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martes, 27 de marzo de 2012

EUGENE SMITH vs VIRXILIO VIEITEZ (FOTOS DE FAMILIA).- LA FOTOGRAFIA SOCIAL.


A VUELTAS CON EL TIEMPO.-
Aun cuando la nostalgia se convierte en patológica, cuando es ese lugar donde pasas la mayor parte del día, resultando un sitio a donde acudes voluntariamente, por pereza o por cobardía respecto al presente; es posible, y siempre está en tu mano, o al menos así lo crees, entrar o salir de esa casa de placer, que en condiciones normales, de salud mental fetén, algo raro, debería quedar reducida a esos segundos que preludian el dormir; en los que el recuerdo de tu madre- ¿Quién si no?- te va a facilitar los sueños o el descanso, haciendolos mas dulces.

La novedad, lo nunca visto en nuestras cortas vidas, es la posibilidad de que ese viaje hacia atrás, esa nostalgia, que sin duda nos venderán como neo-nostalgia, ya veréis, sea algo colectivo e ineludible.











Algo que uno había visto exclusivamente en la literatura llorona de hace un siglo, o en las crónicas de una época en la que palabras, hasta entonces de ciencia ficción, se adueñaron del mundo. Deflación, recesión, gran depresión, o cualquier otro sinónimo de ruina, se hicieron habituales a la hora de justificar lo que estoy diciendo, que es posible un paso atrás, o varios, como en el juego de la Oca, y que se pueden retroceder varias casillas, del laberinto al 30 por ejemplo, aún en el caso de que uno ni siquiera haya iniciado el juego en cuestión.
De pronto las añoradas imágenes, la música, películas, o ídolos de los años sesenta, o cincuenta, dejan de tener gracia. El blanco y negro, la pobreza endémica de gran parte de nuestro país, o la cutrez de los cómicos que nos hacían reír, se convierten en una amenaza incesante, en el indicio de que ese viaje forzoso en el tiempo, pasa de lo posible a lo probable.
Tengo dos cronistas de cabecera, a los que me gusta acudir de vez en cuando, para reconocer un tiempo y un lugar cuya realidad me estaba vedada, en parte por la propaganda oficial y en parte por la ceguera natural de mi juventud que, coloreaba las imágenes, y otras cosas, con la ficción infinita del que tiene toda la paleta de colores y todo el arsenal de ideas, inmaculados.
Esos dos han sido, y serán, Virxilio Vieitez y sus entrañables retratos de la Galicia profunda; y W. Eugene Smith, cuyo Spanish Village, o sea Deleitosa, dejó estupefactos a los lectores de la revista Life, y a las autoridades españolas que, tan bien, tenían guardado el secreto de la miseria real en este pueblo cacereño que, en realidad, era solo el botón de muestra del resto del país.
No importa el año en que están fechadas, para unos ese dato justificará lo que ven sus ojos, mientras para los mas longevos, será exclusivamente un motivo de sacar a relucir la incredulidad que todos llevamos dentro. No es posible, no lo es que, aquí, en ese entonces tan cercano, o lejano, haya existido esa forma de vida . Y mucho menos que en ellas, estemos contemplando nuestro inminente futuro, como en aquellas bolas de cristal que, también, pasaron a la historia.
Yo, por si acaso, me fijo en los detalles. En los más pequeños, por si hay que desandar el camino. No puedo evitarlo.

IMAGEN DELATORA.-



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domingo, 25 de marzo de 2012

TITULARES DEL 24 DE MARZO.- ( UN DÍA CUALQUIERA ).ÚLTIMAS NOTICIAS.



El Poder Judicial rechaza un plan para moderar abusos en los viajes

José Yoldi Madrid
Gómez Benítez denuncia que varios vocales viajan a diario en primera para dormir en casa y que otros trabajan tres días
( Falta el final de la frase, aclaratorio. “Abusos en los viajes, por los vocales del Poder Judicial).



