Google+ Followers

lunes, 20 de enero de 2014

MÚSICA MAESTRO.- Edición 2014. (V)


Epílogo interminable.-




Tenía reservado el Caballo Viejo – ya vamos acercándonos, al caballo quiero decir, no al viejo – y la he descartado porque la versión que tenía preparada era la de Manolo, superlativa, pero igual que no lo hemos valorado suficientemente en vida, creo que ahora merece un cierto silencio, al menos hasta que reconozcamos y apreciemos realmente lo que hemos perdido. De todas maneras la he sustituido por la de Bareto, más en la cumbiamba, aunque esta espero no aparezca en vuestras discotecas hasta  el 2016, salvo que sugiráis otra versión de la misma, como pieza más adecuada, para futuras audiciones previas al reparto anual de premios, nuestros pequeños pedazos de tarta de inmortalidad. Casi nada.
Espero no haberos asustado con las imágenes de los panfletos musicales decembrinos. Solo lo hago para llamar la atención - epater le bourgeois- y recordaros de paso los peligros que hemos superado para llegar hasta aquí. Si además consigo que miréis con algo de piedad y cariño estos freaks de nuestro pasado, cosa que en cierto modo  hemos sido todos, a la vez que seáis indulgentes con los departamentos de imagen de las casas discográficas, responsables de estampas semejantes, doy por buenas las pesadillas que os haya podido provocar.
Fijaos en la foto elegida para Soledad Miranda por el director de marketing de Belter, y comparadla con la que habría puesto yo.


P.D.-
El análisis de los restos despreciados en la elaboración del actual volumen, ha llevado a  la resolución de un enigma milenario. Aquel que convirtió la edad adolescente y otras adyacentes de innumerables generaciones nacidas en el solar materno, aquel donde crecen todavía las orquídeas silvestres, en espíritus poseídos por pesadillas diurnas. Por las noches, afortunadamente, eran suplantadas por otras de  diferente cariz.
Nos convertía, sin que fuésemos conscientes de ello, en filósofos buscando la explicación para aquellas preguntas fundamentales de nuestra propia  historia: ¿Por qué a San Antón, su padre le decía: ¡Ponte el gorro Periquito!?
Sin olvidar sus derivaciones tangenciales, como por ejemplo:
¿Quién era el padre de San Antón? o bien ¿Por qué, tan joven, ya era calvo?, o si no era tan joven  ¿Por qué debían prevenirle contra los mosquitos? Sobre todo después de la capacidad de control, de la influencia que acababa de demostrar con los pajaritos. (véase post:   http://hayquevivirla.blogspot.com.es/2013/10/el-dia-del-buitre.html), o bien escúchese la salmodia que nos cantaba Cecilio, en el nº 11 de nuestra colección.
En fin, cuestiones de gran enjundia, para las que nuestros padres tampoco encontraron respuestas de los suyos, y que ahora, por puro azar aparecen resueltas en la tablilla circular, de 75 revoluciones – por minuto claro, que con las nuevas normas gubernamentales antisediciosas, uno debe ser cauto con las palabras- disco de negra pizarra que llena de luz nuestras compungidas mentes, convencidas de pertenecer eternamente a esa gran cadena de ignorancia rota para siempre con esta sublime revelación a cargo de D. Antonio Molina.
Lástima que las mezclas estaban cerradas y el replicado digital en la fase de etiquetado  final, por lo que solo nos resta ofrecer la primicia, o avance, de este extraordinario descubrimiento que, al ser sonoro, no puede ser descrito con palabras. Aparecerá, para cerrar estas décadas de oscurantismo, en la próxima recopilación, la del 2015, con el número identificador 400, que bien merecido lo tiene, lo tenéis, lo tenemos.
 
Sin pretender abusar de vuestra paciente atención, voy a contaros otra película para terminar la ronda musical.
Esta es japonesa, y trata de algo en lo que siempre estamos pensando – desde chiquininos- pero en lo que todavía no hemos caído, afortunadamente. Del más allá.
Si, si, nada de banalidades y de dejar para el final la típica parida trivial que te hace brotar la sonrisa pensando en lo tonto que puede llegara ser este…

Resulta que al fallecer, todos, absolutamente todos, pasamos por el negociado de la eternidad, y en este nos están esperando unos funcionarios atentos y eficaces – que antes ya pasaron por idéntico trance- y cuya misión es ayudarnos a elegir un recuerdo, uno solo, el que nos haya hecho mas felices, de todos los que conservamos al llegar a ese punto. Nos dan un tiempo limitado para la selección, invención o exclusión, según procede, y una vez  definido el recuerdo perfecto ellos lo enriquecen y lo ponen en escena, grabándolo en VHS –la peli es de entonces- para que nos acompañe en el siempre verdadero, el que no tiene vuelta atrás. Uno solo.

Pienso en la frívola ingenuidad de los que seleccionan los diez libros, discos, o amigos – ya hay que ser codicioso para pretender tener más de diez amigos- para aquella tontería de la isla desierta. O no se fijan en la última parte de la frase – desierta- o han visto demasiadas películas – de las malas- y no precisamente como la que os estoy contando.

Una sola,  tendréis que elegir una sola canción entre todas las de vuestra vida, y quedaros con ella para navegar junto a ella en el espacio sideral, antes llamado cielo a secas. Intentadlo, intentad apartar de vosotros al resto de coplas junto a las que habéis crecido, llorado y reído. Intentadlo y veréis que no es tarea para la que podamos estar preparados, por muchos años que vivamos y por mucho tiempo que le dediquemos.
Una sola.

No es nada fácil, aunque en principio pensé en seleccionar para mi, alguna de ritmo alegre que me haga bailar, algo entre caribe y discoteca, por aquello de que bailando entras en calorcito y por allí arriba debe hacer un frío del carajo. Lo cierto es que la amable funcionaria – espero que me toque funcionaria, y no es que uno sea machista- me haga ver que eso no es cierto, que son tópicos y que allí ni el frío ni el calor…
Con lo cual todas las opciones continúan abiertas, o sea un millón, de las que solo una…

Bueno, no os lo toméis a la tremenda, al fin y al cabo en el próximo CD cabrán otras veintiocho – si van juntitas, como de costumbre- y ya os pongo la cosa más fácil. Solo tenéis que pensar en ellas, en las que os gustaría escuchar dentro de dos primaveras. Y enviar las deseadas, las apasionadamente añoradas – frivolidades fuera- al negociado del futuro imperfecto, que es el que está ya nuestro alcance. Vuestros deseos, esos, serán satisfechos.

Esto… continuará.




Filmografía referida.-




Mon Oncle (Mi tio) – Jacques Tati
Bewitched (Embrujada) – Sol Sacks
In the mood for love (Deseando amar) – Wong Kar Wai
Passion Flower (La flor del mal) – William C. DeMille
Bienvenido Mr Marshall – Berlanga (sus chicas emigraron en 2013, con Manolo, a la película de Koreeda).
Blade Runer – Ridley Scott
Wandafuru Raifu – Hirokazu Koreeda
Churubusco Azteca (todo).
                    
                                            
 --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Opinar es una manera de ejercer la libertad.

Archivo del blog