martes, 29 de septiembre de 2009

CRÓNICAS DE UN VIAJERO APRESURADO # 4



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Crónicas de un viajero apresurado.-
Sensaciones.
1.- Oporto

Dicen que saudade es difícil de traducir y mas aun de entender para el extraño, algo así como el seny catalán. Y a uno no le queda mas remedio que ponerse a buscarla a lo largo del recorrido, con la premura del que sabe que el tiempo corre en su contra,-siempre lo hace-, y de que el sentido de la singladura no puede ser otro que el de la búsqueda de El Dorado, la de marcar el aspa en el impreso de la vida donde viene la lista de hitos imprescindibles.
Conste que no soy de esos, que ya he dicho en alguna ocasión que viajo porque no puedo evitarlo, como hormiga fuera del hormiguero. Pero si hay algo fuera del folleto turístico, de la oferta para el consumidor compulsivo, o de lo meramente tangible del asunto de patear una ciudad mas o menos extraña, pues ahí si, ahí no me importa el esfuerzo suplementario.
Y realmente funciona, lo de la saudade digo. La verdad es que la percibes enseguida. Desde el momento que tienes que pronunciarlo así, percibes, si quieres que te den percebes, porque si dices percebes estas diciendo que percibes y entonces, realmente estás fuera de juego.
Evidentemente que la saudade no es una parte fundamental en el humor lusitano, pero uno, que ha nacido en La Raya, y que ha pasado largas, interminables horas con el rostro, el bajorrelieve de Viriato clavado en la espalda, en sillas estilo remordimiento, con esas tallas sacadas de cualquier trono semanasantero, que nos han martirizado hasta la aparición de Ikea en el firmamento de la tortura doméstica,- ya le daremos su merecido a esta en otra ocasión- que uno, ya digo, tenia la saudade tan incrustada entre los omoplatos del alma, que no fue necesario otra cosa que la revelación, la sencilla e indolora constatación de que ya lo sabia. De que siempre he sido un poco portugués, también, y de que me siento en casa cuando tengo unos azulejos frente a mi o cuando un extranjero vecino, o sea menos extranjero, me mira de frente y me habla de Cristiano Ronaldo con tristeza, con la misma rabia, resentimiento y envidia con la que los cubanos hablan de los quedados (fuera) y con la implícita sensación de que el héroe, como el amor, cuando son perdidos, pasan a ser malditos en el mejor sentido.
-No hizo nada en Suiza. ¡Nada! Y con un solo gol suyo, Portugal se hubiese clasificado- Me repite el peluquero portugués, ignorando que no entiendo su idioma y que tampoco hace falta. Esta sea quizás otra faceta de ella, de la saudade, el que no haga falta entender ciertas cosas, tan solo presentirlas.
Me ha sorprendido el hecho de no encontrar el molesto agobio de la multitud que, para el peatón suele ser habitual, durante la estancia. Como si la densidad de los paseantes estuviese limitada en unos niveles máximos, por debajo de los cuales la vida puede ser agradable. Doy fe.
Sigo encontrando mendigos, menos que anteriores ocasiones, y mas especializados, como freakies sacados de “Freaks”, la de Tod Browning, y que tan solo he llegado a ver con profusión en la Atenas de los ochenta. Los nuestros son meros aficionados a su lado.
Y es esa sensación también, la de la sociedad del bienestar que permite ver rostros mas o menos felices, en un entorno mas que digno, cuando todo a su lado es cabeza perdida, como diría el poeta. Cuando las fachadas de las calles y el eslogan de las ciudades, no es otro que “Passa-se” “Aluga-se” o “Vende-se”, como si un país entero estuviese en almoneda, esperando la liquidación y el reparto definitivo, antes de cerrar la puerta de salida.( y es que hay puertas que solo admiten esa posibilidad cuando uno nace dentro).