Inhabilitación de diez años para los cargos que falseen y oculten datos

El anteproyecto de la ley de Transparencia incluye un código de buen gobierno y un límite al sueldo de alcaldes
(Observo que no se plantean la cárcel ni la devolución de los bienes que les reporten la ocultación y falsedad de los datos. Con la temible “Inhabilitación” van servidos).


La nueva ley de Transparencia no es aplicable a la Casa del Rey

María Fabra Castellón
El texto arrojará luz sobre la gestión de las administraciones pero la monarquía queda fuera de los límites de aplicación.
(Si la “Casa” queda exenta, para qué hablar de sus ocupantes).


La corrupción con denominación de origen protagoniza la campaña andaluza

Ignacio Díaz Pérez | Sevilla
José Antonio Griñán ha centrado su mensaje en atacar la política de recortes de Rajoy. Javier Arenas ha dejado hacer a los tribunales.
(Este es de “El Mundo”, respetando a su manera la jornada de reflexión preelectoral. Claro que si vemos las viñetas de Forges en “El País”, incluso hoy, dia de la votación, comprobamos la absoluta , e ilegal, entrega a la campaña partidista). (Conste que una vez hubo un diario de nombre “El Imparcial”).


"Doy gracias a El Rico por depositar su fe en mí"

montse martín
Un joven de 26 años condenado por robo a cuatro años de cárcel será liberado el Miércoles Santo.
(Más de doce reclusos serán “indultados” estos días por otras tantas cofradías. Por aquello de la separación de poderes que define un moderno Estado de derecho. Supongo que si el poder judicial lo detenta la religión, el legislativo lo dirigirá el deporte y dentro de nada los clubes de futbol regularán nuestras leyes. Del ejecutivo mejor no hablo).

Benedicto XVI ve "evidente" que el marxismo no responde a la realidad

El papa comienza su visita a México y Cuba recomendando otros modelos de sociedad.
(Sin comentarios. O abundamos en el anterior).


El obispo de Cádiz aboga por recuperar el diezmo

EDUARDO MURIEL
La Iglesia exhorta a los trabajadores a dar una parte de su sueldo para la asistencia social-
(Impagable. En el doble sentido de la palabra). ¿Para qué, pensará, son los impuestos?

El Supremo avala que llamar "ladrones" a la SGAE es legal

El Alto Tribunal considera dentro de los límites de la libertad de expresión un artículo del sindicato CNT que les acusaba de "robo".
(Al fin una decisión justa y reconfortante. Yo es que, la verdad, ya no sabía como llamarlos, a los ladrones).

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miércoles, 21 de marzo de 2012

VOYAGE DANS LA LUNE - CRÍTICA DE CINE.





