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martes, 25 de octubre de 2011

EMILIO Y LOS DETECTIVES, O MÁS BIEN.. 3.


DIONISIO Y LOS ESPIAS.-

"Tomados en su conjunto, los españoles viven como espectadores, contemplando de lejos y con poco interés la política que hace sobre ellos un grupo reducido de gestores. El disgusto genérico del país es tan incontestable como su abulia”. Esa misma falta de voluntad es la que ha permitido que broten hoy tantas ideas adulteradas que nadie se atreve a criticar en voz alta.
(Dionisio, profeta y sabio).

Esa era la opinión de Ridruejo sobre la España de postguerra (¿solo de postguerra?). Se lo hizo saber agriamente al Jefe del Estado, en un memorando reivindicativo. Debió ser algo así como “No es esto, no es esto”, parafraseando a aquel rondeño que dijo algo parecido “No es eso, no es eso” al regresar de su paseo soviético, algunos años atrás (Fernando de los Ríos en 1920 a la vuelta de su participación en la 3ª internacional socialista).
Parece ser que hubo palabras altisonantes en su segundo intento de autolisis, después de la experiencia bélica y... Prisión y destierro. Destierro breve en Ronda(1) , tan solo unos meses que, no dejaron de ser fructíferos, el “Cancionero en Ronda” y su drama “Don Juan”, ambientado en la serranía, lo atestiguan.

«Me he dedicado intensamente a Hexe. Los primeros días he pasado allí las tardes con ella. Estaba guapísima, tenue, con sus extraordinarios ojos azules, sus labios de niña y su pecho de adolescente bajo su leve seda rosa. La veía, la veré siempre, a través de muchas rosas frescas de cuya maravillosa estructura pasaba a ella para volver hasta unir unas y otras formas -uno y otro laberinto de labios- en una sola sensación de caricia y de perfume. No me fío mucho de amores que tienen tantas fronteras por medio, incluso dentro de mí mismo. Pero ella ha estado tan amorosa, tan enternecida, tan convaleciente en cama y despertando con lentitud, tan acariciable y manual, tan niña y tentadora, que no he tenido más remedio que dejarme llevar».
(Dionisio enamorado)
Hexe es reclamada por la justicia internacional como posible participante en la red de espionaje alemana, a las órdenes del Almirante Canaris, y escapa a Colombia ayudada por Ramón Serrano Suñer que, todavía podía proteger a los amigos de sus amigos. Antes de caer en la desgracia por todos conocida de su infidelidad conyugal hacia la hermana política de quien lo había nombrado, ministro de Interior, Gobernación y Asuntos Exteriores, entre 1938 y 1942

Hexe trabajó presuntamente para el servicio de inteligencia alemán, pero en el lado bueno.
Y aparece otra vez la eterna paradoja. Canaris (2), jefe supremo de la Abweir, servicio secreto del Reich, termina convertido en victima, enfrentado a la Gestapo, rivales en el oficio, y a Heydrich y a Himmler, siendo ejecutado tras el fallido intento de magnicidio en la Operación Valkiria.
Nadie puede negarle el halo de santidad que cubre a los que pagan con su vida el intento de cambiar el destino, nefasto, de los demás.
¿Otro héroe ambiguo? ¿Hubo un lado bueno en el lado malo?.
O mas bien, esto del maniqueismo ¿Resulta ser solo un pretexto para mantener atemorizado el rebaño?.

Ambigüedad de la que tampoco queda exenta la condesa Mechthild Podewils. A pesar de que como espía parecía ser demasiado transparente , y por tanto poco creíble; su relación con el eje del mal la condena.
Eso, y su supuesta implicación en la desaparición de su amante inglés , Leslie Howard(3) , cuyo avión de línea regular fue derribado por una escuadrilla de junkers sobre el cielo del mar gallego, cuando volvía a Madrid a reunirse con su amada. Y al parecer, también a otros asuntos al servicio de su majestad británica ¿go betwen = mensajero, entre Churchill y Franco? . Lo cierto es que perdimos un gran actor. (4).

