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martes, 6 de julio de 2010

LA MESA DE JUEGO

-------------------------------------------------------------- Los Tramposos (Caravaggio) ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


El timo del nazareno

El timador (conocido como el nazareno) se gana primero la confianza de la empresa proveedora haciendo algunos pequeños pedidos que paga rápidamente. Para generar la confianza el timador ofrece como fachada una empresa de apariencia solvente, de la que aporta todos los documentos necesarios convenientemente falsificados, presentándose con trajes impecables, un coche caro, etc.
Una vez generada la confianza en la víctima, el nazareno realiza una compra de mucho más valor, que paga esta vez con letras de cambio o pagarés. Una vez recibido el producto – el voto- el nazareno revende la mercancía y desaparece.

(Fuente Wikipedia. Solo añado dos palabras)


El timo de la estampita

Es una estafa tradicional, en la cual la víctima es abordada por un estafador con supuestas escasas facultades mentales (el tonto). El tonto lleva consigo un sobre lleno de billetes, a los que no da ninguna importancia, tratándolos como estampitas. Entonces entra en escena un segundo timador (el listo), que convence a la víctima para que juntos engañen al tonto ofreciéndole una cierta cantidad de dinero por sus estampitas, que a veces, es complementada con los ahorros –votos - de la familia de la victima. Después de entregar el dinero, la víctima recibe el sobre, pero cuando lo abre, en lugar de encontrarse los billetes, encuentra recortes de papel, ya que han hecho el cambiazo de forma imperceptible para la víctima (requiere de una cierta habilidad). Para ese momento, los estafadores ya están demasiado lejos, y la víctima ha perdido su dinero.
También llamado timo del tocomocho, donde aprovechando la codicia y avaricia de la gente se comete este tipo de estafa, viene a ser el cuento del estafador estafado.

(Fuente Wikipedia. Solo añado una palabra)


Solo que en ambos casos existen victimas que, suelen ser terceras personas ajenas al fraude y a la codicia. Y los estafadores desaparecen, para asomar cierto tiempo después con un nuevo aspecto, y puede que con un nuevo truco.

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LOS COLORES DE MI VIDA

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Un barreño de zinc, de “lata”, enorme, a medio llenar con agua hirviendo, y dos pastillas de tinte, que siempre era del mismo color, -monocromo lo llaman ahora cuando la impresora solo dispone del negro-, el imprescindible. Los demás colores solo estaban en el cartel. Dudo incluso que el droguero, también llamado proveedor, -y sin embargo ninguna de esas cosas en el argot actual-, dudo que tuviese en la trastienda otro color diferente.
Se movía un rato con un palo, el fondo del recipiente, arremangados los brazos de la dueña del hogar, y se iban introduciendo, una por una aquellas prendas cuya claridad desafiase el gris oscuro.
Se apartaban del bautismo las cuatro vestimentas de las otras ceremonias vitales, bodas, bautizos, comuniones, y fiestas de guardar, y se guardaban bajo llave a la espera de que el tiempo, la polilla, o el natural cambio de talla de los supervivientes, los liberase de pecado y de utilidad alguna.

Luego, el blanco y negro, al igual que el melodrama, quedó relegado a las salas de cine, hasta que la imposición por parte de las autoridades del technicolor, del final feliz y del estado de bienestar, relegó en el olvido a ciertos ritos como este del luto “de rigor”.
Ahora supongo que estamos en la fase, oculta por el subconsciente, de acaparar tinte con todos los colores del arco iris, menos el negro, naturalmente.
El rojo está de moda, solo en lo deportivo, y el amarillo que debería aflorar en los rostros de los personajes públicos, parece enmascarado bajo una espesa capa de maquillaje, que, al igual que el blanco de la corte prerrevolucionaria, tiene sus días contados.