El cine mudo. Que gran invento.-
Hay frases, mas oportunas que brillantes, que pasan a la posteridad con un innumerable reguero de supuestos padres, incapaces de probar, ADN mediante, que la idea fue suya.
Como aquella crítica teatral de corte monterrosiano, en la que el cronista comienza, y termina, diciendo:
- Ayer se estrenó en nuestra ciudad la obra tal del autor cual, y yo tan solo me pregunto. ¿Por qué?.
Yo la parafraseé, inconscientemente, al comentar “The Artist”, acortándola un poquito:
- Está bien. ¡Y qué!
Realmente podía haber sido mas agudo, dejando únicamente el ¿Y? que tanto gusta a los que pretenden implicar a la escucha.
O limitarme a ser solo práctico, útil, y no haberla mencionado en absoluto.
Pero la sombra del ciprés es alargada, y lo que es peor, te persigue aún después de ponerse el sol. Justo tras la hora del crepúsculo, que es cuando uno puede disfrutar, en días contados, con la contemplación de alguna película buena, buena a priori.
Así, encuentro en la carpeta “Cine < 1950” que incluye el 60% en megabytes del directorio “Cine”, un corto en V.O. sin subtítulos, de los que dan prestigio a la selección, aunque suelan relegarse la hora de hacer clic sobre ellos.
“Voyage dans la lune” en versión colorisée, y con música aggiornata del grupo AIR que le queda como el guante a Gilda, antes de comenzar el strip-tease.
Realmente es mucho más que una buena película, seguramente notable en su tiempo, es un documento extraordinario que te desplaza mas de un siglo atrás, y te hace pellizcarte y sobresaltar tu raciocinio en cada minuto, son catorce, de su corto metraje. Te das cuenta de que ya, entonces, en 1905 en el cine estaba “todo” inventado. Que cien años después los cineastas no hacen otra cosa que dar vueltas a la idea original, añadiendo, la mayoría de las veces, una mera excusa para justificar el tiempo que van a hacer perder a sus espectadores.
Dos veces casi seguidas tuve que verla. Sorprendido por la aventura, la fantasia julioverniana, las piernas de las señoritas, los monstruos del subconsciente y hasta la bandera, roja y gualda, gracias a que la única copia existente estaba en Barcelona, y había sido coloreada, es decir, doblada, en versión española. Hoy todos los que quieran contemplarla, verán ondear, curiosamente, la bandera española, en la escena final.
Sorprendente, el teatrillo de aficionados cuenta una historia completa y ajustada a la estructura sagrada del teatro clásico, y de cualquier relato que se precie, presentación nudo y desenlace. Pero es mucho más que eso. Veo moverse por la pantalla a los protagonistas de la comuna parisina, la que glosaba Flaubert en su “Educación sentimental” la que rememoraba Kropotkin en:
E incluso son los mismos que pude ver en la retrospectiva de Atget, en las fotos sepias que mostraban los cadáveres, victimas de la represión, vestidos con sus mejores trajes, los propios del siglo. Idénticos a algunos del guardarropa de los estudios Melies.
Es como un salto inesperado a una época de la que no conocía la existencia de imágenes animadas, tan cercanas y tan intercambiables con la de un ahora que se ve anacrónico, repetitivo.
Inmersión historicista, y no solo en la del cine. Muy recomendable su contemplación, sin descartar algún resultado emocional inesperado en espectadores sensibles. Comprobadlo.
Claro que es solo el comienzo de mi reciente inmersión en el cine mudo, que usualmente es en blanco y negro, o gris oscuro y gris claro para ser más precisos.
Fui a ver en la sala - otra experiencia litúrgica anual, para no perder la costumbre - la del Hugo, que firma Scorsese, otro pájaro de cuidado y estimulante apóstol del medio. Y allí estaba el mismo argumento, idéntico, al de “The Artist”, la eterna historia del triunfador caído en desgracia y su redención, más o menos forzada, por aquello de la lágrima fácil y del final feliz - y no estoy reventando la historia, que esta es eterna – solo que esta vez, con tal exceso de medios, 3D incluidos – mi primer 3D - que parecen coronar momentáneamente, con este último truco, la sucesión de actos de magia blanca con que el cine nos viene obsequiando desde sus comienzos. Bien está. Que sea un homenaje a Melies, también. Volví a casa satisfecho.
Aunque, probablemente, lo mas destacable sea el jersey del zagal, por señalar algo significativo. Miraré a ver si lo trae Massimo, o quizás en Mango, ahora que tienen sección propia para los maridos aburridos de esperar a la señora.
Tan emocionado que ayer, ya absolutamente entregado, me atreví con otro clásico del cine mudo, Aelita reina de Marte, Yakov Protazanov 1924, que pasa por ser la primera película soviética de ciencia ficción.
Rodada en la Rusia de 1920, ofrece análoga ocasión de contemplar un documento histórico, mirando entre bastidores, sobre la revolución rusa y las penalidades consecuentes. Historia de amor, celos y pasión, y en paralelo unos marcianos encantadores que finalmente son redimidos gracias a los viajeros espaciales rusos que, revolución mediante, proclaman la primera republica socialista soviética de Marte.
El argumento ya veis que está logrado, y aquí si que os estoy fastidiando el final, pero es que no quiero que nadie que no sea tan vicioso y perverso como yo, pase por una experiencia semejante.
Que no debemos confundir la afición con el fanatismo, y que el martirio hay que reservarlo para los que lo buscan y así consiguen la santidad, si es que además son de buena familia, que también es condicionante para el asunto. Los demás solo podemos, y debemos, asomarnos al agujero e imaginar lo que hay al final.
En esto el cine también ayuda, la verdad.