En el diario lo dice bien claro 9.000.000 ciudadanos, de ellos 500.000 parados, aunque a mi me gusta mejor decir desempleados, el autentico caos. Bueno el autentico no, un caos pasadero y venial. Uno piensa que las cifras son solo para ser usadas en nuestra contra, como rayos flamígeros del ángel en el jardín del bien y del mal, solo que uno no está muy de acuerdo con que alguno se haya hecho el dueño de la espada de fuego, o sea de los números.
Según estos Andalucía con ocho millones de habitantes tiene más de ochocientos mil desempleados, en las mismas fechas, agosto de 2009, es decir, casi el doble en proporción a los del país vecino, del pobre país vecino que siempre ha servido de miserable consolación para los resignados. ¡Menos mal, que nos queda Portugal!
Según estos números deberíamos estar comiéndonos unos a otros, pero evidentemente no lo hacemos.
Según la OCDE, otros que tal, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, estas cifras, las andaluzas, no son reales. Al parecer no solo están infladas por el trabajo sumergido, etc.etc., sino que no tienen ningún valor contable, no tienen la menor fiabilidad según dicha organización. Lo cual no se si es un gran consuelo o es otra manera de aumentar mi desconsuelo. La percepción de la calle, desde luego que es bastante mejor, tiene mejor aspecto que la portuguesa , de momento hay menos carteles en las fachadas y todavía nadie se ha planteado salir a buscar trabajo al exterior, más bien a la inversa, siguen viniendo. Crucemos los dedos.
Reafirmando los tópicos, hay que admitir que la cocina sigue siendo excelente, los vinos, los tintos del Alentejo un descubrimiento a seguir, los quesos cremosos de la Serra da Estrela lo mas parecido que he probado a la extinta torta del Casar – los que disfruten de la actual son solo victimas del marketing, y bien que lo siento- y las carnes, al menos las rojas del norte son de lo mejorcito que pueda comerse a este lado del Atlántico. Del pescado mejor no hablar. La visita al mercado semanal de Espinho daría para otro, extenso, rato en este blog.
No obstante, lo que mas me sigue impresionando en cada escapada hacia la tierra de Viriato, es el hallazgo de pueblos o ciudades históricas en perfecto estado de conservación y con una característica que no encuentras en la mayoría de los entornos monumentales de nuestro país, están vivos. A la vez que admiras calles con mas de diez o quince siglos en sus aceras, compruebas que siguen sirviendo para su finalidad primigenia, el uso de sus ciudadanos. Sin quedar relegadas a la función de parque temático donde el turista solo verá otros turistas encerrados entre paredes de cartón piedra.
En esta ocasión han sido Braga, Barcelos, o Guimaraes, y Aveiro en menor grado. Aunque hay otra docena, al menos, esperándome para la próxima. Espero.

P.D.-
Conseguí probar el "Pao de Lo" que era mi objetivo inconfeso.
Muy rico.

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lunes, 14 de septiembre de 2009

VOLVEREMOS A ENCONTRARNOS


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Where have you gone
My love my friend
Somewhere without the rain
I feel afraid now, I feel alone
Will we meet again
Can you recall what we once knew
Somewhere without the pain
I feel afraid now, but not alone
We will meet again
I can't hear your voice
But you know I feel your soul
I can't hear your voice
But you know I feel your soul
Where have you gone
My love my friend
Somewhere without any pain
I'm not afraid now, I'm not alone
We will meet again

Todo es diferente cuando lo miras por segunda vez.

