asunción, falsa, de que los españoles son justos y benéficos y que cuando votan es que votan de verdad porque a ninguno le interesa hacerlo por frivolidad, más de lo mismo.

Y el tema no es baladí en modo alguno. Entre otras cosas porque son, somos, los mismos electores los de los referéndum, para decir siempre que si, y los de los innumerables eventos de sufragio universal e inorgánico que nos ofrecen los nuevos tercios que ya, son cuatro: municipio, autonomia, nación, y continente, multiplicando por pi menos erre el numero de señores/as gordos con banda en la pechera que constituían aquellas denostadas cortes, su coste para el erario y sus áreas de intereses e influencias.

Tenia yo una esperancita, como cantaban los Hermanos Rigual, de que una situación crítica como la que estamos viviendo, destapase de algún modo el fraude colectivo en el que todos, llevamos tanto tiempo participando, y que de alguna manera, pacifica y civilizada, surgiesen voces primero, grupos después, que aglutinasen a aquellos partidarios de reformas profundas en un sistema injusto e ineficiente, y ya es redundancia en este caso, es injusto por ser ineficiente y viceversa. Y otra, la esperanza de que nuestro país, aprovechando la ventaja del trato inevitable con las democracias consolidadas de nuestro alrededor, se convirtiese en una nación de la que sentirnos orgullosos durante varias generaciones.

Lo curioso es que esta esperancita en la superioridad del nuevo tercio, el europeo, tambien se me ha ido por el desagüe de la incompetencia ajena, que el de la propia lo tengo atorado de tanto vomitar.

Resulta que el tan esperado new deal europeo, alguna década después de su nacimiento, sigue en el limbo de lo desconocido, en la mera imagen formal de algo que nadie parece saber nada sobre su destino o, lo que es lo mismo, de sus pretensiones. Mal vamos.

Una política común en lo económico, que se limita a conceder ayudas en forma de prestamos con bajo interés a los países pobres, y el nuestro lo ha sido desde el principio, cuando el flujo de la ayuda nos beneficiaba, cuando el dinero fácil nos catapultó en una espiral de consumo irresponsable , que incluso hoy, estamos lejos de abandonar.

El resultado es palmario, los países pobres son ahora igual de pobres pero tienen, tenemos, una deuda cuyos intereses somos incapaces de pagar y, lo que es peor, con los paisanos convertidos en viejos ricos nuevos, en estúpidos hijos pródigos a la busca de un padre que nos perdone y nos vuelva a llenar los bolsillos. Y eso, por lo que yo conozco, solo sucede en la literatura mística.

Desconozco la solución que la nueva Europa, la del banco central y las instituciones que gestionan la economía supranacional, tan alejada por otra parte de los representantes electos del parlamento europeo –miles, supongo-como estos lo están de sus electores, -a años luz-, va a buscar a este pequeño e irresoluble problema, tan viejo como la humanidad. El correcto reparto de los derechos y los deberes entre los supuestos ciudadanos, de manera que a todos les toque una parte alícuota de unos y de otros, sin que la equidad convierta la justicia en algo insostenible. No es fácil.

Poco creíbles ellos, después del éxito que tuvieron con la constitución europea, de la que fuimos los primeros y únicos en aprobar por la minoría aplastante de los que votaron. Sobre el 55% de abstención que tuvimos, o sobre la inutilidad de dicho sufragio, todavía estoy esperando respuesta de los convocantes de por aquí.

Quizás solo queda soñar con un nuevo estado basado en la economía, en aquello de tanto debes tanto vales, que tan buen resultado ha dado en ultramar, en una reencarnación pacifica del nuevo Reich, - el que va poner las monedas-, siempre y cuando el vecino francés acepte las circunstancias, que históricamente ha sido que no.

Quizás soñar que, de algún modo, en nuestro barrio los vecinos asuman que no pueden seguir consumiendo productos que no necesitan con dinero prestado a cuenta de un tercero que, además, tiene la peor de las perspectivas posibles, parado y con deudas.

Sueños son.

Para eso tenemos un estado, una constitución y unas instituciones maduras que, en cualquier momento nos van a decir la verdad de nuestra realidad, algo fundamental, y a gobernar la casa de todos.

Lástima que parezcan palabras huecas, las únicas que pueden servirnos.


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jueves, 2 de diciembre de 2010

PESSOA PROFETA.-



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El hombre delgado sonrió indolentemente. Me miró con una desconfianza que no era malévola. Después sonrió de nuevo, pero con tristeza. Bajó, después, otra vez, los ojos al plato. Continuó cenando en silencio y absorción.

Pessoa. Desasosiego 109

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Doscientos años después de Goya y -en la abundancia- unos meses antes de que la profecía de Pessoa se hiciese verbo otra vez, Botero nos lo cuenta a su manera.



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Dorothea Lange, coetanea de Pessoa, tambien vivió algo parecido. Solo que miraba algo mas profundo que la vida propia. El futuro de la ajena.



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