(1).-
Este destierro "Sólo puede entenderse como un benévolo castigo contra los excesos de libertad que se ha ido tomando Ridruejo ante Franco mismo y como dimisionario de sus cargos Se ha comportado como un ideólogo ostensiblemente decepcionado y demasiado locuaz, en público y en privado. Sabe que estas son las razones de su confinamiento pero nada más llegar a Ronda, finge ignorarlo y pide al ministro Blas Pérez unas explicaciones que nunca llegarán por vía formal. En medio del miedo y la cautela generales, Ridruejo ha tensado demasiadas veces la paciencia de Franco, ha expresado con insólita franqueza su insatisfacción con la nueva España, lo ha hecho desde la plena conciencia de vencedor, y sólo queda aceptar las consecuencias tanto si le dan las explicaciones que reclama como si no."
(Jordi Gracia, en “Vida rescatada de Dionisio Ridruejo”).

(2).-
Canaris fue enviado personalmente a España por Hitler para convencer a Franco de que este país se les aliara en la guerra, logrando captar la atención de Franco al sugerirle que se mantuviera al margen de la guerra. Franco tomó en cuenta las indicaciones de Canaris y, después de sopesar la situación, finalmente desechó unirse a Hitler cuando éste le visitó. Franco encubrió el verdadero papel de Canaris durante esa gestión y se mostró más tarde muy agradecido con él, llegando a enviarle un retrato autografiado personalmente, y concedió a su viuda una pensión económica hasta el día de su muerte.

Durante sus viajes a España por la estepa castellana, quedó atrapado entre un rebaño de ovejas que cruzaba la carretera y dijo a sus acompañantes, "alcen el brazo, nunca sabemos donde podemos encontrar un superior". (Cesar Vidal?).

(3).-
A raíz de la investigación sobre la muerte de Howard, las fuentes británicas mencionan una misteriosa condesa “Miranda”, que fue la última amante del actor.
La condesa viuda de Romanones, de nombre de guerra “Aline”, afirma que la única sospechosa posible era Von Podewils, su enemiga como espía, y posterior amiga, Hexe.

(4).-
Sin tener en cuenta “Lo que el viento se llevó” -si ello fuese posible- o el retraso “político” de su estreno en España, en 1950, once años después de que este título se dejase llevar por el viento; hay un hombre que merece un puesto en los altares, aunque solo sea por su última película como actor, productor y director: “The first of the few” 1942, infielmente traducida para nosotros como “El gran Mitchell”, y por lo que supone la estilización argumental, en la cima del cine bélico, o “de propaganda”, a través de esta historia, sobre la génesis del Spitfire y de los que lo hicieron posible.
El avión que ganó “La batalla de Inglaterra” y los pilotos que se ganaron aquella frase histórica: "Never in the field of human conflict was so much owed by so many to so few." 'Winston Churchill' (Nunca tantos, debieron tanto a tan pocos).


jueves, 20 de octubre de 2011

AMBIGUO PASADO DEL ANTIHEROE.- 2




"La verdad de la verdad / y la verdad verdadera / y la verdad como un templo / son verdades como fieras"(D. Ridruejo)

Uno es de poca lectura, como la gran mayoría de mis compatriotas, aunque como ellos intente, y a veces consiga, aparentar lo contrario. Pero a fuerza de escuchar nombres - y leer libros- ilustres, de cuando en cuando se deja llevar por la tentación de leer a este o aquel, siempre que este autor o aquel título respondan aparentemente a la idea, al modo de pensar de uno. Y lo hago igualito que hace la gran mayoría; por tanto, de modo y manera estrictamente ortodoxos. ¿Ortodoxos?