Quizás es tu mirada, quizás eres tu mismo el que ya no es igual. Como el río que no pasa dos veces por el mismo lugar, y como la vez esa en que comprendiste la metáfora que iba un poco mas allá del agua que fluye sin cesar.
Algunos dirán que son la luz, la que cambia con las horas del día y las formas, las sombras, las que nos hacen ver cosas que antes nunca vimos. Porque de eso se trata, de enriquecer y en cierto modo completar aquel suceso, aquel episodio que, obstinadamente, se nos apareció repetidas veces a lo largo de nuestra vida.
Ahora, que los supervivientes de las ultimas guerras son cuatro ancianos a merced del deterioro natural de su disco duro, de la perdida alevosa de sus recuerdos, tenemos que conformarnos con las versiones documentadas de aquellos escritores que ,como todo el mundo sabe, anteponen inevitablemte su filtro mental a la hora de registrar la realidad que pudo ser. Hasta los documentales han sido sometidos, desde el montaje inicial a su penúltima renovación, a imposiciones censoriles o a secretos de estado, que vienen a ser lo mismo, documentos reservados.
Por ello nos queda, en el eco que de cada desastre nos trae su aniversario, y ahora estamos en el del fin de uno y el comienzo de otro, (paradoja mayúscula si consideramos que ambos son nuestros desde que tenemos el carné europeo), nos quedó a los que obviamente allí no estuvimos, la educación infantil en las hazañas bélicas, las victorias,- tan diferentes a la paz como nos recordaba Fernán Gómez, refiriendose a la del 39- luego quedó la sensación adolescente de que necesariamente un cúmulo de injusticias estaba inflando un globo demasiado frágil y que solo la militancia en el bando correcto castigará a los culpables e impedirá su repetición, es decir desvaríos propios de la edad, y finalmente, tiempo después, volvemos a evocar la historia, la del mundo en que vivimos, la de hace setenta años, la del dolor de nuestros padres y la de la tragedia de nuestros abuelos, y vemos otra imagen totalmente distinta a las anteriores.
Vemos solo dolor, sufrimiento en la sociedad civil. Y alguien dijo que todo soldado siempre fue antes un civil, en vida, y vuelve a serlo, siempre, una vez que ha muerto.
Por eso repetimos la inmersión en las fechas onomásticas del Apocalipsis, es natural mirar la herida, aunque esté casi cicatrizada, pero acercándonos en esta nueva ocasión a la vida, al entorno humano de los que mas perdieron, los padres, los hijos, los hermanos, los que esperaban y temían durante todo el tiempo, largos años, del conflicto, y los que luego volvieron a sufrir las carencias económicas y las ausencias de los seres queridos.
Viene todo esto a cuento, mas que por los aniversarios mediáticos y el bombardeo político y comercial, que de todo andamos sobrados, sobre aquellas guerras tan lejanas y heroicas, como casi todas, por la canción que suena en mi cabeza desde que hace un mes nos recordasen en su noventa y dos aniversario el nombre de Vera Lynn, la cantante que puso la voz al himno de la segunda guerra mundial, aunque para nosotros, debido en parte a la cúpula protectora de Mongo, que prefería a Lili Marlen, por obvias razones, y tambien en parte por la castración informativa a que nos tuvieron sometidos los “buenos” de la historia, los aliados vencedores, ha sido, y presumo sería una perfecta desconocida, de no haber sido por el video clip final de la película de Kubrick,” Dr. Strangelove. Or How i Stopped Worrying And Love The Bomb” Si estaré en lo cierto que hasta el titulo español, “¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú”, tergiversa lo quería decir el director: “O como dejé de preocuparme y comencé a amar la bomba”. Y entonces ya estábamos en el 64, un año excelente por lo demás.
Hasta en aquella época, hasta para un adolescente aficionado al cine bélico, o al de humor que de todo tiene, la película le dejaba un poso desagradable, una mezcla indigesta entre el olor de la cadaverina y el sarcasmo, el chiste sobre el dolor ajeno, la guerra fría que, a punto estuvo de dejar de serlo, de cambiar su temperatura. Muestra de cine político en tiempo de paz, con la etiqueta de pacifista, si vis pax para bellum, ya saben. En un escenario donde no quedaría lugar siquiera para el sufrimiento de los civiles, de hecho no quedaría nada.
Y en esa escena del cowboy cabalgando en el cielo sobre la bomba atómica que desencadenaría a todas las demás, en esa larga y cinematográfica secuencia donde se intuye el orgasmo de aquel, del ángel anunciador del Apocalipsis, suena una música extraña, una balada cantada por una mujer que, incluso sin entender la letra, transmite el aire melancólico del que espera en medio de la desesperanza, del bolero “Espérame en el cielo”, con otro ritmo, con otras voces, maravillosa Vera Lynn, a la que se sigue disfrutando a pesar de las limitaciones técnicas de la época. Y quizás mas por eso, por las limitaciones, porque uno imagina a un pueblo desesperado y asustado, encerrado en los refugios y cantando a coro esa canción durante miles de veces, durante años que, sin duda, vivieron como eternos.
Y es que, afortunadamente podemos ver las cosas con diferente enfoque, bajo luces y ángulos distintos, y con el tiempo que no cambia los hechos, el pasado sigue irreversible, pero si nos cambia a nosotros, cada día nos va cambiando, y sobre todo la forma de comprender lo que nos rodea.
La letra no es menos hermosa que la música, y no menos arrebatadora y romántica, crepuscular, que la del bolero.
Pero no se trata solo de una canción, es la confirmación de que, de nuevo, como ella dice, la música es el mejor bálsamo en tiempos difíciles que, ojala no vivamos, y que no está nada mal tenerla a mano, y recrearnos una y otra vez con esta medicina del alma.

