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viernes, 1 de junio de 2012

CARTAS, SIN FRANQUEAR, A UN PRINCIPE LIGERAMENTE DISTRAIDO.- (2) .-



Los inútiles eran tan solo una película de Fellini. Hasta ahora.

He visto con agrado, querido príncipe, como te has aplicado con celeridad a ejecutar mis anteriores consejos.
Así entiendo que la aparente distracción de tus recaudadores –que son los de tu reino- a la hora de inspeccionar y sancionar el lapsus del primer banquero del reino al colocar erróneamente sus divisas personales en Suiza, ha ocasionado la exculpación del presunto, vía prescripción - que es como la del calatraveño pero mucho más divertida-. También has mostrado prudencia a la hora de dejar en manos del mariscal de tu justicia, el presidente del tribunal supremo, los asuntos relativos juzgar sus propias debilidades, que debe tenerlas, como todo el mundo. En este caso la solución ha sido archivar el auto-autoinculpatorio por parte del archivero mayor.

Entiendo que no es fruto de un exceso de laxitud en el ejercicio del poder, ni abandono de deberes fundamentales.

Conociéndote desde tiempo ha, tengo la seguridad de todo esto no es mas que parte de una estrategia definida, una trampa quizás para atrapar malandrines. Y que los libros básicos en tu formación, el de Von Clausewitz que tanto merito tiene, y el del chino aquel que forrado en rojo se hace insustituible, el Libro de la Guerra de Sun Tzu, te han aclarado la diferencia entre táctica y estrategia, así como el camino correcto para ganar la batalla –esto es la Guerra compañero- en la que te estas jugando nuestro futuro.

Aparentemente ni cárcel ni tortura, pero es solo en apariencia. Estoy seguro de que todo lo tienes bajo control.


Hoy quiero tocar otro aspecto interesante de tu gobierno, para el que también has dado las debidas muestras de desafecto, la economía.

2.- De la incompetencia de los gestores áulicos y de los peligros para tu hacienda, que es la mía.-


Y es que esta, también tiene dos profetas, más o menos antagónicos, Adam Smith y John Maynard Keynes; cuya orientación a la hora dirigir el barco es divergente solo en apariencia - dar o recoger dinero - ya que hay situarla en el momento preciso de la situación económica de un país, incluso de cada país en concreto, para fijar el timón con el rumbo correcto, sin importar la marca del instrumento.

En todo caso, no conviene olvidar que sus teorías, y las innumerables extensiones académicas de ellas, están basadas en situaciones con un denominador común, sociedades con un contrato social de aceptación universal, en las que solo resulta imprescindible un requisito para poder aplicar un proyecto, orientado a cualquiera de los dos profetas. Y es el que sean sociedades en las que la justicia hace cumplir de forma inexorable, la ley del contrato colectivo.

Cuando el fraude es el elemento motor de la economía de un país, deja de tener sentido el acudir a los teóricos de la cosa. Las ideas económicas, o las políticas están absolutamente indefensas ante el fraude impune.

Ayer confirmabas con tus indecisiones por omisión, la división de tus súbditos en dos estamentos absolutamente estancos que con el tiempo van mostrándonos su reciproca incompatibilidad. Los contribuyentes netos y los perceptores netos. Impagable e irracional división que durante las últimas décadas ha inclinado las fuerzas, obviamente, hacia el sector mayoritario de los perceptores. El resultado también resulta obvio. Lo que no esperaba de ti, ni de tu selecto equipo, es que dieses la patente legal para mantener como definitivo este Estado con pies de barro. El eximir del pago de impuestos – excluir de su contribución- a la iglesia va en esa dirección. El que haya otra media docena de instituciones semipúblicas en el mismo limbo contributivo, confirma le sublime división entre paganos exhaustos, y beneficiarios absolutos, supongo que por su pureza de sangre, -que es algo que sospechaba desde que quedó claro en la constitución que no se iba a abolir tan digna y aristocrática categoría- aquellos que cobran, y mucho, solo por estar, y que nunca jamás van a contribuir a las necesidades de la hacienda común.


Sobre la santificación de las ilegalidades urbanísticas recientes,  trescientas mil viviendas solo en Andalucía, o de las futuras, como la autorización de nuevas urbanizaciones masivas o la apertura de hoteles fuera de la ley, mejor no insistir. Parecía claro, querido príncipe, que esa especulación y exceso, en la construcción, con el excedente de dos millones de viviendas vacías e invendibles, era uno de los jinetes de nuestro Apocalipsis; pero debes tener razones desconocidas para los profanos, razones que niegan la mayor. El traje invisible del emperador.
No tiene sentido hablar de estado de derecho, desaparecido y olvidado el de bienestar, en estas circunstancias.

No nos van a salir las cuentas jamás, con ese ábaco tan extraño que manejas, al que continuamente le aparecen y desaparecen bolas, e incluso barras enteras.

De verdad que no tiene sentido perder el tiempo en disquisiciones académicas. Sin justicia no hay futuro. Sin dinero no hay amor.

Va siendo hora de que, a la moza le cambies por otra, cegadora, la venda trucada que tiene ante los ojos y que le permite ver, e incluso hacer guiños, a los más poderosos de entre los respetables defraudadores del reino, de este tu reino. Que por cierto, además de convertirse en los focos que iluminan el camino del resto de tu pueblo, de los maleantes aclaro, son solo el vértice de la pirámide que nos va a aplastar. Piensa que cuando a las mozas se les desequilibran los platillos de la balanza, las masas descontentas les arrancan las vendas, y les sacan los ojos. Y por aquello de que es preferible la injusticia al desorden, los gobernantes reciben adjetivos poco elogiosos, que en modo alguno quisiera para ti.

Hay esperanza, si recapacitas, y sobre todo si te pones manos a la obra; tengo la esperanza de que al menos, aconsejes a los cinco justos que quedan, en el sentido de que no miren hacia atrás al partir. No es cosa que, después de sobrevivir a tantas penalidades, queden convertidos en estatuas de sal, para ser expuestos en algún museo del horror.

Que la virgen de la impunidad te acoja en su seno, querido príncipe.

Tuyo y afectuoso:

Nicolás


P.D.- El problema bancario tampoco es tal, según comprobarás en mi próxima misiva. Te lo arreglo en cuatro líneas, aunque probablemente tenga que usar el mismo argumento.



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