He aquí la cuestión.
Leo “La historia de los ortodoxos españoles” de Don Marcelino Menéndez y Pelayo, y aunque lo de Pelayo ya debería haberme puesto sobre aviso de lo que iba a encontrar, la verdad es que uno -el de antes- esperaba encontrar la semblanza de los héroes patrios, glosada por tan ilustre señor - de esos que salen de medio cuerpo en las estatuas de las plazas y jardines - la gloria de nuestra historia, condensada en esas figuras con que los niños soñamos desde que vemos en el cine la primera de John Wayne.

Además, la educación religiosa, daño colateral inevitable, me había dejado claro que los “ortodoxos” los que se desvincularon de la Iglesia de Roma, en aquel cisma tan horroroso, eran los malos. De donde yo siempre deduje que los otros, los heterodoxos, los seguidores de la verdad, éramos los buenos. Con esa idea peregrina comencé a leerlo, con la misma ingenuidad con que un niño comienza a leer el Quijote pensando que es un libro de aventuras, que también lo es. Y, como al niño el pesado tomo cervantino, el panfleto moral se me cayó de las manos enseguida.

Resultó ser un catálogo de herejes hispanos. Heterodoxo viene a ser lo mismo que hereje, mira por donde- y la parte didáctica y formativa del texto, hace hincapié desde el principio en rebatir las ideas perniciosas de los antihéroes y en justificar el castigo que “el transcurso de los acontecimientos” iba asociando a cada disidente.
Esto podría servir para aprender a no ser demasiado crédulo en el significado de las palabras, en el doble sentido gramatical y hasta moral que tienen muchas de ellas, y a poner en solfa, o al menos en cuarentena a la mayoría de los clásicos de academia, y a las obras, a los libros que figuren la lista de “obligada lectura” o que estén ausentes de aquella otra de “libros prohibidos” del "Índice" índice de libros prohibidos (Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum) textos que había que quemar, enterrar o arrojar a la basura so pena de convertirte en un heterodoxo. ¿O era en ortodoxo? ¿Cómo distinguir a un gemelo de su hermano?.

Esa es la cuestión, ya os digo. Dionisio Ridruejo fue un falangista - de los fundadores - y compositor de alguna estrofa del “Cara al sol”, que tantos recuerdos traerá a los que presumen de haberlo escuchado, o incluso cantado. También fue un comunista(1), o al menos compañero de viaje en la penúltima versión -eurocomunismo- y fundador de un partido llamémosle “pre democrático”, a la vez que componente fundamental del “Contubernio de Munich” con el que prácticamente terminaría su carrera política.
Y helo aquí, helo. ¿Ortodoxo o heterodoxo?

La duda corroe al detective en ciernes y aunque la primera explicación la encuentra en los libros sagrados, en el pasaje de Saulo viendo la luz en el camino de Damasco, la desdeña de inmediato por aquello de que esos libros tienen explicación para todo, o casi, y esa es la mejor manera de arruinar la carrera y el oficio del investigador privado. Y en el manual, del curso que hizo por correspondencia, viene bien claro: "Cherchez la femme".

Vayamos por partes.
Considerando la dificultad y la dudosa veracidad de los hechos y de las fechas, dado el interés partidista de uno u otro signo con que todos los datos han sido manipulados , descubrimos su primera presencia en los libros de historia, como jefe de propaganda de falange durante la guerra civil –la de los abuelos- y como aglutinador del grupo de Burgos , el equipo que constituyó en sus años de jerarca falangista (Gonzalo Torrente Ballester, Xavier de Salas, Juan Ramón Masoliver, José María Fontana, Samuel Ros, Román Escohotado, Carlos Sentís, Antonio de Obregón, Martínez Barbeito, Edgar Neville, Luis Escobar, Manuel Augusto García Viñolas, Pedro Laín Entralgo, Luis Rosales, Luis Felipe Vivanco, etc…
Y hablamos, por tanto, de la “otra” generación del 36, y también de poetas.