www.youtube.com/watch?v=cHcunREYzNY

¿A dónde has ido?
Mi amor mi amigo
A ese lugar sin lluvia
Aunque ahora tenga miedo, y me sienta solo
Donde volveremos a encontrarnos
Recordarás lo que una vez supimos
En algún lugar sin dolor
Aunque ahora tenga miedo, y me sienta solo
Nos encontraremos de nuevo
Aunque no pueda oír tu voz
Sabes que puedo sentir tu alma
Aunque no pueda oír tu voz
Sabes que puedo sentir tu alma
¿Dónde has ido?
Mi amor mi amigo
A algún lugar sin dolor
Ya no tengo miedo ahora, no estoy solo
Nos encontraremos de nuevo

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viernes, 11 de septiembre de 2009

BIENAVENTURADOS # 6


--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Bienaventurados los justos, porque gracias a ellos existe el mundo.-------------
Dice Zaratustra, o Kalikatres sapientísimo, no recuerdo cual, que el mundo tiene el futuro asegurado siempre que existan al menos treinta hombres justos y ellos no lo sepan.(1)
No me preocupa el numero, con toda seguridad es algo simbólico, una cifra a partir de la cual un grupo humano se constituye en autosuficiente y por tanto puede iniciar una nueva andadura, hasta incluso una nueva civilización, cuando llegue el caso hipotético en que hayamos terminado con la actual. No es el numero lo que me preocupa. Con toda seguridad el numero actual de justos puede cifrarse en millones, sin temor a exageraciones ni a enmendar la plana a Zoroastro.
Lo realmente inquietante es la coletilla, donde sin duda está la genialidad del mensaje.
Y es, “Que ellos no lo sepan”. Que no sepan que son justos, que no sepan que de su existencia depende la del resto del planeta.
Si sospechasen siquiera que pertenecen a la casta de los hombres justos, ya tendríamos el primer inconveniente. Ser raro, anormal, una oveja blanca en un rebaño de lobos y que eso no es muy conveniente para el. Quizás deberá, al menos, adoptar la piel de la alimaña para pasar desapercibido. Y desde ese momento, el de la simulación, el justo deja de serlo.
Quizás esté minusvalorando el valor de su honestidad, la necesaria y querida presencia de la honestidad, como la del comandante,-en versión de Carlos Puebla, por favor- y deba negociar algún beneficio personal, a cambio de de la integridad moral. Y vuelve a desaparecer el manto de santidad.
Que no lo sepan, que nadie les cuente la necesidad de la virtud, de su vida virtual, para que el resto del colectivo tenga, y siga teniendo, una reserva espiritual a partir de la cual beguine the beguine, volver a empezar ,–esta en versión tabajara- porque desde ese momento, del conocimiento de su virtud, estas personas se vuelven evanescentes como la dama del expreso- de Hitchcock- y esta, tan solo queda a buen recaudo en los ancianos que ya no tienen fuerza para acudir al mercado, en los niños, que todavía no la tienen para hacerlo y en los locos, en algunos, que la tienen pero no saben donde la han puesto. El resto no tiene otra oportunidad que vender, cuanto antes mejor, el menor vestigio de la pureza con la que todo ser vivo llega al mundo. Tampoco quiero cometer excesos con el pesimismo. Ese es un humor cercano a la melancolía que solo si es generado por ciertos bebedizos alcoholados me parece soportable.
Ocurre que el mundo en que vivimos tiene algunas características que lo hacen totalmente distinto del de los sabios de antaño. La primera, fundamental, es la transparencia que, aunque lo sea parcialmente, aunque no deje ver nítidamente el lecho del río – de la vida, que luego no se me entiende - al menos permite vislumbrar la capa de légamo que cubre el fondo y la madera podrida que flota en la superficie.
Esa es la primera cualidad que hace inviable la existencia de hombres justos en la ignorancia de serlo, la transparencia del conocimiento. Imposible detenerla. Hay que convivir, por tanto, con la presencia de una cierta impureza en la calidad de las virtudes, tal y como fueron estas concebidas en su principio, de una perfección absoluta.
No existe el paño, bueno, que en arca se venda. No hay mas arcas, porque ya no son necesarias. El mercado tiene otras leyes y ni las virtudes publicas ni las privadas, escapan a estas.
Transparencia, y no poner mas filtros de colores a la realidad que aquellos que el espectador esté dispuesto a pagar.
Y es que además, los justos de antes tenían una cualidad que ahora estaría muy mal vista. Al parecer existía una característica suya, la cólera de los justos, que en determinadas condiciones hacia caer los imperios y volvía tan turbias las aguas del río - de la vida, ya digo- que hacia imposible ver nada a través de su superficie.
Afortunadamente eran muy pocos, unos treinta, y ahora no tienen, tampoco, el caldo de cultivo, la tierra fértil preparada para permitir que germinen semejantes semillas.
Vamos, que yo estoy tranquilo en ese sentido, vaya lo uno, la infinita presencia de pecadores en el reino de Mongo, por lo otro, la paz y tranquilidad que te da el saber que por poca vergüenza que te quede, este bien no está solo en vías de extinción, sino que, además, la virtud que perdimos, al agacharnos a anudar los zapatos, ya es solo es un recuerdo remoto.
En épocas como esta, de similar estado de animo colectivo, al que algunos rapsodas. erroneamente llaman cinismo, es cuando emergen unas figuras nacionalistas o patrióticas, como gusten llamar, que acaban convocando a los justos fetén, a los millones que se creen que lo son, para volver a retomar el ciclo aquel que enturbia la corriente, con un color como de lavar carne y con la presencia de ciertos elementos flotantes y bastante diferentes de la madera podrida, a los que nadie quiere mirar.
Y es que está todo escrito, y repetido un millar de veces.
La lástima es que se siente uno como la profeta aquella que lo veía todo con la antelación suficiente para evitarlo, pero al ser mudita, no podía hacer otra cosa que sufrir su ineficacia con eterna resignación. Por cierto que los oráculos también se llevaban su parte, buena parte, del asado.