No obstante aparecen otros, colores metálicos, grises en modalidades, tonos, y apellidos nunca vistos, que además de tener gran aceptación entre el público y los dibujantes de comic, es decir del futuro, no aparecen en el catalogo de los tintes Iberia.
Creo recordar que los llamaban purpurina, los tintes o más bien pinturas doradas o plateadas y los preparaban los drogueros, y no todos, mediante una sabia mezcla de polvos y disolventes especiales.
También recuerdo que su efectividad era limitada a determinados soportes, madera o cartón, y que eran poco duraderos. Algo así como un parche ante los ojos, que nos hacia ver las cosas como una proyección, como un muestrario, de la gloria.

La vida, el sentido común, o bien, la aparición de tejidos sintéticos, que no aceptaban tinciones supletorias, y la posibilidad de tirar la ropa a la basura con un menor coste que el del simple lavado, ni siquiera plantea la posibilidad de llevarla “al tinte”.

Con lo cual nos encontramos en la situación ideal para afrontar el reto que se nos presenta:


El emperador desnudo. Las mascaras de su corte, de cartón, mas agrietado y descolorido que las cabezas de los gigantes y cabezudos de mi pueblo, pidiendo a gritos su renovación. Y el pueblo llano, reducidos sus ingresos por el diezmo implacable, cuando no por la sisa de sus administradores. Junto a la amenaza, a los pobres “de pedir”, en lo mas sagrado de su labor social, generación tras generación, que es la de justificar la función del limosnero, ante la previsible reducción o supresión del crédito a las arcas reales, conducen todo ello a una situación cada vez más parecida a la que tan bien retrataban Valle Inclán y sus coetáneos.

Tendré que releer su Ruedo ibérico, que además de compartir gentilício con el tinte en cuestión, me hace sospechar que también comparte la predilección por cierto color.


La única y grande lástima es que han transcurrido más de cien años desde aquella pifia descomunal, y no parece que hayamos obtenido el menor provecho de su enseñanza.
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domingo, 4 de julio de 2010

HOY PESSOA. Y QUE SIRVA DE PRECEDENTE.


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Algunos tienen en la vida un gran sueño,
y faltan a ese sueño.
Otros no tienen en la vida un gran sueño,
y tambien faltan a ese.
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(Desasosiego 380)
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El Poeta es un fingidor.
Finge tan enteramente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que de veras siente.
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(Cancionero)
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Cuando muera, hijito.
Que sea yo el niño, el más pequeño.
Tómame en tus brazos.
Y llévame hacia adentro de tu casa.
Desnuda mi ser humano y cansado.
Y acuéstame en tu cama.
Y cuéntame historias, si despierto.
Para que vuelva a dormir.
Y dame sueños tuyos para que juegue.
Hasta que nazca cualquier día.
Que tú sabes cuál es.
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(El guardador de rebaños).
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¿Y TU QUÉ HAS HECHO..?

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TODO FLUYE (Sin duda).-


Cuenta V.Grossman en “Todo fluye”, en tercera persona, -como casi siempre los escritores nos cuentan sus experiencias personales, incluso las mas intimas- el hecho que aterroriza a lo largo de su vida, a su alter ego, exhausto superviviente de la extinta religión comunista (1), quien, como cadáver ambulante regresa del “lager” justo una generación después de la partida.
Cuenta que todavía le despierta por las noches la luz cegadora del mas lúcido de los hombres que conoció a lo largo de su vida. Aquel con quien coincidió en la celda , durante los intervalos en los que la tortura, los interrogatorios hasta la confesión de delitos inexistentes y la delación de inocentes, -probada de esa manera, la culpabilidad firmada de unos y otros- aquel escuchado en las horas entre luces, mientras la razón se desvanece y la locura asoma, en un tiempo que podría haber sido inventado por el propio Grossman, de no haber dejado la prueba irrefutable de la pesadilla recurrente en su memoria.

¿La Historia?.
-La Historia no existe-. Dijo el preso de inteligencia inconmensurable, momentos antes de desaparecer para siempre.
-Si te fijas- Siguió diciendo
-Si te fijas, la bondad del hombre no ha mejorado un comino a lo largo de toda ella.
La violencia y el terror continúan diezmando la humanidad, incluso en nombre del progreso.
Hasta el tiempo presente demuestra día tras día su incapacidad para mejorar la jornada de ayer.
¿La historia?. Es solo una invención, un relato circular de nuestros limites.

