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martes, 16 de abril de 2013

SATÁNICAS MAJESTADES.-


Versión 1





Infringiendo la ley.
Concretamente la LOPD de 15/99 de Protección de datos de carácter personal.
En teoría, secreto de confesión. En la práctica, tengo sus historias clínicas en mis manos y ardo en deseos de contároslo.

De entrada os diré que cumplen este año los setenta, salvo uno que lo hará el próximo y otro que ya no podrá hacerlo.
Fuman: Si   Tabaco: Tambien
Beben: Si   Licores: Tambien
Habitos toxícos: Si. Alguno presume de haberlo dejado.

Dentadura postiza: Si .  Fija. Implantes o completa.
Las enfermedades individuales son privadas de cada uno y por tanto no voy a referirlas, a pesar de que mola saltarse la LOPD.
Si os digo que uno de e llos está anticoagulado y otros dos antiagregados,  de los cuales uno tiene doble antiagregación por un stent reciente.
Tres de ellos sufre de hipertensión, dos de diabetes (solo con antidiabéticos orales oyes), y los lípidos los tienen bastante bien, tan solo hay uno en tratamiento por la cosa del colesterol.
Dos, toman antiarritmicos.

 
Hiperuricemia ocasional, insuficiencia renal crónica en estadio moderado-leve. Enfermedad pulmonar obstructiva, sleep apnea (roncan), estas la tienen casi todos.
Caderas y rodillas, luxaciones y prótesis, varias, aunque mis fuentes son apócrifas, y escasamente fiables.

Ni más ni menos que la media de los padecimientos de las personas de su edad, y de los que tendremos los que consigamos llegar a ella.
Solo nos diferenciará, la vida intensa que han llevado, y la que les queda por delante, el llegar hasta ahí con ganas y capacidad de hacer lo que les gusta.
Nos asemejamos en una sola cosa, aparte de las inevitables goteras después de la pertinaz lluvia, y es en el placer compartido al disfrutar de su música. Ellos arriba y nosotros abajo. 
Y que no se detengan.


Versión 2


Sus satánicas majestades-

No marcharon a Italia el 13 de abril, ni lo harán en todo el año. Si, resultará fácil verlos en Londres, donde tienen domicilio conocido.
De verdad que los aprecio, a los Stones, claro, pero como todas las dinastías que se prolongan en exceso tienen la inevitable consecuencia de hacerse viejos, de hacernos viejos. 

Para una corriente musical, o para un jefe de estado no dictatorial, veinte años de podio ya están bien, treinta quizás sean un exceso. Más allá solo consiguen el anquilosamiento de la afición, el deja vu y la desesperanza, sobre ciertos cambios higiénicos, tan necesarios para las aficiones y para las naciones.
Lo de dejar herederos, ADN mediante, no suele funcionar. Ni el chico de Lennon, ni el de Zappa, la de Sinatra o la de Nat King Cole – sin ley sálica de por medio- pudieron hacer otra cosa que intentar vender el apellido paterno. Y exclusivamente en un mercado para nostálgicos que dudan entre mantenerse en la eterna infancia de Peter Pan o el descarado regreso a los clásicos eternos (oximorón, con perdón).
Dinastía que pasó dejando recuerdo glorioso, la de King Crimson, un gran rey en su corte. Otro que sin embargo va por mal camino, B.B.King  va a conseguir ser embalsamado en directo junto a su, y nuestra, querida Lucy.

 

¿Por qué no harán caso a los consejos de sus mamás (memorias de Miguel Rios) sobre el mal gusto que van a desvelar  a sus fieles muriendo en el escenario?

Observad, comprobad, y discrepad si sois capaces.






P.D.- Obviamente, las fotos no son recientes. Ya sabeis que los artistas usan imágenes de sus mejores años para emular al personaje de Oscar Wilde. (Dorian para los amigos).






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