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miércoles, 30 de mayo de 2012

12 Razones de Por que la amo (Rich-Jones) (4).-



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lunes, 28 de mayo de 2012

JORGE SEMPRÚN. Cara B. "A CADA UNO LO SUYO".-



“No hay injurias más fáciles de olvidar que las que han sufrido otros, sobre todo si es uno mismo el que las ha cometido”.
(Primo Levi).

Existe un salmo, convertido en mantra, letanía interminable sobre las ventajas del texto impreso en papel, de ese ente abstracto de contenido indefinible, al que llamamos libro. Salmo entonado con cierto brillo, por los beneficiarios de su supervivencia frente al maremoto digital, para el que las barreras que ellos habían impuesto, el canon a las fotocopias, habría quedado tan obsoleto y estúpido como la línea Maginot ante la invasión alemana.
No es que quiera rebatir la defensa sentimental, caballeresca, y obviamente merecedora de algún otro adjetivo relativo a la cuenta bancaria, de aquellos que venden sus libros  en columnas apiladas, yuxtapuestas o superpuestas como los yogures, en las librerías de las dos o tres cadenas que agonizan en nuestro país. Bien está que defiendan lo que es suyo.
Solo que hay desventajas en el texto escrito, que se convierten en ventajas en el digital, a las que nunca hacen referencia.

Por mencionar una, bastante significativa, y mediante un ejemplo esclarecedor, una simple anécdota, que suele ser la base de nuestro erróneo acervo científico, y social me temo, haré referencia a la autocensura que frenó, cercenó, suprimió y hasta tergiversó, ciertos pasajes del articulo anterior sobre Semprún, con la única finalidad de no molestar a los editores de la revista, quienes como los lectores o un servidor, tienen como único salario, la posibilidad de poder participar en el número siguiente.
Y para ello hay que mantener la compostura, es decir, no molestar a ningún creyente que pueda sentirse injuriado en la menor, y enarbole el texto escrito, la prueba concluyente, contra los autores del delito punible. Y los de opinión deben ser los únicos que quedan punibles, así nos va.
Silencio aterrador y autoimpuesto que posibilita, y hasta justifica, el fraude global al que llamamos crisis.

Por ello me limitaré a incluir aquí, la cara B de aquel artículo. Aquellos fragmentos suprimidos por la cabeza borradora, a sabiendas de que tampoco podré decir, escribir, todo lo que pienso, pero al menos liberaré el grito que la injusticia provoca en el pecho, y que hay que dejar salir antes de que aflore el psicópata en que te llega a convertir la aflicción infinita.
El mensaje digital, este que estáis leyendo, es evidentemente más libre que el impreso. Responsabiliza exclusivamente al que lo suscribe y, paradójicamente, a pesar de su gratuidad, va dirigido a un limitado circulo de lectores, que son amigos en el sentido estricto que presta el comulgar con las mismas ideas, dispersas casi siempre, equivocadas a menudo, pero sinceras y sin otro límite que el de la capacidad del que escribe.

Y es que no se puede hablar de Semprún sin que surjan de inmediato dos términos complementarios y condenatorios, Kapo y Buchenwald.
Está todo escrito, y en letras grandes, en negrita, para el que quiera conocerlo. 

 
 Marguerite Durás, para quien su nombre signifique algo, y la censura de sus memorias por la editorial Gallimard, hasta suprimir el pasaje donde hacía referencia a la expulsión de su marido Robert Antelme, superviviente y camarada de Semprún, del PCF. A raíz de la denuncia que hizo ante el comité central de la situación en que los comunistas allí recluidos, colaboradores de los nazis en la dirección del campo,  kapos, o sonderkommand,  convertidos en jueces de la vida  de los supervivientes, ellos, y de la muerte de casi treinta y cinco mil presos. A pesar de que Semprun negase siempre que aquel fuese un campo de exterminio.”Ni siquiera tenia cámaras de gas” refiere. 

Sobre el tema de las memorias de unos, los kapos, y de sus victimas, o compañeros de infortunio para otros, hay textos imprescindibles como la trilogía de Primo Levi, o las memorias de Steinberg en Auschwitz, “Crónicas del mundo oscuro”. Si bien como dije antes, al parecer, ni la muerte consiguió eliminar las diferencias entre las víctimas del holocausto, judías o gentiles. Mucho menos hallar algo de luz en la memoria del que saliendo del horror absoluto solo puede intentar olvidar o…morir.
Ojalá que el pasado europeo, el de los ismos y sus terribles consecuencias, no hubiese existido. Pero si es que existió,  estamos obligados a escuchar a los supervivientes, y lo más terrible de todo es que estamos obligados a dudar de ellos.
Como de Enric Marco, que ha estado treinta años viviendo de sus falsas memorias sobre Flossenburg: ”Me inventé el relato porque así la gente me escuchaba más”.

No es el caso de la figura central de este episodio, quien según testimonio, escrito en papel, por su hermano Carlos, volvió a casa tras la liberación de Buchenwald, más gordo que los familiares que le esperaban;  con el único estigma físico de la tonsura craneal, universal en aquella época, como profilaxis ante la pediculosis y el tifus consecuente.
Pero es que, en cierto modo, esta ambigua figura se vuelve patognomónica, simbólica y precursora del fraude que nos asola. Me resulta harto cercana, y profética, en este país donde la tolerancia es convertida en hipérbole.