Ni siquiera, el reo portador de la luz cegadora, le habló de ideales, de justicia o libertad, de la fe en el hombre nuevo. Le dejó, con el mas profundo y negro de los vacíos , dentro de la nada absoluta a la que no tuvo mas remedio que ignorar durante el día, de postergar en el raciocinio, en beneficio de su supervivencia.

Quizás no sea uno de los pasajes menos pesimistas de la novela. Seguramente haya otros aun mas demoledores. Quizás tampoco sea exactamente una novela. Ni tan siquiera el relato de una vicisitud. A lo mejor, o a lo peor, es solo una reflexión, otra mas, que nace sobre el tiempo que le tocó digerir, una crónica del que pasaba por allí y no pudo menos que dejar constancia de lo que entonces sucedió y de su interés, en que estemos avisados para cuando vuelva a suceder, ya que de eso, al parecer, no tuvo la menor duda.

Y es que después de decenas de millones de ejecuciones (2), -como si los ceros a la derecha minimizasen, desvirtuasen el asesinato de un solo ser humano, del hombre-(3) nos cuenta como todavía se prepara la matanza siguiente, la penúltima depuración de profesionales, de técnicos, la mayoría médicos, y entre ellos gran numero de judíos, sobre los que se habían recogido abundantes delaciones, pruebas irrefutables, sobre sus métodos crueles e inhumanos, emuladores de Mengele, en una conjura destinada a acabar con lo mas preciado del pueblo ruso, El Estado.
Solo la muerte del dictador, en su cama (4), permitió la suspensión de la última ¿? masacre, y obligó a los espontáneos delatores y a los tentáculos de la propaganda a replegarse, a aceptar la falsedad , y a reconocer públicamente, de manera oficial que todos los muertos que vos matáis gozan de buena salud. (Esto es de Zorrilla pero al revés).

El que piense que voy a establecer una comparación entre regimenes políticos de allí y de aquí, de entonces y de ahora, piensa mal. Lee mal, y sobre todo, no entiende, quizás por mi incapacidad, lo que quiero decir.

Las pequeñas - y las grandes- corruptelas de nuestro sistema, no son mas que las manchas producidas por los insectos sobre nuestro parabrisas. Posiblemente vayamos a conducir con cierta dificultad durante una temporada. Posiblemente llevemos el depósito del limpiacristales vacío, y posiblemente el trapo que nos presten en la gasolinera esté tan sucio que no resuelva satisfactoriamente nuestro problema. Posible y probablemente. Pero lo cierto, lo verdadero, es que nuestro viaje va a continuar. Y aunque lleguemos secos, arrugados y encorvados al final; lo importante es que en ese momento podamos levantar la vista del suelo y fijándonos en el próximo e inalcanzable recodo del camino, tengamos la seguridad de que hay vida detrás de él, aunque esta no sea la nuestra. Porque la vida al fin y al cabo es una religión, la más importante, tanto como para no permitirnos perder nuestro tiempo con las demás.

Los dramas y las tragedias colectivas, son de todos , son del genero humano, y sobre sus causas y sobre las situaciones que las reviven; la misión del hombre, como individuo casi impotente, es siempre la de recordarlas, la de rememorarlas, mediante la no historia quizás, si hacemos caso a su inutilidad, preconizada por Grossman, y la de seguir rebelándonos (1ª persona) frente a la injusticia, y a la ceguera colectiva que es la que, al postre, hace que se repita siempre la indigestión.

Que es una religión esa, la totalitaria, que igual que sucede con la televisión, “Ya sabemos lo que da de si” en palabras de el tío Dionisio (5). Y que sus acólitos y feligreses harían bien en releer esa no historia de los últimos ciento cincuenta años, y coincidir con Saint Just que la desgracia de un solo hombre, invalida el más noble de los fines.

