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viernes, 9 de noviembre de 2012

De cómo estrenar coche con el plan pibe.-(II)



Comprando coche. Lesson two.-
La otra vida del Capitán Contreras. (Fernán Gómez, Luca de Tena y otros).

Durante unas excavaciones arqueológicas en la cripta de Santo Tomé, se descubre un sarcófago que contiene el cuerpo del Capitán Contreras, un hombre en estado de letargo desde 1650, debido a una droga que le obligaron a ingerir para evitar males mayores.
La polémica sobre la autenticidad del cuerpo de Contreras llega a oídos de algunos científicos americanos, que compran el cuerpo del Capitán…

"Todo llega, pasa la vida, pasan los años…"

Pasan los años. Se va la juventud calladamente. Pasan los años. Pasan los años. Pasa la vida. Con su triste carga de desengaños.
(Sevillana, que no confundir con el tango) ¿O si?

Y veo nuevos modelos, probablemente mas seguros, quizás algo mas cómodos, y con toda seguridad mas jóvenes que mi carro del alma. Aunque, para ser sincero, conmigo, he de admitir mi vicio secreto –conocido por todos – de asomarme al mismo infierno, si es necesario, para disfrutar de una oferta. Y ese era el caso, promociones, rebajas, descuentos, que hacen apetecible el relevo para el viejo confesor – si reuniese los pensamientos que han quedado dentro de ese habitáculo a lo largo de diez años, podría escribir la gran enciclopedia de la tontuna universal – y que me inclinan a salivar ovinamente, contemplando apetecibles sedanes y berlinas, con descuentos cercanos a los cinco dígitos – ahora se dice así – e incluso me inducen a repetir la tradicional ronda de llamadas y correos a media docena de concesionarios, para ver cual de ellos será más benévolo. 

La primera muestra de desinterés por su parte, cuando no directamente de desafecto ante el futuro cliente, la constaté al comprobar la cantidad que me ofrecían como contrapartida a la kermesse, que los del desguace iban a realizar con el anciano que me acompañaba a las entrevistas, a las pruebas de los novísimos incluso, reteniendo las lagrimas en el parking de esos polígonos inhumanos mientras su otra mitad, un servidor, sufría la reagudización de su latente estatus asmático ante el insoportable olor a infame plástico tóxico, en aquellos autos sin estrenar. 

También la peste nauseabunda pudo influir en el enfriamiento del deseo, que me quita ciertamente, igual que otras cosas me ponen. Pero no fue hasta recibir el presupuesto oficial, cuando confirmé el sinsentido de todo aquello.  La cuenta por favor… il conto per favore… The Bill please… La addition si vous plait.
Añadían una cantidad extra, e inaudita, por “La pintura”, como si pudiesen vender el vehiculo sin ella. Y otra superior por “Matriculación y Entrega”.
Cuando les dije que no era necesario lo de la entrega, que yo mismo iría a recogerlo y que la matricula me la hacían gratis los de la parroquia (el seguro), ya comprendieron que no era un cliente al uso, vaya que no era ni iba a ser cliente, y me trataron con el simulacro de amabilidad descortés con al que se despide a alguien que te hace perder el tiempo.

Y que conste que tenía más razones para no hacer lo que no hice, y marchar de allí feliz con mi querido asiento veloz que por cierto además huele a mí, apesta, según me dicen.
Por ejemplo el tema motor, que no es baladí en este trance. Novedades con motor mas potente, perdón, mucho más potente, cosa innecesaria, y menor consumo, con el añadido del beneficio bio, eco, de la limitación en la emisión de pecados por el escape, cosa conveniente pero… 

Pero el futuro modelo, que dentro de unos meses va a sustituir al actual nuevo modelo, anuncia todavía menor consumo, mucho menor, y por supuesto una reducción considerable en las emisiones de sulfhídrico y cols, gases infernales, lo que me hace replantearme si hice el canelo también, al cambiar todas las lámparas de la casa, arrojando a las basura las bombillas incandescentes y filamentosas de toda la vida, por las eficientes de bajo consumo, cuando comienzan a avisarme de que debo cambiarlas otra vez, todas, por las nuevas lámparas led de muchisimo menor consumo, muchísima mayor eficiencia y, por supuesto, muchisimo más costosas. Posiblemente quieren hacerme caer otra vez en el mismo cepo. Pero no lo conseguirán pardiez, el Capitán Contreras saldrá de su tumba en mi ayuda.

 


Lo comento con mi siquiatra de cabecera, el espíritu, la parte humana del tablero del gran torino , que parpadea placenteramente las lucecillas asintiendo, mientras confirma que aceite OK, motor OK, puertas y  airbag también OK, cada vez que inicio otra singladura frente a él. En el nuevo estreno del nuevo coche, y van dos.



 P.D.-

Mi única experiencia como cazador se limitaba a los conejos, deslumbrados por los faros en las noches de verano, hasta que un día...





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