Resulta inconcebible que el ser humano resulte tan estúpido en colectividad, aparte de injusto como hemos visto, como para no detenerse a reflexionar, y a plantearse una dirección alternativa a aquella indicada por el guía del desfiladero -esta es de Herodoto, no confundir-.
Ni siquiera Ortega nos sirve en esta ocasión. Si bien su planteamiento político era tan genial como acertado frente a los cambios sociales del siglo diecinueve y la necesidad de un líder culto es decir preparado para dirigir una nación iletrada, esta figura debería haber quedado desfasada en un mundo en el que dos generaciones, al menos en Occidente, han vivido con la suficiente paz y confort para preparar, moral y políticamente, que es lo mismo, a una tercera para que pueda hacerse cargo por si misma de su futuro, sin necesitar los arcanos de Zaratustra y su eterna sabiduría, ni el catecismo del padre Ripalda –al menos este encerraba un atisbo de ideología, aunque no comulguemos con ella - para reconducir el planeta con cierta discreción.
No es el caso, lamentablemente, y no es que me fastidie la vigencia de Ortega o de Maquiavelo, que ya es triste, es que tengo la impresión de que estamos, o al menos estoy, mas equivocado de lo pude pensar. Y bastante menos avanzados, cuestión de supervivencia incluida, que los ancestros de la túnica o el taparrabos.
Y tampoco es nihilismo, los nihilistas eran otra cosa bastante diferente de lo que podría parecer por su nombre y de lo que intento decir. Es tan solo que las tres preguntas de la filosofía clásica, ¿De donde venimos? Etc.etc. me sugieren una respuesta común:
- No lo se.
El pasado no me lo creo, tergiversado y sodomizado hasta la extenuación. El presente no me lo quiero, no me lo puedo creer, estupefacto. Y del futuro para que hablar.
!Que los dioses sean benévolos con aquellos que los tengan!.

Por cierto me acaba de salir otra bienaventuranza. Bienaventurados los que tienen dioses porque ellos recibirán su benevolencia. Pero esa para otro día.
No quiero cansar.