Su amistad con José Antonio, y con Serrano Suñer, tuvieron sin duda mucho que ver con el ascenso político del poeta. Pero la cada vez más lejana presencia del primero, y el decreto de unificación que condena al ostracismo al movimiento de la camisa azul, suponen el primer aviso sobre la realidad del que se convierte súbitamente en cesante, es decir en alguien absolutamente prescindible.

Como buen lector de nuestros clásicos, hace de la necesidad virtud y poniendo en uso la agudeza y el arte de ingenio -que enunciaba Gracián- nuestro héroe se convierte en voluntario adalid, en banderín de enganche de la División Azul, en divisionario, cosa de la que un servidor ignoraba el significado hasta hace nada, y con ella se dirige a “matar comunistas” hasta Leningrado; con la circunstancia adversa, o no, de una tisis que además de manchar de rojo la nieve del frente ruso, envia a Dionisio a la retaguardia berlinesa.

Ridruejo que siempre fue algo enclenque (2), llega a las fiestas berlinesas del Reich, -tantas veces contempladas en las películas americanas que hacen innecesaria su descripción y su improbable relación con la realidad - con cuarenta y nueve kilos de peso, después de dejar ventiseis en el frente, y entre cinco y doce mil (esta es la exactitud de los historiadores) compañeros divisionarios, perdidos para siempre en una guerra que ellos consideraban suya. Aunque la mitad de ellos, en su fase final, fuesen reclutas.

Aun así, o a pesar de ello, o por las causas anteriormente expuestas, nuestro héroe “fall in love” o más bien es ferozmente seducido, nunca lo sabremos, por la baronesa , luego condesa Mechthild Von Hese Podewils-Dürniz, alias Hexe, con la que encontraríamos al poeta en Ronda varios, pocos, años después, en 1943. Compartiendo destierro en el Hotel Reina Victoria, en el mismo que el entonces genio alemán- ya que antes y luego, fue checo, el Rilke-, lo que son las cosas del querer, y de la guerra. Allí mismo, donde compuso aquella elegia de Duino, la sexta; y donde Dionisio y Hexe se refugiaron forzosamente de las hostilidades, de las impertinencias vitales.
Hexe ya estaba en busca y captura por los aliados para ser juzgada por asuntos que referiré en la próxima entrega.

Ahora comienzo a comprender aquello de:
“Hermosa y por debajo trágica, la imagen de Ronda sigue viva en mí en sus dos dimensiones. La que se me abría por la ventana esplendida entre lectura y lectura, entre poema y poema. Y la que por las calles iba embargándome con una pesadumbre parecida al remordimiento..” (D. Ridruejo) 1945

(1).- "Colabora con militantes del PCE que mantienen en secreto su militancia" Supuestamente, Ridruejo ignoraba la condición política de sus colaboradores. Con certeza, fue encarcelado por ello. 1956.

(2).-En cierta ocasión Camilo José Cela presentaba un libro de Dionisio Ridruejo, con éste delante, como es natural, y Camilo empezó así: “Este desmedrado mozo que aquí veis no ha hecho otra cosa en la vida que equivocarse”.


sábado, 15 de octubre de 2011

CUANDO TORRENTE Y EL DIONI HICIERON GRANDES COSAS... 1





Cuando Torrente y El Dioni hicieron grandes cosas. (O el ambiguo pasado del antihéroe).


Un divisionario en el contubernio de Múnich.


La “otra” generación del 36.



“El que nunca se equivoca / tampoco puede acertar. / Para estar seguro y cierto / te tienes que equivocar”. (Popular)


No descubro nada nuevo al decir que en esas ocasiones, frecuentes por lo demás, en las que un autor se acerca demasiado a su personaje, no hace otra cosa que reflejarnos su propia persona; cuando no convierte la historia, aparentemente ficticia, en una franca autobiografía, sin necesidad de guiños a la complicidad del lector. Siempre y cuando a ambos, lector y escritor se les presuma cierta seriedad moral o intelectual que, en estos ámbitos, suelen ser sinónimas.


