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lunes, 19 de enero de 2015

HOY VA DE TANGO. ( Que me perdonen sus seguidores, espero).-





¡VICTORIA!

(1929)
Letra y música: Enrique Santos Discépolo

¡Victoria!
¡Alerta, Victoria!
Bajé de la noria:
¡Se fue desde ayer!
Si me parece mentira
después de seis años
volver a vivir,                                                 
volver a ver mis amigos,
vivir con mama otra vez.
¡Victoria!
¡Cantemos victoria!
Yo estoy en la gloria:
¡Se fue desde ayer!

Me saltaron los tapones,
cuando tuve esta mañana
la alegría de no verla más.
Y es que al ver que no la tengo,
corro, salto, voy y vengo,
alucinao.
¡Gracias a Dios
que me salvé de andar
toda la vida atao
llevando el bacalao
y del aceite su sabor.!


También lo hará desde el más allá Discépolo, al comprobar la adaptación de su letra al español-neutro, para que todos podamos comprenderlo, sin necesidad de recurrir al diccionario lunfardo, ni de mesarnos los cabellos por la misoginia (xenofóbica) explícita, todo hay que decirlo, del original. Y sobre todo, al apreciar, el suave alunizaje de tan magníficos versos (ahora que los he retocado)
, sobre la superficie de la realidad nuestra del ahora de aquí, absolutamente selenita.

No voy a traducir el texto, ha quedado traslúcido, pero me veo obligado a explicar su significado, su intencionalidad, ya que ahora el sujeto es la crisis, y no la mujer; aunque los tanguistas irreductibles me insinúen que me equivoco otra vez, que el maestro quería decir lo mismo, solo que a buen entendedor.... Por eso será que no me gusta el tango, porque no debo serlo, entendedor, que por cierto en castellano (ahora español de España, según etiquetan a los subtítulos de las películas en las que coger, por ejemplo, significa asir y no otra cosa) tiene otro significado no menos lunfardo que el del metalenguaje criollo.

Y es que se ha marchado !Victoria!, esta buena señora.
Ayer domingo, la prensa gozaba de una elocuencia mayestática y unánime, cosa rara, al menos lo de la elocuencia.
La prensa dominical, debo añadir, es la única prensa actual, al haber desaparecido las ediciones diarias en papel, debido a la fortísima competencia , inmediatez y gratuidad digital, y a que la mañana del domingo es el único tiempo libre de que disponemos para acercarnos a la gasolinera (dichosos , bienaventurados, los que todavía disfrutáis del quiosco) con el bolsillo bien repleto del remanente semanal, unos cinco euros más o menos, para recoger el diario, con su suplemento, sus folletos publicitarios (publicidad adicional a la de su contenido) y la barra de pan calentita y rústica (ahí los privilegiados usuarios del quiosco llevan las de perder, y si además sufren el que los domingos no hay pan...se siente), aunque ayer fui sorprendido con una novedad, premonitora de los tiempos venideros, por más que la propaganda oficial, y la letra del tango, sostengan lo contrario. Comprobar la presión de las ruedas del auto, ya no es gratis. Hay que pasar por una sofisticada maquinita, introducir un euro, y retirarse avergonzado sin haberlo conseguido. En mi defensa he de admitir que es la primera vez (confesad como fue vuestra primera vez, de aquello, sinceramente) y que todavía estoy luchando con el Android a nivel básico, y perdiendo.

Titulares, declaraciones de los próceres de la cosa, presidente del gobierno como vocalista titular del combo, y serios comentaristas, intelectuales de columna fija en paginas impares, hasta cómicos de la lengua como el Wyoming, (que estamos en la cresta de la ola, según él),en la contraportada, todos abundan sobre el mismo asunto.
Alegría desbordante, euforia desatada, están en la gloria. Al parecer nunca hemos estado mejor que ahora. No hay más que mirar hacia atrás (lo hacen sin vergüenza) y comprobar que los sabañones, el trabajo en régimen de semiesclavitud, o el mal olor corporal están prácticamente extinguidos en nuestro país, donde el mando a distancia es el autentico paradigma de nuestra democracia, el ciudadano usuario es quien tiene la decisión final, mientras no se le ocurra pulsar el botoncito rojo, ese que lleva escrito “OFF” que nunca ha sido usado, ya que existe la leyenda urbana (lo han leído en Internet, o en el móvil) de que su uso acarrea el vacío existencial, cuando no la locura, la que lleva al hombre a pensar, a mirar alrededor, y a buscarse inevitablemente, la ruina.

