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lunes, 16 de febrero de 2015

EL CANDIDATO PERFECTO (PRÁCTICAMENTE PERFECTO... EN TODO).-




LA GRAN ESPERANZA BLANCA II. (LA BUENA).-

                                      

Juan Bautista, el primo Juan, es el gran olvidado en la fiesta. Condenado a un rincón de la historia, como una perla que se pierde dentro de la ostra y que jamás adornará el cuello de bella dama alguna, quedando excluido de protagonizar ese capítulo, tan querido como  indispensable en la novela de la humanidad. 

Es una absoluta desconsideración ignorar al heraldo, el que precede, el que nos avisa de lo que viene detrás, profeta de la inmediatez. Olvidado injusta y peligrosamente, puesto que su alerta fue crucial para poder comprender las consecuencias del suceso que cambiaría el desarrollo de la historia.


Y no estoy pidiendo reconocimiento desorbitado para con su persona que,  análogamente a lo que sucede con las víctimas de las guerras oscuras y secretas, a las que llamamos terrorismo, resulta improcedente, en tanto que es justicia lo que están demandando, y no otra cosa, y que, al igual que en el caso del bautista, resulta realmente preocupante la negación colectiva ante el anunciante, y ante el anuncio del cambio. Si bien, en el caso de los pequeños y grandes dramas sociales a que nos enfrentamos periódicamente (cada cuatro años, para concretar), la mera atención a sus prolegómenos sería suficiente para prevenirnos sobre lo que, inevitablemente, nos  va a suceder después, y que esa previsión sirva de antídoto, al menos parcial, a la nueva hecatombe.

Pronto nos encontraremos, por enésima vez, con la esperanza del cambio, la gran esperanza blanca ante la tremenda reforma, la que todo lo puede, el pasar de dos a tres las opciones del elector frente a la urna (hay otras opciones, pero son más complicadas) y la necesidad de ubicar mentalmente la dirección del odio hacia el rival correcto preestablecido, la actuación contra el otro que, ahora, es plural y por tanto, la papeleta como arma frente al denostado equipo que ganó, o perdió, la última copa del generalísimo, que ahora llaman del rey, para hacer caso al Lampedusa, y que nada cambie, presenta un nuevo riesgo, inasumible salvo temeridad, que el voto en contra del segundo, beneficie al tercero quien, unido al segundo, moverá la silla del primero, el del club de mis amores. Previsible incertidumbre.

Supongo que siempre es buena la presencia de otro mesías en el firmamento de la divinidad bicéfala que tantos disgustos nos ha provocado, incluso que existiesen media docena en lid (empatados, claro está) que nos permitiesen emular, e incluso mejorar, los resultados de aquellas democracias vecinas sustentadas por coaliciones de coaliciones, hasta ochenta figuran en el parlamento alemán, apoyando al actual gobierno. Por ahí iríamos fetén.

Ahora bien, si mantenemos la fe en las instituciones democráticas, las nuestras, y seguimos creyendo que podemos elegir (no solo votar) a los que van a representar nuestros intereses (y no exclusivamente los de su partido), si aceptamos las reglas del juego (y no nos queda otra), dejadme que yo prefiera, en mi ingenuidad infantil, elegir las virtudes de los que vamos a votar.

«La niñera que buscamos la queremos sin verruga.  Sin gruñir jamás, sabrá cantar.

Con las mejillas sonrosadas, muy alegre y confiada.

Que sepa hacer un buen pastel, silbar también. Que a pasear nos lleve, y ricino nunca nos dé.

Ha de darnos golosinas, no debe oler a naftalina.

Si no nos riñe ni castiga  siempre hemos de hacer lo que nos diga.

Sus lentes jamás tendremos que romper ni le hemos de echar pimienta en su té.

Aguardando quedan ya los niños…Jane y Michael Banks.»

Pero dejadme ¡Ay! que yo prefiera:

De entrada, todas las virtudes de Mary Poppins, pero....acompañadas de otras algo más sustanciosas:

-Ni un solo candidato que no acredite cotización previa a la seguridad social menor de cinco años. Esto implica un mínimo de madurez personal y de experiencia laboral ( servir a los demás, es lo que hacemos todos los trabajadores del mundo). Autónomos también cuentan. Cotizaciones sostenidas por partidos o sindicatos quedan invalidadas. (los cinco años estoy dispuesto a rebajarlos a tres, o subirlos a diez, siempre con consenso)

- Ni un solo candidato proveniente de otro partido o institución afín, diferente de la titular de la lista actual. Los prófugos han elegido la libertad y deben seguir disfrutándola. Están en su derecho.

- Ni un solo candidato con un currículo en el que conste el mínimo fraude, o intento, frente a la administración pública, incluyendo falsedad documental relativa a su propia historia personal. Las multas de tráfico reguladas en dicho proceso, mediante correspondiente baremo a elaborar. La perdida del carnet los excluye obviamente como futuros servidores públicos.

-A la hora de nombramientos de cargos de primero hasta último nivel, además de todo lo anterior, y considerando que son cargos de confianza de aquellos en quienes depositamos la nuestra, añadir la cualificación acreditada para el puesto.

-Respecto a la base de la pirámide, el fundamento del sistema, los votantes, los auténticos responsables, (curiosamente no se requiere exigencia alguna, ni tan siquiera la del reconocimiento de  su consideración de cómplices necesarios cuando su papeleta ha sido causante del daño colectivo), barra libre.

Viene, otra vez, la nueva esperanza blanca, y miedo me da de que no vaya a ser la última antes de..., y que no nos saque del tremendo atasco en que nos encontramos, que no sepamos reconocer el valor de esta situación en la que aparece un cambio que tiene visos de convertirse en una nueva religión, o casi, de un bautismo purificador sin bautistas ni rio Jordán por medio.

Y creo que no debemos ser menos exigentes que Jane y Michael.

Si encuentro a alguno que cumpla esas  humildes condiciones, línea roja en las concesiones del buen votante, estoy dispuesto a incorporarme a la procesión, que aquí es lo que funciona.


PD.-  Reconozco que el nihilismo pesimista que me domina, unidos a la misantropía, y a los planetas unidos, sol a sol y luna a luna, todos vieron la hermosura de los troncos retorcidos (Miguel Hernández, que buena falta nos haces). Y que tan solo espero ver como se suben al carro los incombustibles Miguel Ríos o Conchita Velasco, un suponer, junto a otros líderes y lideresas  preconciliares (léase transición) para confirmarme que estoy perdido, que puedo estarlo en cualquier momento.



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