(1).- Realmente está tomado de un pasaje del Antiguo Testamento, en el que Yahvé, promete que nunca faltará ese numero de justos, como Abraham, añade, y de esa manera el pueblo elegido se convertirá en nación.
Aquí el pez se muerde la cola, porque está hablando de la creación de un club milenario, o eterno ya puestos, que nos deja fuera al resto. Evidentemente de justos nada. Confirmo mi sospecha.

La imagen.- “El festín de Baltasar”. Rembrandt.

El rey Baltasar, hijo de Nabucodonosor, celebra un banquete impío con mil de sus príncipes. Ya ebrio, ordena que se sirva más vino en los vasos del templo de Jerusalén, que su padre había conseguido como botín. En ese momento aparecen los dedos de una mano que empieza a escribir sobre el muro tres misteriosas palabras: Mane, Thecel, Phares,
De las muchas traducciones que he sufrido en la vida sobre esas tres palabrejas, me quedo con la escuchada a un padre español culturizando a su hijo en la National Gallery:
-“La has cagao”-.
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sábado, 5 de septiembre de 2009

BIENAVENTURADOS # 5


------------------------------------------------------------------------------------------------------Bienaventurados los que sueñan despiertos, porque ellos transformarán drama en fantasía .----------------------------------------------------------------------------
AYER TUVE UN SUEÑO.-
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Así comenzaba el discurso de Luther King en el 63. El hombre, el profeta a punto de lapidación, solo pedía “Libertad”.
Así comenzaba la canción de Manolo Díaz, que en la versión de Los Pasos, del año 64, terminaba pidiendo “Paz”.

El sueño que yo he tenido es extraño, como todos, y no termina, sino que comienza con un deseo, y además lo consigue... que todo vuelva a ser…. ”Como ayer”, aunque esa, del 66, era del Dúo Dinámico.

Deja rencores y olvida viejos temores
volvamos a ser felices como ayer
y podremos juntos vivir hoy
mirando en el porvenir
como ayer
igual que ayer……

Y ya no deseábamos Paz, Libertad, ni Justicia o Caridad .No. Nuestra evolución, nuestro progreso social a lo largo de todas estas páginas, pasadas, ha delimitado un afán común mucho más concreto y prosaico. Tan solo la vuelta al pasado feliz inmediato. Nos conformaríamos con regresar un par de años atrás. Y en mi sueño lo conseguiamos.

Soñé que:

Todo el mundo tenia trabajo. Si bien no era un deber, tan solo un derecho.
Gran parte del trabajo se remuneraba mediante el antiguo y predemocrático sobre de papel, que escapaba a la vista de extraños, aparte de los interesados pagador y perceptor.
La principal industria del país era “Hacer dinero” mucho y muy rápido, aunque oficialmente aparecía como “Actividad inmobiliaria” y ella seguía urbanizando el monte y el secano hasta el infinito, es decir, quinientos mil kilómetros cuadrados. Por supuesto el precio de la vivienda volvía a subir un veinte por ciento anual (dos dígitos, ya saben) y los bancos a financiar con intereses negativos (IPC mediante) y sin necesidad de solvencia alguna.
La banca seguía siendo la niña del ojo derecho (el de la mira telescópica en las monterías) de nuestros gobernantes que consideraban que exigir balances o normativas a los expertos en “Hacer dinero” era un contrasentido. El fin justifica los medios, como todo el mundo sabe.
El turismo, ese gran invento, continuaba siendo el bíblico maná que no necesitaba otra cosa que primavera, verano, y alcohol barato, y que además facilitaba los flujos humanos tan necesarios para el mestizaje cultural y sobre todo del capital, donde el color seguía tendiendo al negro, aunque ahora quizás habría que ir pensando en elegir otro diferente, mas que nada para no molestar. Quizás dinero opaco seria mejor, aunque protesten los pacos.
Hablando de opacidades. Tanto la producción y distribución de drogas, como la prostitución, continuaban exentas de tributar, aunque según expertos suponían un diez por ciento del PIB. En lo que discrepaban era en el significado de PIB, para unos, tenia que ver con la riqueza “Global” del país, para otros simplemente es el sonido que hacia Correcaminos al desaparecer por el horizonte, ¡Pib!, ¡Pib!…
Los gobernantes seguían legislando placidamente, dejando la reglamentación para tiempos mejores y en manos de los estados federados. Diecisiete.
Una vez establecida como innecesaria la recaudación eficiente de impuestos, ya que lo importante es que “El dinero se mueva” y “esto nos hará más felices y por tanto mejores y a veces no hay que ser muy estrictos cuando las cosas van bien”. (Sic, esto no es mio, solo transcribo lo que escucho.), se sigue dando prioridad al des-control en el gasto público.
De moral, de ética, ya digo que no son los tiempos. Así...

