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lunes, 3 de septiembre de 2012

BAJO EL ESPINO BLANCO.-


Bajo el espino blanco. Zhang Yimou 2011




          Si la hubiesen titulado “Bajo el espino majoleto” ya me hubiesen dado una pista para al menos comprender el enunciado. Conste que majoleto me parece una autentica palabrota, sin saber por qué. En cambio si hablasen de majuelo o espino albar, siendo la misma cosa, me sentiría en casa, la verdad.

          Para mas inri (1), le han antepuesto al título, en español, la palabra amor, con bastante propiedad - es su asunto- y con mucha impertinencia. La delicadeza que el director emplea a lo largo de este preciosista “drama romántico” al insinuar aquello que no es necesario mostrar en absoluto, con sus intertítulos y sus elipsis, dejando al espectador la otra parte, la complementaria e imprescindible de rellenar los silencios que la historia va desgranando pausadamente para darnos tiempo a limpiar, o a sorber, según, la inevitable lagrimita, todo ese esfuerzo magnifico, característico en la obra de este señor, puede irse al carajo si comenzamos con la palabra amor que, por cierto, está ausente en el guión (no el amor, la palabra).

Si añadimos la ausencia en el doblaje, y en el subtitulado, el significado de los intertítulos finales, en los que cuentan lo que sucederá después de lo que cuentan las imágenes, pues eso.

Y si piensan que el incremento en el precio de la entrada, por la escalada procelosa de impuestos, justifica la posibilidad de cambiar el final a cargo del distribuidor del artículo comercial, mal vamos.

Así que la he descargado, afortunadamente con su titulo original “Under the hawthorn tree”, y he podido conocer como termina. Supongo que la guardaré entre aquellas que me han hecho disfrutar un buen rato, que es de lo que se trata.

Su ambientación, habitual en Yimou, en la época de la Revolución Cultural (hay eufemismos que matan), me ha dejado alguna perla que no dudo en compartir.

           La expresión “Vendrán tiempos mejores en los que habrá un cambio político” era motivo suficiente para mandar a galeras, destrozar, o revivir nuestro inquisitorial acto de fe por el que se condenaba a una familia entera a algo peor que el ostracismo (otro eufemismo inapropiado).

           Reservada en la cinta a los jóvenes y temerarios protagonistas, me retrotraen a mi aventura paranoica y equinoccial en la que me instalo en el aquí y en el ahora, y en la constatación de que ni tan siquiera sospecho que estemos pensando, de expresarlo ni soñar, en la necesidad de que haya un cambio político para que podamos hablar de tiempos mejores. Que cosas tan temerarias se me ocurren.


        Y si, ciertamente Gong Li era muy guapa, puede que más guapa que Zhou Dongyu, pero también esta tiene treinta años menos y no me importaría volver a verla en al menos tantas películas como he visto, extasiado, a Gong Li.

También en actores nos echan la pata, estamos realmente perdidos.



P.D.- El espino blanco, en infusión, está indicado en trastornos del ritmo cardiaco, trastornos cardiacos de origen nervioso, coronariopatía, arteriosclerosis, etc.

O sea que la elección del arbusto, lejos de la leyenda local de representar el heroísmo de los mártires revolucionarios que lo regaron con sus vidas, es más que acertada.


(1) “Inri”.- Adverbio coloquial.: Por si fuera poco. Encima de todo.


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