Soslayando incluso el episodio de colaboracionismo en el campo, si es que ello fuese posible; nos encontramos con un aristócrata comunista (¡Oh!), Semprún Maura, que fue enterrado no hace tanto en Paris, envuelto en la bandera de la II República Española, según deseo expreso, sin haber hecho el menor asco al nombramiento de ministro por su majestad el rey de España, sucesor digital en el cargo de la Jefatura del Estado de aquel que había hecho jirones la bandera-sudario de Jorge.(¡Oh!).
Volviendo a soslayar su militancia y expulsión del partido, e incluso el guión que escribió para Costa Gavras, “La Confesión”, sobre el testimonio aterrador que hizo Artur London , como victima de la purga de los miembros del partido, veteranos de las brigadas internacionales en la guerra de siempre. Orwell se libró por poco. Andréu Nin no.

 
Curioso ver como le da la vuelta al asunto en la última escena, cuando aparece la pintada en la pared – el graffiti todavía no había llegado a nuestro idioma - de los jóvenes checoslovacos en plena represión: "¡Levanta, Lenin! ¡Se han vuelto locos!". Manteniendo la importancia de la fe frente los errores de la iglesia. Puro jesuitismo en la dirección de las almas. Deuda impagable de unos con otros. Como la que unos y otros nos están dejando ahora.

Su nombramiento como ministro de cultura por un gobierno socialista que acababa de apostatar del marxismo (¡Oh!, como si eso fuese posible), estuvo trufado del esperpento habitual en unos gobernantes que, hasta hoy, siguen sin creerse de verdad la trascendencia de lo que están haciendo. Al parecer no gozaba de nacionalidad española, al menos fehacientemente, y hubo que recurrir a algún pasaporte caducado de los varios de que dispuso, el de Federico Sánchez quizás.
Aunque aquí la ironía, que dice Camús es el arma imprescindible frente a la opresión, no puede matizar, que siempre es atenuar, el grito de desesperación que nos surge ante el disparate sin final, en el que continuamos.

Nadie cuestionó, nadie objetó sobre el currículo de D. Jorge, nadie aparte de los componentes de la camarilla que aspiraban al cargo. Al parecer Alfonso Guerra alegó algo, sin mucho énfasis, mientras Felipe – curioso que los nombres de Alfonso y Felipe, me sugieran la añadidura de números romanos para convertirlos en lo de siempre - insistía en aquello de la importancia del  color de los gatos y el fin que todo lo justifica, acabar con los ratones. Los malditos roedores en que nos hemos convertido la mayoría, aterrorizados por los innumerables felinos que han esquilmado aquello que fuera la Itálica famosa. ¡Ay dolor!, hoy mustio collado.  Silencios que facilitaron su mediación entre Miterrand y Gonzalez para el aterrizaje del mayor grupo mediático galo en España. Canal Plus.

No es políticamente correcto, lo se, opinar siquiera sobre los que han partido. Pero a veces resulta esclarecedor pasar hacia atrás las páginas de ese libro virtual al que llamamos memoria. Esclarecedor y aleccionador mientras nos queden ganas de aprender, de seguir vivos.

“Los que han cometido crímenes o han sido cómplices, tienen la extraordinaria facultad de convertir la mentira sobre el propio pasado en recuerdo verdadero”.
(Primo Levi).

- L´aveu, dans l´engrenage du procès de Prague - Lise y Artur London ( Elisa Ricol, hija de emigrantes españoles ).
- Homage to Catalonia - George Orwell
- Crónicas del mundo oscuro - Steinberg
- Marguerite Duras – Biografía por Laura Adler
- A orillas del Sena, un español… - Carlos Semprún Maura
- Si esto es un hombre Primo Levi
- Crónica mediática sobre la “transición española” (también llamada “movida madrileña”).
- Wikipedia  (para los que somos menos exigentes).



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sábado, 26 de mayo de 2012

ALTERNATIVAS A LA SANIDAD PÚBLICA.- (3)





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jueves, 24 de mayo de 2012

JORGE SEMPRÚN EN EL MANUAL DE USO CULTURAL (CARA A).-


 

Dicen que todo exiliado lleva a la espalda dos mochilas difíciles de abandonar, la nostalgia y el resentimiento. Habría que añadir una tercera, la impostura, hija natural de las dos citadas y de las expectativas exageradas de aquellos que en la patria, esperan ansiosamente el regreso de los seres queridos.

Uno recordaba su nombre como guionista, en películas de grandes figuras del cine de culto de los sesenta, Resnais, Gavras, incluso Losey, y el sopor plomífero de las horas perdidas en la sala oscura, intentando no ya comprender, sino captar algún mensaje, alguna idea que esos señores quisieran transmitirle. Incluso la esperada versión sobre la  realidad española que el exiliado ilustre encontraba a su regreso. “La guerra ha terminado” o “Las rutas del Sur”, planas y tediosas. Me temo, y agradezco, que el tiempo los haya puesto a todos en su lugar, el de la letra pequeña de la enciclopedia cinematográfica. Bueno, a casi todos.
 