Pasado maloliente y además en blanco y negro, nada que ver con la paradisíaca situación actual, a la que además se permiten comparar (todos, oyes) con la de países del tercer mundo, de esos países del futuro, que siempre lo serán, como siempre han sido, donde la gente muere por cosas tan estúpidas como la falta de agua (no aprenden a vivir junto a los ríos),  las inundaciones (no aprenden a vivir alejados de los ríos), o sencillamente por el hambre, que es el jinete más eficaz del apocalípsis . Lo llaman hambruna para distraer al espectador, que tampoco hay que amargar el pollo en pepitoria que está sobre la mesa (1). Por cierto que dedican páginas en cuché, media docena, a la  cocinera más importante de la historia (siete etoiles michelen, oyes) que obviamente es española, natural del lugar donde mejor se come en el planeta, probablemente.

Las comparaciones con esos países de Dios ( es una forma de decir que nosotros no tenemos nada que ver en sus penas) son abundantes y siempre nos sacan bastante favorecidos, sobre todo ahora que, según ellos, se ha marchado la señora, la crisis, que ya es parte de la historia pasada, que fue provocada por los malvados capitalistas extranjeros,  los que nos siguen prestando el dinero para el día a día, y a los que habrá que explicarles, gane quien gane, que lo de cobrar...
Porque es de ganar elecciones de lo que estamos hablando. Y de intentar convencer , con el bombardeo abusivo si fuese menester, de que todo va bien, que no os mováis que es peor, como dijo Bob Hope a sus compañeros de safari al verse sorprendidos por un león, en el instante previo a desaparecer corriendo en solitario.

Por una vez no pienso contradecir a nadie, a discutirles la razón que tienen en esos silogismos de párvulos escasamente dotados, solo lamentarme (todo tango es un lamento, incluso el de !Victoria!) de tener que ser testigo de este timo reiterado, en el que los timados van a exigirnos otra vez , que nos hagamos responsables solidarios de sus errores. Y sospecho, en vista de las circunstancias, que no nos va a quedar otra salida.  Los trileros están preparando sus cubiletes, y el poli de la esquina sigue mirando el callejón bajo la luz cegadora de la farola. Nada nuevo.


(1).- Observo, desde el mismo lugar en el que resulta inevitable pensar después de observar, que están de moda en nuestras mesas los pollos “de corral”. Que aparecen por  centenares de miles en los mercados, y que salvo en tamaño y precio en nada se diferencian del pollo transgénico “de toda la vida”. Vamos a ver buena gente. Seguro que no habéis visto un corral en la vida, y menos una gallina clueca, y que desconocéis el tiempo y lugares, ya inexistentes (como dice la propaganda oficial, aquí con certeza) necesarios, para que uno de ellos se convierta en menú familiar postinero. Ahora bien, que si os dejáis engañar con un pollo, supongo que los de la papeleta lo tienen bastante fácil.

Por cierto que los del Mercadona son más elegantes en la falsedad. Lo llaman “pollo rural”, por aquello de la mentira piadosa, del pecado venial que nadie les va a cobrar. ¿Corral?, ¿Rural? Creo que los de la Real Academia deberían hacer algo, aunque después de leer a Marías lo que ellos hicieron en su lucha por las libertades y su feroz enfrentamiento contra la dictadura, mejor me las envaino (las palabras), y disfruto con todos estos estupefacientes gratuitos que me ofrece la vida.





Discépolo, Gardel, que grandes que sos vos.
Para los que gustaís:
https://www.youtube.com/watch?v=ombHnooizpw 

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