domingo, 18 de marzo de 2012

LOEWE Y LAS CHICAS .- CINE MUSICAL.





THANK HEAVEN FOR LITTLE GIRLS
Gracias al cielo por las niñas pequeñas
Que se hacen mayores dia a dia
Que crecen de la manera mas deliciosa
Que al parpadear te hacen volar.
Los chicos nada podríamos hacer
Si no estuvieran ellas.
Gracias al cielo por las niñas pequeñas.

THANK HEAVEN FOR LITTLE GIRLS
Each time I see a little girl
Of five or six or seven
I can't resist a joyous urge
To smile and say
Thank heaven for little girls
For little girls get
Bigger every day
Thank heaven for little girls
They grow up in
The most delightful way.
Those little eyes
So helpless and appealing
When they were flashing
Send you crashing
Through the ceiling
Thank heaven for little girls
Thank heaven for them all
No matter where,
No matter who
Without them
What would little boys do
Thank heaven
Thank heaven for little girls.
"Gigi" (1958) Vincente Minnelli
(Alan Jay Lerner / Frederick Loewe)

Desconozco si solo fue la casualidad, el azar, o ese invento llamado serendipia, que define los hallazgos “casuales” que suelen alumbrar los investigadores tras duros y largos años de trabajo. ¿Procrastinación? No, esa también es palabra neoestupida, pero tampoco es la causa de no haberos contado antes esta historia.
En mi caso las décadas de arduo esfuerzo investigador, se limitan a anular el tiempo y la voluntad excluyéndolos de todo lo que no sea la dedicación a uno de mis vicios favoritos -otros los llaman aficiones, ingenuos ellos – La música. Afortunadamente ni esta, ni el cine, ni la literatura, estaban incluidas entre los pecados inconfesables, es decir mortales, y de los otros vicios punibles , como es el de pensar, me guardo muy mucho de contarlos a nadie. ¡Ejem! (carraspeo).
Lo cierto es que la tonada, el hallazgo, estaba incluida en un disco-catalogo, una recopilación de una editora musical que de ese modo pretendía dar a conocer una docena de bandas sonoras. En origen los denominaban idóneamente “record sampler” disco muestra, de bajo precio, aunque el doblaje lo convertía inevitablemente en “Lo mejor de”, “Grandes éxitos”, “Bandas inolvidables” o cualquier otro reclamo para vender, eludiendo su finalidad autentica que era “dar a conocer” mas que la recaudación que, quedaba demorada hasta la adquisición de las versiones completas de la música de tal o cual película.
De lo aleatorio del contenido, o de lo anacrónico de algunas de ellas, no había por que preocuparse. La selección se limitaba a recoger perlas preciosas entre los temas destacados, de películas directa o indirectamente musicales.
Olvidable el asunto supongo, y olvidados los otros once cortes que acompañaban al que se fijó en la sección “tarareando” de la memoria menguante de que dispongo.
Periódicamente se pone a sonar, y obligatoriamente me pongo a cantar - para adentro, sin correr riesgos- e incluso a bailar inmóvil, con esa rara habilidad que tenemos los que hasta ahora hemos evitado pasar por el frenopático. Y, supongo que, además de lo pegadizo de la música, y de la letra tan amable que tiene, de ese canto homenaje a la mujer, que hoy estaría mal visto, seguramente por atentar contra la igualdad, o por cualquier otra majadería, esa voz sugiere inevitablemente la sonrisa cariñosa del abuelo que la está cantando, del Chevalier inconfundible, cuya sola presencia ya te levanta el animo, igual que la figura del yayo es suficiente para reforzar la felicidad de cualquier niño. Debió ser algo así, la razón por la sigue en mi sinfonola mental.
Yo sigo cantándola. Y si os dignáis pinchar el enlace y escucharla un par de veces. Aparte de contemplar una escena, una secuencia prodigiosa e irrepetible, os daréis cuenta de que Maurice dice en la canción muchas mas cosas de las que aparecen en la letra, que es de Jay Lerner y que no sería nada sin las imágenes de Vincente Minelli y la música de Frederick Loewe.