 Después comenzaron a publicarse sus novelas y volví a intentar descubrir parte de aquella verdad que nos estaba vedada Pirineos mediante. “La segunda muerte de Ramón Mercader” de Semprún, fue un hallazgo en el sentido de conocer hechos y personajes de cierta trascendencia. Así, saber que el asesino de Trotsky había sido un español, héroe, por supuesto y por protagonista, y que incluso había visitado su pueblo natal años después de haber muerto y de haber sido enterrado en Cuba.
Y así lo creí hasta escuchar a Sarita Montiel,  sobre su estancia en Méjico en la fecha de autos. ¿Asesinato? – No. ¡Aquello fue una ejecución! - “Asaltar los cielos”  de Linares y Rioyo 1996. La lengua sin pelos de la manchega – que tan gustosamente mostraba en sus películas-  me hizo añicos la ficción literaria. (Y la ficción política).
Más tarde, en novelas como “Aquel domingo”, “El largo viaje”,  y  en la del título mas esclarecedor “Viviré  con su nombre, morirá con el mío”, invita a conocer otro asunto vedado para nuestro conocimiento, la vida en el campo de Buchenwald, relatada en primera persona y desde el punto de vista de un personaje en el que, a la larga, terminaría convertido su autor.
Realmente Semprún  como personaje, es mucho más rico y generoso para los aficionados a la literatura, que las obras que dejó escritas, por cierto, en francés.

Leo a su muerte, con estupor, los editoriales, y las columnas de ilustres colaboradores de prensa, de políticos y estadistas, junto a la necrológica. Y busco entre los panegíricos, sin encontrar el menor atisbo de una controversia que, sorprendentemente, como la de Ramón Mercader, o como la de Federico Sánchez- su nombre clave en el PCE - nunca existió. Años de deserciones, de autoinmolaciones, de terribles enfrentamientos dentro de la gauche divine, de traidores y revisionistas, de publicaciones criticas con el comunismo, y curiosamente silenciadas en nuestro país, “El cero y el infinito” Koestler, “Homenaje a Cataluña” Orwell, o casi todo Albert Camus - figura de la que la cultura española debería sentirse especialmente orgullosa-  cuyo rumor de denuncia intelectual obligatoria sobre los crímenes contra el hombre no cesará hasta la caída del muro.

Solo los habituados a navegar entre dos aguas – la superficial en un sentido y la profunda en el contrario, sobrevivieron al caos vital. El moral era otra cosa. Y como buen personaje de novela con final feliz, el aristócrata comunista es nombrado ministro de cultura de un país, el nuestro, que necesitaba figuras de prestigio internacional.
A su muerte, recibe los correspondientes honores de ambos estados vecinos, y  la cobertura informativa del grupo Prisa – era consejero delegado de Sogecable - y de la editorial Gallimard;  poniendo el punto y final sobre cualquier epitafio que no sea el de un gran escritor y un personaje de peso en la historia de la cultura europea.

Solía citar la frase de Scott Fitzgerald, según la cual  "la señal de una inteligencia de primer orden es la capacidad de tener dos ideas opuestas al mismo tiempo y, a pesar de ello, ser capaz de seguir funcionando".

 
“Jedem das Seine”, en la puerta de entrada de Buchenwald,  significa literalmente "A cada uno lo suyo" y no se refiere expresamente al argumento de la novela de Sciascia. Aunque tampoco parece un desproposito volver a leerla..

(Continuará).







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martes, 22 de mayo de 2012

12 Razones de Por que la amo (Rich-Jones) (3).-



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domingo, 20 de mayo de 2012

HOY VA DE POP (FILOSÓFICO).-



Donald "Duck" Dunn


Uno ya era algo masoca desde muy pequeño, como todos los niños. Pretendía alcanzar las ramas más elevadas  de los arboles mas altos, los pinos, y aunque desafortunadamente las piñas quedaban fuera de mi alcance, solía disfrutar con la cáscara, la corteza a ras del suelo, sobre la que, imaginación y navaja mediante, se realizaban  metamorfosis ilimitadas. Cascos de buques de guerra, destructores, portaviones, puertas y muros almenados del fuerte  apache, para defenderme de los ídem. Incluso alguna estilizada piragua, que todavía no era la de Guillermo Cubillo, y cuyas dotes de navegación estaban entre lo ínfimo y la infamia. Desconocía la existencia de algo llamado centro de flotación y los cascos de corteza insumergible tendían, inevitablemente a flotar boca abajo, es decir con la quilla boca arriba. Era, y soy, de secano, y los secretos marítimos, me estaban vedados. 

No obstante es propio y natural de la tierna edad, incluso de la adolescencia interminable en que me encuentro, desear algo imposible. Son estos  unos años todavía  muy alejados de aquellos de sentarse en las peñas del barrueco mirando la puesta de sol con una brizna de cualquier hierba entre los dientes, viendo pasar los recuerdos. Pensando en lo que pudo ser y no fue, o lo que realmente fue, pero pudo haberlo sido de otra manera. Eran aquellos otros, tiempos de saltar rápido de la cama en la mañana de cada dia y de quererlo todo, y además inmediatamente, sin el menor preámbulo. Suerte  que no me cayese sobre la cabeza ningún proyectil puntiagudo desde cinco metros de altura. En eso se convierten las piñas cuando les llega el momento.