Se siguen financiando con dinero y vidas propias, media docena de guerras lejanas, si bien llamadas misiones de paz (La que pedía la canción) y periódicamente se autoriza el incremento de efectivos y se demonizan indefectiblemente, como terroristas o incluso delincuentes comunes a las victimas nativas de nuestras fuerzas de paz.
Se modificaron levemente, continente y contenido del eslogan del ancienne regime “Unidad de destino en lo universal” por “Unidad de gasto en lo universal” adaptándolo a los tiempos y a sus motivaciones morales, exclusivamente pecuniarias, influidos sin duda por el “In God we trust” imperial, sin comprender muy bien que es lo que este dice, ni mucho menos, por qué lo dice.
Se consiguió finalmente acabar con el déficit crónico de los medios de propaganda estatales, RTVE, con un método tan innovador como ingenioso. Se les prohibió tener ingresos externos, publicitarios, con lo cual nunca mas habrá que restarlos de los gastos y nunca mas se verá un balance negativo. Ingenioso, ya digo, y resuelto con algo tan fácil como un presupuesto abierto, barra libre, ilimitado, donde, nunca mas números rojos.
Ante opciones nada baladis como la elección de fuente energetica, se elige directamente la mas cara, y se suma su coste a la cuenta del prestamo que el resto del mundo nos va a facilitar gentilmente. Y lo de gentil va con segundas, ya que a los descendientes del reino de Judá los expulsamos en el siglo XV para saldar deudas y me temo que ahora la expulsión del "resto del mundo" va a ser algo mas complicada.
Igualmente se financian sin limite, mas de trescientas, y creciendo, las misiones culturales, las nuevas delegaciones del idioma patrio en todas las regiones (el numero de países ya resultaba claramente insuficiente) del urbi et orbe, con el curioso sistema, opaco ya saben, de designación de sus responsables y cuadrillas, Instituto Cervantes, lo llaman. Si tienen la paciencia de indagar, en el pedigrí de los afortunados, se asombrarán hasta donde puede llegar la fascinación del aroma.
A la vez que se implantan nuevas embajadas paralelas, una por cada comunidad autónoma en los mismos lugares. Multiplicando la ineficiencia por diecisiete. Probablemente.
Y ello en loor de la lengua materna que, mientras tanto, sigue por el camino de ser ilegalzada en ciertas zonas federales. Zonas que son regadas y periódicamente abonadas por el estado central con el estiércol dorado producido en las caballerizas del reino de Jauja. Reino cuya fama sigue atravesando fronteras, provocando la envidia de todo el planeta y atrayendo millares, millones de hombres de buena voluntad que todavía creen en los milagros.

Pero lo mejor del sueño es… el personal, la bien llamada ciudadanía. Sigue pensando que vive en el mejor de los mundos posibles, que este es eterno, y que no hay que hacer nada, ni tan siquiera pensar. Tan solo dejarse llevar por la ensoñación de que volver, al ayer, es factible, y de que estarían dispuestos a hacer lo mismo, es decir nada, en caso necesario.

Afortunadamente solo fue un sueño, una mala pesadilla, de los que uno gustaría que no se volvieran a repetir jamás. Aunque ya se sabe que sobre ellos no tenemos otra opción que no sea resignatoria.

Felízmente todo ha cambiado, o va a cambiar, necesariamente, y los errores van a ser, como siempre han sido, una fuente de progreso, de riqueza para pasado mañana.
Suele pasar, no crean.
Aunque mi cupón es el 79430, y el premiado el viernes es el 06424. Si se fijan he acertado el cuatro central.

Creo que este es el comienzo de una buena…. (De Casablanca).
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