Otras veces es su exagerada insistencia en presentarnos ambientes de una lejanía, temporal o espacial, ciertamente inaccesibles, o el retrato de protagonistas tan irreales como esperpénticos, la que nos hará sospechar en la coartada, en los velos que ocultan aquello que resulta de una evidencia tan certera como la blancura en la yema del huevo de codorniz, que la tiene, si no nos limitamos a engullirlo de un solo bocado, sin mayores pretensiones gastronómicas. El escritor se refleja siempre en lo que escribe, y a veces se diluye, fundiéndose dentro de la trama que ingenuamente pretende crear.


Incluso algunos, mezclan en sus historias los nombres de literatos reales, dejando confundido al lector en la duda de las certezas vertidas sobre tal o cual autor, o sobre la exactitud del juicio, del que está escribiendo sobre otros colegas, coetáneos o no.


Bolaño quizás represente a esta última corriente, a la que tampoco me atrevería a calificar como contemporánea, en la que los nombres propios van desfilando accidentalmente en el transcurso de los capítulos de ficción, ajenos al estilo biográfico o incluso al de la crítica literaria, por más que queden los susodicho mejor o, generalmente peor, retratados al gusto de la opinión del que escribe, que tiene, obviamente, la palabra.


Pero imaginaos cuando uno indaga sobre un sujeto que lleva acoplada la etiqueta de literato, un sujeto que ha sido, que es un poeta oficialmente reconocido, y que entre versos más o menos perdonables, encuentra otras capas en la cebolla, más apropiadas que la inicial, como la de guerrero, pensador, o político, junto a laminas viscosas, ciertamente indefinibles, que le hacen pensar si no estará leyendo realmente un cuento de Borges. Si no será este fantasma, un invento del ciego argentino, o si ha sido real este sujeto y ha sido la única fuente de inspiración para media docena de las historias de Don Jorge. Perplejidad.



Todo comenzó en Ronda.


Leo accidentalmente que El Dioni (Dionisio Ridruejo a partir de ahora) estuvo desterrado en Ronda, y me saltan los fusibles, dos, de la sección sorpresas te da la vida, ay dios.


La primera es que Ronda pueda ser destino del destierro de nadie, que lo fue; la segunda es que preguntando, inquiriendo investigando por los rincones, buscando en los quicios de la mancebía, y cotejando la memoria de los supervivientes , en los círculos que, presumiblemente pudieron tener algún contacto con el Dioni, solo encuentro el silencio, el olvido, interesado si me hace sospechar de lo incomoda que pudo ser su presencia para los supervivientes de la hecatombe, cuando todavía humeaban las cenizas de la hoguera, o simplemente el olvido natural del que no ha dejado huellas entre los principales del lugar ni en el libro de los ilustres que estuvieron, y escribieron, en esta ciudad. Tan solo Rilke, “El chulo p.. de princesas” como diría Cela, y Hemingway, en su crepúsculo de huesos rotos, figuran en el escudo.


Pero hoy día, afortunadamente, no hace falta ser un buen detective, dejarse romper la cara, y el alma, como Marlowe, o dar saltos salvajes en el tiempo y sobre el mar; para encontrar hilos, trozos al menos de diferente naturaleza, y con sus colores ajados por los años, que te permitan elaborar una pequeña trama o, si tu capacidad es tan escasa como la mía, al menos elaborar un pequeño nudo, o un anillo para el meñique que te recuerde de vez en cuando, aquello que quieres, que pretendes olvidar.


“Hermosa y por debajo trágica, la imagen de Ronda sigue viva en mí en sus dos dimensiones. La que se me abría por la ventana esplendida entre lectura y lectura, entre poema y poema. Y la que por las calles iba embargándome con una pesadumbre parecida al remordimiento..”