Ayer me contaba sus pensamientos mi amigo Blaise (Pascal), y me hacia ver que el amor por aquella chica de entonces, hoy posiblemente no sería tal, puesto que aquella ya no es la chica de entonces y lo que es igualmente cierto, yo tampoco. Asintiendo ante dardo tan certero, Intenté provocarlo para hacer que surgiera esa situación, fuera de contexto, en la que suele asomar el genio luminoso cuya luz cegadora produce en sus oyentes un vaciado mental absoluto, para dejar hueco a las nuevas  y   extraordinarias ideas de Blas. Y fue tan solo insistirle en el tópico aquel  - es lo único que atesoramos los menos dotados, tópicos -  sobre lo difícil que resulta razonar sobre el amor...  que inmediatamente saltó con uno de sus anatemas contra René (Descartes). Que la debilidad de la razón no era nada frente a la fortaleza del cielo, y cosas así- Y cuando vi que el discurso tomaba el habitual camino que suele acabar poniendo a caldo a Miguel (Montaigne), cambie de tema, con un insípido comentario acerca de la nefasta política económica del reino, a sabiendas de la coincidencia en  el juicio con la opinión de Blas, quién me lanzó una mirada desaprobadora por lo descortés de mi actitud y permaneció en silencio el resto de la tarde, fabricando pensamientos , sin duda magníficos, como  suele hacer a menudo.

Uno quiere y desea, y sigue queriendo y continua deseando mientras sigue vivo, por más que a fijarse objetivos inalcanzables lo llamen inmadurez, los logólogos de la cosa.
La piña, la chica, o el descorrer las cortinas de cada dia y encontrar que todo lo que conoces, incluidos los placeres del alma, como la música, no son más que una sombra proyectada sobre el techo de la cueva de tus limitaciones.

Por eso cuando el masoquista compraba las revistas musicales inglesas en los quioscos madrileños, aquellas hojas monocromas, sin apenas imágenes y en formato  tabloide, aquel  que permite con un diario, empapelar todo  un tresillo, sobrando papel para el gancho del inodoro, y revisaba alucinado las listas de éxitos , de discos mas vendidos – figuraos que el LP mas vendido de la historia era la banda sonora de “Sonrisas y lagrimas”, hasta ser desbancado por “Puente sobre aguas turbulentas”- para ir fijando una época en la que, al otro lado de las hojas de la revista, New Musical Express o algo así, aparecían amenazadores  los  espectros de la ciudad no es para mi, con sus cestas de mimbre , sus boinas y sus gallinas; hasta Zori, Santos y Codeso, o la Lina y el Juanito –que intentó ser presidente del real Madrid, casi la santidad, sin conseguirlo- En fin, multitud de peligros horrendos que supongo había que conjurar con la ficción. Y que mejor ficción, que intentar descubrir en un idioma absolutamente desconocido, los arcanos de la música que no podía escuchar en modo alguno. (No se publicaban aquí, y si lo hacían era en la versión autóctona, Los Pekenikes)

 

Y me fijaba  en el mejor guitarrista (of the world) según críticos y lectores, que era Steve Cropper una semana tras otra; un perfecto desconocido  cuya guitarra obviamente jamás había escuchado. Junto a él había otros habituales desconocidos (Soliti ignoti,  1958 de Monicelli, más conocida como Rufufu) cuyos nombres se me quedarían grabados por aquello del deseo de aprehender  lo imposible de que hablaba antes. Estos eran el  batería Al Jackson Jr., el  teclista, Booker T. Jones y el mejor bajista Donald “Duck” Dunn; todos componentes del grupo MG´s que además de ser los inventores del soul, ¿Quiénes creéis que parieron “Sentado en el muelle de la bahía? ¿Otis Redding? , o de estar detrás del sonido de los Blues Brothers, siguen en activo, algunos  hasta su último minuto.

El de Donald Dunn, el único miembro del grupo de color (color del pelo, diferente),  tuvo lugar en Tokio la semana pasada. Los viejos rockeros mueren, de viejos, como todo el mundo.  Solo que nos dejan su música sonando en las puestas de sol, sentados en el muelle de la bahía, y para los que no sabemos que son esas cosas, muelle y bahia, siempre sirve la imaginación, que es una de las ventajas exclusivas de la música instrumental. Sin palabras, solo el título, Time is Tight, (El tiempo vuela), y el bajo eléctrico cuyo solo justifica el que escuchéis detenidamente una canción que habréis oído varias veces antes, como banda sonora de otros tantos momentos de vuestras vidas...
Y hablando de esto con mi amigo Arturo (Schopenhauer), se queda otra vez conmigo, al decirme que “la música comprime la más elevada filosofía mediante un lenguaje que la razón no comprende”. Pensé en contárselo enseguida a Blas, pero igual me pregunta que quien es ese Arturo y, aparte de que los celos son algo malo, muy malo; me iba a meter en un buen lio temporo espacial para el que René tampoco iba a encontrar una explicación racional, por lo que he decidido limitarme a dejarlo en vuestras manos. Sed benévolos.