jueves, 15 de marzo de 2012

BILLY WILDER EN EL MANUAL DE USO CULTURAL .-


Morir en Madrid.-

Decir que una película basada en una obra teatral, un melodrama judicial de Ágata Christie, necesita actores, parece algo obvio. Tanto como que en el Hollywood de los cincuenta los tenían a montones, excelentes y económicos. Y que cualquier director, podía hacerse con un buen puñado en la liquidación propia del fin de existencias.

Hitchcock lo tenia claro: "Nunca trabajes ni con niños, ni con animales ni con Charles Laughton". Y Samuel Wilder, más claro aun: “Me aburro si hago siempre lo mismo. No podría trabajar con Hitchcock. Siempre hace la misma película”

Por eso cuando le ofrecieron cien mil dólares y el cinco por ciento de la recaudación, por rodarla, dijo enseguida: "Quiero hacer una película de Alfred Hitchcock".

Y por supuesto con Charles Laughton, con Elsa Lanchester –La novia de Frankenstein “forever”- Con Lili Marlen –aka Marlene Dietrich- y con el galán, imprescindible en el teatro de provincias, galán en decadencia (doble) Tyrone Power.

La memorable pareja Laughton - Lancaster, el abogado convaleciente y su enfermera, matrimonio en la vida real, e irrepetible dúo tragicómico que aportando las dosis de ironía, cinismo y sátira, ingredientes básicos en el cine de Wilder; hacen añicos el claustrofóbico genero judicial. Inolvidable dieta blanda en paciente díscolo.

Tyrone tiene 44 años, y meses después, en Madrid, felicita en el estreno de la película a los dobladores españoles, justo el día antes de su muerte durante el rodaje de “Salomón y la Reina de Saba”. Imagen icónica del fin de una época. El cadáver, con apacible sonrisa, de un astro del cine, en el depósito de la Clínica Ruber, vestido con las ropas falsas, de un Salomón de pacotilla. Película, y fotografías, que nunca veremos.

Claro que, final inesperado tiene también Testigo de Cargo, (Witness for the Prosecution), 1958, esa y todas las de Billy Wilder, en cuya lápida puede leerse :

“! Soy un escritor! Bueno, nadie es perfecto”.

No desvelar el de esta película, sorprendente, fue la condición que impuso a la familia real inglesa para permitirles verla antes de su exhibición pública. Y en él aparece Marlene Dietrich, con su magia de mujer fatal, de alemana nacionalizada norteamericana que luchó, a su manera, contra el nazismo que, había exterminado en Auschwitz a la madre de Wilder, y había forzado el exilio de tantos otros: Von Sternberg, pigmalión de Marlene, o Peter Lorre, compañero de penurias de Billy.

Cuando preguntaron a la actriz por qué arriesgó su vida en el frente, como animadora de los soldados aliados, Lili Marlen les respondió: «Aus Anstand» («por decencia»).

