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martes, 19 de agosto de 2014

LECTURAS DE VERANO. Y 3.- (THANKS TO HEAVEN).




"Más lágrimas se derraman por las plegarias atendidas que por las no atendidas"

No me negareis que Santa Teresa era muy suya y que la mujer tenia más razón que un santo (chiste), pero también en este caso daremos la vuelta al aforismo para dar las gracias por las plegarias atendidas, el cine de verano, considerando que nunca pude imaginar tamaña concesión celestial (chiste, under the sky).
En el plazo de treinta días he tenido la oportunidad de disfrutar algo que, salvo contadas excepciones (dos, concretando) pertenecía al mundo de los recuerdos infantiles, las películas bajo las estrellas de verdad, las otras son pamplinas.

En la terraza de las Murallas …del Carmen (es una muralla árabe, de donde el nombre, “…del Carmen”, nos ubica en que país y ciudad pasan estas cosas, he contemplado “Lo imposible”, la película “más” taquillera del cine español, hasta el asunto vasco, y he podido disfrutar de unas butacas excelentes, en cantidad suficiente para que solo quedasen en bipedestación los espectadores que prefirieron la barra del bar, tapas y cervezas estupendas, para compensar los desastres de la historia que contaba este telefilme que entiendo, jamás debería haber salido de la pequeña pantalla y de la devoción de sus adictos. 

Preocupante pues, que semejante título haya obtenido la categoría de best seller, y sobre todo preocupante es el nivel de quienes se lo han concedido, aunque unos dirán que sobre gustos…. y otros que esto es lo que hay, así que no es cosa de dar más vueltas.
Magnifico sistema de proyección y sonido, cañón digital (inaudible, es decir que solo se escucha el audio de la peli, en medio del silencio civilizado de los asistentes). Los martes cine y los jueves concierto. Feliz idea y esplendido resultado.
La anécdota, imprescindible para fijar experiencias intrascendentes en la memoria, fue el sincope vagal que sufrió un pequeño al que sus imprudentes familiares habían llevado a la proyección sin advertir el aviso de “No recomendable para menores de 12 años” cosa habitual en un medio en el que la gente va, vamos, sueltos de manos (en la bici), con los ojos vendados, en asuntos mucho peores que el de la asistencia a los espectáculos o la bicicleta (chiste y metáfora).
Sin consecuencias físicas para la victima, aunque puede que sí psíquicas, derivadas de las escenas gore, cruelmente innecesarias por su banalidad, durante el maremoto de mentirijillas. Aunque, quien sabe si  tiempo después, como un servidor, el chaval seguirá recordando aterrorizado la experiencia que le alejará para siempre de las salas de cine, o bien, como en mi caso, masoca impenitente, le hará adicto a ellas. “La cosa” (de otro mundo), “The Thing” Howard Hawks (sin acreditar, sin acreditar el director ni el inventor de esta tontería, sin acreditar, que figura en películas que, generalmente, tampoco gozan de un exceso de crédito, quizás sea por eso), fue la que a mi me hizo echar a correr desde el cine hasta la casa materna.
No obstante, creo que entre los géneros idóneos para las sesiones veraniegas, el de terror y el western son los idóneos; aunque las buenas policíacas,  siempre que estas sean en blanco y negro,  pueden servir también.

Después vendría la sesión nocturna, cinema en plein air dans le Parc de la Villette parisino, majestuosa explanada donde el frío era el dueño absoluto de la situación, y aquí el riesgo polar ni siquiera lo anunciaban en el programa, aunque nos facilitaron una manta y una hamaca individuales por un precio tan disparatado como el de la entrada a las salas españolas.
Película Running on Empty de Sidney Lumet 1988, que debió ser el inicio de la carrera fugaz de River Phoenix , sobre una enorme pantalla hinchable, ( y obviamente movible por la brisa nocturna), y que tiene la valentía de de denunciar el mal rollo de la sociedad americana sobre Vietnam primero y sobre los terroristas autóctonos después, mezclando sabiamente temas sagrados para el cine americano como son: el eje familiar, el primer amor, y el sueño eterno yankee, el derecho constitucionl parece ser, a convertirte en un triunfador. Cine menor de Lumet y, aun así, con la suficiente dignidad para mantenerme hasta el final, semicongelado, como el pescado de Mercadona (este, realmente malo, el chiste y el pescado).
Curiosidades, la ausencia de civismo de ciertos espectadores cercanos que, continuaron su picnic sobre la hierba con una tertulia ininterrumpida. Aunque lo que me molestó realmente es que no me ofreciesen un bote de cerveza, y eso que la Kronenburg no es mi tipo.

Para terminar en la Rathausmarkt de Hamburgo, escenario realmente espectacular y con la ventaja incluida de convertirme en ocupa de los bancos dispuestos para la simultánea feria gastronómica de comida más o menos étnica y vinos extraños. El mosto que tomé en große glas, estaba estupendo, aunque nunca podré tener seguridad alguna sobre su procedencia, si uva o si patata; el currywurst también cumplió su función, a la espera de  Chaplin y su Modern Times. Todo un lujo para una noche de agosto. Proyección y sonidos perfectos (digitales), y un excelente cortometraje previo, después de traileres de los próximos títulos, Superman, Being There (Mr. Chance), The Misfits…
Anécdota: La petición formal de una ayuda económica voluntaria a los espectadores para que el colectivo “Metrópolis” pueda seguir proyectando gratuitamente durante las noches de verano. Los chicos pasando el cubo de zinc ante los feligreses sentados en el suelo me recordaron inevitablemente el paseo de los monaguillos en la sesión dominical de la parroquia. Y los fieles cumpliendo con el precepto.

Con diferencia, incluida la temperatura obviamente, la sala más lujosa ha sido la de mi ciudad, además de resultar la única en la que la gratuidad era absoluta, y donde cualquier referencia crematística se hubiese considerado sacrílega.
Comento, virtualmente, con la concejala responsable, la paradoja de que los más pobres, endeudados hasta el infinito, pobres de pedir, seamos los únicos en no hacerlo, en insistir en el gratis total;  y me mira a los ojos con la displicencia y la media sonrisa con  que los listos, ellos, miran condescendientemente a los tontos, nosotros, dándome a entender que de gratis nada, que es a cambio de que sigamos pagando con nuestros impuestos, nosotros, los votos que después recibirán ellos. Que así es el mundo, redondo desde el principio, y la vida, finita ella, y que no le de más vueltas al asunto. Y que, mejor hablar del cine.

La verdad es que, si continúan atendiendo mis plegarias, va a ser cosa de seguir implorando.



P.D.-
Para el próximo verano - este ya está en la fase de agosto frío al rostro – pienso organizar veladas de cine en mi propio patio, es más, ya tengo preseleccionadas “Django”, la buena, con Eduardo Fajardo y  José Bódalo  como insuperables malvados, y “La Máscara del Demonio” la de Bava. Que solo de ver la escena inicial donde los pinchos de la máscara en cuestión le saltan los ojos, chorrito liquido incluido, a Bárbara Steele, ya me relamo de gusto. Estoy buscando algún proyector digital adecuado, silente, con lámpara led y, low cost por supuesto, para preparar la sala. Las perseidas, y los sapos del jardín se dan por invitados. Si conocéis algún producto que cubra estas especificaciones, no dudéis en hacérmelo saber. 

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