P.D.- La traducción fidedigna es:  "El tiempo aprieta" , apremiandonos en la necesidad de hacer algo, y deprisa.
Lo de volar, y en tercera persona, solo deja un hueco discreto para la melancolía del oyente. Poca cosa.

 




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jueves, 17 de mayo de 2012

ALTERNATIVAS A LA SANIDAD PÚBLICA.- (2)


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martes, 15 de mayo de 2012

CARTAS, SIN FRANQUEAR, A UN PRINCIPE EXCESIVAMENTE PRUDENTE.- (1)





1.- CARCEL Y TORTURA.-

Nota preliminar:

Para evitar confusiones en el lector poco o nada avisado, debo especificar el sentido de la palabra “príncipe”, la dirección correcta para que el cartero filantrópico - lo hace gratis, como un servidor- no equivoque el destinatario de esta misiva.
Usaré simplemente la primera acepción que el diccionario de español, alias DRAE, asigna al término:
(Del lat. princeps, -ĭpis).
1. m. Primero y más excelente, superior o aventajado en algo.

Aunque, ganas me dan de usar el último significado,  que le atribuye:
        7. m. Entre colmeneros, cría de las abejas de la clase de reinas.

Pero me parece demasiado ambiguo, debido a sus connotaciones apícolas.
 Las otras cinco acepciones mejor ignorarlas, realmente (*) carecen de sentido en las actuales circunstancias.

Nota a modo de justificación:

" Te veo tan perdido, a veces, tan alejado de nosotros, los súbditos que bien te quieren, y que no persiguen tu amor, tan solo que cumplas con el deber que te exige el destino que tu mismo elegiste, allá en tu primera adolescencia, cuando te postulaste como representante de tus condiscípulos de bachillerato, en la primera ocasión, y son tan sospechosamente ineficaces tus obras, a la hora de acertar con el único camino posible para la salvación del rebaño que diriges, que me veo en la urgencia vital – me juego la supervivencia, tronco -  de orientarte siguiendo el conocimiento adquirido de nuestros comunes antepasados los primates, es decir  el sol, las estrellas y , en los días nublados, el verdín de la corteza de los escasos arboles vivos que nos quedan"

Epístola inicial:

1.- Cárcel y tortura.- 

Ambas medidas son necesarias, complementarias, e ineficaces si usas la una sin la otra.
Comprendo que la cultura que hemos mamado en su rama de buenismo oficial y estereotipado, en  el que puede torturarse a un señor todos los años, a lo largo de una semana, en una apología nacional de la injusticia, crucifixión y ejecución de un ser humano - yo lo prohibiría, pero sé que no lo harás-  bajo el pretexto de la tradición que todo lo puede; y que  también sirve para torturar decenas de animales, todos los domingos y fiestas de guardar. La misma bondad de tus feligreses que no ven mal el ensañamiento y muerte, a veces en directo, de aquellos compañeros tuyos de principado, en horas bajas, como han sido Saddam, Gadafi, etc...  sin necesidad de tradición alguna que lo justifique, tan solo el ser perdedores en una partida del juego este al que llamamos historia. Fíate, de los buenos, y no corras. Y no creas todo lo que cuentas a los demás, porque podrías perder la razón.

Ya ves, querido príncipe que el tormento, a veces resulta real como la vida misma,  como su espejo la muerte;  y usándolo en dosis homeopáticas, como yo te propongo, verás que tiene muchas ventajas.
Porque la cárcel no tiene mucho sentido per se. La privación de libertad solo tiene valor cuando el enjaulado está incapacitado para realizar dentro de la jaula, sus actividades habituales. No cuando el delincuente puede continuar delinquiendo y cuando el que roba sigue haciéndolo, permitiéndose comprar con el dinero ajeno su libertad, vía  fianza, o vía  reducción de condena, engrasando las habituales y laxas cerraduras de nuestros penales.

Una vez establecido como definitivo el principio de Santa Rita Rita, por el que no vamos a conseguir que devuelvan un solo maravedí los virtuales y futuros  insolventes, receptores del billón de euros que debemos porque nos lo hemos gastado, (y por tanto algunos lo han recibido y guardan a buen recaudo de la justicia de tus encargados de la cosa), hay que buscar , al menos, alguna utilidad en la desgracia. Hacer de la necesidad virtud.
Como bien sabes, tienes varios niveles de príncipes bajo tu mando, y si cada uno de ellos comienza a aplicar la máxima, mínima, que hoy te sugiero; centenares, quizás miles de delincuentes con nombramiento oficial, terminarán encerrados en lugar seguro. Y, si quieres eliminar la fea y pecaminosa costumbre que los ha llevado hasta allí,  solo podrás conseguirlo a través de la penitencia impuesta. Recuerda lo que nos enseñaron en el colegio. Y que  la pena sin dolor, sin esa tortura de que te hablaba, solo conduce a un purgado ineficaz, para sus almas y para nuestra supervivencia,  tan ineficaz como el de mis caracoles, inocentes e injustamente escaldados a pesar de ser purgados, sin pan ni agua, créeme, durante una semana.