(D. Ridruejo) 1945?




P.D.- La foto inicial no pertenece a ningún "cadaver exquisito", o esnobismo literario de la epoca a que me refiero-ré, si bien es un pretexto para atraer a aquellos que tienen fobia a las letras.


Pero si os fijais bien en la primera señorita, por la izquierda, podreis comprobar mas adelante que fué la pareja sublime, del amante de la espia que estuvo amancebada con nuestro heroe.


"Lo que tiene uno que inventar para que lo lean"

domingo, 9 de octubre de 2011

Nicholas Ray y el Manual de uso cultural.-


Balada de los cuatro tuertos.-

Cuatro ojos ven mas que dos, o que doscientos mil, si los cuatro ojos pertenecen a ciertos tuertos: John Ford, Raoul Walsh, Fritz Lang y Nicholas Ray.

La paradoja de que aquellos que iluminaron la vida de los espectadores a través del ojo único, de la cámara, terminasen cubriendo con un parche negro, el hueco inútil de su rostro. La metáfora de aquellos inventores cinematográficos que terminaron transformandose, adaptando su físico a tal menester, en cine. El paradigma de aquel que dirigió la película sobre su propia muerte y que nos muestra las imágenes, reales, del aventamiento de sus cenizas sobre el agua. Nicholas Ray en “Relámpago sobre el agua” o “Nick´s film”.

Una vida profesional que comienza en el estudio de Frank Lloyd Wright, y termina como patrón de un bar de copas en el Madrid de los sesenta, tras ayudar en su apocalíptico final a Samuel Bronston, el ultimo emperador del cine, en sus “Rey de reyes” y “55 días en Pekín”; y que tiene el suficiente recorrido para dejar en el centro, la dirección de dos docenas de películas de las que resulta imposible apartar a alguna fuera del circulo de la perfección, el del clasicismo de Hollywood en su época dorada.

Añadiendo la marca de cine de autor, que lo fue, mucho antes de que los europeos inventasen la etiqueta, además de hacer añicos al esquemático cine de géneros. “Chicago años 30” es cine negro, es un melodrama, y es un musical, todo a la vez. “Johny Guitar” es una tragedia griega dentro de un western. “Rebelde sin causa” es, como casi todas, una reflexión sobre el mal, y la compulsión para exteriorizarlo, que llevamos dentro y que, en determinadas circunstancias, nos conducirá al desastre. “Los dientes del diablo” y “Muerte en los pantanos” nos cuentan la difícil relación entre el hombre , entre los bienintencionados amantes de la naturaleza, y los resultados de su actuación sobre el medio natural, no siempre en línea con sus intenciones. “Mas grande que la vida”, es el retrato de la destrucción personal y familiar a que la adicción puede conducir. Premonición o, quizás, la desgarrada realidad de un autor que sería consumido por todas las adicciones a su alcance, el alcohol, el sexo, el juego, los estimulantes…

Cine romántico, pasional, donde la aventura, la amistad, dan paso a la exquisita atención hacia las imperfecciones humanas, las que convierten en perdedores a los personajes secundarios, a esos corifeos que se dejan matar por el amor, por el honor, o por la amistad, y que guardamos para siempre en el recuerdo por encima de las historias, estupendas, o de los protagonistas supervivientes que no felices. Salvo que seguir vivos sea lo mas parecido que podamos conseguir de esa utopía llamada felicidad.

Actores que no estrellas, actrices que no bellezas, y siempre la poesía, el delicado detalle que justifica la inmolación de los eternos John Carradine, Ernest Borgnine, Scott Brady (inolvidable “Bailarín”), Mercedes McCambridge (no hubo una mala mejor), Robert Ryan, Ward Bond, Gloria Graham. y tantos otros que llenaron los planos de tal manera que las primeras figuras tenian que limitarse en gran parte a ver sus nombres encabezando el cartel.