Siento que el de hoy sea un tema de tal profundidad que requeriria, sin duda, las referencias adecuadas, la lectura consiguiente, y la posterior absorción, mediante la necesaria y sosegada discusión en los foros del dialogo infinito. De ese que las luciérnagas de mi jardín iluminan con extrema intensidad , y durante el tiempo que dura un parpadeo, en algunas noches de junio. Lamentablemente, todo eso se perdió como las lagrimas bajo la lluvia (Blade Runner), o como una acuarela flotando en el agua. Pero, afortunadamente, conservo las luciérnagas. Hay pues esperanza.


(1).- Que fue una religión queda fuera de toda duda. Que el nombre, comunista, sea el correcto, me parece fruto de la demagogia y propio de la desinformación. Docenas de adjetivos se suceden desde las catacumbas, desde los precursores nihilistas, pasando por los setembristas, comuneros, marxistas, socialistas, anarquistas, socialdemócratas, mencheviques y bolcheviques , traicionados unos tras otros por la Gorgona , por un Saturno hambriento que no duda en devorar a sus hijos, hasta convertirse en emperador de un planeta con un solo habitante, como el del Principito, es decir hasta desaparecer.
Que como todas las religiones, proclaman la fe en un futuro mejor para todos, también está fuera de duda. Otra cosa, aparte de los fines excelsos, son los medios, empleados, y sobre todo, la cruda realidad, de que cinco generaciones después, el progreso de la humanidad, cuando lo ha habido, se haya debido mas a la ciencia que al espíritu. Y que, al no poder ofrecer el comodín de “La vida eterna”, la promesa hecha a los padres de los tatarabuelos resultó evanescente. Como ella.
Mis respetos a sus creyentes. El hombre sin fe no existe; y si lo hiciera, seria una losa insoportable para los demás.

(2).- Cuando Carlota Corday sale del baño después de apuñalar a Marat, refiere su sorpresa ante los gritos de ¡Asesina! con los que la interpelaba la victima. Su sorpresa ante la ignorancia del propio Marat de que no se trataba de un asesinato, si no de, evidentemente, una ejecución.
Algo parecido escuché a Sarita Montiel al ser preguntada por el asesinato de Trotski. Y reconozco que entonces fui yo el sorprendido. Y es que ella, si estaba allí, entonces.

Y es que todos esos millones de ejecutados, lo fueron después de una condena, de la aceptación de su culpabilidad por ellos mismos, o por sus familiares y amigos en innumerables casos, y por tanto no supusieron en su día , incluso muchísimo después para los fanáticos, ningún descrédito para la justicia, para la infalibilidad del Estado.

(3).- Pongo hombre con minúsculas. Así lo hubiese querido el personaje de “Todo fluye”. Tampoco esa religión, la fe en el hombre, basada en su progreso a lo largo de los siglos, en eso que llamábamos historia, le parece verdadera.
Y sin embargo “Eppur si muove”, el apócrifo de Galileo. Está en movimiento, y no podemos bajarnos. Sigamos al menos su compás.

(4).- Y después llega el sucesor, que obviamente llega al poder por “casualidad” sin haber compartido, ni siquiera conocido, ignominia alguna. Y luego “La Glasnot”, “La Transición”, y vuelta a empezar.

(5).- La chaqueta del tío Dionisio, se la prestamos a Paco Rabal para el rodaje de “Los Santos inocentes”. Algunos quizás sepan de lo que estoy hablando. De la sabiduría de aquel que está de vuelta sin necesidad de haber ido muy lejos. Os iré contando.


P.D.-

El cartel, procedente de los archivos de la “Guerra de nuestros antepasados” según Delibes, resulta esclarecedor. Para mi, el autor es absolutamente visionario y digno de adhesión.
Al fin y al cabo la situación presente no es responsabilidad exclusiva de quien carga con ella. Al menos no únicamente de un bando o bandera.
Resulta de meridiana evidencia, el hecho de que los destinatarios del cartel, los de entonces y los de ahora, es decir todos los presuntos ciudadanos, sin exclusión alguna, somos responsables del presente, del mañana y del pasado mañana.

Lo de la palabra “victoria” es un sarcasmo, otra vez, de la propaganda de la no historia. A la que deberíamos ir acostumbrándonos.

Por cierto, que para estas hojas, tenia otra imágen , como es habitual, mas optimista. Os la dejo para el final.



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