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miércoles, 6 de junio de 2012

IMPAZZIVO PER TE. - LOCO POR TI - (1)



Mirando hacia atrás, con cierta lujuria.
Antes de pasar de largo la letra de la canción, e incluso la homilía, os ruego que os sometáis a una pequeña experiencia gratificante, y fortalecedora de vuestros instintos primarios. Tan solo comprobar que domináis el italiano, que sois poliglotas, como yo esquiador, solo que hasta hoy no lo habíais intentado. (Disculpad si lo de esquiar lo dejo para otro día).
Tan solo tenéis que conocer la traducción de cuatro palabras, tan solo cuatro, para comprender perfectamente la letra de la canción, y comenzar a cantarla sin parar. Algo inevitable.

Purtroppo   Desafortunadamente
Tradisti   Traicionado
Mai più   Nunca más
Pazzo   Loco



Impazzivo per te

Mai, mai, mai più t'amerò così tanto
per tutta la vita.
Mai, mai, mai più saprò darti il mio cuore
come quel dì.
E tu sai, bimba mia che impazzivo soltanto per te.
Mai, mai, mai più io potrò accarezzarti mia dolce bambina.
Mai, mai, mai più dolci frasi d'amore sentirai come un dì.
E per sempre scordarti dovrai un amore così.
Ero pazzo di te,
eri pazza di me,
ma purtroppo capii
che non eri per me
da quel giorno che tu
mi tradisti così,
perché cuore non hai
e mi hai fatto soffrir...
Mai, mai, mai più t'amerò così tanto
per tutta la vita.
Mai, mai, mai più saprò darti il mio cuore
come quel dì.
E tu sai, bimba mia che impazzivo soltanto per te.


 
Como siempre hay autores que lo han dicho antes, y muchisimo mejor, voy a remitirme a ellos.
La pesadilla madre de todas, es la que sufre de manera iterativa el protagonista de Fresas salvajes, Bergman 1957   , el anciano doctor, cubriendo de sudor las arrugas de su frente y constriñendo sus coronarias hasta conseguir lo de siempre. Si bien deja la historia, antes del siempre, un intervalo luminoso en el que descubre él, y descubrimos nosotros, el por qué de ese juicio severísimo, de ese examen para el que el estudiante no tiene nunca  respuesta. 
¿Qué te has olvidado?- pregunta el tribunal una y otra vez, sin obtener otra cosa que la angustia reflejada en el rostro de Víctor Sjostrom.
Y es en esos momentos felices, mientras el viejo profesor rememora los instantes de esplendor en la hierba, esa es de Kazan, cuando comprende, y musita despierto, la contestación perfecta.
- Dar las gracias y pedir disculpas- dice el abuelo, mientras contemplamos como su semblante se tiñe de paz, de esa paz que suele preceder al final. (final de la película, no seáis así).

Yo, lo de dar las gracias lo veo cada vez mas secundario, la verdad. Al menos como ese genérico habitual, las  gracias a la vida, a la humanidad o a los que nos llevan excursión. Si bien me gustaría, como a todos creo, que cuando llegue el examen ese de licenciatura, o de doctorado más bien; tener saldada esa cuenta, que no admite hipotecas a medio plazo, que es la del agradecimiento mediante actos - las palabras no tienen el menor valor a la hora de pagar una deuda tan grande - a todos aquellos con los que la tengo contraída, que no son pocos. 
Sin embargo lo de pedir disculpas, aunque sea para empezar un escrito como este, siempre me ha parecido una norma de cortesía, poco costosa para el que lo solicita, y una manera harto educada de comenzar una conversación. En ese sentido me adhiero.
Otra versión, u otra traducción del asunto, seria el tener que pedir perdón por los daños causados, (pasando del excuse me al sorry, hasta llegar al pardon) para el que no puede haber otra conclusión, moral o legal, que la de pagar fehacientemente la deuda. Ahí las palabras, tampoco tienen ningún valor.

Por eso nos quedamos hoy solo con lo de pedir disculpas, y en su versión mas liviana y menos onerosa, que es para lo que me llega la calderilla.

Explicar que la mirada hacia atrás no es tanto como pueda parecer, (a Celentano io non riconosco), pero no obstante es necesaria para situarnos en una pequeña colina desde la que poder contemplar el antes, y atisbar algo del inevitable después. Y para ello debo reconocer que Adriano Celentano me resulta de gran utilidad.
No es esta quizás, para los peritos más versados en la música popular, su canción emblemática. Quizás “Azzurro”, o “Il ragazzo Della via Gluck”. Quizás.
A mi me ha costado, años, descubrir que algunas obras maestras como “Stand by me”, pudieran tener versiones en nuestro idioma, incluso que alguno de nuestros artistas patrios hubiesen tenido la osadía de hacerlo. Cuando me he encontrado con ellas, y algunas magníficas como las de Bruno Lomas o la de Silvio “El Grande”, he tenido que arrancarles la falsa etiqueta que traían pegada con Imedio, “Versión del Pregheró de Celentano".
Me pregunté entonces quien era ese anticuado cantante de italianadas, que no está registrado en mi memoria musical, y me aterró la sospecha de si no seria aquel desgraciado que me quitó mi primera novia, la Ornella.




http://www.youtube.com/watch?v=qCJlhsDU_y4
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