De su obra, de su estilo, nos queda la afinidad por los asuntos que trata, humanos y universales, nos queda la piedad, la compasión, la empatía con todas las debilidades, las limitaciones personales que condicionan el devenir de todos y cada uno de sus extraordinarios personajes. El tremendo respeto e influencia que debió transmitir a los actores y la maestría en los encuadres o en el manejo del color que llevaron al Cinemascope a identificarlo con el cine en su mayor y mejor expresión, la del espectáculo total.

De su persona nos quedan las leyendas, muchas, y el afecto que tantos y tantos cineastas y cinéfilos le demostraron, y le seguirán demostrando.

Dicen que algunos días, resaca mediante, confundía en la mañana, el ojo sobre el que debía colocar el parche de seda negro, y este aparecía aleatoriamente en uno u otro lado del rostro, del rostro del falso tuerto. Dicen.

“El cine es Nicholas Ray. Si aquel no hubiese existido, este, lo habría inventado”

Jean Luc Godard





miércoles, 5 de octubre de 2011

THE DEAF´S KILLER o más bien THE SILENT KILLER



¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (en inglés: Do Androids Dream of Electric Sheep?)


¿Sueñan los sordos con coches eléctricos? (en inglés: Do Deaf Dream of electric car?


La primera pregunta es de Philip K .Dick y es el pretexto para sumergirnos en una extraña historia de amor verdadero, es decir de ciencia ficción.


La segunda es de un servidor y solo es el complemento retórico a la respuesta que tengo para ella.


"-Sueñan, sí. Y lo hacen en forma de pesadilla terrorífica-"( en inglés: Nightmare)


Nunca pude imaginar que los vehículos a motor pudieran mejorar las habilidades depredadoras que todas las tardes admiro en los documentales de la dos. Que el silencioso acecho de los felinos y su mudo galope final sobre la presa iban a ser superados por la alevosía depredadora de un coche eléctrico sobre los sordos, inadvertidos de su proximidad.


Ya llevan dos intentos, al menos en mi caso, de embestida sobre el ángulo ciego, que en los humanos supone algo tan insignificante como doscientos grados de visión, mas de la mitad de lo que nos rodea, y que quedan ocultos, inútiles para nuestro sistema de alerta visual, porque el otro, el acústico, suele estar enmascarado en gran medida por el ruido ambiental de cualquier ciudad, y que, en el caso de poseer cierto grado de sordera, se convierte en el mejor aliado del cazador, del cazador infame que alumbra y deslumbra al verderol con el farol antes de darle el estacazo, como glosaba Don Mendo (1).


Dos intentos de aniquilación que, abortados en el ultimo instante por los frenos, eléctricos presumo, del arma mortífera, me han ocasionado gran susto, además de estupefacción al comprobar la cara de autosatisfacción o estúpida e innoble codicia del cazador con silenciador, del peor de los furtivos.


Supongo que para ellos será divertido ir asustando al peatón con su arma invisible para el ojo de los sordos. Pero temo, también, que a la peor de las deficiencias sensitivas, la de aquel que no quiere oír, que no quiere ver, porque le resulta mejor vivir ausente en su mundo interior, mas agradable que el que tiene alrededor - cosa bastante corriente- y que, a esa tan frecuente y en cierto modo limitación voluntaria, se una ahora la carencia auditiva en cualquier grado, que lo convierte en victima propiciatoria para este nuevo enemigo, el coche eléctrico.


Claro que el progreso lo justifica casi todo, ya sabemos lo del fin y los medios, pero a mi los sustos no me los quita nadie, y van dos.


(1).-


y en medio de la penumbra
cuando al cabo se columbra
que está cerca el verderol,
se alumbra, se le deslumbra
con la lumbre del farol,
queda el ave temblorosa,
cautelosa, recelosa,
y entonces, sin embarazo,
se le atiza un estacazo,
se la mata y a otra cosa.



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