Wilder consiguió, poco después, la formula perfecta para realizar obras maestras, una tras otra: “Si quieres decirle a la gente la verdad, se divertido o te matarán”. Es decir: “Haz comedias”. Y como también sabía aquello de: “Lo mas importante es un buen guión. Los cineastas no son alquimistas. No se pueden convertir excrementos de gallina en chocolate”, tuvo a su lado a Charles Brackett, I.A. L.Diamond, y Harry Kurnitz, por no citar colaboradores como Raymond Chandler o Walter Reisch.

Reinado indiscutible hasta finales de los años sesenta, en los que el sueño americano comenzó a evaporarse ante la ausencia de Marilyn, y la presencia de los efluvios de la hierba que anunciaban una nueva época, alejada de aquella comedia inteligente, basada en la ironía, el cinismo y la sátira, ingredientes austrohúngaros que tanto en el mayo del sesentayocho, como en el movimiento pacifista de las flores y el pop, estaban ausentes.

Y lo peor de su ausencia, la de Billy Wilder, fallecido casi centenario es, parafraseando su epitafio para Lubitsch: “Lo peor no es que nos hayamos quedado sin Billy. Lo malo es que nos hemos quedado sin más películas suyas”.

P.D.- Berlanga usaba “imperio austrohúngaro” como cameo personal en todos sus guiones. Tardé en comprender el mensaje.

“Al público no hay que dárselo todo masticado, como si fuera tonto. A diferencia de otros directores que dicen que dos y dos son cuatro, Lubitsch dice dos y dos... Y eso es todo. El público saca sus propias conclusiones.” (S.Wilder).

lunes, 12 de marzo de 2012

SOBRE LA COMEDIA ETERNA Y EL EXTINTO CINE SOCIAL.-



La libertad de expresión.

Los profesionales de esta liturgia, lo tienen claro.

Está reservada, en un principio, a los investidos con ropas talares, a los exclusivos depositarios de este tipo de libertad; es decir, a los que pueden expresarse con cierto eco mediático, periodistas y similares. Porque las verdades del porquero o los exabruptos del pater familias a la hora del almuerzo, jamás han tenido cortapisa, y jamás han trascendido más allá de su escueto auditorio, por muy libérrimos que sean.

Sobre los medios de comunicación, convertidos exclusivamente en propaganda al servicio del poder bicéfalo, entretenidos en convencer a su público de las desventajas del antagonista - por si les quedaba algún filamento reflexivo en la urdimbre antidemocrática que consolidamos en el XIX- no es asunto de insistir sobre ellos en el eterno dilema de la tan expresada soberanía de la voluntad expresiva. Al menos en la pública que es, por cierto, la que tiene un alcance universal.

El resto de opinantes, cada vez mas exiguo, pertenecientes al modo de sentir, de pensar, independiente. ( In the-pendiente, diría Mafalda), tiene claro también que la relación coste/beneficio de airear sus ideas, no compensa en modo alguno los riesgos de hacerlo.

Los héroes de la denuncia social ya quedaron en los anales de la novela decimonónica que, aunque siga de actualidad entre nuestros escritores anclados en aquella época, lo hace solamente en su aspecto de ficción novelesca.

La realidad, obstinada ella, insiste en lo mismo de entonces. Se puede hablar, escribir, y discrepar de casi todo, deportes en general, telebasura sin límites, famosos de cagamiseria todos, y algo de carnaza a modo de detritus, que el poder destierra de sus filas, y arroja a las masas para su deleite, en forma de imputados o presuntos.

Pero aquello que define la autentica libertad de expresión sigue intocable. Los mismísimos principios que iniciaban el canto guerrero de los defensores del rey D. Carlos, "Por Dios, la Patria y el Rey”, la bandera del Santiago y cierra España, del Cid Campeador, del Capitán Trueno y de mi primo Viriato.

La intransigencia suma o, "Cosas callares amigo Sancho", si no deseas exponerte a algo más que un manteo ventero, que te hará enmudecer.