Resulta banal tener que explicarte el objetivo de esta medida inicial, pero voy a hacerlo.
Lo de la ejemplaridad, podría servir. Aunque te veo tan perdido en el terreno de la economía que aprieta, (Tighten up como en la canción de Archie Bell y los Drells…), que olvidas los fundamentos del buen gobierno.  El imprescindible encarcelamiento de un centenar, o un millar, de buitres,  marcando con pintura roja sus nidos – no olvides que la familia que roba, roba unida-  solo tiene en nuestro caso, un objetivo moral que va mucho mas allá de las ventajas aparentes. 
Y no es otro que la explicación que debes como gobernante a los vecinos de Villa del Rio, entrampados hasta unos niveles que temes explicarles, privados de los muchos lujos disfrutados sin posibles para pagarlos, pantalones de mil rayas, chalecos de terciopelo y caireles de plata fina, frente a un alcalde balbuceante, que repite sin ninguna convicción aquello de que nos debe una explicación, y que esa explicación nos la va a dar.

Querido príncipe, principia con algo tan sencillo como  el encierro, y algo más ya digo, de aquellos delincuentes, conocidos y habituales pícaros de tu corte, y verás como las privaciones a que el destino, en tu nombre, va a someter a tu pueblo, serán mas llevaderas, para ti y para los tuyos. 

Porque es, mas que nunca, en el estado de necesidad, cuando el ser humanos valora que los culpables de su ruina sean castigados. Y nunca olvides que los justos, aunque pobres, no gustan ser insultados, humillados, con la mas cruel de las burlas, la del diablo, la del sarcasmo, la risa de los poderosos cuya única virtud tiene un nombre odioso por injusto, impunidad.

Pero de Santa María de la Impunidad, y de la degradación de valores fundamentales para la sociedad, como es el de la Justicia, ya te escribiré otro día.

Q.B.S.M.

Indignatus Sumus. (Aka Nicolás).

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viernes, 11 de mayo de 2012

12 Razones de Por que la amo (Rich-Jones) (2).-


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miércoles, 9 de mayo de 2012

WILHELM REICH. EL CAZADOR CAZADO Y OTRAS HISTORIAS SIN IMPORTANCIA.-




Después de disfrutar con el cine checo y el polaco, en su versión de progresía desatada - Jiri Menzel  y Milos Forman - no he podido resistirme a seguir la estela hacia el sur hasta toparme con el yugoeslavo Dusan Makavejev y su “Misterios del organismo” también titulada, mas propiamente “Wilhelm Reich”, quien es el eje de esa, por lo demás, perfectamente olvidable, película. Semidocumental biográfico al que quizás le pertenezca el merito de emular la actitud de rompepelotas que fuera la marca de autor del insigne psiquiatra, filósofo, e inventor.


Solo recorriendo telegráficamente los aspectos mas llamativos de su carrera, podemos quedar subyugados por cualquiera de sus capítulos hasta el punto de querer saber mas de cualquiera de ellos, de conocer mas a fondo al personaje, e incluso de sucumbir al peligro de adoptar su credo.   Porque, a fin de cuentas, también era predicador de una religión subversiva, el amor libre. 


Y hablo de 1897-1957, en el intervalo que incluye su aprendizaje con Freud, su expulsión de la sociedad psicoanalista de Viena tras su radicalización de la realización sexual  frente al psicoanálisis, que  era según él, solo una cháchara inconsecuente si se limitaba exclusivamente a la cháchara.
 Expulsado de Alemania por su tratado  “Psicología de masas del fascismo”,  y de Dinamarca, Suecia... hasta amerizar en la tierra prometida, América, donde sería encarcelado por el FBI, en plena caza de brujas, muriendo en  el psiquiátrico, un par de años después, acusado de esquizofrenia progresiva, según la versión de los carceleros, y quemados todos sus libros e inventos, en un incinerador especial, emulando la hoguera de la Bebelplatz berlinesa de 1933, que a su vez no era otra cosa que la repetición de las luminarias inquisitoriales, o de la florentina hoguera de las vanidades, gestada por nuestro admirado fraile dominico, ese cuyo gran parecido físico y moral comparten miríadas de políticos de la cosa, de la cosa nuestra.(Véanse retratos de Savonarola, y establézcanse las correspondientes analogías).
Bien es cierto que llamándose Wilhelm, como el Káiser, y apellidándose Reich, como aquello; la animadversión de muchos ignorantes  la tenia probablemente ganada de antemano.
Pero no cabe el simplismo ni el sarcasmo ante la obra de un gigante como él. Que, a su modo lo fue. A pesar de le estrecha relación entre genialidad y delirio que puede ser aplicada a gran parte de su trabajo.

“La importancia sociológica de Hitler no reside en su personalidad sino en lo que las masas han hecho de él”
O dicho en Román paladino:  El análisis de Reich de los mecanismos que llevaron al pueblo alemán a lanzarse en los brazos del Führer, permiten calificar también de fascismo al capitalismo estadounidense y, en general, a cualquier régimen represivo que produzca en las masas impulsos sádicos que puedan ser aprovechados en guerras imperialistas. (Justificando sobradamente al senador McCarthy, emulo del Führer, en su decisión de declararlo persona non grata).

