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lunes, 21 de abril de 2008

Magia blanca


Volvemos a la historia de siempre. La vida misma. Veo una cosa tres veces y…..si luego no me la explican, es como si no la hubiera visto. No me entero.
A veces sucede que, la belleza, el impacto visual, o el golpetazo en los sentimientos (los míos están cerca de las suprarrenales, según se tuerce por el retroperitoneo a mano izquierda) que esa cosa o suceso te provoca, realmente impide a tus entendederas tomar el mando de la situación, y si estas, además de magras quedan en segundo plano, ya se sabe.
Esto sucedió, una o dos veces, o mejor, unas dos veces con la película de Kiewsloski. Que entre lo monas que son las dos chicas, y la música estupefaciente del señor Preisner, consiguieron que no pudiese entender la trama, supersimple como podrán comprobar, hasta la tercera vez, cuando estuve obligado a usar la oportuna bibliografía para quedar medio qué, ante mi hija, quien, después de darme las claves de la historia ,exigiome explicaciones ante algunos matices que quedaban en el aire ya que su padre, con toda seguridad, podía aclararlos sin dificultad alguna. Angelitos. (Los dos). Y es que las chicas eran la misma (las dos).
No hace falta, por tanto que insista en los detalles de un argumento tan sencillo y natural como es esa idea, secreta por supuesto, que a todos nos ronda por la cabeza. La certeza de que ahora, en alguna parte, existe alguien igualito a nosotros, un gemelo idéntico, entre tantos miles de millones, que vive nuestra otra vida allí, en nuestra otra casa, con nuestra otra familia y rodeado de nuestros otros amigos. Algo elemental repito, a pesar de que un cineasta pueda llegar a hacer con esos mimbres una obra maestra como la vida-doble- de Verónica. Tendré que volver a verla.
Hasta aquí todo ficción. El cine y sus fantasías. Y alguna pequeña paranoia del que esto escribe. Jé, Jé.
Pero es que me encontrado en la foto de arriba. Yo soy el de los palillos. Estaba en Méjico en esa época, y era el batería de los Hermanos Carrión. Hasta ayer no lo supe, y comprenderán que no me inmute por ello. Tampoco voy a poner al lado una fotografía coetánea con mi otra identidad para que puedan comprobar lo que estoy escribiendo. Resultaría una obscenidad tener que demostrar la evidencia.
De momento, estoy más que orgulloso del trabajo durante mi otra vida. No dejo de escuchar las canciones una y otra vez….
.
Magia blanca tu tienes
me has hechizado a mí
Con tu mirada coqueta
con tu manera de hablar…

Tuuruuá, tuuruuá
Tuuruu tuuruu a a á.

Cuento corto

Corrigiendo errores.

-Deja que el niño lea- Dijo mi madre.
-Todo el tiempo que dedique a la lectura, lo ahorrará de pensar- Siguió diciendo.
-Acuérdate de mi hermano. Dio en pensar y... como acabó. Déjalo- Continuó.
-Bien. Pero que lea poco- Dijo mi padre, previsor.
Y el niño leyó y leyó, y se hizo grande. Y escribió entre nosotros. Y escribió sin recordar tan siquiera el final del hermano de su madre. Claro que, tampoco le hubiese cabido en un cuento. En aquel tiempo los relatos con demasiadas palabras estaban condenados a encogerse.
Comenzó a pensar primero la posibilidad de seguir leyendo, de leer algo más. Luego siguió pensando en escribir una versión corta de aquella historia. Dio en pensar, en pensar y en pensar.
-Creo que deberíais leer mas- Dije a mis hijas, después de haberlo pensado.
-Y quizás os cuente una vieja historia familiar- Continué.

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