Dicho en román paladíno: Sistema político tabú, jefe de estado tabú, territorio tabú, la madre de todas las religiones tabú. Y tabú es además un nombre de cabaret, de estrella pecaminosa de varietés y de un maravilloso documental de Murnau - Flaherty; pero no es de esos tabúes de los que hablamos.

Estoy viendo ahora - en gerundio - Horí ma panenko, última película checoslovaca de Milos Forman, ya que, a veces, las películas las termino al tercer intento; obligado por las llamadas telefónicas y por el sueño que vence siempre a la intención del director de exhibir su obra en un único acto.

Magnífica comedia coral de personajes estereotipados, que recogen en cierto modo todo el espectro socio-político del poder socialista checo durante los años sesenta.

Aparentemente son solo bomberos celebrando una fiesta, un baile anual de su asociación, pero como en las de su coetáneo Berlanga, nos muestran todos los vicios y pecados de unos políticos corruptos que, además disfrutaban del comodín, de la bula que derivaba toda responsabilidad final hacia un tercero, el poder soviético - demasiado parecido a buscar culpables ahora en ese Berlín al que llamamos Europa - y lo peor es que, estos cómicos nos hacen reír.

Risa sobre la desgracia ajena, que no tiene mas importancia que la de cualquier pecado venial. Pero cuando trasladamos la pantomima del teatro de las maravillas, las historias del traje invisible del emperador, o los asuntos de alcoba de las cortes inefables que nos ordeñan (dambas tres), a la motivación humorística del ciudadano, del que todavía trabaja, del que paga sus impuestos, de esa especie en vías de extinción acelerada; el asunto pierde gran parte de la gracia que aparentaba.

Está fuera de discusión la utilidad de reírse de la propia desgracia como terapia para el subconsciente colectivo, en caso de que exista algo así. Es de uso generalizado, y lo es desde que existe el hombre sobre la tierra. Te ríes de tu resbalón y el golpe te duele menos.

Lo que no tiene sentido es hacerlo de los que te están destrozando, a ti y a tu país, anulando el futuro de tus hijos y de los hijos de tus hijos, para, de ese modo, creer ingenuamente que los autores están de esa manera pagando, al menos en parte, la pena que les corresponde. Eso no funciona.

Los chistes sobre el dictador, aún en el lecho de muerte, no aliviaban en absoluto a las victimas ni impedían, de hecho no lo han impedido, sucesivos y posteriores disparates.

Creo que la actitud adulta frente a la agresión, debe ser mas eficaz que el sarcasmo arrojado sobre los culpables, o la mera maledicencia, a veces rayando en una infamia que pone al agredido en un nivel moral similar al del agresor. Pero, sobre todo, debe ser algo más contundente que la parodia, el chiste fácil, la metáfora obligada sobre aquello que no se “debe” mentar.

De momento seguiré con el esperpéntico y divertido entremés de Forman. Me reiré, sin sentido de culpa, sin remordimiento alguno, con la denuncia enmascarada sobre la dictadura política que no se podía citar, porque oficialmente no existía. Y a sabiendas que esas situaciones son propias y exclusivas de esos sistemas antidemocráticos en los que no se puede hablar de casi nada, por carecer de “libertad de expresión”.

No es nuestro caso, seguramente. Ya digo que aquí, los lunes, la basca se suelta el pelo poniendo a parir a los del equipo contrario. Faltaba más.



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domingo, 11 de marzo de 2012

A MOEBIUS, AGRADECIDO.-



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jueves, 8 de marzo de 2012

GRANDES - Y NO TAN GRANDES - MOMENTOS DE LA HISTORIA. VIII .-

El hombre que, sin saberlo, me salvó la vida.


Otros títulos alternativos:

- Honoria versus George (Bernard Shaw).

- Vidas paralelas. (Tan solo un instante).


Es durante el comienzo, tramposo, de una película. De esas en las que vemos morir al protagonista en la primera secuencia para, después, ir descubriendo su historia.

