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domingo, 22 de mayo de 2011

HOY, UNA DE INDIOS,

“Señor Apache” Los Apson

“Aquel famoso día se lanzo la caballería a una lucha cruel
pero al llegar los indios desde atrás
una voz temblorosa empezó a decir”
¡¿Que hago yo aquí?!
No señor apache, No me pegue usted
Todos en la lucha demostraban una gran fiereza y un gran valor
Todos menos uno que con voz temblorosa no dejaba de decir
¡¿Que estoy haciendo yo aquí?!
No señor apache, No vine a pelear
Oiga señor apache, vamos a pactar
si usted quiere me puedo ir,
pues tengo una cita a las seis
y no me gustaría llegar, ni muerto ni rapado
como usted me va a dejar!

Escribía ayer sobre el extraño sentido del humor que tiene la historia. Ese ente sagrado sobre el que no se puede bromear. A pesar de que algunos no piensen de la misma manera y encuentren una terapia satisfactoria en buscar el lado cómico de las desgracias, siempre que estén mas o menos apolilladas. Las recientes requieren cierto grado de silencio balsámico, por aquello de cicatrizar las heridas.

Me viene a la cabeza con cierta frecuencia , sección música pegadiza, una canción novelada y divertida, un tema rítmico del año 60 que trata en clave de humor sobre la batalla de Little Big Horn, donde los apaches colocaron su pueblo en la historia exterminando al glorioso 7º de caballería con el general Custer al frente – o a la cola, según-.”Please Mr.Custer” de Larry Verne.

http://www.youtube.com/watch?v=fe0q8Lq3L2Q

Ignoro si, a pesar de ser nº 1 en el Billboard, llegó a ser grabada por algún artista patrio, aunque supongo que hasta los importados de entonces, como Machin o Jose Luis y su Guitarra, estaban a años luz del pop emergente. Y lo mas parecido a la canción cómica en nuestros lares, había que situarlo entre los Hermanos Calatrava y Emilio el moro. O sea que no. Mas tarde, he encontrado una versión en castellano de Los Apson, mejicanos de los que guardo un excelente cancionero: “Señor Apache”, cambiando el titulo original , aunque no el sentido de la letra.

Comprimir una comedia musical en dos minutos tiene un gran merito. Y lo hace volteando la gloriosa historia del ejercito norteamericano, dando la voz protagonista al hipotético cobarde que quiere escapar de aquella hecatombe, y que además pretende hacerlo suplicando amablemente a los responsables, que lo dejen marchar a su casa. Motivo principal de la parodia, de la ironia que intenta, rompiendo la lógica de la tradición y hasta del sentido común, buscar una inexistente salida a lo inevitable. Lo que suele conducir a aquello que llamamos lado trágico/cómico de la vida. El final, presumible, queda marcado por el silbido de la flecha que antecede al silencio del protagonista.
La canción, que para muchos norteamericanos, jamás debería haberse grabado; y que para otros , nunca debió haber alcanzado el numero uno; no es mas que una anécdota en la historia menor, la de la cultura de masas. Pero nos marca un antes, los años Pre-Vietnam, cuando esas cosas podían tomarse a risa, y sobre todo cuando podían contarse, y un después. . Veinte años mas tarde , una versión especular del tema volvía a encabezar las listas mundiales – globalización mediante, la historia norteamericana se vuelve universal- llamándose “Todos fuimos heridos en Wounded Knee” interpretada por un grupo descendiente de los apaches de antes, Redbone, y con idéntica base rítmica, y análogo final, si bien las victimas son diferentes y el tono resulta absolutamente trágico, y eminentemente reivindicativo.

http://www.youtube.com/watch?v=2VB2LdOU6vo&feature=related

Comienza la mayoría de edad, la perdida de la inocencia, para la generación de los sesenta-setenta, y aparecen los primeros apóstoles occidentales de nuevas/viejas religiones como la liberación de los pueblos oprimidos, la preservación del medio ambiente, o la economía sostenible. Y hasta hoy.



Solo que las letras de las canciones se fueron degradando – es solo una opinión – junto con las ideologías hegemónicas en el siglo pasado. Evidentemente, el vacío que acompaña a la despolitización de la mitad –rica- del planeta, se refleja en la cutrez de las historias, de los argumentos que cuentan las letras de la canciones, hueras por lo general. Aunque, ese fenómeno, como la vida, se supone transitorio, a la espera de de la inminente eclosión del próximo huevo – por cierto que no es un huevo de serpiente, estas son vivíparas- y de la vuelta al renacimiento, al neoclasicismo o a la invasión de una nueva y bárbara cultura – todas las culturas que no sean la nuestra, nos parecerán bárbaras- Ya se verá .
Como todo lo anterior no es mas que un cúmulo de obviedades, vuelvo al punto inicial, el que atrajo mi atención, y que es además, el que prestó el tono humorístico a la copla.
El ruego amable, dulce y educado de la victima a la que llevan, al parecer contra su voluntad, a engrosar el montón de cadáveres, aún con la promesa de un epitafio glorioso. Consuelo, bastante inútil, que no han tenido ni tendremos jamás, la inmensa mayoría de homínido que, arrastrados regularmente, y en contra de nuestra voluntad, a situaciones ostensiblemente perjudiciales, y sobre cuyo resultado final ni cuya responsabilidad- la nuestra- no existe la menor duda.
Claro que, la protesta silenciosa y la tímida y minoritaria objeción que hasta ahora hemos opuesto durante nuestro viaje hacia el muladar; ni tan siquiera ha originado unas risas, ni al menos ha servido para que algún juglar haga una crónica festiva de semejante disparate. Pero es que los tiempos no están para risas, al menos para la gran mayoría.
Y es que nada importante es gratis (Historia dixit) y las democracias modernas han tenido un gran coste social y humano para los que las disfrutan. Nosotros, hasta ahora tan solo hemos esperado sentados a que aparezca y luego hemos creido firmemente en el “milagro español”, y la verdad es que eso se nos da bastante bien, las cosas de la fe.
Por eso vuelven los argumentos de la otra cara de la moneda - de la vida - los que usando el mismo ritmo tenebroso y sincopado de los tambores tribales, comienzan a llamar a los jóvenes guerreros a reunirse bajo la luna llena.
¿Es eso lo que está sucediendo?.

Me temo que esta, la nuestra, es una película de episodios. En la segunda parte, seguro que Kit Carson y su fiel amigo Toro –piel roja, por cierto- mejorarán o empeoran las cosas.
Pero así es el cine de la vida, y no pienso perdérmelo.

P.D.- Los que hayan disfrutado con la canción, seguro que mantendrán la sonrisa un par de minutos mas, si escuchan “Along came Jones” de The Coasters, que es cuando llega el vaquero y tal y tal. (Parodia de película interpretada por Gary Cooper).
La canción termina con una estrofa preocupante.

And then..And then..

http://www.youtube.com/watch?v=T-timQghfQI

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