“Dejad que la Vida fluya libremente. Será el primer paso hacia la libertad y la paz en la Tierra”.

Y sobre ese texto fundamenta su doctrina que desde 1919 asocia la fuerza vital de la humanidad a un soporte real y biológico al que denomina “orgón”.
El predicador del amor libre, cuyo revival  en los sesenta pondría de manifiesto la actualidad de sus teorías, deriva hacia la experimentación científica, más o menos desajustada a los cánones académicos, y a intentar poner en funcionamiento la piedra filosofal de su biblia particular.  La fabricación y puesta en funcionamiento de su “Cloudbuster” máquina que concentra los biones liberados por la energía sexual, los citados orgones, y los expulsa al cielo al objeto de provocar la lluvia. Cosa que llegó a conseguir en el desierto de Nevada, o Arizona, que no recuerdo bien.

 

El aparato podéis construirlo en casa con medios muy discretos. Hay varios videos en YouTube que lo explican en detalle y cuyo enlace no voy a facilitar por aquello del agnosticismo que me invade.

Lo cierto es que esas historias circulares, en las que el final del psiquiatra acontece en el manicomio, como la del médico de Chejov en "la sala numero seis"; son  unos  cuentos que una vez leídos se hacen imposibles de olvidar, o dejar de recordar, cada vez que ves a alguien dedicando su vida, su energía vital como intuía Reich a luchar contra el dolor, la locura, ese monstruo inaprensible que acaba atrapando al valeroso héroe entre sus redes,  y para las que no hay escapatoria alguna.


Chejov volvería a su Moscú en un vagón refrigerado, cubierto su cadáver por cajas de ostras – de las que hablamos hace poco- en la forma menos digna para uno de los mejores retratistas que ha tenido ella, la dignidad del  hombre.
Reich resurge en la memoria colectiva, gracias a sus méritos y, en cierta medida, a la estupidez de la cremación del contenido de su biblioteca, de su clínica, y de su hogar que hoy es un museo y centro de peregrinación para sus admiradores, que no son pocos. 

Quizás haya sido también el subconsciente, sobre el que tanto nos enseñaron los psicoanalistas, el que me hace evocar uno de los primeros fantasmas de mi infancia, el terrible “coco” que nos llevaría con él, al menor descuido, y que estaba personificado en Don Celedonio, el médico de los locos del manicomio mas cercano; al que iban, y no volvían, aquellos que no se habían portado bien, según las monjas,  o no se habían comido toda la sopa, según la yaya.
El tema de la locura era un tabú, y lo sigue siendo, suficiente para englobar el terror a lo desconocido, para culpabilizarlo de los males que nos afligen y para los que solo disponemos de soluciones harto limitadas. Chejov, Reich y Don Celedonio, comprenderían perfectamente lo que intento decir.

Según la leyenda, alimento infantil insustituible,  Don Celedonio perdió la razón y  terminó sus días encerrado en el mismo  sanatorio donde intentaba curar a los alienados. (Lugar al que hoy llaman “Centro Socio Sanitario”, por aquello de poner de manifiesto la obstinación colectiva en luchar contra, o en negarse a aceptar, una enfermedad tan vieja como el mundo, y también por justificar vidas revolucionarias como la de Wilhelm Reich, quien no hubiese dudado en disparar contra tanto obtuso  los orgones de su “Cloudbuster”). Otra vez, más de lo mismo.





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lunes, 7 de mayo de 2012

ALTERNATIVAS A LA SANIDAD PÚBLICA.- (1).


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viernes, 4 de mayo de 2012

LA NÉMESIS DEL GASTERÓPODO.-



En Espartaco,  preguntaba Craso (Laurence Olivier) a su criado-efebo Antonino (Tony Curtis), (en  secuencia que nunca vimos, por aquello de nuestro bien). 

 

C: ¿Te reprimes de todo vicio para respetar las virtudes morales?

A: Sí, amo.

C: ¿Comes ostras?

A: Cuando las tengo, amo.

C: ¿Comes caracoles?

A: No, amo.

C: ¿Consideras moral comer ostras e inmoral el comer caracoles?

A: No, amo. Claro que no.

C: Cuestión de gustos, ¿no?

A: Sí, amo.

Pregunta sin respuesta en la profundidad de la meseta y sus aledaños, donde la única especie a degustar era la segunda. De la picardía, del doble sentido del sondeo inquisitorial, no nos habíamos percatado hasta haber pasado por la eficiente labor educativa del confesionario. De no haber suprimido la escena, de no haber sido la peli “para todos los públicos”, la verdad es que tampoco  nos hubiésemos planteado al llegar a casa si elegir entre las ostras – solo las conocíamos por los cromos del álbum de “ciencias naturales”- y los caracoles que degustábamos en primavera. Porque estamos hablando de gastronomía autóctona, y nada más.

Los de Abril para mí

Los de mayo para mi amo

Los de Junio para ninguno.

Este Abril ha llegado algo retrasado, pero ha llegado, como suele suceder con los fenómenos climatológicos; a pesar de nuestros intentos, vanos, de modificar el destino. Casi nada.