Lawrence de Arabia. 1962. David Lean.

Peter O´Toole en el papel de su vida, conduce la NSS100 Brough Superior, idéntica a la del autentico Lawrence; y como él, se sale de la carretera para no atropellar a un par de ciclistas que aparecen tras una curva. La moto derrapa a baja velocidad, dicen que el accidente real fue a 35 Km. /h y su cabeza choca contra la piedra final de su destino, en Dorset 1935.

Luego vemos el funeral y comprendemos que trata de una figura. Cuando, años después, leamos parte de su obra literaria, añadiremos otras claves fundamentales para conocer el personaje: Espía, militar, diplomático, poeta ...

Pero la persona tiene vida propia, aparte de la de su personaje.

Malherido tras el suceso, es tratado por el prestigioso neurocirujano Hugh Cairns quien, impotente para salvarlo, no duda en valorar la discrepancia entre la escasa intensidad del golpe y lo terrible de sus consecuencias.

Decide promover el uso del casco entre los motoristas. Obliga a implantarlo en el ejército inglés, - el original y genuino casco militar - y pasa a formar parte del vestuario habitual de ciclistas y moteros. Curiosamente no es hasta 1973 en que su obligatoriedad comienza salvar vidas de manera evidente. Y más curioso aun es que fue “la moda” impuesta por el esnobismo entre los conductores civiles la que forzó su uso obligatorio.

Lawrence llegó a poseer siete motos Brough, y a todas llamó George, de la I a la VII, en honor a su amigo George Bernard Shaw.


Igualito, casi, que un servidor; y disculpad que me incorpore al relato.

He tenido solo cuatro, lo que no está nada mal, y siempre les he puesto un nombre propio - mucho antes de conocer la historia de T.E. Lawrence- . El de la segunda, la Montesa Impala, era: Honoria “La Pop”, y reconozco que era prestado, o tomado, de una señora, beata de mi barrio, cuyos modulados y a la vez, estentóreos cánticos procesionales, la hacían merecedora de dicho nombramiento, “La Pop”. Uno que siempre ha sido algo mitómano, no pudo evitarlo.

Un atardecer húmedo de noviembre, en el intervalo entre dos chaparrones de otoño, mi Honoria resbaló su mitad trasera en una insignificante mancha de arena que la lluvia había repartido sobre el asfalto y, no pude hacer otra cosa que dejarme llevar, y rezar para que el vehiculo al que precedía, tuviese algo de piedad – Piedad era otra de las cantantes que acompañaban a Honoria en el coro, que coincidencia -. Resbalé por la calzada y mi cabeza fue a parar golpeando sobre el duro borde de granito que delimitaba la acera. En el contragolpe, perdí el barboquejo y tras él, el casco, justo cuando ya no me hacia ninguna falta. Total ocho puntos de sutura en la rodilla, tres días de absentismo por el susto, mas que por la necesidad, y una ronda de cerveza –Mahou sin estrellas - para celebrarlo.

¿Velocidad a la que iba? Esa es una pregunta retórica. A unos 35 Km. /h naturalmente.

Ese instante , y nada más, tengo en común con Lawrence de Arabia, y la diferencia, el resto afortunadamente, está generada por la idea de aquel señor que se indignó lo suficiente ante una muerte tan estúpida como para imponer la chichonera que, estimo, a mí me salvó la vida. Aunque las secuelas mentales ya son otra cosa, esas me las invento, las trabajo e incremento día a día, con la esperanza de que aún me queden unos cuantos. – Esperanza, era la otra del trío, ya me acuerdo -


P.D.-

Regresaba Lawrence, en su último viaje, de enviar un telegrama a su amigo Henry Williamson, con quien estaba negociando un encuentro con Hitler . Este todavía no era “malo”, ya que aun no había perdido la guerra.

¿Accidente o sabotaje? Se preguntan, los historiadores cantamañanas, al respecto. Ni caso.

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