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martes, 10 de septiembre de 2013

COSAS DE LOS LLOPIS.-




LA PUERTA VERDE.-
  



Otra noche más que no duermo,
otra noche más que se pierde.
¿Qué habrá tras
de esa puerta verde?

Suena alegremente
un piano viejo
tras la puerta verde.

Todos ríen y no sé qué pasa
tras la puerta verde.
No descansaré hasta saber
qué hay tras la puerta verde.

Toqué y cuando contestaron,
dije: aquí a mí me llamaron.
Risas y enseguida me echaron.

 


Sólo pude ver
que mucha gente allí
se divertía.
Y, entre tanto humo, todo allí
se confundía.
Yo quisiera estar del otro lado
de la puerta verde.

Otra noche más que no duermo,
otra noche más que se pierde.
¿Qué habrá tras
de esa puerta verde?




A veces sobran las palabras para explicar, en todo caso empeorando, el mensaje de la letra de una canción.

Parece ser que hay o hubo una fiesta, y que no nos han dejado participar en ella.
Que se lo pasaron bien con el piano viejo, risas, humo y no se que pasa tras esa puerta verde.
Son muchas noches las que llevamos sin dormir, intrigados por la fiesta a la que no hemos sido invitados, y que sin embargo estamos pagando desde hace varios años.
Y no es solo que me preocupe la deuda que van a dejar los señorítos, ilimitados pródigos con el dinero ajeno. Es que estos últimos años, cinco desde que tuvimos conciencia del fiestorro tras la puerta, la situación extramuros de la puertecita, las necesidades básicas des que estamos fuera, no ha dejado de empeorar.
Sigue sonando el piano, seguimos oyendo risas y la gran diversión que prosigue tras la puerta verde.
¿Qué habrá tras esa puerta verde?
¿Hasta cuando los protagonistas de “El ángel exterminador” (1) continuarán su banquete sin asomarse al exterior?

Realmente es un símbolo tan poderoso como para retroceder ante el. Anatema herético cuyo pensamiento, el derribarla, nos condena de antemano.
La historia está repleta de puertas de todos los colores, no solo el verde, y no siempre los invitados postineros las han traspasado indemnes.
Quiera la divinidad que recapaciten y, al menos, amortigüen el ruido de su bacanal.
Es que no me dejan dormir. Más por la desmesurada sonoridad de su festival, que por la preocupación, que tampoco me deja.

Ya lo cantaban Los Llopis  en 1960, grupo cubano que vio como en esto llegó Fidel. Llegó el comandante, mandó a parar. (Esa es de Carlos Puebla).

La historia tiene estos baches, ya digo que no siempre se puede provocar, impunemente, el insomnio de los demás.

La canción original era de Jim Lowe & The High Fives, año 1954

Midnight one more night without sleepin'
Watchin' 'til the mornin' comes creepin'
Green door what's that secret you're keepin'?
Green door what's that secret you're keepin'?

Por razones evidentes, los mismísimos hermanos  Llopis tuvieron que salir de Cuba para instalarse en el Pasapoga madrileño tras su puerta verde. Una bendición para el rock hispano y otro presagio para seguir quitandome el sueño.

Dijo Mark Twain que la historia no siempre se repite, pero rima. Rima con bastante frecuencia cada cierto tiempo.

Yo me quedo escuchándolos, y no se si prefiero “No seas cruel” o “Cantando mis tristezas”, porque, la verdad, todas me llevan al mismo lugar. 

 (1).- En la película “El ángel exterminador” de D.Luis Buñuel, los burgueses invitados en una fiesta son incapaces de atravesar la puerta que los conduciría desde el salón hasta la calle. Una obstáculo invisible e intangible, se lo impide.
D.Luis se cabreaba mucho cuando le preguntaban con insistencia sobre el significado del argumento. Y con razón.



P.D.- Si quereis escucharla, pinchad abajo.


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