Y es que ayer volví a pasar por do mas pecado había. Y la verdad es que tampoco me atrevo a definir el hecho. ¿Cazar caracoles? ¿Recolectar?, quizás espigarlos, o simplemente llenar la bolsa hasta que su peso me indique que ya es suficiente, un par de kilos, para el fin previsto.

Fin inconfesable, al que intento enmascarar bajo otra cobertura políticamente correcta. En realidad los retiro del césped y de los arriates porque son unos depredadores feroces, constituyendo una numerosísima e incontrolable colonia, que van a aniquilar todo trazo de vida vegetal en el jardín, si no pongo remedio. Intento engañarme, y a veces lo consigo. ¿Que sería de la vida si no fuese por estas pequeñas trampas?. Un aburrimiento. Otra cosa es cuando el engaño viene de fuera...

Harto de escuchar explicaciones tan hipócritas como las que nos dan los políticos cada vez que nos someten a un nuevo impuesto, ahora el peaje “blando” en las autovias servirá para su mantenimiento. Tan finalista el asunto como el céntimo sanitario que impusieron a los combustibles para sostener la sanidad pública. Si es por justificar los medios la verdad es que eso no es necesario, hace tiempo que han dejado de cuidar las formas. Si es por el contenido, por la propia finalidad, mejor decirlo claramente: “Más madera. Es la guerra” Pero eso es de otra película y la escena, ciertamente tragicómica, alimentando la locomotora con los propios vagones, una saturnal revisión de la autofagocitosis, demasiado parecida a la de todo un país del que no podemos bajarnos.

Pero la culpabilidad me sigue abrumando con sus puyas, justas y sagaces, a la moral. Ciertamente que los cojo para comerlos. Y el hecho de su indefensión, de su rechazo a la más elemental de las defensas de cualquier animal, la huida, el que remueve mis convicciones. Ni huyen, ni gritan, ni me ponen mala cara cuando los echo al zurrón. Incluso algunos que encuentro haciendo cochinadas – son hermafroditas como el personaje de Giulietta degli spiriti, de Fellini - son capturados de dos en dos, lo que vuelve a remover mis sentimientos, de autentico infame que no respeta siquiera los deberes conyugales – copulatio en latín, en el original – de estas bestezuelas. Pero a fin de cuentas ¿Quién es la bestezuela?.

¿Que lugar y que derecho tenemos nosotros, que llegamos al planeta hace solo 800.000 años, y en Atapuerca,  cuando ellos están aquí desde el Cámbrico, allá por el Paleozoico, hace unos 650 millones de años.?

Y no solo es la conjetura, o la certeza, de que estoy devorando a mis ancestros, es que además, lo más probable, vistas las circunstancias, también debo sospechar que ellos seguirán babeando alegremente cuando la especie humana haya desaparecido. Ellos y nosotros, basurilla cósmica de la que solo quedará una vaga estela de culpabilidad. ¿Que otro valor tiene el hombre? ¿Qué hago yo, comiéndolos en el ínterin? No se, no se.

Lo cierto es que estos están ya en ayunas, y en capilla. Y vuelven las reminiscencias sobre el respeto a la vida ajena y las dudas sobre el más allá de estas criaturas.

 Aunque ello no impide revisar la receta, van a ser cocinados “a la palentina”, en la que no faltará la cebolla, el tomate, la guindilla y abundantes taquitos del mejor chorizo que encuentre. Lo del jamón ya me parece excesivo, incluso piñones les ponen algunos. Ciertos ingredientes terminan arrogándose un petulante protagonismo que termina arruinando cualquier propósito. Son caracoles y el resto es solo añadidura.

 Caracoles comunes de jardín, Helix aspersa, aunque considerando que su concha forma una espiral logarítmica y es la representación de Phi (o Pi) en la naturaleza, seguro que va a ser fuente de no pocas pesadillas postprandiales. Por tanto se impondrá seguramentee un abundante riego durante su ingesta, con el rojo zumo del tempranillo, para facilitar la impunidad del delito. Ya os contaré.

 


Si queréis ahondar en el tema – excluyendo Atapuerca- no tenéis mas que revisar los tres capítulos que dedicamos al asunto, en este blog, allá por marzo del 2009.

http://hayquevivirla.blogspot.com.es/2009/03/un-mal-dia-lo-tiene-cualquiera.html

http://hayquevivirla.blogspot.com.es/2009/04/el-dilema-cotidiano.html

http://hayquevivirla.blogspot.com.es/2009/04/que-lastima-de-funcion.html

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martes, 1 de mayo de 2012

EL MAYOR ESPECTÁCULO DEL MUNDO... NO ES UNA PELÍCULA.-

Es más bien una de las nuevas apps para las tabs y para los smartphones. Incluso sirve para descansar unos minutos de las tdts o de los laptops y demás retina display. Y es 3D, aunque no necesita gafas con filtros de colores.
Hay que estar realmente abducido por los juguetes de ayer, de cuando eramos ricos, para perdernos el placer de contemplar el cielo en primavera.
Tan solo hay que desviar la mirada hacia arriba, hacia el espejo del infinito, y disfrutar con la secuencia del día, de cada minuto, de cada instante, en el que nos confundiremos instantaneamente con los dioses pasados y los venideros.
Intentadlo, no duele, y es gratis.


P.D.- La foto es de Jesús Pajares.

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